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Continuación.

“El infrascrito cura hace notar que el oficio de Juan es escribiente…”[1]

Cuando don Juan se sentó a escribir sus memorias, a avanzada edad, seguramente su agudeza visual había menguado, y debido a la artritis, sus manos acusaban limitaciones de movimiento, pues igual que su padre, trabajó con minerales y metales por muchos años.

Considerando estas limitantes y a sabiendas de que es imposible micro detallar cada fecha, lugar y persona, observo que involuntariamente en sus recuerdos, don Juan omitió la cronología así como muchos detalles. Aun así, dejó valiosísima información para que un descendiente interesado contara con una plataforma desde donde lanzar investigaciones para saber más sobre sus ancestros.

Juan entre los 18 y 20 años

Lo que relata mi re tatarabuelo sobre su vida en ciertas ocasiones, no es muy diferente que a la mía: Recién casado, acompañaba a mi esposa a la lavandería. Ella juntaba la ropa, el jabón y el blanqueador, y yo los metía en la cajuela del carro. Íbamos a la lavandería con suficientes pesetas para no quedar cortos al usar las máquinas de lavar y secar. Eran los años de 1970-72, y todavía no había llegado la cigüeña. Mientras la ropa se lavaba y secaba, yo me entretenía con un libro o iba a comprar algo para que comiéramos, mientras ella atendía el proceso de la lava y seca.

Juan menciona que una vez él y su esposa Jesús fueron a lavar al río que corre al lado del barrio de Santiago. Aunque no menciona la temporada, por la manera en que explica los detalles, pienso que fue poco después de que contrajeron matrimonio, y antes de que empezaran a procrear.

La Poza ahora conocida como La Tambora, vista rio arriba y principio de El Salto por caer diez a doce metros. Foto cortesía Rafael Rodríguez Castañeda

Nos dice que llegaron al rio donde existe una poza[2] como a diez o doce metros de un salto de agua, llamado precisamente El Salto.

Conforme ella empezó a lavar, él se desnudó y saltó a la poza. Se sambutía, nadaba, maromeaba y seguramente se echaba sus buenos clavados. Naturalmente, después de tanto jugar y casi desfalleciendo, con poca fuerza le pidió a [María de] Jesús[3] una sábana para recostarse. Todo muy bien para un joven lleno de vitalidad y energía, ajeno a las preocupaciones domésticas, pero no para un jovencita de dieciséis a dieciocho años, quien creía en los espantos.

María de Jesús descendía de una familia humilde y supersticiosa, con temores a lo sobrenatural. Creía en duendes, fantasmas y cualquier otro mal o forma de espanto que pudiera salir del sobaco del demonio.

Cuando vio a su joven marido exhausto y jadeante se afligió mucho, temiendo lo peor: pensaba que el duende que vivía en la poza había salido azotar a su esposo.

Al verla tan afligida por él y casi en lágrimas, Juan se dejó ayudar para tenderse a la sombra. La preocupación de María de Jesús era tal que no acabó de lavar la ropa. Después de un buen descanso volvieron a casa, donde ella preparó una comida que debido a su agotamiento, Juan dejó de lado hasta que se recuperó.

Aun hoy hay vecinos del barrio de Santiago que afirman haber visto u oído al duende que sale de esa poza y otras más que existen en ese río, no obstante, Juan siempre descreyó de lo súper natural y de las brujerías que atemorizaban a sus familiares y vecinos durante esos tiempos.

https://ancestroscastaneda.wordpress.com/2012/10/26/los-duendes-de-zacualpan-edo-de-mexico-mexico/

Juan a los veinte años de edad

A partir de lo que don Juan escribió sobre su primera familia, infiero que solamente tuvo tres hijos con María De Jesús. Pero —¡sorpresa!—: llegué a enterarme que tuvieron ocho en total. La iglesia de La Inmaculada Concepción fue incendiada por los liberales en 1859, pero en los registros que sobrevivieron al fuego encontré en https://familysearch.org/ las actas de bautizo pertenecientes a cada uno de ellos. ¡Qué fortuna!

Antes de revelar la información sobre los ocho primeros hijos, es importante aclarar que María De Jesús es reconocida por la iglesia en las actas de matrimonio con Juan, como hija de “padres no conocidos”. Este detalle es muy importante porque los apellidos paternos y maternos definen el linaje.

En el caso de María De Jesús, fue laborioso descifrar que fue madre de los ocho hijos que tuvo con Juan. Puedo asegurar que fueron ocho los hijos legítimos de Juan y María de Jesús fundado en las siguientes consideraciones:

1. Estamos hablando de hace dos siglos, y, aunque fueron muchos los párrocos que asentaron actas en la iglesia de La Inmaculada Concepción, sus múltiples obligaciones los afectaban por igual, lo que con frecuencia les impedía escribir las actas completas al instante del bautizo. Así se explica que cometieran numerosos errores en las entradas por imprecisiones de la memoria.

2. Supongo con firmeza que María De Jesus nunca estuvo presente durante el bautizo de sus hijos, y que si estuvo no se preocupó en que las partidas la identificaran propiamente. Todos sus hijos fueron bautizados no más de dos días después de haber nacido y es probable que con tan poco tiempo después del parto no haya estado en condiciones de asistir a la iglesia. También existe el caso de que Juan o la misma partera envolvieran al infante, comprometieran a los padrinos o que en la iglesia pidieran el bautizo a cualquiera de los párrocos presentes. En esos tiempos de tan alta mortandad infantil era imperativo administrar el sacramento del bautizo lo antes posible.

3. Unas actas registran a María con el apellido Ríos; otras la apellidan Ronces, y en varios casos consignan su nombre sin apellido. A diferencia de Ronces, Ríos no es un apellido común en el barrio de Santiago. Por esa asociación, pienso que los párrocos de la iglesia preferían utilizar Ronces, sobre todo si conocían a las familias del barrio. Lo que consta de manera regular es que los padres de ambos eran de la cuadrilla de Santiago, y durante la temporada en que procrearon hijos no hay otros contemporáneos con los mismos nombres de Juan Castañeda y María De Jesús Ronces dentro de la cuadrilla de Santiago. Surgen homónimos después del año 1860. Para ese entonces María ya había fallecido.

4. Juan Y María contrajeron matrimonio en 1834 y después de que el primogénito nació en 1836, los demás hijos nacieron en 1838, 1840, 1842, 1846, 1849, 1852 y 1855. Hubo por lo menos dos años entre cada hijo.

5. En su manuscrito Juan nos deja saber que tuvo por compadre a una persona llamada José Antonio Romero. Dos actas de bautizo nos dicen que fue padrino de sendos hijos.

6. Una de las hijas es nombrada Sixta. Este detalle es muy importante porque ella fue la sexta hija que nació en 1849.

Estas observaciones y otras más que mencionaré al anotar el nombre de cada hijo serán más que suficiente para substanciar que estos ocho hijos son en realidad de Juan y María. Los hijos son:

José Pablo Maximino: Es bautizado por el infrascrito cura José Julián Villegas en la Parroquia de Santa María Zacualpan el miércoles, 8 de junio 1836, a un día de nacido, hijo legitimo de Juan Castañeda y María De Jesús (apellido paterno no incluido). Los padrinos fueron Urbano Reynoso y Antonia Loria.

José Manuel Ascensión: Es bautizado por el fray Anastasio Delgado en la Parroquia de Santa María Zacualpan el viernes, 24 mayo 1838 a dos días de nacido, hijo legitimo de Juan Castañeda y María De Jesús Ronces. El padrino fue Don Ignacio Díaz.

José Manuel se casó con Josefa Jaimes circa 1858, de ascendencia irlandesa y originaria de Temascaltepec. Hay registros bautismales que indican el nacimiento del primer hijo de la pareja en 1860, a quien nombró Félix Andrés. Félix falleció durante la infancia. Después nacieron Manuel (hijo) 1866, Justiniano 1869, Amador 1871 y Víctor 1873. Por linaje paterno, Manuel (padre) es mi tatarabuelo.

Conforme mis investigaciones y corazonadas, soy del pensamiento de que mucha información sobre Manuel y Josefa debería de estar en los registros de la iglesia de Temascaltepec, pero se me informó recientemente que los registros eclesiásticos fueron quemados por tropas zapatistas durante la Revolución.

En su manuscrito, Juan demuestra el cariño de un padre por su hijo, cuando lo extrae de las fuerzas liberales gracias a sus gestiones ante el general Tapia durante las batallas de Ayutla.

María Josefa Bonifacia: Es bautizada por el cura Luis G. Suárez en la Parroquia de Santa María, Zacualpan el jueves, 5 de junio 1840 a un día de nacida, hija legitima de Juan Castañeda y María de Jesús Ríos, vecinos de Santiago. Los padrinos fueron Mariano Popoca y Guadalupe Gómez.

María Josefa acompañó a su padre Juan en la localización y rescate de su hijo Manuel. Aunque era menor que Manuel, por cariño se refería a él como su “hermanito”. María Josefa contrajo matrimonio con Pragedis Díaz el 8 de abril 1860.

Juan menciona al cura Luis G. Suarez en varias ocasiones durante sus memorias.

José Antonio De Jesús Esteban: Es bautizado por el cura Luis G. Suárez en la parroquia de Santa María, Zacualpan, el viernes 2 de septiembre 1842 a dos días de nacido, hijo legitimo de Juan Castañeda y Jesús Ronces, vecinos de Santiago. Los padrinos fueron Don José Antonio Romero y Doña Rita Gai___ (apellido ilegible).

En su manuscrito Juan detalla que tuvo un compadre a quien llamaba don José Antonio Romero. Con esta acta de bautizo y otra posterior se confirma que don José apadrinó a dos de sus hijos.

José Antonio falleció en 30 de junio 1844, y el acta de defunción de la Parroquia de Santa María de Zacualpan, suscrita por el licenciado Rafael Zavala, nos dice que se mandó dar sepultura a este niño al campo mortuorio, hijo legítimo de Juan Castañeda y Jesús Ronces.

Antonia Ramona: Es bautizada por el Licenciado Rafael Zavala en la Parroquia del Mineral de Zacualpan el sábado 28 de febrero 1846, hija legítima de Juan Castañeda y Jesús Ronces. Ambos de la cuadrilla de Santiago. El padrino fue Felipe Suárez.

El caso de Ramona es muy interesante porque en un par de ocasiones Juan menciona tener una hija llamada Romana. La edad de esta hija coincide con la edad de Antonia Ramona. Estoy seguro que Romana y Ramona son la misma persona e hija de Juan y María. Siendo humanos, los párrocos de la iglesia cometían errores y supongo que a la hora de asentar los nombres, anotó Ramona y no Romana.

Otro dato interesante es que dentro de la familia, ni los familiares más cercanos tienen datos para explicar cómo es que el Dr. Reynaldo Escobar Castañeda era sobrino del Dr. Gonzalo Castañeda Escobar. Romana y el Dr. Gonzalo fueron medios hermanos por parte de padre, hijos, respectivamente, de dos matrimonios de Juan Castañeda. Entre uno y otro hay una diferencia de veintidós años. Romana nació en 1846 y Gonzalo en 1868. Ambos Doctores nacieron en Temascaltepec, Edo. De México. Hace poco, encontré la información matrimonial de Reynaldo Escobar Castañeda. El acta dice que sus padres fueron Juan Escobar y Romana Castañeda. Interesado en saber más sobre Romana y la relación familiar entre estos dos doctores, no abandonaré mis búsquedas.

María Sista: Es bautizada por el Licenciado Rafael Zavala el jueves 29 de marzo 1849 a dos días de nacida, hija legitima de Juan Castañeda y María Ronces. Los padrinos fueron Felipe Suárez y María López Cárdenas.

La coincidencia de que ésta, la sexta hija, fuera llamada Sixta, refuerza la idea de que María, de padres no conocidos, así se apellide Ríos y Ronces, es la misma.

María Antonia Quirina Trinidad: Es bautizada por el infrascrito cura Luis Huerta en la Parroquia del Mineral de Zacualpan, el viernes 4 de junio 1852 a dos días de nacida, hija legitima de don Juan Castañeda y Doña Jesús Ronces. Los padrinos fueron don José Antonio Romero y Doña María Montoya.

Niño sin nombre: En el curato del Mineral de Zacualpan y en 23 de agosto 1855, el cura Agustín Gómez mandó dar sepultura a un niño mal nacido que fue bautizado en caso de necesidad. Hijo legitimo de don Juan Castañeda y doña Jesús Ríos, vecinos de Santiago.

Nota de fallecimiento: En esta partida consta que mi re tatarabuela, María De Jesús Ríos, fallece de Hidropesía el mismo día que su hijo sin nombre. El cura Agustín Gómez mandó darle sepultura en el campo santo de la Parroquia del Mineral de Zacualpan. ¿Los habrán enterrado juntos?

Ignoro la cantidad de hijos que vivían cuando Juan quedo viudo, pero si considero que solamente dos habían fallecido hacia el año de 1855, entonces las edades de los restantes deberían de ser entre los tres y diecinueve años de edad.

Con la muerte de madre e hijo concluye la progenie que Juan Castañeda tuvo con su primera esposa cuando él tenía veinte años de edad.

Juan a los 21 años de edad

Después de haber sido abuelo por primera vez, Alejandro Marcos De Castañeda De Gama, padre de Juan, y quinto abuelo mío por línea paterna, falleció de dolores de cascado [4] el 27 de octubre 1837, dejando viuda a María Antonia Josefa Popoca Sáez.  https://ancestroscastaneda.wordpress.com/2014/09/16/los-padrones-de-la-inmaculada-concepcion-1834-zacualpan-edo-de-mexico-mexico/

Juan a los 22 años de edad y dos espantos en 1838

Me acuerdo del día en que mi padre me dijo: “No tengas miedo de los muertos, tenlo de los vivos”. La posibilidad existe que ese pensamiento, junto con mis propias experiencias, fundó mi propia base de creer solamente en lo físico y no lo metafísico.

A la media noche de un día, Juan se había separado de un baile que hubo en el barrio de la Veracruz [5] , y como yo lo hubiera hecho, estoy seguro que él habrá consumido unas que otras copitas de tequila o vasos de pulque [6] . En camino a su casa, pasó por una huerta donde vio a lo que él se refiere como un perro “prieto y lanudo” de quien no hizo caso. Al no ponerle atención a este busca huesos, el pensó que si otra persona lo hubiera visto, seguramente hubieran pensado que el diablo los había visitado.

En ese momento oyó el sonido de cadenas. Mientras el trataba de discernir el origen, el ruido del metal se repetía, lo que aumentaba el suspenso y lo obligaba a voltear por todos lados.¿De veras existe el diablo —se preguntó—, o será un preso que se fugó de la cárcel?, al cual, si lo ayudo, entonces seré culpable de su escape.

A solas en la oscuridad, con un perro y un fugitivo cercanos y el diablo en mente, Juan empezó a temblar. Decidido a afrontar lo que fuera, cogió una piedra y con valor se la lanzó al perro que se escondía. El ruido de las cadenas se alejó conforme el perro corría.

Los nervios se le calmaron al comprender que el perro de don Juan Gallegos andaba suelto con todo y cadena, pero el susto fue inolvidable.

