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Archivo para abril, 2013

CARMEN CASTAÑEDA OLEA (1914-2012)

Entre la familia y los libros

Homenaje a Carmen Castañeda Olea (1914–2012)

el 22 de abril de 2013,

a noventa y nueve años de su nacimiento.

En el trance de la segunda viudez, su padre comprendió que la vida le duplicaba responsabilidades: debía guiarla y protegerla, conducir su desarrollo, acompañarla y procurar su compañía. Carmen no sólo era su única hija; era la única que había sobrevivido a la primera infancia. Con su primera esposa tuvo varios hijos, pero todos murieron a temprana edad. La propia Teresa Olea Gómez Daza murió también y años después, en 1912, el doctor Gonzalo Castañeda Escobar se casó con Carmen Olea Gómez Daza, viuda como él, quien primero había sido su cuñada.

Carmen Castañeda Olea con padres Dr. Gonzalo Castañeda Escobar y Carmen Olea Gómez Daza

Carmen Castañeda Olea con padres Dr. Gonzalo Castañeda Escobar y Carmen Olea Gómez Daza.

“En mi niñez fui muy consentida y mimada por él, pues en su anterior matrimonio tuvo varios hijos, pero todos murieron, y al crecer yo me cuidaron mucho, pues siempre temían que muriera al igual que mis hermanitos, pero Dios quiso que viviera y fui su gran alegría”.

A la muerte de su madre, Carmen tenía trece años y estudiaba en el Colegio Francés. Introvertida y reservada como era, trató de atenuar esa soledad y ese duelo frente a un caballete, paleta de colores y pinceles en mano. Su padre no permanecía tranquilo si se quedaba sola. Cuando no era posible dejarla en familia, entre sus primos, la llevaba consigo a sus clases, conferencias y reuniones. Así fortalecieron un vínculo donde el amor filial fue correspondido con una devoción más allá del natural cariño al padre y la admiración al médico eminente.

Carmen Olea había muerto durante el invierno de 1928. El verano siguiente el doctor Castañeda organizó un viaje al pueblo de su infancia. Fue la primera vez que Carmen visitó Zacualpan, Edo. de México, México en un viaje cuya última etapa fue a caballo. Una aventura que recordaría toda la vida. “Fuimos a llevar [un] cargamento de dulces y juguetes para repartirlos entre los niños del pueblo y pueblitos aledaños. Fue una gran alegría para todo el pueblo. Mandó hacer castillos de luces, ensayar danzas de los indios, música, baile, en fin: el pueblo pasó unos días de alegría…”

La medida en que el doctor Castañeda, aún viudo, consiguió hacer de su casa un hogar, la da el testimonio de las primas paternas de Carmen, huérfanas de padre y madre, quienes eran invitadas a acompañarla los meses de diciembre en estancias que culminaban con la celebración de la Navidad, fiesta de encanto donde las primas visitantes miraban a Carmen como si fuera Clara, el personaje del Cascanueces. El año comenzaba con una gran fiesta el 10 de enero, día de san Gonzalo. Preparaban comida para varios días, durante los cuales la familia Castañeda asistía a celebrar a su integrante más ilustre.

Pero aquella gran casa de la colonia San Rafael no sólo era hospitalaria y cálida durante la temporada decembrina. En opinión de Carmen, constantemente “…era hotel, banco, hospital y refugio para familiares y amigos”.

“Después de un tiempo de la muerte de mi madre, [mi padre] contrajo matrimonio con María Luisa Olea, viuda de Gómez Daza. Yo lo recibí con beneplácito. Fue para mí una segunda madre, pienso yo que mi madre no hubiera hecho más por mí de lo que ella hizo…”  Carmen llamó a la tercera de las hermanas Olea y tercera esposa de su padre como tía Lila. Luis Gómez-Daza Olea, hijo de tía Lila, más que un hermano para Carmen, fue un ser fundamental durante toda su vida.

Con el temperamento discreto que la caracterizaba, Carmen participaba primero y después ella misma organizaba reuniones y fiestas con familiares y amistades de su edad, donde no le faltaron pretendientes, aunque hasta ahora no haya ningún vestigio de estos. Conforme creció, Carmen se convirtió para su padre en soporte emocional e interlocutora permanente. “hablábamos el mismo idioma” ––decía. Sabía cómo apoyarlo en cada momento, hasta en el papel de secretaria. “Se le acercaba sin molestar ––apunta Lilia Weber ––, para sacarle la punta a los lápices con los que Don Gonzalo escribió varios libros e innumerables conferencias…”

Además, lo observaba atentamente: “Siempre recuerdo a mi padre en su biblioteca, escribiendo. Escribía a lápiz con una letra inglesa redondilla muy bonita. No le gustó nunca dictar, todo era manuscrito. A veces le decía: papá, ven a cenar al comedor con nosotros, y me respondía: «Está la caldera caliente. No me interrumpas» y seguía escribiendo”.

