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Los duendes de Zacualpan, estado de México

Ricardo Castañeda Guzmán

Con el propósito de recorrer los pasos de nuestros ancestros, mi primo Rafael y yo visitamos el pueblo de Zacualpan en septiembre de 2012.

Un ancestro especial es don Juan Francisco Castañeda Popoca, quien fue originario de Zacualpan.  En previos blogs me he referido a él, pero la información que presento en los siguientes párrafos es más breve y precisa.

Don Juan Francisco Castañeda Popoca, mi re tatarabuelo, nació el 20 de Enero de 1816.  En su acta de bautismo, el fraile de la Santa Iglesia del Real y minas de Zacualpan, lo reconoce como mestizo, hijo legitimo de Marcos De Castañeda y Antonia Popoca, vecinos de la Cuadrilla de Santiago.  Juan vio su primera luz en un paraje al cual le llamaban Tlacuachirrapa o Tlacuachimapa, situado en lo que era la Hacienda de Santiago.

Toda la vida de don Juan transcurrió durante el siglo XIX.  Su primer matrimonio fue con María de Jesús Ríos, originaria de la cuadrilla de Santiago con quien tuvo tres hijos: Josefa, Manuel y Romana.  Enviudó en 1855 y en 1856 contrajo nupcias con María Gabina de Jesús Escobar Mojica, originaria de la Gavia Chica, Tetipac en el estado de Guerrero, México.  Con Gabina tuvo a Bernardino, Maximiliana y Gonzalo.

Fue un hombre longevo.  Durante su juventud y madurez, fue azoguero, como su padre.  Los azogueros calculaban la calidad del metal precioso que era posible obtener de un veta mediante el ensaye de las muestras con mercurio.  Posteriormente dirigían el proceso de amalgamación.  Falleció de bronquitis el 5 de octubre de 1898.

Don Juan Francisco Castañeda Popoca hizo algo que yo encuentro muy fascinante: hacia los últimos años de su vida escribió un manuscrito.  De su puño y letra nos dejo un testimonio de cómo era la vida en esta región minera del sur del Estado de México.  Copia de este manuscrito llegó a mis manos gracias a su nieta Carmen Castañeda Olea quien posee el original.  Mi primo Rafael Rodríguez Castañeda  lo transcribió y en 2011 lo editamos, junto con el Diccionario Castañeda.  Fue editado con información pertinente a lo que nos relató.  El texto original no ha sido alterado.

El manuscrito donde narró diversos pasajes de su vida, es una formidable recolección de  eventos.  Voy a referirme a la primera de sus aventuras, ocurrida alrededor de 1838, cuando era un muchacho de 22 años y estaba recién casado.  En ella nos cuenta una experiencia que resultó más fuerte que su incredulidad.  En este capítulo puedo imaginar a Don Juan conversando con María de Jesús, mi re tatarabuela, sobre los espantos que supuestamente existían en esa area de Zacualpan.

Don Juan escribe;

Parece una novela pero no es

Mi primera mujer se llamaba [María de] Jesús, de la cuadrilla de Santiago (mi tierra natal). Descendía de una familia humilde; carecía de civilización. Le dieron a creer en espantos “sobrenaturales”. Sus ascendientes creían que positivamente existían fantasmas, duendes.

Una vez dispusimos ir al río, y mientras ella lavaba, yo me bañaba en una poza que existe como a quince varas[1] debajo de en donde se le llama El Salto; por caer éste como doce varas de alto.

Y al llegar junto a tal poza, comenzó a lavar la ropa, y yo me dispuse a bañarme. Y me dice:

—Qué, ¿en la poza te vas a bañar?

—Precisamente —le respondí.

—Ni de chanza, porque dicen, que al que se baña en ella lo azota el duende. ¿Qué no sabes que en ella ninguno se baña? Es por eso. ¿Y qué no has visto cuántas veces de ella sale un casamalote (arco iris)? Pues ése dicen que es el duende que vive aquí.

—¡Qué duende ni qué calabaza! —le respondí—, qué andas tú creyendo en tonteras como las creen en tu casa. ¡Tonterías allá!, verda[d].

—Si fueran tonteras, algunas personas se vinieran a bañar en ella.

No hice caso, me desnudé y me eché al agua. Me zambutía, nadaba, hacía maromas y cansado de jugar, me sentí desfallecido, sin ninguna fuerza, pero dije “debe ser por el ejercicio que he hecho, por la fuerza que he gastado”.

Ya con algún trabajo llegué a la orilla y pedí una sábana y me acosté.

Me decía mi mujer:

—Ve[te] a acostar a una sombra.

—No puedo andar, no tengo fuerzas, estoy desmayado —le respondí.

—¿Ya ves?, te lo dije. Ese duende de los diablos; ya te azotó —me contestó.

—No me hables más, no puedo ni hablar —le dije.

Se paró muy apurada, hasta queriendo llorar, y me suplicaba me fuera a acostar a una sombra.

Convine por verla tan afligida y con algún trabajo me visto, aún ayudándome ella, como también me ayudó a irme a la sombra.

Después que pasó un buen rato, a tanto suplicarme, convine en que nos fuéramos a nuestra casa, que distaría a cuatrocientas varas, pero era tanta mi debilidad que con trabajos andaría cincuenta varas y me acostaba en el sol, aunque faltaran diez para llegar a una sombra y descansar en ella. Por fin, con muchos trabajos llegamos.