Durante otra noche de 1838, hacia la una de la mañana Juan caminaba bajo un cielo nublado y sin luna hacia la Hacienda San José, donde trabajaba como azoguero a las órdenes de Roque Díaz.

Al pasar por El Socavón del agua, sitio a la entrada de Zacualpan, vio un bulto blanquisco, del tamaño de un hombre, algo retrasado de su camino. Juan se agachó y entrecerró los ojos en un esfuerzo por identificar esa anomalía. Se convenció de que era un hombre que blandía una espada o bordón.

Foto cazahuate latente cortesía imágenes Google.

Al estar cerca decidió saludarlo, pero el ente no le respondió. Juan pensó que tal vez el acto de mala educación era de un Don Juan, atento a sus negocios amorosos. También era posible que fuera un abigeo, y como él tenía caballos y vacas, lo mejor era identificarlo y caer sobre el individuo, si alguno de sus animales le faltaba.

Consciente de que estaba armado de un machete, en el afán de identificarlo caminó hacia él y con calor le pregunto: —Amigo; ¿tiene usted lumbre para fumarnos un cigarro? —El desconocido se quedó callado, Juan pensó que se estaba burlando de él. Ofendido, lo acometió con el machete, frente a frente, pero lo que tomó por un hombre era en realidad un tronco seco de cazahuate, blanco por un lado, y lo que creyó una espada era un varejón desprendido que el mecía el viento.  http://es.wikipedia.org/wiki/Ipomoea_arborescens

En nuestro cómodo presente, no consideramos el futuro y olvidamos el pasado. Nos cuesta trabajo imaginar el entorno y el ambiente en que ocurrieron episodios como éste. ¿Cómo nos comportaríamos en la soledad de lo oscuro, a la una de la mañana, a pie y en camino hacia el trabajo donde cada silueta vegetal tiende a tomar forma de espectro?

Otro espanto en 1843 a los 27 años de edad

Después de asistir a la boda de su hermano Felipe Neri, quien se casó con María Dolores Morales Nájera en Taxco de Alarcón, Guerrero, Juan y su esposa María De Jesús regresaban a caballo hacia Zacualpan.

Acta matrimonial Felipe Castañeda con Dolores Morales, Taxco, Guerrero, México, 27 febrero 1843. Juan Castañeda fue padrino.  Cortesía http://familysearch.org/

El caballo que montaba la tumbó, y María de Jesús decidió seguir el viaje a pie. Sin ser los únicos que hacían ese viaje, se rezagaron del resto. Les oscureció en el camino y como a las nueve de la noche, al pasar cerca de la Hacienda de San Juan, María voltea y le dice a Juan:

──Juan, oigo pasos detrás de mí.

── No es nada ──le respondió Juan.

──Los oigo perfectamente, ¿Qué, no los oyes?

──No, ¡no oigo nada!

──No has de oír, porque vienen detrás de mí. Tengo mucho miedo.

Juan le sugirió que se adelantara. Al caminar delante de él, ella dijo que entonces los pasos venían detrás de él. Juan le respondió que había quedado temerosa y espantada tras caer del caballo, pero María no se tranquilizaba y empezó a llorar.

──Vamos rezando mientras caminamos y verás que los pasos no vendrán más detrás de ti —le dijo Juan.

Al cruzar por el barrio de Memetla, María le dijo:

──Juan, los pasos que venían detrás de mí y después en frente, cuando te pasé, eran los golpes que daban las suelas descocidas de tus zapatos, que daban un segundo golpe cada vez que dabas un paso.

¡Qué momento tan angustioso para los dos!

Una vez superada la tensión se empezaron a reír con mucha gana. En medio de las carcajadas, Juan reconoció que empezaba a creer en los duendes, y que la vio tan afligida que hasta se puso a rezar, sin estar en la iglesia.

Ricardo Castañeda

Edición Rafael Rodríguez Castañeda

Continuará…


[1]. https://familysearch.org/pal:/MM9.3.1/TH-1-13735-51011-92?cc=1837908&wc=MGLC-PTL:166998101,166998102,169037001

[2]. Ahora conocida como la tambora.

[3]. En sus memorias, Juan la llama simplemente ‘Jesús’.

[4] Significa enfermedad profesional asociada con el polvo respirado por los mineros.

[5] El barrio de la Veracruz es parte del municipio de Zacualpan como lo es el barrio de Santiago.

[6] Una bebida alcohólica original a México, poco gruesa y dulce hecha del jugo del agave o maguey. El pulque era una bebida sagrada que era ofrecida por los Aztecas a sus dioses.

La realidad de Don Juan

Don Juan Francisco Castañeda Popoca, 1816-1898

Don Juan Francisco Castañeda Popoca, 1816-1898, Cortesía Elena Laura Castañeda Islas

Muchos no saben quién fue Juan Francisco Castañeda Popoca, y menos, que él escribió un manuscrito hacia los últimos días de su larga vida.

Juan es un personaje más que significativo para mí en dos aspectos. En primer término, es mi re tatarabuelo[1] por línea directa, y en segundo porque sus memorias no sólo me han revelado muchos detalles sobre su propia vida,

Una Página manuscrito de Juan Castañeda. Cortesia Claudia Infante Castañeda

Una Página manuscrito de Juan Castañeda. Cortesia Claudia Infante Castañeda

sino también cómo coexistió al lado de sus contemporáneos durante el siglo XIX en Zacualpan, Estado de México, su tierra natal

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https://ancestroscastaneda.wordpress.com/2012/10/12/titulos-linea-paterna-y-materna-12-octubre-2012/

Sin disminuir el valor de la primera razón, la segunda ─la crónica que hace sobre pasajes de su vida─ me da suficiente información para buscar documentos históricos que la pongan en contexto y de esta forma, ampliar el panorama para situar a numerosos ancestros Castañeda hasta el año 1750.

Mi encuentro con este manuscrito tiene su propia historia. ¿Fue este documento el que me salió al paso y me dio la pista para entender el universo de mis ancestros o fui yo quien lo halló? Por ahora dejaré de lado esa historia; lo importantees que así fue.

Para poner en perspectiva el valor de los detalles que se encuentran en el manuscrito de don Juan, puedo decir que la información que yo poseía sobre mi familia era tan limitada como una celda de prisión, pero como un libro derrumba los muros de la ignorancia, este documento me liberó de esas paredes para iluminar mi camino hacia un amplio horizonte de información detallada y hacia el conocimiento sobre mis orígenes.

Nacimiento de Juan

Juan nació el 20 de enero de 1816 y fue bautizado tres días después en la Parroquia del Real de Minas[2] de Zacualpan, Edo. De México. El párroco José De León lo bautizo con el nombre de Juan Francisco, mestizo del paraje al cual le llamaban Nacuachirrapa, hijo legítimo de Marcos Castañeda (Alejandro Marcos De Castañeda De Gama) y Antonia Popoca (María Josefa Antonia Popoca Sáez), vecinos de la Cuadrilla de Santiago[3].

https://ancestroscastaneda.wordpress.com/2014/09/16/los-padrones-de-la-inmaculada-concepcion-1834-zacualpan-edo-de-mexico-mexico/

A la hora de asentar las partidas de bautismo durante los siglos anteriores, los padres de la iglesia Católica abreviaban mucho. Este detalle se puede notar en el mismo nombre de Juan Francisco cuando a primera vista parece decir Juan Franco[4]. Sus padrinos fueron Juan Francisco Mazare y María Josefa Castañeda[5].

Los nombres de los padrinos han sido muy valiosos. Ayudan a triangular, verificar y solidificar muchas actas. En el caso del nombre de mi Tata Juan Francisco me pregunto; ¿habrá elegido Marcos, su padre, asignarle ese nombre en honor a su compadre? Pienso que sí.

httpsfamilysearch.orgpalMM9.3.1TH-1-14048-37630-95cc=1837908&wc=MGL1-YW5166998101,166998102,1671952011816 23 ene. reg. ec. bau. Juan Francisco Castañeda Popoca

Bautizo Juan Francisco Castañeda Popoca 23 enero 1816, https://familysearch.org

El matrimonio de Alejandro Marcos y María Antonia tuvo cuatro hijos. En orden de nacimiento ellos fueron: María Guadalupe 1808-1811, María Tomaza Eutimia 1810-    , Juan Francisco 1816-1898 y Felipe Neri 1820-1881. La información disponible hasta el día de hoy sobre estos cuatro hermanos nos dice que solamente Juan y Felipe tuvieron descendencia.

Existe la posibilidad de que Juan tuviera más hermanos, porque en 1880, cuando Juan y Gabina, su segunda esposa, estaban por realizar un viaje a Tetecala, Morelos, México, considerando la cercanía de Tetecala con Cuernavaca le pide a Gabina: “Llévame a ver a mi hermano y hermanas”.

Mientras no se encuentren más registros que demuestren que Alejandro Marcos y María Antonia tuvieron más hijos, permanecerá esta incógnita. Algo que también se puede considerar es que Juan se refería a quienes estimaba mucho como primos hermanos.

A los diez años de edad

El talento de Juan para escribir con fluidez se reveló desde su infancia. El primer indicio de esta habilidad surge cuando Juan tiene diez años. Nos dice que mientras él escribía su plana en el año de 1826, unos niños cortaban flores frente a la Hacienda Santa Ifigenia, donde una compañía Alemana beneficiaba metales. Su padre Alejandro operaba de azoguero y un don Gustavo Epstein era el administrador.

Entre las flores que cortaron se hallaba una con figura de una pequeña mazorca de maíz, como de dos pulgadas, del color de un colorín. Su padre Alejandro revisó esta extraña mazorquita, y como no pudo identificarla se la mostró a don Epstein. Don Epstein, de origen europeo, le dijo que esa planta, aunque no muy común en esa zona, crecía mucho en su tierra y que era venenosa, al punto de que en Italia muchos buscaban maneras de cómo dársela a sus enemigos.

Juan se refiere a esta hierba como la belladona. En el curso de su vida habría de tener otros encuentros con esta maligna flor.

https://ancestroscastaneda.wordpress.com/2012/11/18/haciendas-y-minas-de-zacualpan-edo-de-mexico-mexico/

A los diecisiete años de edad

En 1834, la Parroquia de Santa María Zacualpan, ahora conocida como la iglesia De La Inmaculada Concepción realizó un censo parroquial[6] que incluyó su cabecera, cuadrillas, barrios, rancherías, haciendas y pueblos bajo su tutela.

En la página diecisiete, referente a la cuadrilla[7] de Santiago se pueden ver los nombres de la familia Castañeda Popoca en el lugar número treinta y seis, la cual integraban Marcos Castañeda, cabeza del hogar, de 54 años; Josefa Popoca, dama del hogar, de 46, e hijos Juan y Felipe Castañeda de 17 y 14, respectivamente.

Las hijas mayores, hermanas de Juan no fueron registradas en estos censos. María Guadalupe había fallecido en 1811 y de María Tomaza Eutimia no se sabe si era difunta, había contraído matrimonio, o simplemente vivía en otro hogar.

Al revisar la página opuesta es posible ver con el número 26 los nombres de Julián Reynoso, 50 años de edad, Ma. Castañeda, 48; y Juana Reynoso, 22. El nombre completo de Ma. Castañeda era María Siriaca De Las Nieves. Ella fue hermana de Marcos Castañeda. Ambos, María Siriaca y Marcos, eran hijos legítimos del matrimonio de Nicolás De Castañeda y María Antonia De Gama.

https://ancestroscastaneda.wordpress.com/2014/11/20/jos-nicols-de-castaeda-n-____-m-1786/

A los diecisiete o dieciocho años de edad

Era un domingo, y al ver que los zapatos de su hijo estaban muy desgastados, Marcos le dio seis reales para que fuera a comprar un nuevo par. A pesar de que su padre era muy estricto, Juan se gastó el dinero en otra cosa. Al poco tiempo su padre lo vio sentado en las gradas del cementerio con los mismos zapatos. Le preguntó enérgicamente por qué no se había comprado unos nuevos.

Con timidez, Juan le dijo que los vendedores aún no habían entrado a la plaza.

── ¡Como de que no!, si los manojos yo he visto.

──Pero, no hay unos que me vengan.

──Venga usted conmigo, ¡Como de que no ha de haber un par que te vengan!

Tras comprar los zapatos, los cuales el padre tuvo que pagar a doble costo, Juan sintió dolor en una de sus orejas, hecho que explica cómo es posible llegar a tener orejas de burro.

Al llegar a casa Juan confesó cómo gasto esos seis reales. Muy bien podemos imaginar el castigo que habrá recibido.

Este episodio ocurrió cuando Juan tenía, según nos dice, diecisiete o dieciocho años. Lo interesante es que no solamente recibe un buen castigo a esta edad, sino que poco después, en noviembre de 1834, tres meses antes de cumplir diecinueve años, el mismo padre que corregía al hijo, le da permiso para contraer matrimonio.

¡Un adolescente que, por un lado recibe castigos, pero por otro es suficientemente adulto para poder contraer matrimonio!

A los diecinueve años de edad

Al principio de su manuscrito y con solamente catorce palabras en la primera oración, mi re tatarabuelo Juan me ayuda inmensamente cuando escribe:

“Mi primera mujer se llamaba Jesús, de la cuadrilla de Santiago (mi tierra natal)”.

Después de cuatro años de búsqueda, encontré tres valiosos datos: el registro matrimonial y las actas de matrimonio y velación de Juan y María De Jesús, su primera esposa.

La presentación de los contrayentes tomó lugar en el curato de Zacualpan el veinticuatro de octubre de 1834. Durante este evento se refieren a Juan Castañeda como soltero de dieciocho años de edad, hijo legitimo de Marcos Castañeda y María Antonia Popoca, y a María de Jesús, doncella de dieciséis años hija de padres no conocidos. Ambos originarios de la cuadrilla de Santiago.

El casamiento y velación tomo lugar en la sacristía de la parroquia de Zacualpan el seis de noviembre de 1834. Pedro Reynoso y María Sánchez fueron los padrinos.

Presentación e información matrimonial de los contrayentes Juan Francisco Castañeda Popoca y María De Jesús (padres no conocidos), 24 octubre 1834. Página 1,  https://familysearch.org/

 

Presentación e información matrimonial de los contrayentes Juan Francisco Castañeda Popoca y María De Jesús (padres no conocidos), 24 octubre 1834.  Página 2,  https://familysearch.org/

 

Matrimonio y velación de Juan Francisco Castañeda Popoca y María De Jesús (padres no conocidos) 6 noviembre 1834.https://familysearch.org/

Dato fascinante: Durante la presentación de los contrayentes, el infrascrito cura hace notar que el oficio de Juan es escribiente.

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                           Continuará

Ricardo Castañeda Guzmán

Edición Rafael Rodríguez Castañeda


[1]. Cuarto abuelo.

[2]. Ahora conocida como la iglesia de La Inmaculada Concepción.

[3]. La cuadrilla de Santiago es un barrio que pertenece al municipio de Zacualpan, Edo. De México, Mex.

[4]. Una representación tipográfica de la palabra manuscrita sería ésta: Franco.