Años después, cuando el gobierno de la ciudad decidió modificar la traza de la colonia San Rafael, biblioteca y hogar tuvieron que abandonar la casa que existió en la calle de Miguel Schultz y mudarse a la colonia Roma. Esa casa desapareció bajo la picota.

Carmen no sentía la necesidad de ir a la escuela, entre otras razones, porque la escuela iba a su casa. Las visitas de los amigos de su padre eran frecuentes. De esta manera ella conversaba con personajes como Alfonso Pruneda, Aquilino Villanueva, Conrado Zukerman, Darío Fernández, Fernando Ocaranza, Gustavo Baz, Ignacio Chávez, José Álvarez Amézquita, Manuel Gea González, Nemesio García Naranjo y Teófilo Olea (uno de los Siete Sabios, tío y padrino suyo), quienes con frecuencia le daban, acaso sin proponérselo, cátedras de diversos temas, a partir de la especialidad de cada quien.

Carmen Castañeda Olea alrededor de 27 años de edad.

Carmen Castañeda Olea alrededor de 27 años de edad.

Este mundo singular donde el padre era la figura estelar y el ambiente de academia era pan de todos los días concluyó el 14 de enero de 1947. A la edad de 79 años murió el doctor Castañeda. La casa se convirtió en el ámbito vacío donde solo hay objetos que evocan la presencia reciente de quien no volverá. Pero de toda la casa, Carmen, en particular, se prendó de la biblioteca. Se convirtió en celosa, amorosa guardiana de los manuscritos de su padre y del manuscrito de don Juan Francisco Castañeda Popoca, su abuelo.  Esta gavilla de hojas acompañó al joven estudiante de Medicina que había sido su padre durante el periplo de sus estudios por Londres, París, Berlín y Viena, y volvió con él, después de haber habitado en cuartos de hotel, buhardillas, casas de estudiante y camarotes.

Carmen y tía Lila mitigaron el vacío inllenable del doctor con una estancia en Nueva York. Meses después emprendieron un recorrido por Europa. En varios países fue atendida por las amistades del doctor Castañeda y de ella misma. En Francia se sintió como pez en el agua. Llevaba en su bagage la cultura gala y el dominio perfecto del francés. La Ciudad Luz la sedujo. No fue difícil que pensara en radicar allí por algún tiempo. Acordó tomar un trabajo, no sin antes completar el itinerario que habían trazado ella y su tía, cuya última escala fue Alonsótegui, cuna de don Bonifacio Olea, abuelo materno de Carmen y padre de tía Lila. Ese encuentro familiar debió ser particularmente grato para Carmen. Cuando sus familiares vascos la instaron a recorrer al menos las ciudades señeras de España, decidió prolongar su estancia antes de volver a París.

“Todo encuentro casual es una cita”, dice Borges. Carmen Castañeda Olea y Martiniano Infante Martínez se conocieron en Sevilla cuando ella aún luchaba por salir de la depresión de la orfandad. Él recién había salido de la cárcel, donde fue preso político.  Era riojano, republicano y ex combatiente de la Guerra Civil. España vivía los años feroces del franquismo y la libertad de Martiniano estaba sujeta a restricciones: tenía prohibido salir del país. Pero el amor lo puede todo: de acuerdo con el plan que la pareja trazó, el primer paso consistió en que Martiniano se fugara. Se mezcló entre un grupo de esquiadores que participarían en un concurso con el fin de utilizar la ruta de los Pirineos y Andorra. Luego cruzó al lado francés solo y a pie, hasta que encontró medios para llegar a París. El segundo paso fue la boda en París, precisamente el 22 de abril de 1948, 34º cumpleaños de Carmen. El tercero fue el viaje a México ––luna de miel en el Queen Mary de por medio–– para comenzar su nueva vida.

La vida nueva fructificó con el nacimiento de María del Carmen, Gonzalo Juan y Claudia Begoña, y el matrimonio de la pareja Infante Castañeda duró veinte años. En 1968 una súbita embolia cerebral segó la vida de Martiniano.

i. a d. Hijos Claudia, Maricarmen y Gonzalo Infante Castañeda

i. a d. Hijos Claudia, Maricarmen y Gonzalo Infante Castañeda

Carmen tuvo que replantear su vida: sus hijos transitaban la adolescencia y ella no estaba dispuesta a dejarse consumir por el desaliento ni la cotidianidad doméstica. Tampoco discernía con claridad la ruta que debía seguir. Como había ocurrido cuando murió su padre, viajó a Europa para estar consigo misma y reflexionar. Durante el trayecto, el destino le deparó a una voluntaria como compañera de cuarto, quien le habló del altruismo hospitalario; algo cercano a los ámbitos familiares a su padre. Volvió convencida de que había algo por hacer en ese campo.

