Just another WordPress.com site

Archivo para enero, 2015

Una historia de vida se escribe día con día

Dr. Luis Camilo Ríos Castañeda, 1959 al presente

Luis Camilo Ríos Castañeda es familiar nuestro. Hijo de Celia Castañeda Hidalgo, nieto de Víctor Castañeda Hernández, bisnieto de Justiniano Castañeda Jaimes, tataranieto de Manuel Castañeda Ríos y chozno de don Juan Castañeda Popoca, tronco familiar del que descendemos. Nació en 1959. Es, por tanto, nuestro contemporáneo y no un ancestro.

¿Por qué, entonces, ancestroscastaneda publica un artículo sobre Luis Camilo? Para celebrar en familia los más recientes reconocimientos que ha acumulado en su fructífera trayectoria. Por la simple satisfacción que sentimos en reconocerlo.

La ficha que aparece en la tercera edición del Diccionario Castañeda sobre Luis Camilo, —ingeniero químico, farmacólogo y neurólogo—, alcanzó a informar que mereció el premio Doctor Manuel Velasco Suárez 2013 al Mérito en Neurología y Neurocirugía, por su destacada trayectoria en el área de las neurociencias. A ese premio le han seguido nuevas distinciones:

 

El doctor Luis Camilo Ríos Castañeda, profesor-investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), recibió el Premio Doctor Manuel Velasco Suárez 2013 – Ver más en: http://campusmexico.mx/2013/04/25/doctor-manuel-velasco-premiado-por-la-uam/#sthash.TDArDBlQ.dpuf

En 2013 ingresó a la Academia Nacional de Medicina de México como académico en el área de Bioquímica.

En octubre del año pasado obtuvo el Premio Hidalgo en Ciencia, Tecnología e Innovación 2014 en la categoría Investigación Científica, con el informe científico Tecnología para recolectar células dañadas después de contusiones. El de Luis Camilo fue uno de los 52 proyectos participantes en ese concurso.

Dr. Luis Camilo Ríos Castañeda ante la asamblea.  Foto adquirida en: énfasis, el centro de la noticia, Hidalgo.

El Gobernador del Estado de Hidalgo, Lic. Francisco Olvera, entregó en la misma ceremonia reconocimientos a Luis Camilo Ríos Castañeda, a Daniel Robles Camarillo, a Héctor Enrico y a Marco Antonio Escamilla Acosta por sus aportaciones a la investigación científica, innovación y al desarrollo tecnológico.

Premio Hidalgo 2014

Los premiados.  Foto adquirida en: énfasis, el centro de la noticia, Hidalgo.

Hay una breve reseña del acto de premiación en el siguiente enlace:

http://www.revistaenfasis.com.mx/2014/10/24/entregan-premio-hidalgo-2014-a-investigaci%C3%B3n-cient%C3%ADfica/

El artículo señala que en Hidalgo ha crecido el rubro de la investigación científica, y que los galardonados son claro ejemplo de las posibilidades que ofrece la innovación local en un mundo globalizado para atender problemas sociales.

El perfil profesional más completo de Luis Camilo Ríos Castañeda lo elaboró en 2011 Olivia Soria Arteche, integrante de la División de Ciencias Biológicas y de la Salud de la Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco, cuando Luis Camilo se hizo acreedor del Premio Nacional de Química Andrés Manuel del Río 2011 en Investigación. A continuación lo reproducimos:

El doctor Ríos Ríos nació en la Ciudad de Pachuca, Hidalgo, el 25 de Agosto de 1959. Se tituló como Químico, con Mención honorífica, en la Facultad de Química de la Universidad Nacional Autónoma de México en 1983. Después de cursar la Especialidad en Estadística Aplicada en el Instituto de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y en Sistemas de la propia Universidad, el doctor Ríos realizó los estudios de maestría en Investigación Biomédica Básica, bajo la tutoría del Dr. Ricardo Tapia. En 1994 obtuvo el doctorado en Ciencias en la Especialidad de Farmacología, en el CINVESTAV, bajo la tutoría del Dr. Alonso Fernández-Guasti.

Como docente e investigador, el doctor Ríos ha realizado su labor en la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco, donde ha sido Profesor Titular “C” desde 1989 y en el Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía como Investigador, Jefe del Departamento de Neuroquímica (1990-2011) y Director de Investigación (2000-2003).

El trabajo de investigación científica del Dr. Ríos se refleja en los más de 170 artículos publicados en revistas científicas internacionales y los cuales han recibido más de 2,500 citas. El doctor Ríos es Investigador Nacional Nivel 3, del Sistema Nacional de Investigadores desde 2005.

