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2a   Edición y revisión, 19 marzo 2013,

Ricardo Castañeda Guzmán

 

El doctor Gonzalo Castañeda Escobar es el integrante de la familia que alcanzó mayor fama profesional en el siglo XX. Fue reconocido como médico y como académico de la Medicina lo mismo en la Universidad que en las instituciones donde ejerció su profesión.

En el ámbito familiar, lo que puedo agregar sobre él es fruto de mi investigación genealógica.  Tengo la íntima satisfacción de haber sido el descendiente que primero dio con su acta de nacimiento; documento que pone fin a una larga disputa entre Temascaltepec y Zacualpan. Ambos pueblos se atribuían el orgullo de ser el lugar de nacimiento del doctor Castañeda.

Ahora tenemos pruebas fehacientes de que nació en Temascaltepec, y por solo hacer clic en el link, pueden ver este registro civil.  https://familysearch.org/pal:/MM9.3.1/TH-1942-21766-37567-47?cc=1916244&wc=12874672

El mérito de haber sido el pueblo donde se crió y al que volvió de visita toda vez que pudo fue Zacualpan, cuna de sus padres.  Gracias a la generosidad de Claudia Infante Castañeda, nieta de Gonzalo podemos ver las siguientes fotos que fueron tomadas cuando el visito Zacualpan en 1928.  Las fotos son de tamaño chico y con poca resolución, pero es lo que tenemos.  Traté de mejorarlas lo más posible.  De ahí, se empiezan a distorsionar.

Zacualpan, Edo de México 1928-1Gonzalo Castañeda fue hermano menor por la línea paterna de Manuel Castañeda, mi tatarabuelo.

Zacualpan, Edo de México 1928-2

Nuestro ancestro común es Juan Francisco Castañeda Popoca, su padre. El doctor Castañeda fue, por tanto, tío del licenciado Amador Castañeda Jaimes, mi bisabuelo. La madre de Gonzalo fue María de Jesús Gabina Escobar.

Mi afán por descubrir la genealogía familiar me deparó la suerte de conocer y dialogar con algunos de sus descendientes, principalmente con Carmen Castañeda Olea    hf102b   (1914–2012) su hija, y Claudia Infante Castañeda, la menor de sus nietas.

La autobiografía del doctor Gonzalo Castañeda que aquí presento es un documento poco divulgado.Apareció en una revista médica en los años ‘40 del siglo anterior. La complementan el editorial de la misma publicación, escrito por un colega suyo; una posdata con datos familiares, que escribió Rafael, uno de sus sobrinos-nietos, y un episodio de las memorias de su padre, que él mismo subtituló:  Cómo comenzó mi hijo Gonzalo sus estudios.

Zacualpan, Edo de México 1928-3

Confío en que estos documentos arrojen más luz sobre la vida de este Ancestro Castañeda.

 

Zacualpan, Edo de México 1928-4

 

 

 

 

 

 

Nota Autobiográfica del Dr. Gonzalo Castañeda

Publicada bajo el título de Datos biográficos del Maestro Castañeda en la revista Cirugía y Cirujanos, Órgano oficial de la Academia Mexicana de Cirugía, Año 9, número 1, el 31 de enero de 1941.[1]

                                                                                                                                                                                                                                      México, D. F., enero 28 de 1941

Sr. Dr. Rodolfo González Hurtado

Presente.

 

Estimado Rodolfo:

 

Para complacer su amable deseo de conocer algunos hechos o acontecimientos de mi vida íntima o privada que hubieran, quizá, trascendido en mi actuación pública o externa, en forma de charla o de conversación sencilla y natural, paso a escribir las siguientes notas, a medida que acudan a mí recuerdo. Las expondré con brevedad y sin presumir, escogiendo las que tengo más clavadas y que, aunque no tienen importancia para un extraño, en mí han sido decisivas.

Cuando yo nací, mi madre me encomendó al Patriarca Señor San José, después, ella le rezaba a este Santo, pidiéndole bienes y favores, para mí; suplícale que te haga bueno y te ilumine, me decía. Su fe y sus oraciones me impresionaron tanto, que a su influjo, creo yo, me hice cristiano.

A los ocho años era yo todavía un salvajito, no conocía las letras porque no había aún pisado la Escuela; mi tierra era un pueblo apenas semi-civilizado. Cuando mi padre me llevó con el maistro, por primera vez, sentí vergüenza y tristeza al ver que unos niños menores que yo, pronunciaban palabras que no entendía, decían decámetro, hectómetro, miriámetro; esto me estimuló para apurarme y alcanzarlos. Después de un tiempo ocupé los primeros lugares.