Alrededor de dos años fue voluntaria en el Hospital de Incurables de Tepexpan y en el Hospital de la Mujer, pero durante su desempeño como voluntaria comprendió que sus penas eran mínimas si se comparaba con los enfermos abandonados y las mujeres al siguiente día del parto, quienes esperaban, sentadas en las escaleras del pórtico con sus mal cobijados bebés en brazos, algún género de ayuda. Múltiples días volvió a su casa con sentimientos contradictorios: conmovida por la brutal realidad de los hospitales y plena de sentirse útil en la entrega a una noble causa.

Esa experiencia la indujo a descubrir su fortaleza interna. Le dio, además, confianza, rumbo y sentido. Despertó su vocación hacia la cultura y su inquietud intelectual. En 1971 se inscribió en la Escuela Nacional de Biblioteconomía y Archivonomía. Una decisión obediente, disciplinada y discreta  para volver a los libros.

Carmen Castañeda Olea frente biblioteca de su padre Dr. Gonzalo Castañeda Escobar

Carmen Castañeda Olea frente biblioteca de su padre Dr. Gonzalo Castañeda Escobar

¿Cuántas personas comienzan a estudiar una carrera a los 57 años, la ejercen y se convierten en una autoridad profesional? En 1976 Carmen Castañeda conoció al doctor Francisco Fernández del Castillo, quien le encargó clasificar la biblioteca histórica de la ex Escuela de Medicina, ubicada en el Antiguo Palacio de la Inquisición, frente a la Plaza de Santo Domingo. De esta manera llegó a encabezar la Biblioteca Nicolás León donde permaneció más de 25 años, entre 1977 y 2003. Durante ese tiempo no sólo clasificó libros y se ocupó de tres mudanzas de la biblioteca por diferentes ámbitos del viejo edificio virreinal:  amó esos libros. Cuidó ese acervo universitario con el mismo celo que los libros de su padre.

Carmen Castañeda Olea Navidad 2009

Carmen Castañeda Olea Navidad 2009

Continuará

Investigación

histórica e icónica:           Claudia Infante Castañeda

Texto:                                  Claudia Infante Castañeda y Rafael Rodríguez Castañeda

Revisión y Montaje:         Ricardo Castañeda Guzmán

New Mexico, (Nuevo México)

 

Cinco días en New Mexico

Ricardo Castañeda Guzmán

 

2 de Abril de 2013

Prólogo

Mi esposa Virginia y yo compartimos el interés por saber quiénes fueron nuestros ancestros y de dónde vinieron. Igual que yo, ella se ha dedicado a investigar su propia genealogía. Mientras mis búsquedas me han llevado principalmente hacia Zacualpan, estado de México, las suyas esta vez la atrajeron hacia el estado de New Mexico, EE.UU.

Virginia planeó un viaje de dieciséis días para hacer un recorrido de investigaciones ancestrales y visitas a familiares que tiene en diferentes lugares de ese estado.  Debido a mis obligaciones solamente pude acompañarla cinco días.

Mis días de visita fueron durante la semana santa, del jueves 28 de marzo al 1º de abril de este 2013.  Hice el viaje pensando solamente en que disfrutaría unos días de relajación.  Pero con todo lo que llegué a saber y conocer, ¡qué sorpresas me llevé!

Primer día, jueves 28

Bandera de New Mexico

Llegamos a Albuquerque, New Mexico hacia la una de la tarde. Nos alojamos en el Hotel Albuquerque porque aparte de su comodidad está situado a cinco cuadras de un antiguo centro nombrado “Old Town”.[1] Una vez instalados en el hotel y bien alimentados, decidimos pasear por los alrededores.

Como en muchas plazas antiguas, hay un kiosco (pabellón) en el centro del jardín.  Hacia una dirección se pueden ver astas con varias banderas. Recuerdo tres de ellas: las Estados Unidos, New Mexico y México.

Sabemos que la bandera de los Estados Unidos tiene cincuenta estrellas y trece barras que representan los cincuenta estados y las trece colonias.

La tricolor bandera mexicana, verde, blanco y rojo, representa la esperanza, la unidad, y la sangre de los héroes nacionales o, la gloria, la paz y la guerra en ese mismo orden. Sobre el lienzo blanco aparece el escudo nacional: un águila sobre un nopal, devorando una serpiente, señal donde los aztecas debían fundar su ciudad, que encontraron tras un largo peregrinaje, en medio del lago que existió en el valle de México, en 1325.