Ha sido miembro del Comité Editorial de las revistas Toxicology Letters y de la Revista Mexicana de Ciencias Farmacéuticas y es Co-Editor de la Revista de Investigación Clínica , órgano oficial de los Institutos Nacionales de Salud de México. Ha sido miembro de las comisiones de proyectos científicos y de evaluación del Sistema Nacional de Investigadores del CoNaCyT.

La investigación del doctor Ríos ha sido pionera en el estudio de la Química del cerebro en nuestro país. Está centrada en la búsqueda de los mecanismos de daño neuronal por metales y radicales libres, y ha logrado la aplicación de conocimiento en bien de la salud a través del desarrollo de nuevas terapias y acciones de prevención que han beneficiado a miles de personas. Un ejemplo de esto es la Norma Oficial Mexicana que regula las concentraciones de plomo en sangre de los niños, en cuya elaboración participó el doctor Ríos. En fechas recientes el doctor Ríos y su grupo de trabajo encontraron el efecto dañino del manganeso sobre el coeficiente intelectual de niños expuestos ambientalmente a este metal. Asimismo, desarrollaron la aplicación de un fármaco como antídoto contra la intoxicación por Talio, un elemento químico con potencial neurotóxico utilizado para la guerra química. Como resultado de este desarrollo, el Instituto Mexicano de Protección Industrial de México les otorgó la patente para este producto.

Gracias a sus investigaciones sobre los mecanismos de daño cerebral por radicales libres, el doctor Ríos ha desarrollado un fármaco neuroprotector que ha sido empleado con éxito en pacientes con infarto cerebral. Con este descubrimiento se podrá reducir el daño neuronal y la discapacidad física asociada con este padecimiento, la tercera causa de muerte y la primera de discapacidad en el mundo. Para proseguir con este desarrollo, el doctor Ríos ha recibido el registro oficial de la Secretaria de Salud para el uso del medicamento (NeuroProd®) y actualmente ha registrado un ensayo clínico fase 3 para el medicamento. El doctor Ríos es titular de ocho patentes nacionales y dos internacionales. Una de estas se encuentra licenciada para su aprovechamiento comercial a una empresa farmacéutica nacional (NeuroProd®)

Bajo la dirección del doctor Ríos se han graduado 16 maestros y 17 doctores en Ciencias en los diversos programas de posgrado de excelencia de la Universidad Autónoma Metropolitana, de la Universidad Nacional Autónoma de México y del Centro de Investigación y Estudios Avanzados.

Tres de estas tesis han sido premiadas como “Mejor Tesis de Doctorado” por los Institutos Nacionales de Salud, en los años 2005, 2008 y 2009.

En reconocimiento a su labor científica, el doctor Ríos ha sido acreedor de diversos premios nacionales e internacionales de investigación, como el Premio Gen (en dos ocasiones), el Premio Glaxo-Wellcome (en dos ocasiones), el Premio de la Coordinación de los Institutos Nacionales de Salud (en cuatro ocasiones), así como el Premio de la Western Pharmacology Society. En esta ocasión, por su trayectoria y aportaciones a la investigación científica, se hizo merecedor al Premio Nacional de Química “Andrés Manuel del Rio” 2011 que otorga la Sociedad Química de México.

Fuente: Bol. Soc. Quím. Mex. 2011, 5(2-3), 46. © 2011, Sociedad Química de México. ISSN 1870-1809

¿Cómo es posible acumular tantos conocimientos y ganar tal número de distinciones? Mediante la constancia. Luis Camilo asiste cotidianamente a su trabajo: ingresa al laboratorio, donde sus proyectos de investigación progresan metódicamente; da clases o dirige a otros investigadores. Eso explica que bajo su dirección 33 científicos jóvenes de tres instituciones distintas hayan obtenido grados de Maestría y Doctorado y que tres de ellos recibieran un reconocimiento especial a la calidad de sus tesis de doctorado.

La suya es una vida profesional dedicada a la Ciencia. No nos cabe la menor duda de que Luis Camilo seguirá cosechando premios y distinciones en el futuro; de que seguirá dando lustre a su historia.

 

Rafael Rodríguez Castañeda

Edición; Ricardo Castañeda Guzmán

Gracias a ustedes, aquí los números de 2014

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2014 de este blog.

Aquí hay un extracto:

La sala de conciertos de la Ópera de Sydney contiene 2.700 personas. Este blog ha sido visto cerca de 9.900 veces en 2014. Si fuera un concierto en el Sydney Opera House, se se necesitarían alrededor de 4 presentaciones con entradas agotadas para que todos lo vean.