[5]. Se ignora su parentesco a Juan.

[6]. Ver blog previamente mencionado sobre los padrones de Zacualpan

[7]. El término “cuadrilla” equivale a lo que ahora se conoce como barrio en Zacualpan.

Dr. Luis Camilo Ríos Castañeda, 1959 al presente

Luis Camilo Ríos Castañeda es familiar nuestro. Hijo de Celia Castañeda Hidalgo, nieto de Víctor Castañeda Hernández, bisnieto de Justiniano Castañeda Jaimes, tataranieto de Manuel Castañeda Ríos y chozno de don Juan Castañeda Popoca, tronco familiar del que descendemos. Nació en 1959. Es, por tanto, nuestro contemporáneo y no un ancestro.

¿Por qué, entonces, ancestroscastaneda publica un artículo sobre Luis Camilo? Para celebrar en familia los más recientes reconocimientos que ha acumulado en su fructífera trayectoria. Por la simple satisfacción que sentimos en reconocerlo.

La ficha que aparece en la tercera edición del Diccionario Castañeda sobre Luis Camilo, —ingeniero químico, farmacólogo y neurólogo—, alcanzó a informar que mereció el premio Doctor Manuel Velasco Suárez 2013 al Mérito en Neurología y Neurocirugía, por su destacada trayectoria en el área de las neurociencias. A ese premio le han seguido nuevas distinciones:

 

El doctor Luis Camilo Ríos Castañeda, profesor-investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), recibió el Premio Doctor Manuel Velasco Suárez 2013 – Ver más en: http://campusmexico.mx/2013/04/25/doctor-manuel-velasco-premiado-por-la-uam/#sthash.TDArDBlQ.dpuf

En 2013 ingresó a la Academia Nacional de Medicina de México como académico en el área de Bioquímica.

En octubre del año pasado obtuvo el Premio Hidalgo en Ciencia, Tecnología e Innovación 2014 en la categoría Investigación Científica, con el informe científico Tecnología para recolectar células dañadas después de contusiones. El de Luis Camilo fue uno de los 52 proyectos participantes en ese concurso.

Dr. Luis Camilo Ríos Castañeda ante la asamblea.  Foto adquirida en: énfasis, el centro de la noticia, Hidalgo.

El Gobernador del Estado de Hidalgo, Lic. Francisco Olvera, entregó en la misma ceremonia reconocimientos a Luis Camilo Ríos Castañeda, a Daniel Robles Camarillo, a Héctor Enrico y a Marco Antonio Escamilla Acosta por sus aportaciones a la investigación científica, innovación y al desarrollo tecnológico.

Premio Hidalgo 2014

Los premiados.  Foto adquirida en: énfasis, el centro de la noticia, Hidalgo.

Hay una breve reseña del acto de premiación en el siguiente enlace:

http://www.revistaenfasis.com.mx/2014/10/24/entregan-premio-hidalgo-2014-a-investigaci%C3%B3n-cient%C3%ADfica/

El artículo señala que en Hidalgo ha crecido el rubro de la investigación científica, y que los galardonados son claro ejemplo de las posibilidades que ofrece la innovación local en un mundo globalizado para atender problemas sociales.

El perfil profesional más completo de Luis Camilo Ríos Castañeda lo elaboró en 2011 Olivia Soria Arteche, integrante de la División de Ciencias Biológicas y de la Salud de la Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco, cuando Luis Camilo se hizo acreedor del Premio Nacional de Química Andrés Manuel del Río 2011 en Investigación. A continuación lo reproducimos:

El doctor Ríos Ríos nació en la Ciudad de Pachuca, Hidalgo, el 25 de Agosto de 1959. Se tituló como Químico, con Mención honorífica, en la Facultad de Química de la Universidad Nacional Autónoma de México en 1983. Después de cursar la Especialidad en Estadística Aplicada en el Instituto de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y en Sistemas de la propia Universidad, el doctor Ríos realizó los estudios de maestría en Investigación Biomédica Básica, bajo la tutoría del Dr. Ricardo Tapia. En 1994 obtuvo el doctorado en Ciencias en la Especialidad de Farmacología, en el CINVESTAV, bajo la tutoría del Dr. Alonso Fernández-Guasti.

Como docente e investigador, el doctor Ríos ha realizado su labor en la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco, donde ha sido Profesor Titular “C” desde 1989 y en el Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía como Investigador, Jefe del Departamento de Neuroquímica (1990-2011) y Director de Investigación (2000-2003).

El trabajo de investigación científica del Dr. Ríos se refleja en los más de 170 artículos publicados en revistas científicas internacionales y los cuales han recibido más de 2,500 citas. El doctor Ríos es Investigador Nacional Nivel 3, del Sistema Nacional de Investigadores desde 2005.

Ha sido miembro del Comité Editorial de las revistas Toxicology Letters y de la Revista Mexicana de Ciencias Farmacéuticas y es Co-Editor de la Revista de Investigación Clínica , órgano oficial de los Institutos Nacionales de Salud de México. Ha sido miembro de las comisiones de proyectos científicos y de evaluación del Sistema Nacional de Investigadores del CoNaCyT.

La investigación del doctor Ríos ha sido pionera en el estudio de la Química del cerebro en nuestro país. Está centrada en la búsqueda de los mecanismos de daño neuronal por metales y radicales libres, y ha logrado la aplicación de conocimiento en bien de la salud a través del desarrollo de nuevas terapias y acciones de prevención que han beneficiado a miles de personas. Un ejemplo de esto es la Norma Oficial Mexicana que regula las concentraciones de plomo en sangre de los niños, en cuya elaboración participó el doctor Ríos. En fechas recientes el doctor Ríos y su grupo de trabajo encontraron el efecto dañino del manganeso sobre el coeficiente intelectual de niños expuestos ambientalmente a este metal. Asimismo, desarrollaron la aplicación de un fármaco como antídoto contra la intoxicación por Talio, un elemento químico con potencial neurotóxico utilizado para la guerra química. Como resultado de este desarrollo, el Instituto Mexicano de Protección Industrial de México les otorgó la patente para este producto.

Gracias a sus investigaciones sobre los mecanismos de daño cerebral por radicales libres, el doctor Ríos ha desarrollado un fármaco neuroprotector que ha sido empleado con éxito en pacientes con infarto cerebral. Con este descubrimiento se podrá reducir el daño neuronal y la discapacidad física asociada con este padecimiento, la tercera causa de muerte y la primera de discapacidad en el mundo. Para proseguir con este desarrollo, el doctor Ríos ha recibido el registro oficial de la Secretaria de Salud para el uso del medicamento (NeuroProd®) y actualmente ha registrado un ensayo clínico fase 3 para el medicamento. El doctor Ríos es titular de ocho patentes nacionales y dos internacionales. Una de estas se encuentra licenciada para su aprovechamiento comercial a una empresa farmacéutica nacional (NeuroProd®)

Bajo la dirección del doctor Ríos se han graduado 16 maestros y 17 doctores en Ciencias en los diversos programas de posgrado de excelencia de la Universidad Autónoma Metropolitana, de la Universidad Nacional Autónoma de México y del Centro de Investigación y Estudios Avanzados.

Tres de estas tesis han sido premiadas como “Mejor Tesis de Doctorado” por los Institutos Nacionales de Salud, en los años 2005, 2008 y 2009.

En reconocimiento a su labor científica, el doctor Ríos ha sido acreedor de diversos premios nacionales e internacionales de investigación, como el Premio Gen (en dos ocasiones), el Premio Glaxo-Wellcome (en dos ocasiones), el Premio de la Coordinación de los Institutos Nacionales de Salud (en cuatro ocasiones), así como el Premio de la Western Pharmacology Society. En esta ocasión, por su trayectoria y aportaciones a la investigación científica, se hizo merecedor al Premio Nacional de Química “Andrés Manuel del Rio” 2011 que otorga la Sociedad Química de México.

Fuente: Bol. Soc. Quím. Mex. 2011, 5(2-3), 46. © 2011, Sociedad Química de México. ISSN 1870-1809

¿Cómo es posible acumular tantos conocimientos y ganar tal número de distinciones? Mediante la constancia. Luis Camilo asiste cotidianamente a su trabajo: ingresa al laboratorio, donde sus proyectos de investigación progresan metódicamente; da clases o dirige a otros investigadores. Eso explica que bajo su dirección 33 científicos jóvenes de tres instituciones distintas hayan obtenido grados de Maestría y Doctorado y que tres de ellos recibieran un reconocimiento especial a la calidad de sus tesis de doctorado.

La suya es una vida profesional dedicada a la Ciencia. No nos cabe la menor duda de que Luis Camilo seguirá cosechando premios y distinciones en el futuro; de que seguirá dando lustre a su historia.

 

Rafael Rodríguez Castañeda

Edición; Ricardo Castañeda Guzmán

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2014 de este blog.

Aquí hay un extracto:

La sala de conciertos de la Ópera de Sydney contiene 2.700 personas. Este blog ha sido visto cerca de 9.900 veces en 2014. Si fuera un concierto en el Sydney Opera House, se se necesitarían alrededor de 4 presentaciones con entradas agotadas para que todos lo vean.

Haz click para ver el reporte completo.

La conocí para nunca olvidarla

Fue el 25 de septiembre de 2011 cuando por primera vez la saludé. Ese día no solo tuve el privilegio de conocer a una persona sino a una pariente que llegó a incrustarse en mi corazón durante los siguientes tres años. Puedo marcar la fecha porque nuestra familia, una de las ramas Castañeda, se reunió en Pachuca, Hidalgo, México. Laura hizo el viaje desde la ciudad de México, junto con su media hermana Elza[1] y otros familiares, para estar presente en este primer evento familiar.

Conforme el festejo se desarrollaba, muchos hacíamos rondas de mesa a mesa para presentarnos e identificarnos entre sí de manera apropiada. Una vez situados conforme nuestro linaje, Laura y yo nos situamos en una de las mesas que agrupó a la descendencia del licenciado Amador Castañeda Jaimes, mi bisabuelo. Laura y yo empezamos a conversar y definir nuestro propio nicho personal dentro de este núcleo.

Con la extensa familia agrupada por descendencia y elección personal, ella y yo platicamos e intercambiamos datos personales como si los dos hubiéramos llegado de diferentes planetas, pues hasta entonces nos conocimos. Dentro de la conversación, llegamos a entender que ella era prima hermana de mi padre Alberto Castañeda Bárcenas.

El momento más vívido dentro de nuestra plática ocurrió cuando le enseñé un cuaderno verde de tres anillos que yo había preparado para tener a la mano información sobre la familia en caso de que alguien me preguntara algo. Laura demostró interés, no por lo que escribí sino por los datos que el cuaderno contenía, y algo me impulsó a obsequiárselo. Lo aceptó después de vencer su resistencia inicial. Durante el resto del festejo la observé en varias ocasiones. Guardaba el cuaderno muy cerca de sí, a veces entre los brazos, como si fuese su hijo. Este comportamiento me reveló que adoraba el concepto de su familia.

Felipa Laura (“Chiquis”) Luna (Moon) Castañeda [2]

Según su propia versión y la del resto de la familia, Laura nació el 26 de mayo 1942 en Pachuca, Hidalgo. Hija de Aurelio Luna Hernández y Laura Soledad Castañeda Islas. Aún no he hallado el registro civil de su nacimiento ni su acta de bautizo, pero encontré el acta de defunción de su madre, la cual ayuda a verificar su fecha de nacimiento. La llamaron Felipa, como su bisabuela materna, y Laura, como su madre.

Laura Soledad Castañeda Islas, 1918-1942

Laura Soledad Castañeda Islas, 1918-1942, madre de Laura Elena y Elsa.

Trágicamente a la edad de veinticuatro años, Laura Soledad Castañeda Islas de Luna falleció el 26 de mayo de 1942 a las 22:45 horas en el hospital civil debido a una hemorragia puerperal. El acta refiere a Laura Soledad de Luna como casada e hija del licenciado Amador Castañeda Jaimes y Francisca Islas Montaño, viuda de Castañeda[3].

Conforme Laura Soledad sangró hacia la muerte y el padre caminó hacia su libertad, las medias hermanas huérfanas quedan separadas, a cargo de dos tías. Elena Laura se hizo cargo de Laura, y Esperanza María se ocupó de Elza. Ambas tías eran hermanas de Laura Soledad.

Elena Laura se separa de su esposo y se ve en necesidad de trabajar para sostener a sus propios hijos. Hay indicios de que Laura haya quedado a cargo de varios parientes, inclusive su padre. Finalmente Laura se cría con Francisca Montaño, su abuela, junto con Elza Rico Castañeda, su media hermana, y Roberto y Magda, sus primos hermanos, hijos de Elena Laura. Laura llegó a casa de Francisca cuando Elza, tres años mayor, ya estaba al cuidado de Francisca. No habrán permanecido mucho tiempo bajo el techo de su abuela porque falleció en 1950.

Con este tercer duro golpe que la vida le asestó antes que cumpliera ocho años, vinieron una serie de mudanzas de casa a casa. Si primero fue cuando su madre falleció y el segundo cuando el padre se liberó de la responsabilidad de criarla, el tercero ocurrió cuando su abuela falleció de cáncer.

Laura Luna y abuela Francisca Montaño Vda. de Castañeda

Laura Luna y abuela Francisca Islas Montaño Vda. de Castañeda

 

Laura Luna circa 4 años de edad.

Laura Luna circa 4 años de edad.

Progreso de nuestra relación

Como todo en la vida que tiene la costumbre de llegar a un final, así también término nuestra asamblea. Después de numerosos despidos y al cerrar las puertas, el salón quedo vacío y silencioso, pero dentro de unos de nosotros, aún resonaba el eco de querer saber más sobre la familia.

Conforme las búsquedas progresaron, Laura empezó a participar y aplicarse a esta tarea con mucho interés y energía. Desde el principio observé que; aparte de su teléfono celular, Laura no poseía aparatos tecnológicos, como computadoras, impresoras, Internet, wi-fi, y menos saber cómo operarlos.

Aún así, la luchadora y buscadora que ella era, le ayudo a encontrar maneras de cómo enviarme datos, fotos e historias de la familia. Aunque algunos envíos eran muy básicos, digamos, en forma de un dibujo o algo escrito en papel, estos fueron traspasados por familiares, amistades, vecinos y compañeros de trabajo, los cuales la querían mucho y hacían todo lo posible por ayudarla.

Aparte de otros miembros de la familia que también han contribuido y lo siguen haciendo, la colaboración de Laura fue esencial para saber más sobre la vida del Licenciado Amador Castañeda Jaimes, ex-gobernador interino del estado de Hidalgo en 1912, y su familia.

Nuestra propia relación la realizamos mediante llamadas telefónicas de larga distancia. Cuando dejábamos a un lado los temas de la investigación familiar, hablábamos de salud, gustos, trabajo, países, etc., etc. Todo dentro de una plática normal.

Siempre lista para ayudar

Por diseño natural ella siempre estaba lista para ayudar a su prójimo. El 29 de junio de 2012, mientras yo conducía unas tareas en casa, recibí el siguiente email por parte ella. Este email, el cual aún lo tengo en mis bancos de correos electrónicos dice lo siguiente:

“Hola Richard:

Espero estes bien.