La bandera de New Mexico es rojo sobre amarillo. Estos colores eran representativos de España en el nuevo mundo. En el centro vemos un círculo con cuatro rayos sobresalientes. Estos, a su vez, irradian cuatro rayos cada uno.  Los Zia, originarios de esta región, eran o son del pensamiento que su donador les daba todo en grupos de cuatro. El número cuatro era muy significativo para ellos.  Cada uno de los cuatro regalos principales entraña cuatro regalos:

Bandera del estado de New Mexcio, U.S.A.

Los cuatro puntos cardinales: norte, sur, este y oeste.

Las cuatro estaciones: primavera, verano, otoño e invierno.

Las cuatro partes del día: amanecer, mediodía, tarde y noche.

Las cuatro partes de la vida: niñez, juventud, madurez y viejez.

El círculo en el centro representa vida, amor y eternidad sin principio y sin fin.  Este mismo cuerpo esférico sostiene los cuatro regalos principales del donador.

Nota: New Mexico es el único estado en los E.E.U.U. que reconoce el español y el inglés cómo lenguas oficiales.

Iglesia San Felipe de Neri

Por tres calles alrededor de esta plaza, existen establecimientos comerciales orientados hacia el turista y restaurantes que sirven comida típica de esta región. Al atravesar la cuarta calle hacia el norte está la iglesia católica San Felipe de Neri.

En 1706 Francisco Cuervo y Valdés fundó Albuquerque. Así abrió el camino para la construcción de esta iglesia, que se completó en 1719.  La iglesia original estaba situada al noroeste de la plaza.  El material principal para construir en esos tiempos, como aún ocurre, era el adobe.  Esto  explica por qué las lluvias torrenciales y las inundaciones debidas al desbordamiento del Rio Grande la destruyeron en 1792.  La nueva construcción de la iglesia empezó en 1793 en el sitio donde ahora se encuentra.

Iglesia católica San Felipe de Neri

Aparte de lo interesante que resultan esta iglesia y su historia, me llamó la atención un pequeño detalle: su nombre. Mis sextos abuelos, Alejandro Marcos de Castañeda de Labra y María Antonia Josefa Popoca Sáez, tuvieron cuatro hijos, dos hombres y dos mujeres: María Guadalupe, n. 1808; María Tomaza, n. 1810; Juan Francisco, n. 1816, y Juan Felipe Neri, 1820.  Todos, originarios de Zacualpan.

Rotulo iglesia católica San Felipe de Neri fundada 1706

El siguiente link muestra la descendencia de Juan Francisco Castañeda Popoca, uno de mis ancestros, quien nació en 1816:

https://ancestroscastaneda.wordpress.com/2012/10/

Juan Francisco fue el hermano de Juan Felipe Neri y mi re tatarabuelo. De él muestro también un daguerrotipo.

Interesado en saber más sobre San Felipe de Neri encontré este artículo en Wikipidea en español.  Facilito el link:

http://es.wikipedia.org/wiki/Felipe_Neri

Recorrido fantasmal

Una de las atracciones turísticas que ofrece este pueblo viejo es un recorrido en grupo para visitar ciertos lugares donde según la leyenda, se han manifestado fantasmas y espectros.

Como que si hubiéramos recibido una invitación personal de Drácula, después que se metió el sol y salió la luna, Virginia y yo nos unimos con otras personas en el sitio designado para empezar este viaje espantoso.  Tenía  toda la intención de tomar fotos, pero el narrador empezó a desarrollar sus cuentos macabros con tal amenidad que atrapó mi atención como polilla atraída por la luz.  Solamente tomé una foto.

El guía nos enseñó los sitios donde los disgustados del otro mundo se aparecían.  En orden de aparición, estos fueron:

Un cowboy que era muy ratero y surgía en forma transparente con un hoyo grande en su abdomen.

Una tienda donde había fuerzas paranormales  que descombraban toda la mercancía, pero colocaban ciertas cosas formadas en línea recta y a distancia uniforme.

Una tienda que era cantina y burdel, donde una bella pelirroja ofrecía sus servicios. La belleza de esta mujer no sólo atrajo los deseos de los hombres, sino también los celos de otras mujeres igualmente interesadas en hacer su dinerito.  Una noche mientras esta hermosura descendía las escaleras, una de sus compañeras de profesión sacó un cuchillo y casi la rebanó en mitad.  Dicen que esta pelirroja se ha dejado ver desnuda en el porche, arriba de la tienda.  ¡Tristemente no hubo fotos comprobantes!

Un árbol donde colgaron a un enterrador por haberse robado el reloj del difunto que iba a enterrar. Dentro de una tienda que esta junto a este árbol, se oían pasos en la noche, hasta que cortaron la rama donde ahorcaron a este individuo.  La justicia era veloz en esos tiempos.