Haz click para ver el reporte completo.

Felipa Laura Luna Castañeda 1942-2014

La conocí para nunca olvidarla

Fue el 25 de septiembre de 2011 cuando por primera vez la saludé. Ese día no solo tuve el privilegio de conocer a una persona sino a una pariente que llegó a incrustarse en mi corazón durante los siguientes tres años. Puedo marcar la fecha porque nuestra familia, una de las ramas Castañeda, se reunió en Pachuca, Hidalgo, México. Laura hizo el viaje desde la ciudad de México, junto con su media hermana Elza[1] y otros familiares, para estar presente en este primer evento familiar.

Conforme el festejo se desarrollaba, muchos hacíamos rondas de mesa a mesa para presentarnos e identificarnos entre sí de manera apropiada. Una vez situados conforme nuestro linaje, Laura y yo nos situamos en una de las mesas que agrupó a la descendencia del licenciado Amador Castañeda Jaimes, mi bisabuelo. Laura y yo empezamos a conversar y definir nuestro propio nicho personal dentro de este núcleo.

Con la extensa familia agrupada por descendencia y elección personal, ella y yo platicamos e intercambiamos datos personales como si los dos hubiéramos llegado de diferentes planetas, pues hasta entonces nos conocimos. Dentro de la conversación, llegamos a entender que ella era prima hermana de mi padre Alberto Castañeda Bárcenas.

El momento más vívido dentro de nuestra plática ocurrió cuando le enseñé un cuaderno verde de tres anillos que yo había preparado para tener a la mano información sobre la familia en caso de que alguien me preguntara algo. Laura demostró interés, no por lo que escribí sino por los datos que el cuaderno contenía, y algo me impulsó a obsequiárselo. Lo aceptó después de vencer su resistencia inicial. Durante el resto del festejo la observé en varias ocasiones. Guardaba el cuaderno muy cerca de sí, a veces entre los brazos, como si fuese su hijo. Este comportamiento me reveló que adoraba el concepto de su familia.

Felipa Laura (“Chiquis”) Luna (Moon) Castañeda [2]

Según su propia versión y la del resto de la familia, Laura nació el 26 de mayo 1942 en Pachuca, Hidalgo. Hija de Aurelio Luna Hernández y Laura Soledad Castañeda Islas. Aún no he hallado el registro civil de su nacimiento ni su acta de bautizo, pero encontré el acta de defunción de su madre, la cual ayuda a verificar su fecha de nacimiento. La llamaron Felipa, como su bisabuela materna, y Laura, como su madre.

Laura Soledad Castañeda Islas, 1918-1942

Laura Soledad Castañeda Islas, 1918-1942, madre de Laura Elena y Elsa.

Trágicamente a la edad de veinticuatro años, Laura Soledad Castañeda Islas de Luna falleció el 26 de mayo de 1942 a las 22:45 horas en el hospital civil debido a una hemorragia puerperal. El acta refiere a Laura Soledad de Luna como casada e hija del licenciado Amador Castañeda Jaimes y Francisca Islas Montaño, viuda de Castañeda[3].

Conforme Laura Soledad sangró hacia la muerte y el padre caminó hacia su libertad, las medias hermanas huérfanas quedan separadas, a cargo de dos tías. Elena Laura se hizo cargo de Laura, y Esperanza María se ocupó de Elza. Ambas tías eran hermanas de Laura Soledad.

Elena Laura se separa de su esposo y se ve en necesidad de trabajar para sostener a sus propios hijos. Hay indicios de que Laura haya quedado a cargo de varios parientes, inclusive su padre. Finalmente Laura se cría con Francisca Montaño, su abuela, junto con Elza Rico Castañeda, su media hermana, y Roberto y Magda, sus primos hermanos, hijos de Elena Laura. Laura llegó a casa de Francisca cuando Elza, tres años mayor, ya estaba al cuidado de Francisca. No habrán permanecido mucho tiempo bajo el techo de su abuela porque falleció en 1950.

Con este tercer duro golpe que la vida le asestó antes que cumpliera ocho años, vinieron una serie de mudanzas de casa a casa. Si primero fue cuando su madre falleció y el segundo cuando el padre se liberó de la responsabilidad de criarla, el tercero ocurrió cuando su abuela falleció de cáncer.

Laura Luna y abuela Francisca Montaño Vda. de Castañeda

Laura Luna y abuela Francisca Islas Montaño Vda. de Castañeda

 

Laura Luna circa 4 años de edad.