Me gustararía saber si me puedes marcar a cualquiera de mis números, me URGE COMUNICARME contigo.

GRacias.

P.D. Te encuentras en México o en E.U.A. ?”

Con signos de interrogación en mi mente le marqué solo para saber que unos infames le demandaban una cantidad monetaria a cambio de mi libertad. Según entendió, le dijeron que me tenían secuestrado. En consecuencia, Laura comenzó frenéticamente a tratar de acumular el dinero y la manera de resolver la situación para satisfacer la demanda. Con buena suerte el resto de la familia le ayudó a comprender la falsedad de la noticia, que era un intento de extorsión de unos gusanos. Menciono este detalle para ilustrar la dedicación y lo preparada que ella estaba para hacer algo por los miembros de su familia.

Las tristes noticias

Fue el 22 de diciembre de 2014 cuando recibí una inesperada llamada telefónica de mi prima Laura Elena Fernández Mendoza en la cual ella tenía dificultades en expresarme unas noticias. Inmediatamente supe que algo estaba mal, pero nunca pensé que se refiriera a Laura “Moon”.

Ya compuesta, Laura Elena me pudo decir que Laura había fallecido, después de sufrir un desmayo, uno de los múltiples que siempre plagaron su vida debido a la baja presión.

Al expresar mutuamente nuestros sentimientos decidimos que sería digno reconocerla. Es por ello que le dedico este blog, junto con otros testimonios de quienes la quisimos, y la cronología de eventos en su vida.

Laura Luna, asamblea Castañeda 2012

Laura Luna, asamblea Castañeda 2012

Ricardo Castañeda Guzmán

 

Laura Luna Castañeda 1942-2014

Laura, luna cercana, luna distante

A Elizabeth y Guillermina, próximas a Laura,
cuyo corazón amaban y comprendían.

Le gustaba que la llamaran «Laura Moon». Así afirmaba su condición satelital respecto de su familia y del mundo. Como la luna, siempre se mantuvo cerca, aunque algo le impidiera integrarse plenamente. Como luna que muestra a la Tierra el mismo rostro, Laura enseñó su cara alegre y ocultó su tristeza original. El destino la marcó el día que comenzaron al mismo tiempo su vida y su orfandad: la madre murió tras el alumbramiento; el padre se desentendió de ella.

Desde que fue bebé rodó adonde le daban cobijo. De casa de una tía a la casa de otra iban Laura y su maletita. Durante su segunda niñez la crió su abuela Francisca, donde diluyó su condición de huérfana en compañía de Elza Rico Castañeda, su hermana materna, y de Roberto y Magda, sus primos. Pachita cuidó a sus cuatro nietos hasta que se le acabó la vida. Los primos emigraron a la Capital con Elena su madre, quien también llevó consigo a Elza. A Laura la dejaron en Pachuca.

Quedó al cuidado de sus tíos abuelos. Tayde, una de las hermanas de Pachita, enviudó poco después porque a Ignacio Arteaga, barretero jubilado, finalmente lo mató la silicosis, y Tayde se mudó con Laura a un departamento de la colonia Clavería, en la Ciudad de México, donde vivió con su hermana María.

Tayde tenía derecho a la añoranza, así que de vez en cuando viajaba a Real del Monte. Allí estuvo la casa en que tantos años vivió con Nacho. En uno de esos viajes cayó de una escalera y no sobrevivió. El departamento de la colonia Clavería lo heredó Elza, quien se hizo cargo de su hermana. Laura era ya una quinceañera.

Gracias a sus estudios secretariales Laura siguió el camino laboral de su hermana y sus tías. Elza, además, fue su compañera de empleo. Cuando Elza casó, Laura permaneció a su lado, de tal forma que conforme fueron naciendo, convivió con Arturo Eugenio, Elizabeth, Guillermina y Eréndira. Sus sobrinos fueron como sus hijos. Fueron además sus cómplices y compañeros de juegos.

1959 Laura Luna Certificado

1959 Laura Luna Certificado

“Mi mamá y mi tía Laura eran diferentes —dice Elizabeth—. Mi mamá, muy seria, muy tranquila. Vivimos juntas. Cuando salíamos a pasear mi tía Laura se volvía una de nosotros. Los domingos, por ejemplo, íbamos a Chapultepec. Mi mamá siempre se quedaba sentada, cuidándonos, y mi tía corría, brincaba, saltaba; se reía, jugaba al balón como niña. Siempre como muy contenta, muy entusiasta”.

“Como muy contenta”, como luna que esconde otro lado. Ajena desde el nacimiento al hogar que la recibía, Laura aprendió a granjearse el cariño de sus huéspedes. Esa circunstancia se repitió tantas veces que sometió su autoestima a la costumbre de servir, de darse a los demás a cambio de ser aceptada.

Conforme se hizo adulta, Laura pensó emanciparse, tener una casa y una familia estable, mas en el plano profundo no sólo buscaba un esposo; requería, además, una figura paterna. Al casarse con Sergio Ruiz, veinte años mayor que ella, tuvo casa propia y al año siguiente, descendencia: nació Aurelio Héctor, pero el matrimonio no prosperó, acabó la fugaz independencia y Laura volvió con Héctor a la casa de Elsa y sus sobrinos.

Laura atendía con igual cuidado materno a Héctor que a Guillermina y a Eréndira —Arturo y Elizabeth, los mayores, vivieron seis años con su padre—, los mimaba, les compraba juguetes, chucherías y baratijas de moda. Quizás los quisiera igual, pero era evidente que prefería a su sobrina menor.

“Mi hermana Ere era su adoración y no le importaba hacerlo patente —dice Guillermina—. A mí no me llevaba de paseo; a Ere sí. Decía cualquier cosa, lo que fuera, pero era muy contundente que Ere era su consentida. Todos los días le llevaba Chiccos —unos chocolates que ya no existen—, y a mi hermana Ere le encantaban”.

Es preciso destacar esta predilección para comprender el dolor que le causó la muerte de Eréndira cuando apenas tenía nueve años. De hecho fueron dos madres quienes perdieron a la misma hija: Elza y Laura.

Después de esa tragedia, Laura siguió deseando una familia y una casa, y en el segundo intento, un recóndito afán compensatorio la indujo a contraer nupcias con alguien que equivaliera a una figura filial. Jesús Rodríguez, veinte años menor, mostró tal disposición y generosidad al casarse con ella que dio su apellido a Aurelio Héctor. Laura tuvo por segunda vez casa aparte. Al año siguiente nació Jorge Armando, su segundo hijo.

Laura reanudó su vida laboral, pero se le hacía difícil el cuidado de Jorge Armando, y para aligerar su carga doméstica, confió el cuidado de Héctor a la familia de Jorge, su primo, hijo de su tío Fermín Jorge Castañeda.

La relación con Jesús era conflictiva. Constantemente se peleaban. Laura volvió entonces a la casa de Elza. “Mi mamá y mi tía compartían la maternidad para con nosotros —recuerda Guillermina—. Mi mamá era responsable, seria, y mi tía, consentidora, simpática con nosotros, como más niña. Nos consentía mucho, nos compraba cosas que nos gustaban. Sabía muy bien qué querían los niños. Podía gastar su sueldo en una noche o en dos días. Compraba, por ejemplo, unos dijes coleccionables que estaban de moda en ese momento. Cada semana salía uno diferente, entonces iba comprando la manzanita, el angelito o la estrella e íbamos rellenando unas gargantillas con esos dijes. Algo que recuerdo con mucho gusto fue que nos compró unas sombrillas transparentes en forma de hongo que eran distintas de las sombrillas normales, para la lluvia.

De repente, también podía ser impredecible. “Todos los 15 de septiembre llegaba con su bolsa de cohetes, y mi mamá se enojaba porque decía que eran peligrosos. —No le digan a su mamá pero les traje cohetes. Ese era el tipo de cosas que nos acercaba mucho a ella, su vitalidad, su capacidad de adaptarse.

Así transcurrió aproximadamente un decenio.

Laura, secretaria: Ganaba bien, pero siempre andaba con problemas económicos. Gastaba toda la quincena en dos días y al tercero, pedía prestado a Elza para los pasajes. —¡Cómo que para los pasajes! ¿Otra vez, Laura?, si cobraste hace tres días… No era previsora, pero no se le cerraba el mundo y se arreglaba muy bien. Le gustaba vestir bien y admiraba que la gente estuviera bien vestida. Le buscaba por mil lados y era feliz si se compraba unos zapatos o una playera en diez pesos. Se compraba pelucas.

Luna familiar: Según la recuerda Guillermina, Laura siempre luchó por tener un lugar estable dónde vivir y por pertenecer a una familia. Quería recibir afecto, pero no sabía cómo. No se sentía merecedora de él y le costaba trabajo que la gente le mostrara consideraciones. No las recibía tan fácilmente, se sentía incómoda.

“Para ella era fácil atender, pero no recibir atenciones tales como «A ver, yo te sirvo la comida». Le daba mucho gusto regalar. Si recibía un regalo, lo aceptaba, pero no atenciones. Era como si dijera «yo estoy para ayudar y ver las necesidades de otros, pero las mías no importan». Lo dijo varias veces: « Si yo me siento mal, con no poner atención se me quita».

“Pero de una manera velada había un reclamo —no muy claro, tampoco—, una clara mención de que eso era algo muy ansiado por ella, difícil de atender”. Por otra parte, no era fácil compartir con ella la vida cotidiana. En ocasiones Laura era complicada, dominante e intrusiva.

En medio de su ambivalencia hacia la familia, Laura y Jesús se reconciliaron. Probaron vivir juntos otra vez, pero nuevamente surgió el sino amargo y trágico de Laura para someterlos a una dura prueba: Jorge Armando, quien desde su nacimiento había padecido asma, a los catorce años sufrió una crisis que ameritó hospitalización. El asunto no parecía grave y llegó a internarse por su propio pie, pero una medicación errónea le produjo la muerte.

El golpe fue devastador para Laura y para el matrimonio. Jesús se fue de la ciudad. Laura nuevamente fue acogida en casa de Elza y sus sobrinos.

“Ya no quiero querer a nadie más, porque la gente a la que quiero se muere” —dijo, como si un poder siniestro condenara a sus seres cercanos, comenzando por Laura Soledad, de quien ni siquiera tuvo oportunidad de ser amamantada.

Pensaba y sentía en términos visuales. Si le dolía mucho la pérdida de alguien, Laura olvidaba el rostro, a pesar de haberlo idolatrado. “Ya no me acuerdo de la cara de Eréndira, de Jorge Armando, ni tampoco de Jorge el Griego” —jefe de su último trabajo asalariado—. Bloquear imágenes significaba disminuir, así fuera parcialmente, el dolor que sentía cuando se acordaba de los seres queridos y perdidos para siempre.

Para conservar la memoria icónica, empezó a recuperar fotos y a fotografiar la gente que quería. En su celular conservaba una imagen de Jorge Armando.

Vivía aún el duelo de Jorge Armando cuando debió afrontar nuevos cambios en su vida: cuarenta días después de la muerte de su hijo menor se casó Héctor. Laura pretendió vivir cerca de la pareja recién formada, mas el aspecto dominante de su carácter produjo el efecto contrario.

Laura Luna e hijo Aurelio Héctor, 2014

Laura Luna e hijo Aurelio Héctor, 2014

Optó entonces por vivir sola y alquiló un departamento, experiencia que la sometió a otro aprendizaje que también resultó conflictivo: el trato con caseros y vecinos. En un tiempo relativamente corto debió cambiar de residencia. Desde entonces se mudó alrededor de diez veces. Sus departamentos tenían cada vez menos servicios o eran más chicos y eso le disgustaba.

Cada mudanza le costaba trabajo. Detestaba los cambios, pero sus problemas económicos y personales finalmente la obligaban. El trabajo físico y emocional de dejar una casa le pesaba en proporción inversa al entusiasmo que sentía por habilitar y decorar la siguiente. En ese sentido era muy optimista.

Vivió de manera independiente a pesar de que sufría en soledad. Evitar estar sola. En los fines de semana salía de casa. Si no visitaba a Elsa y a sus sobrinas en Cuernavaca, iba a Ciudad Satélite con su tía Elena y sus primas, o donde tuviera parientes. Aun a sabiendas de no estar en familia, se adaptaba y bromeaba.

En la última etapa de su vida se mantuvo a sí misma, pero había indicios de que no lo podría hacer por mucho tiempo. Supo que padecía glaucoma y sintió cómo avanzaba la enfermedad. Dejó de salir de noche. En su departamento caminaba a la luz de una lamparita, o apoyada de las paredes. Su fuerza disminuía y Laura lo sabía. Olvidaba el nombre de los objetos de uso común. Aumentaron sus temores. Sabía que resistiría las enfermedades, pero no las pérdidas. Consideró que no toleraría una pérdida más, la separación definitiva o la muerte de alguno de sus familiares cercanos.

Educada en atención de otros y no de ser atendida, no quiso depender de nadie. La conciencia de que no podría trabajar y mantenerse a sí misma la indujo a no llegar a ese punto y a finales de 2014 su corazón se encargó de precipitar el final.

Rafael Rodríguez Castañeda

Laura, la Chiquis, Moon

Ericka, Laura Elena y Magda

Fuiste una mujer con virtudes y defectos como todo ser humano. Fuiste una mujer sufrida desde tu nacimiento, pero también fuiste valerosa porque siempre te enfrentaste a las adversidades de la vida y seguiste siempre adelante.

Un ser humano que supo conservar sus amistades a través de los años. Por eso tu funeral fue tan concurrido de todos nosotros, que te queremos y que quisimos despedirte.

Fuiste una mujer tenaz, luchona, muy trabajadora, industriosa y servicial.

Tu mejor virtud fue ser dadivosa, ya que diste de ti para con todos a quienes podías ayudar. Ayudabas incondicionalmente.

Siempre estarás en nuestro corazón y ya te extrañamos.

¡Nos vemos en la resurrección!

Buscaba el bienestar de los demás

Elizabeth Barrera Rico

Laura, la mujer que no tuvo infancia —le decíamos. O tal vez la disfrutó tanto que nunca la dejó del todo. Disfrutaba como una niña las cosas simples de la vida. Gozaba jugar, ver películas de comedia; sobre todo reír. Reía junto con todos y cuando todos terminábamos de reír, ella seguía riendo y con sus carcajadas contagiaba a los demás, que volvían a reír junto con ella.

Era incansable. Una persona siempre dispuesta a echar la mano. Buscaba en todo momento procurar el bienestar de los demás a su alrededor aun a costa del bienestar propio.

Mi mamá postiza, presente en todas las etapas de mi vida. Y no solo conmigo: después, con mis hijas y mis nietas. Sé del amor que me tenía y demostraba en cada acción.

Tía Laura, gracias. Te quiero mucho.

Siempre mi compañera en las alegrías y en las penas

Elza Rico Castañeda

Laura, mi hermana menor, pero siempre mi compañera. Primero de juegos, de travesuras, de aventuras, y luego mi compañera inseparable de vida. A mi lado en las alegrías, en las celebraciones, igual que en las penas y las desgracias. Atenta a mis necesidades, deseos y sueños. Cómplice completa de mi vida.