En una capillita (a la que me referiré más adelante) que está dedicada a Nuestra Señora de Guadalupe, y cerca de la iglesia de San Felipe, corre palabra que salía una figura negra vestida como monja, especialmente cada vez que había un desastre en los Estados Unidos.  Por ejemplo, el once de septiembre 2001.

Un establecimiento que era restaurante durante la época de los gangsters, donde un individuo de mala reputación balaceó a su novia que trabajaba ahí.  Esta rata le borró la vida simplemente porque la maltrataba y ella le dijo que lo dejaría. La desafortunada era muy meticulosa y limpia. Los empleados decían que de vez en cuando encontraban los trastes limpios y todo muy acomodado. Nadie sabía quién hacía la limpieza.  Hmm… ¡cómo me gustaría tener uno de estos fantasmas!

En el área donde estaban unos establos, los novios acostumbraban echarse cómodamente sobre la paja a besarse.  Una vez una señorita encontró a su infiel besando a otra.  Descontrolada por su furia, los atacó con hacha en mano.

En la siguiente, donde saqué la única foto, podemos ver una puerta.  La charla dice que en ese lugar los hombres de alta sociedad tocaban la puerta para entrar a un prostíbulo.  Era una entrada discreta, situada en un callejón oscuro. Una noche dos jóvenes andaban con sus tablas de patín.  Cuando pasaron por ahí ¡Kabum!, la puerta se abrió explosivamente y salió una mujer por el aire a gran velocidad hacia ellos. El rostro de esta mujer era cadavérico, con carne transparente.

Puerta fantasmal

Al volver al sitio donde empezamos nos dijeron que estábamos parados sobre lo que era el antiguo panteón. Cuando llovía mucho y el rio se derramaba, sus aguas se llevaban mucha tierra.  En las aguas residuales se podían ver dedos, cráneos y partes de cuerpos y esqueletos sobresaliendo de la tierra.

Al fin del recorrido pregunté si la llorona, el cucuy, y la mano negra habían llegado por estas partes. Me dijeron que no, ¡mala suerte!  De todas maneras este tour valió cada centavo de los quince dólares de admisión que pagamos por cabeza.  Después de un buen café de Starbuck y una sopaipilla poco caliente con canela y almíbar de fresa, se me calmaron los nervios y olvidé todos los sustos. Estaba listo para el siguiente día.

Segundo día, viernes 29

Madrid

Madrid está 45 millas al noreste de Albuquerque. El estado de New Mexico reconoce al pueblo de Madrid por su nombre como palabra grave (no aguda). Al pronunciarlo enfatizan la primera sílaba: MAD-rid.

En este pueblo nació Alejandro Gonzales Leal, padre de Virginia. Camino hacia Madrid notamos que el paisaje cambiaba de un momento a otro entre arena, piedra y cepillo sabio a unos sitios hermosos donde existen valles llenos de enebro.  Sobre estos valles se ven montañas que están a gran distancia.  Gracias a la altitud y a lo retirado que nos encontrábamos de las ciudades, respirábamos aire más limpio y ligero.

Alejandro nació en Madrid, New Mexico el 19 de julio de 1930, y fue bautizado el 3 de agosto del mismo año en la iglesia de Guadalupe, en Peña Blanca, New Mexico.  Le pusieron por nombre Alejandro Gonzales Leal, hijo legitimo de Herminio Gonzales y Petra Leal.

Alejandro Gonzales Leal (1930-1951)

Herminio, su padre, trabajaba en las Jones mines donde extraían carbón que utilizaba el tren de pasajeros.  El tipo de carbón extraído de esas minas hacía combustión con mayor limpieza.  Podemos verlo siendo el tercero hacia izquierda, esquina superior derecha.

Herminio Gonzales at Jones mines

Como todo en la vida, nada rinde para siempre: las minas se agotaron, cerraron y la gente tuvo que buscar otra manera de vivir.  La familia Gonzales buscó otra actividad en Los Ángeles, California, donde Alejandro conoció a Mary Fraijo. Contrajeron matrimonio en 1951 y Virginia nació en 1952.

Tristemente, padre e hija nunca cruzaron vista. Alejandro perdió su vida en el conflicto entre los E.E.U.U. y Corea del Norte el 20 de septiembre 1951.

Hotel Castañeda, Las Vegas, New Mexico

Satisfechos de haber visitado y visto el pueblo donde nació el padre de Virginia, seguimos nuestro curso hacia el este. Nuestro siguiente destino era el Hotel Castañeda, en Las Vegas, New Mexico.