De jovencito era yo acólito y cantor en el coro de la iglesia; les gusté para sacerdote, a unos Padres misioneros que fueron por allá; yo encantado porque me iban a traer al Seminario de México; pero sobrevino un hecho que cambió mi destino y salvó a las gentes de un curita malo.

En los exámenes de ese fin de año escolar, obtuve como premio una beca o pensión para ir a estudiar al Instituto Científico Literario de Toluca; pero esa designación no tuvo efecto porque las Autoridades del Municipio prefirieron a otro escolar, hijo de un influyente del pueblo; mi familia era pobre y no figuraba. Sentido y molesto mi padre por esa alcaldada, me expatrió y me llevó a Cuernavaca con unos tíos, con la idea de que estudiara allí para maestro de Escuela. Tal vez notó en mi cara que eso me parecía poco, porque agregó: sí, hijo, pero de una Escuela grande.

En un Colegio de esa ciudad conocí y traté a muchos niños principales que de ese Plantel salían para continuar sus estudios en la Escuela de San Ildefonso, la Preparatoria. Al volver de vacaciones me platicaban de cosas nuevas; me animé a hacer lo mismo. Sabedor mi padre de mis deseos, me dijo: pero Gonzalo, yo no tengo dinero para eso; —no importa, papá; yo veré cómo la paso, mientras me consigo una beca.

La suerte me deparó un protector que me dio un rincón en su casa; apúrese muchachito, me dijo; y si sale bien, yo le conseguiré una beca del Gobierno. Ese año lo doblé, cursé el primero y segundo, obteniendo tres Perfectamente Bien en cada materia. El certificado que acredita ese hecho lo tengo en un cuadrito que está a la vista en mi Consultorio. Cuando mi tutor vio esta hazaña, dicen que dijo: esto es serio. Con mis calificaciones en la mano fue a ver al Ministro Baranda y obtuvo para mí la pensión con la que continué la carrera. Mi vida escolar la dominó el temor de perderla.

En la Preparatoria sostuve mi puesto, fui además líder y un poco inquieto y agitador; allí conocí y trabé amistad con compañeros que después figuraron y fueron próceres, como: Balbino Dávalos, Manuel Calero, Jesús Urueta, Lorenzo Elizaga, José Covarrubias y otros; fui amiguito y me distinguieron Profesores como el Dr. Urbina, José María Vigil, Emilio G. Baz, Damián Flores, Justo Sierra, y un consentido del Director Castañeda y Nájera. En un periódico que fundamos algunos entusiastas, yo fui al mismo tiempo secretario, redactor, repartidor, cobrador.

Como estudiante de Medicina sufrí mucho por el temor de una baja calificación que me hiciera perder la beca, mi único sostén; en cada examen me atormentaba la idea de que fuera el último día de mi vida estudiantil; pero caminé con fortuna y la buena suerte no me abandonó. La Anatomía Topográfica era un puente difícil de pasar porque el Profesor D. Francisco de P. Chacón era un ogro, un gran reprobador; le tenía yo un miedo cerval; momentos antes de mi examen con él, hojeé por distracción el Tilleaux y me detuve en la lámina de los tendones, nervios y arterias de la palma; a la hora de la prueba me tocó palma de la mano; estaba de Dios que fuera médico. Yo le temía mucho a los exámenes de Clínica porque había visto reprobar a buenos alumnos; en uno de esos Cursos me examinó D. Ramón Macías, que era muy pesado para preguntar; a ver, muchachito, hágame el diagnóstico diferencial entre las fiebres palustres y las fiebres urinosas; para bienquistarme con él y librarme de la embestida de su toro, le respondí: ¡Ay, señor, eso sólo Dios!; se sonrió y conquisté su benevolencia. A don Manuel Carmona y Valle que era inaccesible tuve que hacerle mucho la barba; Don Francisco Hurtado me dio un revolcón, pero me perdonó; con D. Luis E. Ruiz me lucí en Higiene. En el Anfiteatro le di muy fuerte a las operaciones en el cadáver en compañía con Julián Villarreal; en general, fui muy puntual y aplicado, todo para no ir a perder la pensión, pues la ley relativa era exigente. Me salvé hasta llegar al Puerto.