Tu presencia inundaba mi vida de tranquilidad, seguridad y confianza. No sé cómo hubiera sido mi vida sin ti. Sé que contigo, mi vida a tu lado fue más divertida, sencilla y feliz. Agradezco tu presencia, apoyo y compañía. Laura, gracias por todo.

 

Laura Luna Cronología

1942, 26 Mayo Nace en Pachuca, y horas después muere Laura Soledad Castañeda, su madre, de hemorragia puerperal.

1942—1950 Tras la muerte de Laura Soledad, las medias hermanas huérfanas quedan separadas, a cargo de dos tías. Elena se hizo cargo de Laura, y Esperanza se ocupó de Elza.

1944—1950 Elena se separa de su esposo y se ve en necesidad de trabajar para sostener a sus hijos. Hay indicios de que Laura haya quedado a cargo de varios parientes, inclusive su padre. Finalmente Laura se cría con Francisca Montaño, su abuela, junto con Elza Rico Castañeda, su media hermana, más Roberto y Magda, sus primos. Elsa había estado a cargo de la abuela, probablemente, desde que Laura Soledad casó con Aurelio Luna.

1949 Dos accidentes pusieron en peligro la vida de los cuatro niños. El primero fue la explosión de un tanque de gas, ocasionada por el choque de un camión repartidor de cilindros contra uno de los pilares de la casa. El segundo fue la inundación del 24 de junio, a causa del desbordamiento del río de las Avenidas sobre las calles aledañas. Hidalgo, la calle de la casa abolengo, colindaba con el río.

1950 23 Ago. Muere Francisca Montaño. Elza, Roberto y Magda van a vivir a México, con Elena, Esperanza y Oscar Castañeda Islas. A Laura la recogen Ignacio Arteaga y Tayde Montaño, hermana de Francisca. A la muerte de Ignacio, minero jubilado, Tayde se muda con su hermana María a México, a la calle de Cairo, colonia Clavería, y lleva consigo a Laura.

1956—57 Elza y Laura van a vivir con su tía Elena y sus primos. Elza, tres años mayor, es en cierta medida responsable de cuidar a su hermana.

1959, 30 Nov. Concluye la primaria en la Escuela Casa Amiga de la Obrera.

1961, tal vez Casamiento de Elza Rico con Eugenio Barrera.

1961, 5 Dic. Nacimiento de Arturo Eugenio Barrera Rico.

1962, 7 Nov. Nacimiento de Elizabeth Barrera Rico.

1964, 25 Jun. Nacimiento de Guillermina Barrera Rico.

1967 28 Ene. Nacimiento de Eréndira Barrera Rico.

1968, tal vez Casamiento con Sergio Ruiz, veinte años mayor que Laura.

1969, 18 Abr. Nacimiento de Aurelio Héctor, hijo de Laura y de Sergio Ruiz. Separación de Sergio. Laura y Aurelio Héctor se van a vivir con Elsa, en Cairo, col. Clavería.

1968 ó 1969 Arturo y Elizabeth van a vivir con su padre.

1974 ó 1975 Arturo y Elizabeth regresan a casa de Elsa, su madre. Convivencia y trato frecuente de Laura con sus cuatro sobrinos.

Elsa y Laura trabajan en la misma empresa, llamada Secretarias Temporales. Salen de casa y regresan juntas. Permanecen allí muchos años, hasta el cierre la empresa.

1976, 31 Mar. Muerte de Eréndira Barrera Rico, su sobrina consentida.

1977 o 1978 Casamiento con Jesús Rodríguez, veinte años menor que Laura.

1979, 8 Oct. Nacimiento de Jorge Armando, hijo de Laura y de Jesús Rodríguez.

1980, aprox. Mientras trabaja, deja a Héctor al cuidado de Jorge Castañeda, su primo.

1993, 14 Oct. Muerte de Jorge Armando. Separación de Laura y Jesús, quien se va a vivir a Xalapa.

1993, 24 Nov. Casamiento de Aurelio Héctor con Olivia Fonseca. Distanciamiento entre Laura y Héctor.

1994 Laura ingresa a trabajar a una firma de contadores públicos y comienza a vivir sola, aunque en trato frecuente con Elsa, sus sobrinas y otros familiares. Cada dos semanas pasa tres días con Elsa y con Guillermina. Cocinaba para que ellas tuvieran alimentos toda la semana y este trabajo constituía una de sus fuentes de ingreso.

2004 aprox. Laura vive sola en departamentos alquilados. Sufre alrededor de diez mudanzas, cada vez a lugares con menos servicios o más chicos. Los motivos de mudanza son sus dificultades económicas y problemas de trato con vecinos y caseros.

2011 Progresivo deterioro de sus salud y sus capacidades. Un glaucoma le impone limitaciones. Deja de salir de noche por dificultades visuales. En su departamento se desplaza con una lámpara o apoyándose en las paredes.

2014, 22 Dic. Muerte de Laura Luna.


[1] Laura Soledad Castañeda Islas fue madre de Laura con Aurelio Luna y de Elza con Mario Rico

[2]. Aparte de su nombre, ‘Chiquis’ y ‘Moon’ eran los términos con los cuales se refería a sí misma. En inglés ‘moon’ significa luna.

[3]. Amador Castañeda Jaimes falleció el 1o de julio 1934

La metáfora del árbol

Uno de los recursos más afortunados con que contamos para ilustrar y entender pensamientos complejos, como la realidad que representa un conjunto familiar que interrelaciona personas de diferentes generaciones (padres, hermanos, tíos, primos, abuelos, hijos, sobrinos, nietos y ramificaciones ascendentes y descendentes aun más complicadas) consiste en comparar la genealogía con el árbol.

De esa manera, la complejidad de la realidad familiar se expresa por medio de un concepto diferente pero fácil de comprender. Hablar de ramas familiares para representar los nexos entre quienes son parientes consanguíneos guarda un relación de semejanza que todo el mundo entiende.

Sin embargo, subsiste siempre la interrogante de lo que no conocemos, que se relaciona con el enigma filosófico: ¿de dónde venimos? Y se pierde en el pasado: nuestros ancestros.

Nuestro recurso provisional consiste en apoyarnos en respuestas relativas: un abuelo o una abuela pueden ser considerados como tronco familiar de sus hijos y sus nietos. Ah, pero cuando llegan los bisnietos, ya no se llaman abuelos, sino bis-abuelos. Ah, pero cuando hablamos de los abuelos que tuvieron los propios abuelos, debemos precisar que se trata de los tatarabuelos o terceros abuelos. Ah, pero entonces el abuelo deja de ser visto como tronco familiar y pasa a considerarse como un ramal mayor que a su vez, proviene de un tronco más grueso y antiguo. En esa línea de pensamiento debemos resignarnos: el tronco familiar, sea por la línea materna o por la paterna, nunca lo descubriremos cabalmente.

Esto último lo digo por mí: sé que nunca llegaré a saber todos los nombres de mis ancestros, que posiblemente estén registrados desde que la pluma marcó el papel la primera vez, pero gracias a la ciencia del YADN, he podido informarme sobre my origen geográfico. https://ancestroscastaneda.wordpress.com/2013/07/08/y-adn-castaneda-sin-raices-no-hay-ramas/

Igualmente, a través de los resultados de mi Prueba Autosomal ADN[1] me he enterado sobre mi etnicidad, compuesta de origen europeo en 51%, del Nuevo Mundo (indígena) en 34%, asiático del este en 13% y africano en 2%.

 

Tronco familiar

Por ahora, José Nicolás De Castañeda es el tronco común de la rama familiar de los Castañeda a que pertenecemos; el más lejano de quien tenemos noticia. José Nicolás De Castañeda es mi sexto abuelo paterno. Y mi sexta abuela, esposa de este ancestro, es María Antonia De Gama. Ambos, registrados por la iglesia Católica como originarios de la cuadrilla de Santiago del municipio de Zacualpan, Edo. de México.

 

Primera noticia de Nicolás

El 1º de febrero de 2011, cuando comenzamos la investigación genealógica de nuestra familia, mis primos Abraham Cárdenas Castañeda, Jesús Castañeda Téllez Girón y Rafael Rodríguez Castañeda, se reunieron en Pachuca para hacer algunas indagaciones que enriquecieran nuestro precario acervo de datos genealógicos, pero sobre todo, de datos que ampliaran nuestras pistas para futuras investigaciones. Felizmente Jesús poseía la copia de un árbol genealógico que según supimos después, había dibujado Lucrecia Castañeda Castañeda, (n.____, m. ca. 1986), pariente nuestra. Hija de Manuel Castañeda Jaimes y Juana Castañeda Bustos. De aquel conjunto inicial de datos que Jesús había recopilado con la ayuda de Horacio Castañeda, el árbol genalógico, dibujado como árbol botánico, resultó ser el documento más valioso.

Lo conocí inmediatamente después. Rafael me envió adjunto a un mensaje electrónico la ilustración de este árbol, el cual tristemente no registra la fecha en que fue elaborado.

En su correo, Rafael me hizo una llamada de atención: “he aquí algo que seguramente resultará interesante para ti —escribió—: Fuera del árbol, en el ángulo superior izquierdo del pliego aparece un recuadro con la siguiente anotación:

 

Ascendencia:

Nicolás Castañeda

Marcos Castañeda

Juan Castañeda

Manuel Castañeda

Manuel Castañeda Jaimes.

Se trata de los nombres de la línea paterna de la cual descendemos muchos de nosotros. Desde luego, es una rama de los Castañeda a la que pertenezco porque este árbol es representativo de la descendencia de Manuel Castañeda Jaimes (1866-1962), quien fue hermano de José Amador Castañeda Jaimes, mi bisabuelo: https://ancestroscastaneda.wordpress.com/2013/06/08/licenciado-amador-castaneda-1871-1934-ex-gobernador-interino-de-hidalgo-mexico-1912-3/

Para identificarlo mejor, uso títulos seriales y digo que Manuel es mi “tío bisabuelo”.

Árbol genealógico Manuel Castañeda Jaimes y Juana Castañeda Bustos

Árbol genealógico Manuel Castañeda Jaimes y Juana Castañeda Bustos

Los nombres que están mencionados en ese nicho me han ayudado en dos formas; digamos de ida y vuelta. De ida porque, aparte de Manuel Castañeda Jaimes, los primeros nombres de cada uno de los progenitores son mencionados en orden descendiente hacia el pasado; de vuelta, porque con estos nombres he sido capaz de compulsar y respaldar los hallazgos dentro de todos los registros, civiles y eclesiásticos, que hasta el presente he encontrado.

 

Los Castañeda en Zacualpan

Hasta donde ahora sé, la rama Castañeda de la cual desciendo surge del pueblo de Zacualpan, Edo. de México. Esta rama se remonta por lo menos hasta el año de 1770, año en que Nicolás De Castañeda y su esposa Antonia de Gama empiezan a bautizar a sus hijos legítimos.

La fuente del apellido Castañeda se me empieza a secar cuando busco mayor información dentro de los registros eclesiásticos más allá de los años 1760-1770. Esto me dice que existe la posibilidad de que Nicolás y Antonia hayan llegado de otro sitio para radicar en Zacualpan. Me apasiona pensar que si llegare a descubrir que Nicolás, mi sexto abuelo, vino de otro sitio, cambiará la hipótesis sobre mis propias raíces, de tal manera no estarían en Zacualpan, como hemos creído por varias generaciones.

Aún no he encontrado el acta de bautizo de José Nicolás ni de María Antonia. Tampoco he encontrado su acta de matrimonio ni algún otro indicio de que se hayan casado. Estos datos serían muy importantes porque así conocería los nombres de sus padres, su edad y su origen.

Ninguno de los registros que he encontrado referentes a Nicolás me da noticia sobre su edad. Todos indican que él y María Antonia, su esposa, son vecinos de la cuadrilla de Santiago. Solamente hay un caso —el acta matrimonial de su última hija—, donde el sacerdote registró su primer nombre. Es decir, lo identificó con doble nombre: José Nicolás.

 

Hijos y nietos

Después de haber descrito las froteras y limitaciones de mis hallazgos hasta la fecha, me referiré a lo que he descubierto:

Nicolás y Antonia tuvieron por lo menos siete hijos. Del segundo al sexto fueron varones: la primogénita y la última fueron mujeres. De los registros que he reunido, unas son partidas bautismales; otras, matrimoniales y una más, de defunción.

 

Reconocimiento

Quiero asentar un testimonio de admiración y gratitud a dos instituciones religiosas: a la Iglesia Católica, por haber sostenido a través de los siglos varias formas de registrar a sus fieles, y la iglesia The Church of Jesus Christ Latter-Day Saints quien, mediante algún acuerdo con la iglesia católica, desde hace más de cuarenta años se dedicó a microfilmar página por página, las partidas de nacimiento, matrimonio y defunción asentadas desde el siglo xvi hasta nuestros días. La gran mayoría de ese enorme acervo lo ha digitalizado y puesto en línea para hacerlo accesible al público dentro de sus portales en la Internet. https://familysearch.org/

Vale notar que la iglesia La Inmaculada Concepción en Zacualpan es la misma que ha sido conocida con diferentes nombres a través de los siglos.

 

Descendientes de José Nicolás y de María Antonia

Enseguida presento la lista de los siete hijos por orden de nacimiento, así como los datos asentados respecto de cada uno de ellos.

1. Antonia Phelipa: Bautizada en La Inmaculada Concepción, Zacualpan, estado de México, el 28 de mayo de 1770. Hija legítima de Nicolás De Castañeda y María Antonia De Gama. Fueron sus padrinos Juan Pedro Ramírez y Lorenza Gómez. Todos de la cuadrilla de Santiago.

Antonia falleció el 23 de junio de 1770, casi un mes después de haber nacido.

2. Alexo Antonio: Bautizado en La Inmaculada Concepción, Zacualpan, estado de México, el 3 de julio de 1771. Hijo legítimo de Nicolás De Castañeda y María Antonia De Gama, de la cuadrilla de Santiago. Fueron sus padrinos Francisco Martínez y Juana Januária Martínez del Cortijo.

Alexo y Juana María Ortiz —cuyas actas de matrimonio y defunción no he encontrado— tuvieron y bautizaron a; 1. José Vicente de la Trinidad, el 13 de marzo de 1796; 2. Eugenio Rafael Octaviano, el 21 de marzo de 1798; 3. Gregoria Miguela, el 8 de mayo de de 1800. Alexo y Juana fueron padrinos en dos ocasiones.

3. Joseph María Anzo: Bautizado en La Inmaculada Concepción, Zacualpan, estado de México, el 20 de septiembre de 1773. Hijo legítimo de Nicolás De Castañeda y María Antonia De Gama. Fueron sus padrinos Francisco Martínez y Juana Januária Martínez del Cortijo.

Ignoro si contrajo matrimonio, si tuvo descendencia y cuándo falleció.