Laura Luna circa 4 años de edad.

Progreso de nuestra relación

Como todo en la vida que tiene la costumbre de llegar a un final, así también término nuestra asamblea. Después de numerosos despidos y al cerrar las puertas, el salón quedo vacío y silencioso, pero dentro de unos de nosotros, aún resonaba el eco de querer saber más sobre la familia.

Conforme las búsquedas progresaron, Laura empezó a participar y aplicarse a esta tarea con mucho interés y energía. Desde el principio observé que; aparte de su teléfono celular, Laura no poseía aparatos tecnológicos, como computadoras, impresoras, Internet, wi-fi, y menos saber cómo operarlos.

Aún así, la luchadora y buscadora que ella era, le ayudo a encontrar maneras de cómo enviarme datos, fotos e historias de la familia. Aunque algunos envíos eran muy básicos, digamos, en forma de un dibujo o algo escrito en papel, estos fueron traspasados por familiares, amistades, vecinos y compañeros de trabajo, los cuales la querían mucho y hacían todo lo posible por ayudarla.

Aparte de otros miembros de la familia que también han contribuido y lo siguen haciendo, la colaboración de Laura fue esencial para saber más sobre la vida del Licenciado Amador Castañeda Jaimes, ex-gobernador interino del estado de Hidalgo en 1912, y su familia.

Nuestra propia relación la realizamos mediante llamadas telefónicas de larga distancia. Cuando dejábamos a un lado los temas de la investigación familiar, hablábamos de salud, gustos, trabajo, países, etc., etc. Todo dentro de una plática normal.

Siempre lista para ayudar

Por diseño natural ella siempre estaba lista para ayudar a su prójimo. El 29 de junio de 2012, mientras yo conducía unas tareas en casa, recibí el siguiente email por parte ella. Este email, el cual aún lo tengo en mis bancos de correos electrónicos dice lo siguiente:

“Hola Richard:

Espero estes bien.

Me gustararía saber si me puedes marcar a cualquiera de mis números, me URGE COMUNICARME contigo.

GRacias.

P.D. Te encuentras en México o en E.U.A. ?”

Con signos de interrogación en mi mente le marqué solo para saber que unos infames le demandaban una cantidad monetaria a cambio de mi libertad. Según entendió, le dijeron que me tenían secuestrado. En consecuencia, Laura comenzó frenéticamente a tratar de acumular el dinero y la manera de resolver la situación para satisfacer la demanda. Con buena suerte el resto de la familia le ayudó a comprender la falsedad de la noticia, que era un intento de extorsión de unos gusanos. Menciono este detalle para ilustrar la dedicación y lo preparada que ella estaba para hacer algo por los miembros de su familia.

Las tristes noticias

Fue el 22 de diciembre de 2014 cuando recibí una inesperada llamada telefónica de mi prima Laura Elena Fernández Mendoza en la cual ella tenía dificultades en expresarme unas noticias. Inmediatamente supe que algo estaba mal, pero nunca pensé que se refiriera a Laura “Moon”.

Ya compuesta, Laura Elena me pudo decir que Laura había fallecido, después de sufrir un desmayo, uno de los múltiples que siempre plagaron su vida debido a la baja presión.

Al expresar mutuamente nuestros sentimientos decidimos que sería digno reconocerla. Es por ello que le dedico este blog, junto con otros testimonios de quienes la quisimos, y la cronología de eventos en su vida.

Laura Luna, asamblea Castañeda 2012

Laura Luna, asamblea Castañeda 2012

Ricardo Castañeda Guzmán

 

Laura Luna Castañeda 1942-2014

Laura, luna cercana, luna distante

A Elizabeth y Guillermina, próximas a Laura,
cuyo corazón amaban y comprendían.

Le gustaba que la llamaran «Laura Moon». Así afirmaba su condición satelital respecto de su familia y del mundo. Como la luna, siempre se mantuvo cerca, aunque algo le impidiera integrarse plenamente. Como luna que muestra a la Tierra el mismo rostro, Laura enseñó su cara alegre y ocultó su tristeza original. El destino la marcó el día que comenzaron al mismo tiempo su vida y su orfandad: la madre murió tras el alumbramiento; el padre se desentendió de ella.

Desde que fue bebé rodó adonde le daban cobijo. De casa de una tía a la casa de otra iban Laura y su maletita. Durante su segunda niñez la crió su abuela Francisca, donde diluyó su condición de huérfana en compañía de Elza Rico Castañeda, su hermana materna, y de Roberto y Magda, sus primos. Pachita cuidó a sus cuatro nietos hasta que se le acabó la vida. Los primos emigraron a la Capital con Elena su madre, quien también llevó consigo a Elza. A Laura la dejaron en Pachuca.

