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Archivo para enero, 2012

General Austreberto Castañeda Porcayo (1888-1943)

Nuevamente me encuentro escribiendo sobre otro ancestro Castañeda.  Esta vez me referiré  al general Austreberto Castañeda Porcayo, quien fue hijo de Bernardino Castañeda Escobar (ver blog Mayo 2, 2011) y Margarita Porcayo Popoca.

En los primeros años de 1980, durante una conversación que tuvimos mi esposa y yo con Alberto Castañeda, mi padre, sobre nuestra familia, me llegó a contar que había un general.  Lo único que me pudo decir es que se llamaba Austreberto.

Han pasado los años, y ahora que he llegado a saber más sobre mis ancestros, después de innumerables visitas personales, llamadas telefónicas, mensajes electrónicos y de haber hecho búsquedas en el Internet, sé más sobre este personaje de nuestra familia.

Austreberto Castañeda Porcayo viene siendo sobrino de Manuel Castañeda Ríos, mi tatarabuelo.  Manuel Castañeda Ríos y Bernardino Castañeda Escobar fueron medios hermanos, hijos de Juan Francisco Castañeda Popoca.

Cuando visité la Ciudad de México y Pachuca, Hidalgo, en 2011, me encontré con mi primo Rafael quien en sí mismo fue un descubrimiento.  El vive en México con su esposa Olivia.  Primero nos conocimos mediante Internet y luego personalmente. Así es como he llegado a conocer a muchos miembros de esta familia, que es muy numerosa.  Rafael y yo hemos intercambiado mucha información. Durante mi estancia en su casa obtuve los retratos de Austreberto que Rafael tenía en sus archivos electrónicos.

Después de mi visita a México, me propuse a buscar más datos sobre Austreberto.  Para mi sorpresa, encontré algunos, pero no suficientes para escribir una nota biográfica sobre él. Las fotos y el texto que se encuentran enseguida son producto de la gentileza, generosidad y maestría de mi primo Rafael Rodríguez Castañeda, a quien le agradezco que las comparta conmigo y con el lector de este blog.

El general Austreberto Castañeda Porcayo (1888-1943)

En varias familias ocurren coincidencias como ésta: nació el día en que Gonzalo Castañeda Escobar, su tío, cumplía 19 años. Una semana después, el 17 de enero de 1888, doña Micaela Valderas, partera que asistió su nacimiento, lo llevó al Registro Civil de Zacualpan, Edo. de México. Quedó registrado como Gonzalo Raymundo, hijo natural de Margarita Porcayo Popoca.

Fue el cuarto hijo tanto de su madre como de su padre. Margarita había quedado viuda a los 27 años con tres hijos y un patrimonio apetecible. Bernardino Castañeda Escobar vivía la plenitud de sus conquistas amorosas, aunque no de sus negocios mineros.

Tres años antes del nacimiento de Austreberto, Bernardino tuvo un fructífero 1885: contrajo matrimonio y nacieron sus tres primeros hijos: el que tuvo con una muchacha de Zacualpan[1]; la que tuvo con una muchacha en Omitlán, Hgo.[2] y el que heredó su nombre, quien nació nueve meses después de su boda con Guadalupe Jaso, en el Mineral del Chico, Hgo.

Hasta ahora es una incógnita quién escogió el singular nombre de Austreberto[3] para bautizarlo; tampoco hay indicios sobre la forma en que se impuso sobre Gonzalo y Raymundo, los nombres con que fue registrado. Su familia siempre lo llamó ‘Austreberto’. Muchos años después, en julio de 1930, cuando debió obtener su acta de nacimiento, consiguió que a la transcripción mecanográfica del acta asentada en el Registro Civil le antepusieran el Austreberto que en el original manuscrito no aparece. Era general de brigada.

Desde niño Austreberto se convirtió en soporte emocional y económico de doña Margarita, su madre, sobre todo tras la muerte de Luis, su medio hermano. A los 15 años fue profesor de escuela primaria. En el nombramiento fechado en diciembre de 1903, le asignaron plaza en Tezicapán, el pueblo contiguo al sur de Zacualpan, donde seguramente adquirió la experiencia administrativa y el ejercicio del mando que un decenio más tarde puso al servicio de las fuerzas revolucionarias, a las que se incorporó como voluntario.