No concluyó de lavar su ropa por el maldito duende. Ella se puso a hacer la comida y yo me acosté, me dormí. Me despertó para que comiera. No tuve gana y seguí durmiendo hasta en la tarde que desperté y comí algo.

Al siguiente día ya estuve bueno.

La poza encantada es casi circular, sus paredes son piedra fina y lo mismo el fondo. Positivamente nadie se baña en ella por no recibir azotes del duende. Yo nunca he creído en tales cosas, pero lo que [he] escrito no es novela, es histórico, pero puede suceder que el aire que se forma en el salto que he dicho me haya hecho ese mal efecto y si alguno viere lo que en este caso me pasó y lo dudare y quisiere satisfacerse, que se vaya a bañar a la tal poza.

≈ Juan Francisco Castañeda Popoca ≈

Después de haber presentado el relato que nos dejó Don Juan sobre su aventura en El Salto, me gustaría compartir un video sobre nuestra propia experiencia.

Nuestros guías fueron; Miguel Ángel Espindola Deloisa quien viste camiseta amarilla, Rafael Gama, su primo, de cachucha colorada, quien es el narrador, Eduardo Gama, padre de Rafael, que iba armado con machete para abrir camino.  Nuestra aventura ocurrio dentro de la propiedad de don  Eduardo Gama.

Interesados en llegar a la poza que don Juan se refiere, la cual ahora le nombran La Tambora, Rafael Gama nos informó que no iba a ser posible. Durante esta temporada la vegetación estaba muy crecida e iba a ser casi imposible llegar por abajo hacia El Salto.   La temporada más oportuna para hacer el viaje de esa manera, es durante el mes de marzo.  Teníamos que hacer el viaje por arriba.

Habiendo realizado el viaje y llegado a esta caída de agua por caer “como doce varas”, estoy seguro que éste es El Salto al cual don Juan se refiere.  Don Juan muy bien pudo haber pisado las rocas que están al pie de esta cascada, pero pienso que fue en la siguiente poza “La Tambora” donde se baño y fue azotado por “el duende”.

En estos tiempos por el Río Santiago corren aguas negras, pero una nueva planta de tratamiento está por ser activada.  Gracías a ese tratamiento, por el río correrá nuevamente agua limpia.

Plática con Ernestina Romero

Satisfechos de haber visto “El Salto”, Rafael y yo fuimos a visitar a Petra Castañeda Gómez.  Petra tiene 96 años, es bisnieta de don Juan Francisco, nació hacia 1916 y vive en Zacualpan.

Ella vive con su cuñada Ernestina Romero Sotelo viuda de Castañeda.  Ernestina estaba casada con Margarito Castañeda Gómez.

Mientras Petra no estaba en casa, tuvimos el placer de conversar con Ernestina.  Como siempre, ella fue muy atenta con nosotros.  En lo personal, siempre he encontrado la voz de Ernestina muy calmante.  Hablamos sobre varios temas, uno de ellos, siendo los duendes de Zacualpan.  Con grabadora siempre al alcance, Rafael pudo capturar lo que Ernestina nos contaba.

Como el video, y la foto de Ernestina a la izquierda y Petra a la derecha, también quiero compartir con el lector lo que nos contó Ernestina.

Gracias,

Ricardo Castañeda Guzmán


[1].  La Vara era una unidad de medida de longitud española. Equivalía a 36 pulgadas. Según la longitud de la pulgada (en cada región podía tener un valor diferente) la vara podía medir entre 75 y 92 centímetros. La vara castellana, o de Burgos, la más extendida, medía 83.9 cm, y estaba dividida en dos [[codo (unidad de longitud)|codos]] o en cuatro [[palmo]]s.

Comentarios en: "Los Duendes de Zacualpan, Edo. de México, México" (8)

  1. Jesus rios castañeda dijo:

    Que bien que tienes el tiempo y deddicación para conocer de nuestros ancestros, un gran abrazo y un cordial saludo… Jesus

    • Jesús, gracias por haber dejado tu comentario. En esta respuesta incluyo mis agradecimientos para todos los que hicieron este artículo posible. Gracias.

  2. Violeta Araceli Castañeda Díaz dijo:

    hola, ha sido una gran sorpresa encontrar en esta página la foto de mi abuelita Ernestina y me parece algo muy padre este trabajo. Violeta A. Castañeda

    • Violeta, saludos a ti, tu familia y a todos en Zacualpan, Edo. De México, México.
      Gracias por hacer contacto y por lo que dices en tu comentario, porque junto con tus palabras sigo recordando de esa cálida y entusiastica visita que Rafael y yo tuvimos con tu abuela Ernestina y Petra. Por favor recuérdanos a ellas con un gentil abrazo de oso.
      Dentro de dos días haré contacto contigo directamente a tu email.
      Ricardo Castañeda Guzmán

    • hola violeta, yo soy , desendiente de los castañeda, mi madre es castañeda menez, mi abuelo padre de mi madre es castañeda macedo y todos de zacualpan edo de mexico ahora vivimos en veracruz, te mando un saludo espero pronto ir a esta tierra cuna de nuestras raices, ya fui en 1985 espero volver hacerlo…Hilario suanez castañeda., solo un comentario mas mi abuela madre de mi mama se llamaba josefina menez dias, fallecio en 2011,

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