Ya recibido me fui a mi tierra, después me salió un empleo en Guerrero, y aún me sorprende hoy, cómo a pesar de mi ignorancia e inexperiencia pasaba por buen médico. Después, un señor poderoso: D. José Landero y Cos que me había conocido de estudiante, me llamó de Pachuca para nombrarme médico-cirujano de las minas de Real del Monte, con un buen sueldo; allí me hice riquito y ya con dinero se me ocurrió y decidí irme a Europa.

Era mi sueño, mi ilusión. Permanecí allá cerca de tres años; me inscribí en las Universidades, y como me consideraba atrasado me apliqué con exceso. Tomé la costumbre de escribir la relación de las operaciones que había presenciado en el día, recogí como dos mil. En Londres conocí a Hutchinson; en el Hospital de San Bartolomé conocí las salas donde trabajaron Harvey, Bright y Parcival Pott; en París escuché a Dieulafoy en el Hotel Dieu; a Pozzi en el Broca; a Tuffier en el Beaujon; en Berlín seguí a Augusto Beer y a Oishaussen; en Viena estuve cerca de Schauta y Wertheim.

En las vacaciones me vivía en los Museos; conocí a Eduardo vii, rey de Inglaterra; a Guillermo ii, Emperador de Alemania; al de Austria-Hungría Francisco José; a Alfonso xiii, rey de España y besé el anillo del Pescador en la mano del Pontífice Pío x. En Londres le pedí permiso a Lord Lister, para conocerlo; contemplé en Westminster las tumbas de Newton y Shakespeare, y en la catedral de San Pablo, los sarcófagos de Nelson y Wellington. En Postdam puse mis pies en el mismo sitio donde los posó Napoleón Bonaparte para mirar la tumba de Federico el Grande; en Viena, en la iglesia de los Capuchinos, vi el ataúd broncíneo que guarda el cuerpo embalsamado de Maximiliano, Emperador de México; en Roma, visité la casa que habitó San Ignacio de Loyola; en Florencia conocí las moradas del Dante y de Miguel Ángel; en Nápoles visité la celda de Santo Tomás de Aquino; en el Escorial me senté en el lugar que ocupaba el rey Felipe ii para oír misa; en París, en la Sainte Chapell, vi el sitial donde oraba San Luis, rey de Francia, etc.

Cuando volví a México, comencé de nuevo; al llegar no tenía casa, ni dinero, ni trabajo; pronto entré a la Academia y al Profesorado, pronto también fui nombrado Director, Cirujano y Ginecólogo, del Hospital de Jesús; al cumplir allí 25 años, el Patronato le puso mi nombre a la Sala de Ginecología, yo correspondí a esa distinción renunciando a mi sueldo mensual, que desde entonces dono al Establecimiento; en treinta años, como jefe allí del servicio quirúrgico he practicado miles de operaciones, la mayoría del vientre. En mi ejercicio tuve una época de intensa actividad, daba cuatro cátedras, llenaba el Sanatorio de Jesús y trabajaba en tres Hospitales. He escrito cinco libros, he presentado como treinta trabajos médicos en Sociedades y Congresos.; tratando asuntos de Clínica, que es mi arma.

En esta relación o anecdotario de las cosas mías, sólo he estampado lo que me favorece, omito naturalmente lo que me deprima o desdore, así son las autobiografías. Como el asunto es interminable, aquí concluyo. Pero antes de terminar, como soy un hombre del siglo pasado, tengo recuerdos e impresiones de cosas desconocidas para los jóvenes médicos; no quiero que algunas se queden en mi lápiz. Como cosa extra-médica me permito referir algo de interés puramente subjetivo y que llevo grabado en mí memoria. Por curiosidad, casualidad o intención, me fue dable conocer a muchos personajes históricos ya desaparecidos. Conocí a los ministros de Juárez: D. José María Iglesias, General Ignacio Mejía, General Miguel Blanco y a D. Blas Balcárcel, inmaculados del Paso del Norte; a los soldados vencedores de Querétaro D. Mariano Escobedo, Ramón Corona, Gerónimo Treviño y Sóstenes Rocha; de los héroes del 5 de Mayo conocí a D. Miguel Negrete, a D. Felipe Berriozábal y a Porfirio Díaz; y de los del 2 de abril, a los Generales Ignacio Alatorre y Carlos Pacheco. Del mundo de las Letras conocí a Altamirano, Riva Palacio, Guillermo Prieto, Gutiérrez Nájera y otros; en una procesión cívica vi cuando era yo preparatoriano al Dr. Rafael Lucio.