Militó en las filas constitucionalistas y obtuvo ascensos gracias a su desempeño en los campos de batalla. La efervescencia revolucionaria lo alineó con el obregonismo, donde llegó a comandar dos batallones de yaquis, el Bravos y el 5º de Sonora, con los cuales ganó y perdió batallas. Uno de los triunfos que le valió un ascenso en la jerarquía militar lo obtuvo frente a un general huertista. Antes de ser pasado por las armas, el general vencido quiso conocer a Austreberto, el militar insurrecto con quien había perdido su último combate. En una de sus derrotas permaneció preso y aislado durante meses. Su familia ignoraba su paradero y su destino. Doña Margarita fue la persona que más sufrió los avatares de la azarosa vida en el fragor de la guerra civil, plagada de enfrentamientos armados.

Pasaban los días sin noticias en ningún sentido. Aislado en prisión, Austreberto aprendió a tejer y a bordar, como recurso para no enloquecer de aburrimiento. Por su parte, para apaciguar la tensión de la incertidumbre, doña Margarita se entregaba al hábito de consumir un cigarro tras otro todo el día, todas las semanas. Un día se detuvo en seco, apagó el tabaco que sostenía en los labios y exclamó:

—¿He de vivir sin mi hijo y con este cochino vicio? —A partir de ese momento no volvió a fumar.

Austreberto P. Castañeda fue liberado. En abril de 1915 combatió en las épicas batallas de Celaya contra la División del Norte al mando de Francisco Villa. Aún tenía el grado de coronel. Bajo la estrategia de Álvaro Obregón comandó el batallón Sonora. Esas batallas le costaron un brazo a Obregón, pero Villa fue derrotado. Austreberto P. Castañeda obtuvo el grado de general brigadier. Aunque se alistó desde antes, el Ejército Mexicano reconoció oficialmente su antigüedad a partir del 11 de enero de 1915, un día después que cumplió 27 años.

El general Castañeda ostentaba con orgullo sus insignias militares. No solamente mandaba fundir en oro sus charreteras de divisionario; también su dentadura cuando tuvo que sustituir las piezas originales. Durante sus días francos, hacía vida familiar en Pachuca, Hgo., cuyo auge minero desde fines del siglo xix atrajo a muchos zacualpenses y a sus familias —doña Margarita y las hermanas de Austreberto entre ellos—.  En Pachuca conoció a Ana María Rivera Tovar, con quien contrajo matrimonio en 1915. Jorge, el primogénito de la pareja, nació en abril de 1916.

A la promulgación de la Constitución de 1917 siguió un progresivo apaciguamiento del país que privó a los militares de la emoción extrema de los combates. Eso explica, al menos parcialmente, la súbita moda de los palenques en la ciudad, donde briosos hombres de batalla como el general Castañeda apostaban uno o muchos centenarios en cada pelea de gallos. Con todo y cambios, los exrevolucionarios se adaptaron a la Ciudad de México y a la sustitución de la pólvora y las armas por papel y tinta. Austreberto Castañeda fue diputado a la xxvii Legislatura del Congreso.

En 1918, Austreberto Castañeda dejó la curul para ser candidato a gobernador del Estado de México. Existía una ley electoral, pero prevaleció la influencia del dinero y de las fuerzas reales de poder: En agosto el general Castañeda recurrió a la Comisión Permanente de la xxvii Legislatura para protestar contra las infracciones cometidas durante las elecciones de julio. Su protesta no prosperó y dos años después buscó nuevamente la gubernatura.

Por aquellos años los gobiernos estatales eran poco estables. Era frecuente que duraran unos cuantos meses, independientemente de lo que estipulara la ley. El Estado de México en particular registra cuatro interrupciones del orden constitucional en el curso de su historia. La cuarta de ellas ocurrió a partir de octubre de 1920 como consecuencia de “las anormalidades políticas que imperaban en México, motivadas por la Revolución Obregonista”.

En agosto de 1920, la xxviii Legislatura de la Cámara de Diputados registró dos telegramas “en que varios vecinos de Cuauhtitlán (sic) y Zumpango solicitan de la Cámara de Senadores sea nombrado gobernador provisional del Estado de México el C. Austreberto Castañeda”.