Quedó al cuidado de sus tíos abuelos. Tayde, una de las hermanas de Pachita, enviudó poco después porque a Ignacio Arteaga, barretero jubilado, finalmente lo mató la silicosis, y Tayde se mudó con Laura a un departamento de la colonia Clavería, en la Ciudad de México, donde vivió con su hermana María.

Tayde tenía derecho a la añoranza, así que de vez en cuando viajaba a Real del Monte. Allí estuvo la casa en que tantos años vivió con Nacho. En uno de esos viajes cayó de una escalera y no sobrevivió. El departamento de la colonia Clavería lo heredó Elza, quien se hizo cargo de su hermana. Laura era ya una quinceañera.

Gracias a sus estudios secretariales Laura siguió el camino laboral de su hermana y sus tías. Elza, además, fue su compañera de empleo. Cuando Elza casó, Laura permaneció a su lado, de tal forma que conforme fueron naciendo, convivió con Arturo Eugenio, Elizabeth, Guillermina y Eréndira. Sus sobrinos fueron como sus hijos. Fueron además sus cómplices y compañeros de juegos.

1959 Laura Luna Certificado

1959 Laura Luna Certificado

“Mi mamá y mi tía Laura eran diferentes —dice Elizabeth—. Mi mamá, muy seria, muy tranquila. Vivimos juntas. Cuando salíamos a pasear mi tía Laura se volvía una de nosotros. Los domingos, por ejemplo, íbamos a Chapultepec. Mi mamá siempre se quedaba sentada, cuidándonos, y mi tía corría, brincaba, saltaba; se reía, jugaba al balón como niña. Siempre como muy contenta, muy entusiasta”.

“Como muy contenta”, como luna que esconde otro lado. Ajena desde el nacimiento al hogar que la recibía, Laura aprendió a granjearse el cariño de sus huéspedes. Esa circunstancia se repitió tantas veces que sometió su autoestima a la costumbre de servir, de darse a los demás a cambio de ser aceptada.

Conforme se hizo adulta, Laura pensó emanciparse, tener una casa y una familia estable, mas en el plano profundo no sólo buscaba un esposo; requería, además, una figura paterna. Al casarse con Sergio Ruiz, veinte años mayor que ella, tuvo casa propia y al año siguiente, descendencia: nació Aurelio Héctor, pero el matrimonio no prosperó, acabó la fugaz independencia y Laura volvió con Héctor a la casa de Elsa y sus sobrinos.

Laura atendía con igual cuidado materno a Héctor que a Guillermina y a Eréndira —Arturo y Elizabeth, los mayores, vivieron seis años con su padre—, los mimaba, les compraba juguetes, chucherías y baratijas de moda. Quizás los quisiera igual, pero era evidente que prefería a su sobrina menor.

“Mi hermana Ere era su adoración y no le importaba hacerlo patente —dice Guillermina—. A mí no me llevaba de paseo; a Ere sí. Decía cualquier cosa, lo que fuera, pero era muy contundente que Ere era su consentida. Todos los días le llevaba Chiccos —unos chocolates que ya no existen—, y a mi hermana Ere le encantaban”.

Es preciso destacar esta predilección para comprender el dolor que le causó la muerte de Eréndira cuando apenas tenía nueve años. De hecho fueron dos madres quienes perdieron a la misma hija: Elza y Laura.

Después de esa tragedia, Laura siguió deseando una familia y una casa, y en el segundo intento, un recóndito afán compensatorio la indujo a contraer nupcias con alguien que equivaliera a una figura filial. Jesús Rodríguez, veinte años menor, mostró tal disposición y generosidad al casarse con ella que dio su apellido a Aurelio Héctor. Laura tuvo por segunda vez casa aparte. Al año siguiente nació Jorge Armando, su segundo hijo.

Laura reanudó su vida laboral, pero se le hacía difícil el cuidado de Jorge Armando, y para aligerar su carga doméstica, confió el cuidado de Héctor a la familia de Jorge, su primo, hijo de su tío Fermín Jorge Castañeda.