4. Juan Manuel: Bautizado en La Inmaculada Concepción, Zacualpan, estado de México, el 20 de febrero de 1776. Hijo legítimo de Nicolás De Castañeda y María Antonia De Gama de la cuadrilla de Santiago. Fueron sus padrinos Alexandro de Torres y María Flores, del pueblo de Coatepec.

Juan Manuel y María Luisa Rodríguez formalizaron su compromiso de contraer matrimonio el 22 de junio de 1800. María Luisa era entonces una doncella de 15 años. En 6 agosto de 1803 bautizaron a una hija legítima con el nombre de María Nieves Luisa De Jesús. El padrino fue don Julián Patiño del Real de minas, Zacualpan.

Juan Manuel falleció el 28 de marzo de 1805.

5. Manuel Pasqual: Bautizado en la iglesia Santa María Zacualpan de Minas, estado de México, el 29 de diciembre de 1777, a los cinco días de haber nacido. Hijo legítimo de Nicolás De Castañeda y María Antonia De Gama de la cuadrilla de Santiago. Fueron sus padrinos Gregorio De Escobar y su hermana, María Josepha De Escobar, vecinos del pueblo de Quatepec (Coatepec Harinas o Coatepec Chalco). Licenciado parroquial: Manuel Ruíz de la Mota.

Ignoro si contrajo matrimonio, si tuvo descendencia y cuándo falleció.

6. Alejandro Marcos: Bautizado en la iglesia parroquial del Real y Cabecera de Santa María Zacualpan de Minas, el 28 de abril de 1781, a los cinco días de haber nacido. Hijo legítimo de Nicolás De Castañeda y María Antonia, de la cuadrilla de Santiago. Fueron sus padrinos Manuel C. de Nava y su mujer, Januária Martínez del Cortijo. Licenciado parroquial: Manuel Ruíz de la Mota.

Importante destacar que en el acta de bautizo de Alejandro, el licenciado parroquial asienta el apellido paterno de Nicolás, pero no el de María Antonia.

He notado que en esa época los sacerdotes párrocos tenían muchos deberes y responsabilidades. Encuentro comprensible, por tanto, que se les escapara anotar algunos detalles que, en cambio, registraban en otras actas. Lo bueno es que en ocasiones existen otros registros que ayudan a triangular la información. En este caso, me permiten concluir que el apellido paterno de María es De Gama.

Alejandro contrajo matrimonio el 22 de febrero de 1808 con María Antonia Josefa Popoca Sáez, doncella de dieciocho años, hija legítima de José Manuel Popoca e Ygnacia Josefa Sáez. Los padrinos fueron José María Ramírez y María Tomaza de Labra.

Alejandro Marcos  y  María Antonia tuvieron cuatro hijos, cuyos registros baptismales conocemos; 1. María Guadalupe, el 10 diciembre de 1808; 2. María Tomasa Eutimia, el 24 diciembre de 1810; 3. Juan Francisco, el 20 enero de 1816, y 4. Felipe Neri, el 25 mayo de 1820.

Alejandro Marcos De Castañeda De Gama falleció de dolores de cascado el 27 de octubre de 1837. Su acta de defunción en; https://ancestroscastaneda.wordpress.com/2014/09/16/los-padrones-de-la-inmaculada-concepcion-1834-zacualpan-edo-de-mexico-mexico/

7. María Siriaca de las Nieves: Bautizada en la Iglesia Parroquial del Real y Minas de Zacualpan, estado de México, el 9 de agosto de 1784. Hija legítima de Nicolás de Castañeda y María Antonia de Gama, de la cuadrilla de Santiago. Fueron sus padrinos don Alejo Peralta y doña Manuela de Gama, vecinos del Real.

María Siriaca contrajo matrimonio con José Julián Reynoso el 7 de noviembre de 1804. Sus padrinos fueron don José Antonio Navarrete y María Pascuala Ronces. En este registro, el párroco agregó ‘José’ como primer nombre de Nicolás De Castañeda.

María y José Julián tuvieron por lo menos tres hijos, quienes fueron bautizados: 1. José Luis de la Trinidad, el 25 agosto de 1805; 2. José Urbano Trinidad, el 25 mayo de 1807; Juana Cesárea Agustina, el 9 agosto de 1809.

 

Fallecimiento de José Nicolás De Castañeda

José Nicolás De Castañeda falleció el 19 de abril 1786. Dejó viuda a María Antonia De Gama. Al fallecer, las edades de los hijos eran; Alexo Antonio, 16; José María, 13; Juan Manuel, 10; Manuel Pascual, 9; Alejandro Marcos (mi quinto abuelo), 5 y María Siriaca, 2.

¿En que año habrá nacido Nicolás? Para satisfacer mi deseo de saber, así sea con una hipótesis, calculo que si Nicolás y Antonia empezaron a tener familia en 1770, entonces puedo decir que; Nicolás nació hacia 1750 o más antes. Eso supone atribuirle por lo menos diecinueve a veinte años de edad. Antonia pudo haber nacido hacia 1752-54, lo que supone calcularle por lo menos dieciséis o dieciocho años de edad y la aptitud para tener seis hijos más, considerando que la última nació en 1784.

Al situar la vida de Nicolás en cierta perspectiva, si nació en 1750, fue tres años mayor que Miguel Hidalgo y Costilla, quien nació en 1753, y falleció tres años antes que empezara la Revolución Francesa, en 1789. Durante su vida, ocurrió la primera huelga en Norte América, de los mineros del Real del Monte al Conde de Regla en 1766, así como la firma de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de América, en 1776.

La única manera de rendir homenaje a la memoria de este ancestro Castañeda que por ahora está a mi alcance, ha consistido en presentar este cúmulo de datos y mostrar a los lectores de este blog la imagen facsimilar de su acta de defunción.

 

Acta defunción José Nicolás De Castañeda 19 abril 1786

 

 

Ricardo Castañeda Guzmán

Edición: Rafael Rodríguez Castañeda

 

 

 

 

 


[1]. Mediante recursos estadísticos, esta prueba proporciona porcentajes de origen étnico y conecta con descendientes de cualquiera de las líneas ancestrales dentro de las seis últimas generaciones, aproximadamente.

Cumplir una promesa

En varias ocasiones he pospuesto trabajos, proyectos o tareas que deseo realizar, especialmente cuando el clima o la temporada no son favorables para llevarlos a efecto en el momento que desearía hacerlo.

Como lo comenté en 2012 en el blog Los Duendes de Zacualpan[1], Edo. De México, México, aquel septiembre fue imposible observar el sitio conocido como El Salto desde río abajo, donde quise apreciar la caída de agua y las rocas que salpica porque la vegetación era espesa e impenetrable debido a la temporada de lluvias. Durante esa visita septembrina el guía me dijo que el mejor tiempo para verla por abajo eran los primeros meses del año, cuando la mata no es tan espesa y las lluvias son menos frecuentes.

Segundo viaje

En mayo de 2014 durante un viaje a Pachuca, Hidalgo, para atender una reunión familiar, y sin premeditar nuestro itinerario, mis primos Jesús, Rafael y yo decidimos ir a Zacualpan. Para Rafael y para mí significaba volver, pero para Jesús (Chucho) era una nueva aventura.

A sabiendas de que estaríamos en Zacualpan durante el primer semestre, presentí que las probabilidades de ver El Salto río abajo serían favorables.

La cascada de El Salto que genera el cauce del río en el barrio de Santiago[2] mide como 15 metros y llena una poza casi redonda cuyo agitado diámetro se extiende de 12 a 15 metros. Los vecinos del lugar se refieren a esta poza como La Tambora. Este lugar es muy significativo para nosotros, los descendientes de Juan Castañeda (1816-1898) porque nos dejó detallada información en su manuscrito. En su juventud se bañaba en esta poza mientras María de Jesús Ríos, su esposa, lavaba ropa.

La Visita

Como en previas visitas, Rafael y yo alquilamos cuartos en el hotel Posada Real, que está en la esquina de Melchor Ocampo, la calle principal, y el callejón Gonzalo Castañeda[3]. Mientras Jesús prefirió alojarse en el Hotel Minero, que se encuentra enfrente.

Antiguo Zacualpan 4 (2012)

Hotel Posada Real

2014-05-08 08.10.24

Hotel Minero

El Hotel Minero fue nuestro centro de operaciones y el lugar donde nos alimentamos. La maestra Felícitas Vera Flores, dueña de este establecimiento, y sus ayudantes atendieron con esmero nuestra búsqueda gastronómica y tomaron nota del horario que elegimos para desayunar y comer. De los diferentes platillos y jugos que diariamente nos servían, lo que más me impresionó fueron las salsas, muestras suficientes para justificar la variedad de la cocina Mexicana. No me acuerdo de las recetas, pero sí de que las prepararon con frutas, chiles y vegetales regionales y con su exquisita sazón.

Desde el segundo piso del hotel Minero se aprecia una vista maravillosa de la cañada de Zacualpan y del horizonte montañoso hacia el este. La maestra Felícitas Vera Flores, dueña del hotel, y su ayudante, la señorita Berenice, nos dejaron fotografiarlas y al mismo tiempo, la lente captó una de las vistas que se pueden observar desde este piso. Ese día no estaba despejado, pero el panorama visible fue impresionante y da una idea del soberbio horizonte en un día sin nubes.

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La maestra  y propietaria del Hotel Minero Felícitas Vera Flores, con Berenice a su derecha.

Nuevo guía

Después de buscar sin éxito a nuestros previos guías, encontramos al hermano de uno de ellos: Jorge Gama.

Llenos de energía procedimos hacia un sitio cerca del barrio de Santiago donde fue posible estacionar el carro. Jorge, Chucho, y yo empezamos el viaje. Fue sensato que Rafael, quien se recupera de una fractura, no se aventurara por un camino pedregoso y con pendientes.

El Salto rio abajo

El video que presento no muestra una vegetación exuberante. Conforme continuábamos, nos encontramos con un pequeño acueducto que conduce el agua que irriga tierras más bajas. El color del cemento y las recién cortadas matas indican que este canal fue recientemente construido.

Al progresar escuchamos a las chicharras[4]. Para quien no esté acostumbrado, estos insectos emiten un chirrido que puede resultar cacofónico, pero durante ese breve tiempo para mí fue una sinfonía campestre.

El estruendo del agua nos hizo saber que estábamos cerca de nuestro objetivo. La planta purificadora, de cuya construcción nos dieron noticia hace dos años, aún no está activada y sobre estas aguas negras corrían dos pedazos de basura, pero como en muchas partes de este mundo…, donde pisa el hombre, se encuentra basura.

La manguera negra que se ve al cruzar el rio poco después del minuto 03:45 del video lleva agua potable hacia algunos hogares.

Después de penetrar a un área rocosa del monte para llegar al salto, Jorge, nuestro guía nos recomendó que no siguiéramos porque el margen de seguridad disminuía. Comprendí muy bien, pues no íbamos equipados ni preparados para escalar el terreno que estaba enfrente de nosotros. Además, la piedra que pisábamos era muy resbalosa cuando el agua la mojaba.

 

En la siguiente foto aparecen Chucho a la izquierda y nuestro guía Jorge a la derecha con un respaldo montañoso.

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Jesús (Chucho) Castañeda y Jorge Gama

No llegamos a la cascada de El Salto junto con su grande poza, como hubiéramos deseado, pero me reconcilió la idea de haber visto por arriba un par de años antes la precipitación del caudal.

Nueva amistad

Antes de hacer este viaje a Zacualpan tuve la oportunidad de platicar por teléfono con el profesor José Flores Rodríguez sobre aspectos históricos de Zacualpan. Fue su nieta o sobrina Mercedes quien nos puso en contacto con él cuando conoció la edición del Diccionario Castañeda publicada en 2012, donde se encuentra mucha información sobre la vida cotidiana en Zacualpan durante el siglo XIX.

El profesor José Flores Rodríguez fue presidente municipal de Zacualpan de 1970 a 1972. Ocupó este puesto y por coincidencia fue un término antes que un ancestro nuestro, Bernardino Castañeda, quien fue presidente de 1973 a 1975.

Bernardino Castañeda Gómez

Bernardino Castañeda Gómez

Cuando Rafael, Jesús y yo lo visitamos, corrimos con la suerte de encontrarlo en su oficina. José “Pepe” Flores Rodríguez —como prefiere que lo llamemos—, es una fuente de información histórica sobre Zacualpan y toda esa región del sur del estado de México. Mucha fue la información que nos dio, pero no sería justo que la pusiera en este blog porque será él quien publique este acervo histórico en un futuro cercano.

Pero…, sí me autorizo publicar una “probadita “del contenido de su futuro libro y estoy muy agradecido.

“Zacualpan no fue un gran centro productor de plata, comparable con Guanajuato, Pachuca, Real de Monte, Taxco o Zacatecas, pero fue cuna y laboratorio de la tecnología minera. A Zacualpan llegaron a probar los nuevos métodos de extracción y procesamiento inventados en los países de Europa. Un ejemplo: el uso de la pólvora en la minería constituyó un parte aguas en la explotación. Antes del uso de la pólvora, las excavaciones se detenían cuando encontraban el manto freático. El agua impedía que cavaran a mayor profundidad antes que utilizaran la pólvora y sistemas de desagüe. Con el Varón de Humboldt llegó a México —y entiendo que a Zacualpan— la primera bomba de émbolos para extraer el agua de los socavones…”

En la siguiente foto Pepe, Rafael y yo nos encontramos en su micro plaza.  Pepe está en el centro, Rafael a su izquierda y yo a su derecha.

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Pepe centro, Rafael a su izquierda y yo, Ricardo a su derecha.

Durante nuestra visita nos enseñó el panorama de la municipalidad que contempla desde la azotea de su casa. Para mí, lo más impresionante fue la vista hacia el panteón municipal[5]. En el siguiente video dentro los segundos treinta y treinta y siete se puede identificar el panteón en la cima del cerro central.

 

Entre 1830 y 1860, cuando los difuntos eran enterrados, los padres de la iglesia se referían a este panteón como el Rincón de Castañeda. Pepe me explicó que al norte, dentro del barrio de Santiago, está la barranca de Castañeda[6]. El panteón fue considerado como un rincón de esta barranca, de ahí el nombre del “Rincón de Castañeda”.

Conforme hacíamos las rondas por su casa Pepe nos enseñó las lámparas de carburo que ha coleccionado a través del tiempo.

 

Con la misma amabilidad, la maestra Isabel Noriega, esposa de Pepe, nos enseñó su colección de plantas y flores procedentes de los alrededores de la región.

Fallecimiento de un familiar

Durante esta visita nos enteramos que nuestro pariente Jesús “Chucho” Castañeda Ronces, a quien visitamos en 2012, había fallecido a la edad de 90 años, debido a una larga resbalada de un cerro muy inclinado.

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Jesús (Chucho) Castañeda Rónces

Descansa en paz, Chucho

Descubrir nuevos parientes

Durante nuestra visita a Zacualpan nos enteramos de otros parientes, con quienes no habíamos tenido el gusto de platicar durante nuestra anterior visita, en 2012. Estos familiares nuestros son cinco hermanas; Elvira, Rebeca, Victoria, Martha y Carlota Castañeda González.