Tuve noticia de este hotel a través del internet, pero ¡que coincidencia! que después de haber sido espantado en Old Town, los espectros me iban a seguir a Las Vegas.

http://www.sgha.net/nm/lasvegas/hcas.html

En realidad, mi interés principal era saber cómo este hotel llegó a ser nombrado Castañeda.  Llamé a la Cámara de Comercio de Las Vegas, y una amable secretaria  me mandó links que contenían más información, pero aún con toda su ayuda, mi pregunta todavía no obtenía respuesta.

Al llegar a nuestro destino, la vista inmediatamente me dijo que éste hotel está prácticamente a un paso de ser completamente abandonado.

Decidí caminar por sus alrededores y empecé a tomar fotos.  Escuchaba voces que procedían de una puerta abierta. Quise investigar. En el interior econtré no con fantasmas, sino con unas damas que hacían un tipo de limpieza.  Les pregunté si sabían cómo es que este hotel se llamaba Castañeda. Una señora me dijo que lo bautizaron en honor a Pedro de Castañeda, principal historiador de la expedición de Coronado, ocurrida en 1540.  El siguiente link amplía lo que me dijo:

http://hdl.handle.net/1903.1/14126

El hotel abrió sus puertas en 1899 y las cerró en 1948. Ahora está en venta por el precio de Dlls. $ 1.5 m.

Pregunté si podía sacar fotos del interior. Me dijo que no. Le di las gracias, y procedí hacia la estación de ferrocarriles Amtrac, adyacente al hotel.

Hotel Castañeda,Las Vegas, NM 1

   Hotel Castañeda,Las Vegas, NM 2

Hotel Castañeda, Las Vegas, NM

Excursión Hotel Castañeda

 

 

Estación Amtrac, ferrocarriles de Santa Fe, Las Vegas, NM

Esta estación fue construida en 1899 y renovada en 2003.  Todavía ofrece  servicios de transporte, y no muestra señales de estar al paso del olvido.

Estación ferrocarril, Las Veg

Estacion ferrocarril, Las Veg

Se nos estaba acabando el día y decidimos regresar al hotel, no sin antes parar en Santa Fe con el propósito de comer en un buen restaurante mexicano.

En Santa fe no encontramos algo inmediato que nos llamara la atención. Pregunté a un señor que fue amable en recomendarnos Maria’s de Santa Fe, un restaurante Mexicano ubicado cerca de la esquina de Córdova Road y Saint Francis Road.

No mintió cuando me dijo que servían buena comida mexicana y excelentes margaritas. Siempre he sido parcial hacia el “New Mexico chili”. Ordené unas enchiladas rojas.  El chile fue servido sobre dos tortillas de maíz azul  que tenían pollo deshebrado en medio, junto con frijoles de olla y arroz al lado. Aunque para mi gusto el arroz estuvo un poquito pegajoso, recomiendo este restaurante a quien ande por estos rumbos. El guacamole estuvo exquisito.

Tercer día, sábado 30

Juan de Oñate

Este día decidimos caminar por los lugares culturales.  Sin noticia previa de su existencia y por tropiezo, encontré un monumento que conmemora a un individuo llamado Juan de Oñate. Tomando en cuenta que en esta región de norte América existían otras civilizaciones antes que llegaron los españoles, Juan de Oñate mereció un monumento por la hazaña de haber llegado por estos rumbos a la cabeza de otras personas de diferentes profesiones. Entre los expedicionarios, algunos llevaban a sus familias.

El título de este concepto artístico es titulado “La Jornada – 1598”.

Placa La Jornada 1598

El forcejo y la lucha que esos exploradores tuvieron que afrontar para llegar a su destino es evidente en la representación que los artistas plasmaron. La Historia nos dice que estos segundos pobladores no solo entraron por el sur, sino también por el este.

Tres ingredientes son necesarios para conquistar y subyugar a una civilización.  Matar al hombre, raptar a la mujer y adoctrinar al niño.  Por los siglos de los siglos en todas partes de este mundo, varios grupos de seres humanos han cometido este tipo de atrocidades sobre otros.

En el caso del europeo, nada fue diferente cuando su ávido olfato guió su apetito de amasar gloria y riqueza, principalmente durante el siglo XVI. Cruzó el océano Atlántico hacia territorios desconocidos que más tarde llamó “las Américas”. Espada y religión le sirvieron para doblar las rodillas de sus habitantes al mismo tiempo que extraía de la naturaleza cuanto encontró en su beneficio.

Como comprendo que por estas regiones y por otras partes de América las heridas históricas son muy profundas, no glorifico el comportamiento que exhibieron esos “conquistadores”.

Lo triste es que, en muchos casos, es casi imposible corregir las injusticias del pasado.  Lo dichoso de este episodio es que los mismos eventos no se repetirían.