La relación con Jesús era conflictiva. Constantemente se peleaban. Laura volvió entonces a la casa de Elza. “Mi mamá y mi tía compartían la maternidad para con nosotros —recuerda Guillermina—. Mi mamá era responsable, seria, y mi tía, consentidora, simpática con nosotros, como más niña. Nos consentía mucho, nos compraba cosas que nos gustaban. Sabía muy bien qué querían los niños. Podía gastar su sueldo en una noche o en dos días. Compraba, por ejemplo, unos dijes coleccionables que estaban de moda en ese momento. Cada semana salía uno diferente, entonces iba comprando la manzanita, el angelito o la estrella e íbamos rellenando unas gargantillas con esos dijes. Algo que recuerdo con mucho gusto fue que nos compró unas sombrillas transparentes en forma de hongo que eran distintas de las sombrillas normales, para la lluvia.

De repente, también podía ser impredecible. “Todos los 15 de septiembre llegaba con su bolsa de cohetes, y mi mamá se enojaba porque decía que eran peligrosos. —No le digan a su mamá pero les traje cohetes. Ese era el tipo de cosas que nos acercaba mucho a ella, su vitalidad, su capacidad de adaptarse.

Así transcurrió aproximadamente un decenio.

Laura, secretaria: Ganaba bien, pero siempre andaba con problemas económicos. Gastaba toda la quincena en dos días y al tercero, pedía prestado a Elza para los pasajes. —¡Cómo que para los pasajes! ¿Otra vez, Laura?, si cobraste hace tres días… No era previsora, pero no se le cerraba el mundo y se arreglaba muy bien. Le gustaba vestir bien y admiraba que la gente estuviera bien vestida. Le buscaba por mil lados y era feliz si se compraba unos zapatos o una playera en diez pesos. Se compraba pelucas.

Luna familiar: Según la recuerda Guillermina, Laura siempre luchó por tener un lugar estable dónde vivir y por pertenecer a una familia. Quería recibir afecto, pero no sabía cómo. No se sentía merecedora de él y le costaba trabajo que la gente le mostrara consideraciones. No las recibía tan fácilmente, se sentía incómoda.

“Para ella era fácil atender, pero no recibir atenciones tales como «A ver, yo te sirvo la comida». Le daba mucho gusto regalar. Si recibía un regalo, lo aceptaba, pero no atenciones. Era como si dijera «yo estoy para ayudar y ver las necesidades de otros, pero las mías no importan». Lo dijo varias veces: « Si yo me siento mal, con no poner atención se me quita».

“Pero de una manera velada había un reclamo —no muy claro, tampoco—, una clara mención de que eso era algo muy ansiado por ella, difícil de atender”. Por otra parte, no era fácil compartir con ella la vida cotidiana. En ocasiones Laura era complicada, dominante e intrusiva.

En medio de su ambivalencia hacia la familia, Laura y Jesús se reconciliaron. Probaron vivir juntos otra vez, pero nuevamente surgió el sino amargo y trágico de Laura para someterlos a una dura prueba: Jorge Armando, quien desde su nacimiento había padecido asma, a los catorce años sufrió una crisis que ameritó hospitalización. El asunto no parecía grave y llegó a internarse por su propio pie, pero una medicación errónea le produjo la muerte.

El golpe fue devastador para Laura y para el matrimonio. Jesús se fue de la ciudad. Laura nuevamente fue acogida en casa de Elza y sus sobrinos.

“Ya no quiero querer a nadie más, porque la gente a la que quiero se muere” —dijo, como si un poder siniestro condenara a sus seres cercanos, comenzando por Laura Soledad, de quien ni siquiera tuvo oportunidad de ser amamantada.

Pensaba y sentía en términos visuales. Si le dolía mucho la pérdida de alguien, Laura olvidaba el rostro, a pesar de haberlo idolatrado. “Ya no me acuerdo de la cara de Eréndira, de Jorge Armando, ni tampoco de Jorge el Griego” —jefe de su último trabajo asalariado—. Bloquear imágenes significaba disminuir, así fuera parcialmente, el dolor que sentía cuando se acordaba de los seres queridos y perdidos para siempre.

Para conservar la memoria icónica, empezó a recuperar fotos y a fotografiar la gente que quería. En su celular conservaba una imagen de Jorge Armando.

Vivía aún el duelo de Jorge Armando cuando debió afrontar nuevos cambios en su vida: cuarenta días después de la muerte de su hijo menor se casó Héctor. Laura pretendió vivir cerca de la pareja recién formada, mas el aspecto dominante de su carácter produjo el efecto contrario.

Laura Luna e hijo Aurelio Héctor, 2014

Laura Luna e hijo Aurelio Héctor, 2014

Optó entonces por vivir sola y alquiló un departamento, experiencia que la sometió a otro aprendizaje que también resultó conflictivo: el trato con caseros y vecinos. En un tiempo relativamente corto debió cambiar de residencia. Desde entonces se mudó alrededor de diez veces. Sus departamentos tenían cada vez menos servicios o eran más chicos y eso le disgustaba.