Conocimos a Víctor Gustavo Garcés Castañeda, hijo de Victoria Castañeda González. Gustavo se ha convertido en un entusiasta colaborador del interminable proyecto de actualización del Diccionario Castañeda. Esta vez nos ha aportado datos sobre su núcleo familiar y dos fotos donde podemos ver a sus abuelos Delfino Castañeda Gómez y Paulina González Gómez.

De iz. a der. Paulina González Gómez y Delfino Castañeda Gómez

 

Delfino Castañeda Gómez 1917-1996

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Martha y Carlota están al frente de una tienda de abarrotes en la calle central de Zacualpan llamada Tlaxpampa[7].

Fotos Panorámicas

Agradezco a Mercedes Mónica Flores Góngora, Subdirectora de la Secundaria Roque Díaz, por enviarme fotos pertenecientes a Zacualpan y autorizarme de publicarlas en este blog.

La primera es del Nevado de Toluca, la segunda es del Popocatépetl humeante en abril de 2013 y la tercera y cuarta están en orden cronológico conforme las tomó.

El nevado de Toluca

El nevado de Toluca

Popocatépetl humeando 15 abril 2013

Zacualpan amanecer 16 ago 2013 hrs. vista Popocatépetl

Zacualpan 21 oct '13, 0724 hrs

Zacualpan amaneciendo 0734 hrs., 21 octubre 2013

 

“Mis ancestros habrán encontrado plata,

Lo que yo encontré son vistas panorámicas”

Ricardo Castañeda Guzmán

Edición: Rafael Rodríguez Castañeda

 


[1]. https://ancestroscastaneda.wordpress.com/2012/10/26/los-duendes-de-zacualpan-edo-de-mexico-mexico/

[2]. Barrio dentro del municipio de Zacualpan

[3]. https://ancestroscastaneda.wordpress.com/2011/05/09/dr-gonzalo-castaneda-ecobar-1869-1947/

[4]. http://es.wikipedia.org/wiki/Cicadidae

[5] https://ancestroscastaneda.wordpress.com/2013/07/15/como-difunto-insepulto-un-cementerio-en-zacualpan-edo-de-mexico-mex/

[6] Por varios siglos varias familias Castañeda han existido en esta area.

[7] Según parece, es el nombre original que derivó en ‘Zacualpan’.

Premisa personal

Las siguientes reflexiones parten de un reconocimiento: ante la existencia de información ancestral hay reacciones diversas. Unos la ven con indiferencia, a otros nos despierta una profunda curiosidad.

La Curiosidad

En el curso del tiempo ocurren múltiples eventos en el universo. Dentro de estos eventos cuentan nuestra propia vida, las de nuestros ancestros y nuestros descendientes.

Todo acontecimiento humano está sujeto a dos coordenadas: tiempo y lugar. Es decir, cada evento personal ocurre en un momento cronológico y en un sitio geográfico. Mi propia existencia, por ejemplo, está determinada, en principio, por mi nacimiento en 1948 y en la ciudad de Pachuca, Hidalgo, México.

Si estuviera ante una maquina de tiempo, con los suficientes registros eclesiásticos y civiles en mano, me transportaría a Zacualpan en 1781, año y sitio donde comenzó la vida de unos de mis ancestros, quien vivió por lo menos hasta el año de 1837.

Enseguida presento el registro bautismal de Alejandro Marcos De Castañeda De Gama, mi quinto abuelo [  http://wp.me/p1ta3l-8o ] , quien nació el 23 de abril 1781 y recibió las aguas bautismales cinco días después en la Iglesia Parroquial del Real y Cabecera de Santa María, Zacualpan de Minas. Este registro ignora el apellido de su madre, pero otros documentos disponibles informan que su apellido era De Gama [1]:  Sus padrinos fueron Manuel De Nava y Januaria Martínez, su “mujer” —referencia del sacerdote—; ambos, vecinos de El Cortijo, otro pueblo dentro del municipio de Zacualpan.

 

Gracias a los hábitos seculares de la Iglesia Católica y a la monumental tarea de rescate y difusión de la iglesia The Church of Jesus Christ of Latter-day Saints (LDS), actualmente disponemos de gran cantidad de registros antiguos, principalmente partidas de bautizo, matrimonio y fallecimiento. Por otra parte, los padrones del Registro Civil, que se instituyó conforme el poder civil se diferenció del poder del clero, incluyen actas de nacimiento, matrimonio y defunción, así como los censos generales de población. Desde mediados del siglo XX, la iglesia LDS también se dedicó a adquirir este enorme acervo de información civil por los cinco continentes mediante el recurso de la microfilmación, y a partir de la revolución tecnológica de la computación y del Internet, los digitalizó y puso a disposición del público vía su sitio de Internet. A través de este puente virtual cualquier persona está en posibilidad de investigar cualesquiera de los registros disponibles en el monumental acervo de FamilySearch, de LDS con solo visitar su sitio de Internet, https://familysearch.org Una vez aprendiendo cómo navegar este sitio, todo visitante o investigador puede encontrar información sobre sus propios ancestros o sobre la gente de su interés. No es necesario profesar una religión en particular para usar este servicio. Es gratis.

Me vuelvo a referir al caso de mi quinto abuelo: El nombre correcto del templo en que Alejandro fue registrado ha sido motivo de debate entre la gente de la localidad a través del tiempo. Actualmente lo conozco como la Iglesia de La Inmaculada Concepción, Zacualpan, Estado de México, México.

Durante siglos el origen racial fue un asunto importante para la sociedad novohispana. Algunos curas de la iglesia católica calificaban a los párvulos a partir del color de la piel, ojos, pelo y del estatus socioeconómico y político de los padres, especialmente del padre. Al asentar el bautismo de Alejandro Marcos De Castañeda, el sacerdote lo calificó como español [   http://wp.me/p1ta3l-ha   ], originario de Santiago porque sus padres, Nicolás De Castañeda [2]: y María Antonia (De Gama) radicaban en la cuadrilla de Santiago, un barrio rural del municipio de Zacualpan. Encuentro muy interesante que en el caso de los hermanos de Alejandro Marcos, los curas que los bautizaron no especificaran la raza en las respectivas actas bautismales.

Montado en mi hipotética máquina de tiempo me dirigí al 22 de febrero de 1808. Este día Alejandro Marcos contrajo matrimonio con Antonia Josefa Popoca, doncella de dieciocho años de edad, hija legitima de José Manuel Popoca e Ygnacia Josefa Sáez.

Cuando Alejandro casó con Ma. Antonia, Nicolás De Castañeda, su padre, ya había fallecido y el apellido de su madre fue anotado erróneamente. Escribieron “De Labra”. Su apellido debió ser De Gama. No aparece el nombre de la iglesia, pero por la mención de Real de Minas y Zacualpan deduzco que fue la iglesia Parroquial de Zacualpan. El registro menciona que Alejandro tiene veinticinco años de edad, pero según su acta de bautizo, debió tener veintisiete años. Ignoro la razón por la cual este escrito le restó dos años. A María Antonia, su esposa, también le quitaron dos años.[3]:

22 febrero 1808, Matrimonio Alejandro Marcos De Castañeda con Antonia Josefa Popoca. https://familysearch.org/pal:/MM9.3.1/TH-1-13735-47334-27?cc=1837908&wc=MGLC-PTL:166998101,166998102,169037001

Pg. 2 matrimonio Alejandro De Castañeda De Gama con Antonia Josefa Popoca. https://familysearch.org/pal:/MM9.3.1/TH-1-13735-47780-31?cc=1837908&wc=MGLC-PTL:166998101,166998102,169037001

 

Después de revisar innumerables registros y considerar varios detalles sé que en esa época muchos de los habitantes no sabían leer, escribir y/o hacer uso de la matemática básica. Hay indicios de que muchos desconocían el año en que nacieron.

Una de las primeras ayudas educativas para el indígena de las Américas en esta región de México vino de la Iglesia https://familysearch.org/pal:/MM9.3.1/TH-1-13747-22171-98?cc=1837908&wc=MGLV-2NL:166998101,166998102,167039101  -ver imagenes 424 y 425- y no del Reino.

Los Padrones

Existe un documento referente a Zacualpan fechado en 1834 llamado “Los padrones”. Consta de cuarenta y nueve páginas en total. Dos notas introductorias repiten el título y el año de 1834, y cuarenta y siete más muestran los nombres de los habitantes agrupados por familia dentro de cada barrio, cuadrilla o ranchería. Conforme se revisan las páginas es posible ver la cantidad de familias u hogares dentro de cada comunidad, el nombre de quien encabeza la familia, edad y si es casado o soltero. Después los nombres y edades de los demás integrantes. En muchos casos aparecen el nombre y la edad del cónyuge y los hijos. En la última página —número cuarenta y siete— está el índice de las agrupaciones municipales que este padrón cubre.

La familia número 36 de la página 17 es de los Castañeda, cuyos integrantes son Marcos Castañeda, de 54 años, Antonia -abreviada- Popoca de 46, Juan Castañeda 17 y Felipe Trinidad 14 años.

 

Sé que este Marcos Castañeda es mi quinto abuelo porque fue bautizado en 1781. Aparentemente permaneció en la Cuadrilla de Santiago, se casó con una Antonia Popoca y tuvieron a cuatro hijos.

Gracias a los registros bautismales sé que Alejandro y Antonia tuvieron por lo menos cuatro hijos: María Guadalupe en 1808, María Tomasa en 1810, Juan Francisco en 1816 y Felipe Neri en 1820. En 1834 Ma. Guadalupe ya había fallecido, Ma. Tomasa tendría 24 años y si no murió, muy bien pudo haber contraído matrimonio. Juan Francisco y Felipe, todavía adolecentes, habitaban en casa, pero pocos años después Juan empezaría a tener su propia familia, en la cual ocurre una serie de eventos de los cuales proviene mi propia existencia y descendencia.

Hasta hoy hemos identificado por lo menos a cuatrocientos integrantes de nuestra familia Castañeda provenientes de un solo tronco familiar, diseminados por todo el mundo. El tronco lo funda Alejandro Marcos Castañeda De Gama, quien nació en 1781.

¿Cuántos lectores de este blog —me pregunto— revisarán los padrones que hago accesibles en Words y PDF y buscarán después a sus propios ancestros?, ¿cuanta gente que puebla nuestro globo podrá decir que sus orígenes están en Zacualpan, Edo. De México, México en el año de 1834?

Padrones Parroquia de Santa María, 1834 Zacualpan PDF

Padrones Parroquia de Santa María, 1834, Zacualpan Words

Los registros bautismales informan que Alejandro Marcos y Ma. Antonia Popoca tuvieron por lo menos cuatro hijos.

Otro dato muy valioso que aparece en la misma página está en la familia número 26, correspondiente a un Julián Reynoso, de 50 años, una Ma. Castañeda de 48 años y una Juana Reynoso de 22 años. Al cotejar fechas de nacimiento con las de los matrimonios, y estos nombres con sus edades, puedo deducir que esta Ma. Castañeda en realidad es hermana de Marcos, quien nació en agosto de 1784 y cuyos padres son Nicolás de Castañeda y María Antonia De Gama. La nombraron María Siriaca De Las Nieves. Esta María Siriaca contrajo matrimonio con Julián Reynoso en 1804 y en 1809 tuvieron por lo menos a una hija, llamada Juana Agustina.

Tres años después

Alejandro falleció el 27 de octubre 1837 “de dolores de cascado” —minero con silicosis—. Dejó viuda a mi quinta abuela, y huérfanos a Juan y Felipe, quienes todavía eran hijos de familia. Tendrían veinte y 17, respectivamente.

La pérdida de registros

En 1859, a consecuencia de las pugnas entre el clero y los liberales mexicanos, la iglesia de la Inmaculada Concepción fue incendiada. Después de imaginar la cantidad de documentos que se perdieron en ese incendio, pondero el valor de los registros que subsistieron, donde por fortuna, hay datos sobre nuestros ancestros.

¿Cuánto ignoraríamos si esas actas se hubieran convertido en cenizas? Pensar en esas vicisitudes y a pesar de ellas, en la existencia de información a nuestro alcance, tal vez modifique la actitud de algunos familiares y reconsidere la posibilidad de saber sobre ellos.

 

Ricardo Castañeda Guzmán

Rafael Rodríguez Castañeda edición texto

 

*Nota: WordPress no facilitó el uso de notas de pie -foot notes- para este artículo.

[1]: De Gama pudo haber sido Da Gama, un apellido de origen portugués. Durante la invasión y conquista de México, el reino de España solo reconocía apellidos españoles, y muchos extranjeros ajustaron sus apellidos para tomar parte en el saqueo de recursos naturales, principalmente los minerales que existían en México.

[2]: Nicolás De Castañeda y Ma. Antonia De Gama tuvieron por lo menos seis otros hijos más aparte de Alejandro. Espero tener contabilidad sobre ellos no más tardar hacia el fin de 2014.

[3]: Usando la matemática notando su edad que se encuentra en los padrones.

 

 

Cien años

Existen momentos en los cuales uno desearía vivir por una eternidad y en otros, no existir un segundo más.

Aunque cien años no sean una eternidad, a mí me parecen un largo término para una vida, considerando que a mis 66 años les falta todavía sumar otra mitad para acercarme al centenario.

Para que alguien marque su edad con el primer número de tres dígitos es condición indispensable que se cumplan satisfactoriamente muchas variables. Las esenciales son salud, familia, finanzas, estado mental, elección espiritual, nutrición, cuidado médico y no sumarse a la estadística de la mala suerte; no estar en un sitio donde ocurran desgracias ni vivir en medio de conflictos humanos graves, como los que desembocan en guerras.

Realizar una existencia

En 2010, durante una visita a Pachuca, Hidalgo, mi primo hermano Jesús me hizo saber que aún vivía una de los trece hijos que tuvieron mis bisabuelos Amador y Francisca. Se refirió a ella como “la tía Elena”, quien tenía entonces 96 años y vivía por Ciudad Satélite en Naucalpan, estado de México. En respuesta a mi interés por conocerla me ofreció indagar si sería posible visitarla, y después de un par de llamadas telefónicas, concertó la visita.

Mi tía abuela, como puedo referirme a la hermana de mi difunto abuelo, se llama Elena Laura Castañeda Islas y nació en Pachuca, Hidalgo, el 18 de agosto 1914 a las dos de la tarde. Fue hija legítima del licenciado Amador Castañeda Jaimes y de María Sabas Francisca Islas Montaño.

En la siguiente foto, tomada en 1931, aparece Elena con sus padres, Lic. Amador Castañeda 1 y Francisca “Pachita” Islas, más siete de sus hermanos.

 

De izquierda a derecha Laura, Elena, Esperanza, Oscar, “Pachita”, Amador, Jorge (camisa blanca), Carlos, Raúl y Enrique.

***

1935 Ene 20 Elena original (1) - Copy

Elena el 20 enero 1935

Llegamos a su casa y después de intercambiar las formalidades del primer saludo, nos sentamos alrededor de la mesa. En la consecuente plática comprendí el valor de su presencia. Tía Elena representa un nexo familiar con el pasado; con mis ancestros.