En lo personal, me satisface que por lo menos en mi fuero interno puedo discernir y aceptar que el daño que los humanos se causan unos a otros no es bueno, y soy capaz de concluir esto sin tener que recurrir a una religión.

Satisfecho de haber observado las estatuas, procedí a leer las placas que están alineadas en una pared que flanquea este monumento.

Son numerosas las listas de las expediciones. Cada una de ellas presenta la relación de sus exploradores. En todas he encontrado el apellido Castañeda. En el caso de esta expedición y conforme quien los anotó, solo encontré dos con este apellido: Juan de Castañeda, cuyo origen se desconoce, y Francisco Martínez de la Castañeda, originario de Álava, España. ¿Tendré algún parentesco con alguno de ellos?  Por ahora no lo sé.  Lo que sí puedo decir es que mi linaje paterno me lleva al pueblo de Zacualpan, Edo. De México, México, y que éste se remonta alrededor del año 1750.

Francisco Martínez de la Castañeda con Oñate 1598

Juan de Castañeda con Oñate 1598

Después de la invasión y conquista de México (1519-1521), los invasores no perdieron tiempo en llegar a Pachuca en 1528, sitio donde mataron al gobernador azteca Ixcóatl.

Conforme leía, tres exploradores llamaron mi atención, aunque no se apellidaran Castañeda, porque las placas especifican que procedían de mi tierra natal. Nunca me imaginé que pachuqueños de ese tiempo hubieran sido exploradores en la jornada que llegó a Nuevo México.  Sus nombres son Mateo Montero, Juan de Ortega e Isabel Olivera.

Mateo Montero con Oñate 1598

Isabel Olivera y Juan de Ortega con Oñate 1598

Cuarto día, domingo 31

Capilla de Nuestra Señora de Guadalupe

Capilla Nuestra Señora de Guadalupe, Old Town, NM 31 Marzo 2013

A primera vista, esta capilla y su nombre dan la impresión de ser un retiro o refugio católico. En realidad no es oficialmente aceptada por la Iglesia católica debido a que no satisface ciertos requerimientos que impone.

En 1970 el Vaticano dio permiso para construir centros donde artefactos religiosos pudieran ser artísticamente construidos y vendidos.  Una hermana de la orden religiosa por nombre de Giotto Moots se valió de esta oportunidad para conceptualizar y construir este centro artístico y religioso.

Pasó el tiempo y la construcción no resultó como negocio lucrativo. Ahora este grupo de edificios se han vuelto tiendas con el turista en mente, pero este pequeño lugar de  reflexión todavía existe hacia el fondo de este complejo artístico.

Las fotos demuestran que este edificio está bien mantenido. No sé si es el gobierno o la Iglesia Católica quien está a cargo de cubrir los costos, pero puedo decir que el público la respeta.

Cuando uno está dentro de los dos únicos cuartos destacan los aspectos artístico y filosófico de esta hermana religiosa.  Sea por su color o su funcionalidad, lo que más me atrajo, fue el calendario lunar que determina la fecha de las fiestas a la Santa Virgen en cualquier año, conforme dan vuelta sus discos incrustados.

Calendario lunar capilla Nuestra Señora de Guadalupe, Old Town, NM 31 Marzo 2013

En el siguiente video podemos ver en el suelo el árbol de la vida, los altares y la virgen, la puerta donde entraba el padre para oír confesiones, el hoyo por donde el pecador decía sus pecados, las bancas de espera para el resto de los pecadores y el calendario lunar.  No tengo información sobre el significado del par de zapatos que se pueden ver.  Nadie los molesta.

Si andan por estos rumbos, vale la pena que visiten esta capilla.

Chimayó

Una vez más nos dirigimos a Santa Fe, después, hacia el norte, hasta que llegamos al pueblo de Chimayó.

Tenía poca idea de lo que nos esperaba.  Como era domingo día de Pascua, lo primero que vi fue mucha gente, pero no en multitudes. La atmosfera era de feria, pero con menos puestos.

Conforme entraba hacia la iglesia, mis oídos me alertaban con el sonido de tambores. El siguiente video nos revela el origen de este redoble.  Era un grupo de intérpretes que profesaban su fe con una danza ritual al Santo Niño de Atocha.

Después de haber ejecutado su interpretación, los grupos posaron para ser retratados.  Aquí están los dos grupos.  Fallé en el intento de registrar la rendición de los rojiblancos.

Grupo 1  interpretadores danza Sto. Niño de Atocha, Chimayó, NM 2013

Grupo 2  interpretadores danza Sto. Niño de Atocha, Chimayó, NM 2013

Conforme pasaban los minutos me informé más sobre este santuario. Comprendí lo famosa que es esta iglesia católica.  Este sitio e iglesia son reconocidos como puntos de referencia histórica para esta nación.