Cada mudanza le costaba trabajo. Detestaba los cambios, pero sus problemas económicos y personales finalmente la obligaban. El trabajo físico y emocional de dejar una casa le pesaba en proporción inversa al entusiasmo que sentía por habilitar y decorar la siguiente. En ese sentido era muy optimista.

Vivió de manera independiente a pesar de que sufría en soledad. Evitar estar sola. En los fines de semana salía de casa. Si no visitaba a Elsa y a sus sobrinas en Cuernavaca, iba a Ciudad Satélite con su tía Elena y sus primas, o donde tuviera parientes. Aun a sabiendas de no estar en familia, se adaptaba y bromeaba.

En la última etapa de su vida se mantuvo a sí misma, pero había indicios de que no lo podría hacer por mucho tiempo. Supo que padecía glaucoma y sintió cómo avanzaba la enfermedad. Dejó de salir de noche. En su departamento caminaba a la luz de una lamparita, o apoyada de las paredes. Su fuerza disminuía y Laura lo sabía. Olvidaba el nombre de los objetos de uso común. Aumentaron sus temores. Sabía que resistiría las enfermedades, pero no las pérdidas. Consideró que no toleraría una pérdida más, la separación definitiva o la muerte de alguno de sus familiares cercanos.

Educada en atención de otros y no de ser atendida, no quiso depender de nadie. La conciencia de que no podría trabajar y mantenerse a sí misma la indujo a no llegar a ese punto y a finales de 2014 su corazón se encargó de precipitar el final.

Rafael Rodríguez Castañeda

Laura, la Chiquis, Moon

Ericka, Laura Elena y Magda

Fuiste una mujer con virtudes y defectos como todo ser humano. Fuiste una mujer sufrida desde tu nacimiento, pero también fuiste valerosa porque siempre te enfrentaste a las adversidades de la vida y seguiste siempre adelante.

Un ser humano que supo conservar sus amistades a través de los años. Por eso tu funeral fue tan concurrido de todos nosotros, que te queremos y que quisimos despedirte.

Fuiste una mujer tenaz, luchona, muy trabajadora, industriosa y servicial.

Tu mejor virtud fue ser dadivosa, ya que diste de ti para con todos a quienes podías ayudar. Ayudabas incondicionalmente.

Siempre estarás en nuestro corazón y ya te extrañamos.

¡Nos vemos en la resurrección!

Buscaba el bienestar de los demás

Elizabeth Barrera Rico

Laura, la mujer que no tuvo infancia —le decíamos. O tal vez la disfrutó tanto que nunca la dejó del todo. Disfrutaba como una niña las cosas simples de la vida. Gozaba jugar, ver películas de comedia; sobre todo reír. Reía junto con todos y cuando todos terminábamos de reír, ella seguía riendo y con sus carcajadas contagiaba a los demás, que volvían a reír junto con ella.

Era incansable. Una persona siempre dispuesta a echar la mano. Buscaba en todo momento procurar el bienestar de los demás a su alrededor aun a costa del bienestar propio.

Mi mamá postiza, presente en todas las etapas de mi vida. Y no solo conmigo: después, con mis hijas y mis nietas. Sé del amor que me tenía y demostraba en cada acción.

Tía Laura, gracias. Te quiero mucho.

Siempre mi compañera en las alegrías y en las penas

Elza Rico Castañeda

Laura, mi hermana menor, pero siempre mi compañera. Primero de juegos, de travesuras, de aventuras, y luego mi compañera inseparable de vida. A mi lado en las alegrías, en las celebraciones, igual que en las penas y las desgracias. Atenta a mis necesidades, deseos y sueños. Cómplice completa de mi vida.

Tu presencia inundaba mi vida de tranquilidad, seguridad y confianza. No sé cómo hubiera sido mi vida sin ti. Sé que contigo, mi vida a tu lado fue más divertida, sencilla y feliz. Agradezco tu presencia, apoyo y compañía. Laura, gracias por todo.

 

Laura Luna Cronología

1942, 26 Mayo Nace en Pachuca, y horas después muere Laura Soledad Castañeda, su madre, de hemorragia puerperal.

1942—1950 Tras la muerte de Laura Soledad, las medias hermanas huérfanas quedan separadas, a cargo de dos tías. Elena se hizo cargo de Laura, y Esperanza se ocupó de Elza.