Tía Elena fue la novena de una familia de trece hijos. A la edad de veintidós, dos años después de la muerte de mi bisabuelo, ocurrida en 1934, contrajo matrimonio con Jesús Mendoza Roldán. En los años siguientes nacieron Roberto, David y Magda, sus hijos. David murió a temprana edad.

Jesús y Elena 20 julio 1937

Un día tía Elena supo que su marido era mujeriego, pero la gota que derramó la copa fue la noticia de que se había vuelto a casar sin haberse divorciado de ella. Tras la separación, encargó a sus dos hijos con mi bisabuela para ganar con qué sostenerlos y entró a trabajar como secretaria a la agencia estatal de Recursos Hidráulicos en Pachuca.

Al poco tiempo se mudó a la Ciudad de México para trabajar en el despacho de Raúl Remigio, su hermano, quien era abogado. Luego ingresó a Teléfonos de México. El empleo estable le dio oportunidad de rehacer su familia, casó con Alfonso Pliego. La pareja alquiló una casa en la calle de Villalongín de la colonia Cuauhtémoc, a pocas cuadras de su trabajo, y ella llevó consigo a sus hijos. El matrimonio con Alfonso tuvo altibajos. En uno de los momentos críticos se divorciaron… para volver a casarse tiempo después. Vivieron en pareja alrededor de cinco años.

En la cotidiana lucha por satisfacer las exigencias familiares y ajustarse al horario de su trabajo transcurrió casi un tercio de la vida de Elena Castañeda Islas. Fueron treinta años, tiempo en que sus hijos se volvieron adultos, la Ciudad de México se transformó en metrópolis y la empresa creció en el esfuerzo por cubrir la incesante demanda de servicio telefónico en la Capital y en el país. Después de cumplir una vida laboral ininterrumpida obtuvo su jubilación.

Elena Castañeda Islas con Roberto y Magda, sus hijos, 11 mayo de 2014.

Los ahorros de su retiro los invirtió en la compra de una casa por el rumbo de Ciudad Satélite; y la energía de trabajadora recién pensionada la dedicó en buena medida a colaborar en la organización de las actividades sociales y recreativas en el recién abierto Parque Naucalli, donde además se inscribió en los cursos de inglés. Tía Elena participó tan activamente que en plena tercera edad la eligieron por simpatía como reina en los festejos anuales de los clubes para adultos mayores del Naucalli.

En la misma casa, cercana al Naucalli, vive actualmente con Magda, Elena y Ericka, hija, nieta y bisnieta, respectivamente. Roberto 2, su hijo, la visita con frecuencia. Este 18 de agosto 2014 significa un cumpleaños singular: mi tía Elena se convierte en centenaria. Este acontecimiento nos induce a comprender el valor de la longevidad de una vida plena, mientras disfrutamos de su presencia.

Elena Laura Castañeda Islas celebra su centésimo cumpleaños rodeada de sus dos hijos, seis nietos, diez bisnietos e innumerables familiares consanguíneos y políticos.

De izquierda a derecha; bisnieta Ericka, centenaria Elena, nieta Elena e hija Magda en mayo 2014

El centenario la sorprende también convaleciente de una fractura en la cadera que sufrió el año pasado a consecuencia de un resbalón, y que gracias a los cuidados y el cariño de su familia inmediata, así como a la atención de su doctora, supera poco a poco.

Longevidad

Dentro de nuestra familia existieron varios nonagenarios que no cumplieron los cien años, pero el reconocimiento a la larga vida de mi tía Elena me da la oportunidad de mencionar a otros longevos como Alva Castañeda Lara, quien ahora disfruta de sus 102 años de edad; a Antonio, Margarita (Margo) y Petra, quienes están en buena marcha para llegar a esta meta cronológica.

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Alva Castañeda Lara, n. 20 abril 1912. Actualmente tiene 102 años. Alva y Elena son primas hermanas, hijas, respectivamente, de los hermanos Justiniano y Amador Castañeda Jaimes.

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Dr. Antonio Castañeda García n. 17 enero 1921, 93 años

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Magos Sept 2011

Margarita (Mago) Castañeda Rivera, n. 14 abril 1921, 93 años. Cortando el pastel de la asamblea Castañeda 2011.

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Petra Castañeda Gómez, n. 1923. Actualmente tiene 91 años.

 Petra Castañeda Gómez  3

 

Ricardo Castañeda
Edición: Rafael Rodríguez

Cartelera de tres cines

Treinta años en Pachuca (1945-1975)

De mi primera matiné sabatina salí levitando. Como en mis sueños recurrentes, a los once años casi volaba al correr en una exultación que potenciaron varios elementos: el permiso para que asistiera solo a la función; la fascinación de Tres lanceros de Bengala; el contraste entre la oscuridad de la sala y el cielo azul (habitualmente abandonábamos el cine cuando ya era de noche); el alegre cruce de la plaza Independencia a la una de la tarde y sobre todo, la persistencia del deslumbramiento cinematográfico. Así se produjo tal regocijo de libertad.

Era costumbre que algún plantel en apuros recaudara fondos mediante matinés cinematográficas. Un par de mujeres, a quienes mentalmente identificaba como “las señoritas Iracheta” visitaba la escuela para exhortarnos, aula por aula, a asistir a la función, que usualmente ocurría en el Reforma o en el Pineda, las salas de mayor cupo. Me quedó la imagen de la más sonriente de ellas. Tras sus gruesos anteojos nos miraba al hablar maravillas de tres películas de aventuras. Repartía programas impresos en tiras de colores y vendía boletos. Cuarenta centavos en luneta; veinticinco en anfiteatro y veinte o quince —no recuerdo— en galería. Mi tía Rosita, que era maestra, seguramente comprendía que aquella publicidad me despertaba un entusiasmo estéril. Si acaso llevaba dinero para el recreo, mis recursos no pasaban de cinco centavos y solo de vez en cuando circulaban por mis bolsillos opacas monedas de a diez, acuñadas con níquel, o las que valían el doble. La teotihuacana pirámide del sol troquelada en cobre. Seguramente fue mi tía quien compró el boleto para esa matiné.

Antes que mi asistencia al cine se volviera una práctica más o menos frecuente, el alucinante vuelo entre realidad y ensueño al término de la función, lo repitieron Chaplin, el Gordo y el Flaco, Palillo Vargas Heredia y una película heroica que concluía con la marcha de Pompa y circunstancia.

Cuatro años después comenzó otra etapa: constantemente la cartelera me producía la tentación de desafiar a la autoridad religiosa. A casa llegaba una revista católica cuya sección más atractiva era el índice expurgatorio de películas. De las sucesivas ediciones surgían graves advertencias debido a títulos escandalosos, sobre todo si incluían adjetivos reprobantes o palabras tales como ‘deseo’, ‘vicio’, ‘mujer’ y sus sinónimos. Eso me parecía razonable, pero que vetaran también los nuevos episodios de héroes insospechables me indujo a cuestionar el criterio censor. Una tarde, por fin, corrí el riesgo: El bruto, de Buñuel, me sirvió para soltar amarras de los remordimientos y pagar el enganche de mi liberación.

ElBruto53.jpg

Tras la irrupción del rock en 1954 llegó un torrente de películas cuyos protagonistas eran jóvenes de nuestra edad. El Reforma exhibía las extranjeras, en inglés y con subtítulos; el Alameda proyectaba cinematografía nacional. Filmaciones hechas a la carrera con actores y grupos juveniles cuya calidad o talento era lo de menos. Había exceso de copetes y chamarras de cuero; presumían modas imitables, desinhibidos pasos de baile, navajas de muelle más automóviles descapotados y motos, que estaban fuera del alcance de la gran mayoría. De cualquier manera, el alud de desplantes de rebeldía contra las convenciones que vimos en las pantallas del Alameda —antes llamado ‘Pineda’—, el Iracheta y el Reforma, poco a poco influyó nuestro comportamiento.

No todo se centraba en la función como espectáculo: el atractivo dejó de radicar sólo en las películas y los domingos por la tarde importaba también el acto presencial en alguna de esas tres salas cinematográficas, sub-universos de una ciudad como Pachuca, donde los estudiantes constituíamos, si no un estrato, al menos una categoría temporal. Nos clasificaban los escasos años y el desparpajo antes, durante y después de la función. Al ingresar a la sala, corríamos por los pasillos al abordaje de las butacas centrales o cerca de donde estuvieran sentados los cuates; nos distinguíamos por echar relajo, burlarnos de las escenas lacrimógenas de argumentos pretendidamente sentimentales y declarar ruidosamente nuestro amor por actrices que casi siempre desempeñaban papeles estelares. Resultábamos detestables para las personas mayores y las familias que asistían a la misma función.

En el caso individual de cada estudiante, tal comportamiento se transformó en seriedad casi solemne si invitaba a su novia o le interesaba encontrar entre las múltiples jovencitas a una en particular. Era frecuente que el estudiante en cuestión llegara al cine de saco y corbata. A diferencia de las ciudades donde muchachos y muchachas coquetean a la ronda del jardín central, los vientos vespertinos de Pachuca estropean el disfrute de cualquier paseo e imponen al cortejo juvenil escenarios a resguardo del frío. Por aquellos años, tales escenarios fueron las salas cinematográficas. Para cualquier interesado, los minutos de espera antes de la función y los intermedios servían para buscar con la mirada, y tras el contacto visual, para enviar sonrientes saludos y al final, con buena suerte, abandonar el asiento entre los cuates para acercarse y saludarla.

Este ejercicio —digamos— sentimental, no desplazaba del todo el interés por la película. Como ante cualesquiera de las artes, la mayoría se quedaba en la superficie, es decir, en la historia fílmica. Esta percepción evolucionaba poco a poco cuando comenzaba a identificar a actrices y actores por su nombre, a apreciar la música, distinguir el estilo de la dirección y finalmente, razonar sobre lo que hoy se llama el paradigma del argumento.

Cine Reforma.  Matamoros y Plaza Independencia, Ca. 1950

 

Si hablo de cultura cinematográfica, de una actitud consciente y crítica ante las películas que los cines de Pachuca exhibieron en mis años de estudiante, debo reconocer que durante mucho tiempo fui un espectador unilineal y atento a medias, hasta que oí a mis compañeros de butaca pronunciar con familiaridad y soltura el nombre de los actores secundarios, en los que de otro modo nunca me hubiera fijado. En High society, por ejemplo —filme donde solamente tuve ojos para Grace Kelly y oídos para Satchmo—, aprendí a identificar a un par de actores y cantantes cuyos nombres eran Bing Crosby y Frank Sinatra. 1-3High-Society-Poster

Según el tiempo que podía dedicar a la cinematografía, la cartelera de tres cines me ofreció opciones suficientes para asistir, en el curso de un año, exactamente a cien funciones.

Este es el momento y el lugar para hacer una digresión y rendir homenaje a los Trejo Anaya, mis amigos y vecinos, cuyo padre desempeñó por entonces el cargo de síndico del Municipio. Como tal, recibió un pase de cortesía para dos personas a los cines de Pachuca. Estoy seguro que fui el mayor usufructuario de ese pase.

Era usual que los domingos Raúl y yo presenciáramos dos funciones. En el Reforma, a las cuatro de la tarde, dos películas, y a las ocho, en el Iracheta, veíamos al menos la de estreno. Durante la semana hábil, las horas libres del horario escolar vespertino daban ocasión de que me escapara al cine. Cualquier sala distaba, si mucho, cuatro cuadras, inclusive la plaza del Reloj, que cruzaba oblicuamente en menos de treinta segundos.

Cine Iracheta.  Esquina de Guerrero y Doria. Ca. 1942.  Foto: F. Rivemar

 

Un año de cien funciones no significa que haya visto ciento cincuenta películas. Era capaz de volver el segundo y el tercer día a la misma función cuando alguna película me gustaba particularmente. Un analista dijo que ir al cine con tanta frecuencia obedece al deseo subconsciente de evadir la realidad. Nunca lo creí. En mi caso fue tal vez la ávida expectación adolescente por la desnudez femenina y la insinuación de tramas carnales —por entonces no estaba permitido más—; la búsqueda de novedades o un genuino interés por el séptimo arte, cuyos argumentos condensaban datos y noticias que no encontraba en otra parte.

Pasó el tiempo y dejé de ser cinéfilo asiduo. El discurso cinematográfico de hoy es otro. Engolosinado por la tecnología, ha dejado de lado la gramática de aquellos realizadores, que no precisaban de efectos especiales para revelar la índole humana, sus sueños y obsesiones. El cinematógrafo de entonces me ofreció incesantes novedades. Hoy, salvo excepciones, muestra con alarde tecnológico aburridas variaciones sobre los mismos temas.

Tampoco existe ya ninguno de aquellos cines. Al multiplicarse la producción fílmica, aquellos cines resultaban claramente insuficientes. Con tan diversa y abundante oferta industrial en sus manos, los empresarios trocaron la concepción de la gran sala, a la usanza de los teatros y las casas de ópera, por cuchitriles infames. Durante algunos años fue común que convirtieran elegantes paraninfos en seis u ocho cajoncitos de exhibición, cada cual con una pequeña pantalla y un ambiente asfixiante. Hoy, en lugar de una cómoda butaca, mi asiento es —lo digo con una especie de vergüenza— la nostalgia.

2007 Plafon Cine Iracheta

2007 Plafón Cine Iracheta.  Foto por Rafael Rodríguez Castañeda

Todo recuerdo apela a los sentidos que lo registraron. La vista y el oído en el caso de filmes memorables; la visita al lugar, si se trata de evocar el sitio preciso donde estuvo el escenario de tantas emociones juveniles. En Pachuca, para mí esos lugares se reducen a aire, comercio y ruinas: es posible que me ubique en un punto de la plaza Independencia y diga: “Aquí estuvo el Reforma”. Si me ubicare entre ciertos anaqueles que expenden ropa y aparatos, diría: “Esto fue el Pineda, convertido en cenizas y luego, en cine Alameda y Variedades”. Sólo en el caso del Iracheta existen vestigios para imaginar su discreto decoro estético. En la modesta nave, hoy convertida en estacionamiento, queda el plafón escarapelado y sucio, así como la herrumbrosa estructura de lo que fue techo del foro —si se puede llamar ‘foro’ al sitio donde colgaba la pantalla.

A la congoja frente a tales ruinas le queda el consuelo de saber que no es la única antigua sala cinematográfica del planeta cuyo cascarón sirve hoy como paradero de automobiles a quienes van al centro historico de una ciudad.  Lo mismo ocurrió, por ejemplo, con el teatro Michigan de Detroit, según el testimonio que nos da la escalofriante foto de Stan Douglas.

Michigan Theatre de Detroit. 1999. Foto de Stan Douglas.

Lo demás son fantasmas, imágenes borrosas, disolvencia.

 

Rafael Rodríguez Castañeda

Edición: Ricardo Castañeda Guzmán

 

MÁS SOBRE LOS CINES DE PACHUCA:

Cine Iracheta
http://www.oem.com.mx/elsoldehidalgo/notas/n2626921.htm
Cine Reforma
http://www.oem.com.mx/elsoldehidalgo/notas/n2269070.htm
Cine Alameda
http://www.cronistadehidalgo.com.mx/index.php/articulos/77-los-cines-de-mi-pachuca

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