En lugar de ese nombramiento provisional, Austreberto P. Castañeda consiguió que los partidos Liberal Constitucionalista, Nacional de Obreros y Campesinos, y Nacional Agrarista del Estado de México lo postularan como candidato a gobernador. Las elecciones debieron ocurrir entre septiembre y diciembre, pero en su caso, no lo benefició el efecto Obregón: el caudillo sonorense asumió la presidencia de la República el 1º de diciembre de 1920, pero en el Estado de México las elecciones se realizaron con un desaseo tal que el general Castañeda volvió a protestar ante la Comisión Permanente de la Cámara de Diputados de la xxix Legislatura. El 12 de enero de 1921, en una carta fechada en Toluca escribió:

“Por los informes y actas de escrutinios verificados en las casillas electorales de los 19 distritos en que se dividió el propio Estado para las elecciones de gobernador y diputados a la Legislatura local, aparece que he obtenido sobre mis contrincantes una abrumadora mayoría de votos…

“Desde que principiaron mis propagandistas sus trabajos, notaron que las autoridades se inclinaban a favorecer una candidatura apoyada por el elemento gobiernista y fomentada por los capitalistas de este Estado; pero se llegó a comprobar el interés que tiene el secretario de Gobierno, licenciado Domingo Trueba, de favorecer dicha candidatura, cuando se ordenó a ciertos individuos, que el día 1º del actual por cualquier medio se apoderaran de las oficinas municipales, evitando de esa manera que las personas electas por el pueblo pudieran desempeñar los cargos que el mismo les había conferido. Todo esto, para que tanto los presidente municipales y demás miembros de los Ayuntamientos designados por el propio secretario general, pudieran confeccionar los expedientes electorales a su entero sabor, dando así el triunfo al referido candidato oficial favorecido por un grupo de vulgares y bien conocidos reaccionarios, acostumbrados a vivir del presupuesto público.

“Tengo en mi poder documentos que prueban mi triunfo como gobernador del Estado y también otros que plenamente justifican los procedimientos que está empleando el grupo mencionado para hacer aparecer con cierto número de votos al candidato favorecido, Manuel Campos Mena, los cuales documentos presentaré en su oportunidad para probar mi aserto, permitiéndome sólo acompañar con el presente, algunas copias de los telegramas cambiados por el ciudadano presidente de la República, ministro de Gobernación y ministro de Guerra y Marina”.

En conclusión, Austreberto P. Castañeda pedía que se nombrara una comisión “para que se acerque al Ejecutivo de la Unión y le manifieste que los procedimientos usados por las autoridades de este Estado, pueden dar margen a que el 80 por ciento de los ciudadanos que sufragaron en mi favor, en justo anhelo por defender sus derechos, conquistados a fuerza de sangre derramada, hagan respetar su voluntad, exigiendo dentro de la ley que se castigue a los conculcadores del voto, quienes guiados por su ambición de mando, pretenden buscar dificultades al Gobierno general”.

Su protesta no surtió efecto, y entre el 21 enero y la primera semana de marzo siguió luchando por obtener el reconocimiento del triunfo que consideró suyo. Sus partidarios, en efecto, lo respaldaban, de manera que ante una Mesa Directiva de la Legislatura del Estado de México instalada en Cuautitlán, el general Austreberto P. Castañeda rindió la protesta de ley como gobernador constitucional del Estado. Contaba sólo con el reconocimiento de una fracción, localizada fuera de Toluca, la capital. Con el fin legitimar esta investidura, inmediatamente después dirigió un oficio a la Cámara de Diputados de la xxx Legislatura donde hizo constar que había cumplido con el ritual cívico. A la postre, el gobernador reconocido fue otro. El general Castañeda encontró refugio emocional en Pachuca, donde radicó por temporadas.

Era militar en activo y fue comisionado como jefe de guarnición en diferentes ciudades: Irapuato, Puebla, Pueblo Viejo, Ver., Querétaro, el puerto de Veracruz, San Luis Potosí y Tampico. Durante sus comisiones militares, cuya duración era variable, se establecía con su familia, que fue creciendo. Entre 1919 y 1931 nacieron Alicia, Margarita, Rebeca, Blanca, Gonzalo y Héctor. Alicia nació en Irapuato y Héctor, en Querétaro.

Una de sus estancias en Pachuca sirvió para que se interesara en Josefina Rivera Tovar, hermana de Ana, su esposa, a quien también desposó. Puso casa a su segunda esposa primero en Pachuca y después en la Ciudad de México. De este matrimonio tuvo cinco hijos: Juan Luis, Martha, Bernardino, Carlos y Amelia, quienes nacieron en un decenio, a partir de 1926.

Murió el 7 de marzo de 1943 en México, D. F.


[1]. Arturo, hijo de Petra López.

[2]. Cipriana, hija de Lucía Vivar.

[3]. Nombre de origen germánico que significa Resplandor (o brillo) del oriente.

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