1944—1950 Elena se separa de su esposo y se ve en necesidad de trabajar para sostener a sus hijos. Hay indicios de que Laura haya quedado a cargo de varios parientes, inclusive su padre. Finalmente Laura se cría con Francisca Montaño, su abuela, junto con Elza Rico Castañeda, su media hermana, más Roberto y Magda, sus primos. Elsa había estado a cargo de la abuela, probablemente, desde que Laura Soledad casó con Aurelio Luna.

1949 Dos accidentes pusieron en peligro la vida de los cuatro niños. El primero fue la explosión de un tanque de gas, ocasionada por el choque de un camión repartidor de cilindros contra uno de los pilares de la casa. El segundo fue la inundación del 24 de junio, a causa del desbordamiento del río de las Avenidas sobre las calles aledañas. Hidalgo, la calle de la casa abolengo, colindaba con el río.

1950 23 Ago. Muere Francisca Montaño. Elza, Roberto y Magda van a vivir a México, con Elena, Esperanza y Oscar Castañeda Islas. A Laura la recogen Ignacio Arteaga y Tayde Montaño, hermana de Francisca. A la muerte de Ignacio, minero jubilado, Tayde se muda con su hermana María a México, a la calle de Cairo, colonia Clavería, y lleva consigo a Laura.

1956—57 Elza y Laura van a vivir con su tía Elena y sus primos. Elza, tres años mayor, es en cierta medida responsable de cuidar a su hermana.

1959, 30 Nov. Concluye la primaria en la Escuela Casa Amiga de la Obrera.

1961, tal vez Casamiento de Elza Rico con Eugenio Barrera.

1961, 5 Dic. Nacimiento de Arturo Eugenio Barrera Rico.

1962, 7 Nov. Nacimiento de Elizabeth Barrera Rico.

1964, 25 Jun. Nacimiento de Guillermina Barrera Rico.

1967 28 Ene. Nacimiento de Eréndira Barrera Rico.

1968, tal vez Casamiento con Sergio Ruiz, veinte años mayor que Laura.

1969, 18 Abr. Nacimiento de Aurelio Héctor, hijo de Laura y de Sergio Ruiz. Separación de Sergio. Laura y Aurelio Héctor se van a vivir con Elsa, en Cairo, col. Clavería.

1968 ó 1969 Arturo y Elizabeth van a vivir con su padre.

1974 ó 1975 Arturo y Elizabeth regresan a casa de Elsa, su madre. Convivencia y trato frecuente de Laura con sus cuatro sobrinos.

Elsa y Laura trabajan en la misma empresa, llamada Secretarias Temporales. Salen de casa y regresan juntas. Permanecen allí muchos años, hasta el cierre la empresa.

1976, 31 Mar. Muerte de Eréndira Barrera Rico, su sobrina consentida.

1977 o 1978 Casamiento con Jesús Rodríguez, veinte años menor que Laura.

1979, 8 Oct. Nacimiento de Jorge Armando, hijo de Laura y de Jesús Rodríguez.

1980, aprox. Mientras trabaja, deja a Héctor al cuidado de Jorge Castañeda, su primo.

1993, 14 Oct. Muerte de Jorge Armando. Separación de Laura y Jesús, quien se va a vivir a Xalapa.

1993, 24 Nov. Casamiento de Aurelio Héctor con Olivia Fonseca. Distanciamiento entre Laura y Héctor.

1994 Laura ingresa a trabajar a una firma de contadores públicos y comienza a vivir sola, aunque en trato frecuente con Elsa, sus sobrinas y otros familiares. Cada dos semanas pasa tres días con Elsa y con Guillermina. Cocinaba para que ellas tuvieran alimentos toda la semana y este trabajo constituía una de sus fuentes de ingreso.

2004 aprox. Laura vive sola en departamentos alquilados. Sufre alrededor de diez mudanzas, cada vez a lugares con menos servicios o más chicos. Los motivos de mudanza son sus dificultades económicas y problemas de trato con vecinos y caseros.

2011 Progresivo deterioro de sus salud y sus capacidades. Un glaucoma le impone limitaciones. Deja de salir de noche por dificultades visuales. En su departamento se desplaza con una lámpara o apoyándose en las paredes.

2014, 22 Dic. Muerte de Laura Luna.


[1] Laura Soledad Castañeda Islas fue madre de Laura con Aurelio Luna y de Elza con Mario Rico

[2]. Aparte de su nombre, ‘Chiquis’ y ‘Moon’ eran los términos con los cuales se refería a sí misma. En inglés ‘moon’ significa luna.

[3]. Amador Castañeda Jaimes falleció el 1o de julio 1934

Nube de etiquetas