Cuando caminaba rumbo a la iglesia, noté que tendría que esperar mi turno para entrar.  Ahora entiendo que la línea en la cual yo esperaba no era tan larga como la del previo jueves y viernes santo. Miles de peregrinos vienen de todas partes del estado, del país y de otros países durante todo el año, pero en especial durante la semana santa.

Entrada Santuario Chimayó 31 marzo 2013

No podré ilustrar la parte interna de esta iglesia porque estaba claramente escrito No fotos, No videos. En cambio, lo que puedo decir es que después de atravesar  hacia el altar y unos cuartos a la izquierda, uno encuentra un pozo pequeño que solamente contiene tierra.

A esta tierra le atribuyen propiedades santas.  Venden bolsitas para que los fieles se lleven su tierra santa.  Unos oran a esta tierra mientras otros se la frotan en partes afligidas o simplemente la mantienen cerca para que los proteja.  Al salir, en el último cuarto se veían fotos de los socorridos y bendecidos. También había muletas suspendidas hacia el techo.

Hay mucho más que saber sobre Chimayó, más de lo que yo pueda relatar en este blog.  Para el beneficio del lector aquí están dos links.  No encontré versiones de ellos en español.

http://en.wikipedia.org/wiki/El_Santuario_de_Chimayo

http://www.newmexicohistory.org/filedetails.php?fileID=505

Santo Niño de Atocha

Cuando era niño, escuché a un adulto exclamar ¡Ay, Santo Niño de Atocha! Nunca supe el significado de esta plegaria y no me acuerdo quién fue el adulto. Tampoco supe quién era ese santo niño.

Muchas veces vi estatuas y tarjetas de un niño a quien veneraban,  pero ignoraba quién era.

Muchos años después, en este viaje, finalmente me enteré quién es este Niño de Atocha. Como existen muchas versiones sobre él, decidí buscar mi respuesta en el internet.

Adjunto un link para que el lector lea lo que satisfizo mi curiosidad sobre este niño.

http://www.ninoatocha.com/history_spanish.html  El artículo está escrito en español.  Lo que concluyo sobre este niño es que es representativo del niño Jesús.

Igual que en la iglesia de Chimayó, en el templo/capilla del Santo Niño de Atocha no permiten tomar fotos ni videos. La réplica de este niño tiene muchos zapatitos a su alrededor.  Supongo que el propósito es ayudarlo simbólicamente con mucha suela para proteger sus pies mientras él peregrina en ayuda de la gente destituida, enferma, y sin recursos.

 Bienvenida capilla Santo Niño de Atocha, Chimayó, NM, 2013

Capilla Santo Niño de Atocha, Chimayó, NM, 2013

Las horas de visita a esta tierra de encanto se me acababan y como a Virginia y a mí se nos hacía tarde, regresamos al hotel, no sin antes visitar la piedra Cabeza de camello.

Piedra Cabeza de camello

Nuestra ruta de regreso era la carretera 84, para tomar la salida número 175. En las proximidades de la piedra encontramos estacionamiento fácilmente.

Este desarrollo natural que a través de los siglos el viento, la lluvia y otras fuerzas naturales fueron configurando, tiene la forma de una cabeza de camello junto con una joroba.

La piedra está protegida por un alambrado, el cual sólo me permitió tomar fotos a la distancia.

Me hubiera gustado contemplarla un poco más de los pocos minutos que estuvimos ahí, pero teníamos hambre y sed.

Foto 1 Piedra Cabeza de Camello, NM, 31 marzo 2013Foto 2 Piedra  Cabeza de Camello, NM, 31 marzo 2013

Foto 3 Piedra Cabeza de Camello, NM, 31 marzo 2013

Con la certeza de que pasaríamos otra vez por Santa Fe, paramos en el restaurante Maria’s a comer.  Sin dificultad, pedí unas enchiladas rojas, guacamole y dos margaritas. ¡Ah, qué vida!

Ahí conversé con un mesero, quien era de Chihuahua, México.  Me platicó de un pachuqueño que trabajaba ahí, guardó sus centavitos, regresó a México y ahora es pequeño empresario, poseedor de tres camiones.

Al día siguiente salí de regreso mientras mi esposa se dirigió hacia Las Cruces, New Mexico donde visitó a más familia.

Conclusión

Mis cinco días en New Mexico fueron maravillosos.  Ahora entiendo por qué se refieren a este estado como Land of enchantment. (Tierra de encanto).

 

Edición;  Rafael Rodríguez Castañeda


[1] Pueblo Viejo o Pueblo Antiguo

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