Y como final, voy a contar algo inédito por si a alguno le interesa, se lo oí últimamente en una conversación al Lic. Nemesio García Naranjo. Dirigiéndose éste una vez al General Naranjo, su pariente e ilustre soldado republicano, luchador contra el Imperio, refiriéndose a él y aludiendo a otros sus compañeros de armas le dijo: ”¿Cómo es que ustedes que son unas fieras y unos hombres valientes e indomables se han dejado domesticar por el General Díaz?” —”La explicación es muy clara, le respondió: Mira, al Gral. Manuel González que es más soldado que Porfirio, más hombre y con más tamaños que él, le gustan mucho las mujeres, frente a unas faldas ya no es nada; el terrible General Sóstenes Rocha, ese invicto maestro de estrategia y la táctica es muy afecto a las copas, el cognac lo amasa y lo ablanda; a Gerónimo, se refería al Gral. Treviño, lo domina el dinero, los negocios lo cambian; a mí Naranjo, me domina el juego, frente a una sota ya nada me importa. Ahora bien: Porfirio no enamora, no juega, no bebe, ni tiene amor al dinero. Esa es la explicación”.

Editorial

 

El ilustre Maestro don gonzalo castañeda acaba de cumplir sus 25 años de Profesor Titular en nuestra Facultad de Medicina y Ciencias Biológicas de la Universidad Nacional Autónoma de México. Tal acontecimiento fue celebrado por la H. academia mexicana de cirugía en su Sesión solemne de Clausura efectuada la noche del viernes 29 de noviembre próximo pasado, en la que se rindió al sabio Maestro un fervoroso homenaje que tuvo tas proporciones de una apoteosis.

La academia mexicana de cirugía, en pleno, el señor Rector de la Universidad Nacional Autónoma, representantes de la Academia Nacional de Medicina, de la Sociedad de Cirujanos del Hospital Juárez, del Sindicato de Médicos Cirujanos del D. F., de la Sociedad de Esposas de Cirujanos Académicos, así como de otras sociedades científicas y numerosos médicos y discípulos del Maestro Castañeda, congregados en el Salón de Actos de la Facultad de Medicina, honraron a nuestro sabio, en un cálido y cordial homenaje de admiración, de gratitud y de cariño, conquistados por él en sus 25 años de noble, generosa y fecunda labor docente. Sencilla, pero pletórica de emoción, fue la ceremonia, y el viejo y querido Maestro recogió con lágrimas en los ojos las frases de ternura y los abrazos de sus viejos condiscípulos, de sus hijos espirituales —sus discípulos— y de sus amigos presentes. Cuando su voz se alzó para agradecer el homenaje, varias veces hubo de interrumpir su discurso, lleno de dulces recuerdos y de anécdotas de su vida, porque la emoción le ahogaba.

Noble y justo tributo el que el Maestro Castañeda recibió aquella noche, y honra para aquellos que se lo otorgaron, porque como decía Martí: “Honrar, honra”; pero, lo más noble y lo más justo estriba en que tal homenaje haya sido hecho en vida y gozado por él, rompiendo la absurda costumbre de esperar a que un hombre ilustre muera para glorificarlo, para ir a decir sobre su tumba la oración laudatoria cuando ya sus oídos no pueden escuchar la frase que arranca el cariño, ni sus ojos mirar las lágrimas que nacen de la gratitud.

“cirugía y cirujanos” dedica este número en honor del consagrado y sabio Maestro don gonzalo castañeda.

 

 

Posdata *

Salvo una mención a su madre y dos a su padre en los párrafos iniciales de su apunte autobiográfico y la emotiva referencia que hizo de ellos al final del discurso que pronunció el 24 de noviembre de l940 en el homenaje que la Academia Mexicana de Cirugía dedicó a sus bodas de plata como profesor de la Facultad de Medicina, el doctor Gonzalo Castañeda tendió un velo de discreción sobre su vida personal, no obstante el orgullo y la gratitud que por él sentían familiares y coetáneos; sentimientos análogos a los que abrigan sus descendientes.

Cuando yo nací, mi madre me encomendó al Patriarca Señor San José…

Gonzalo Castañeda Escobar nació en Temascaltepec,  Estado de México, el 9 de enero de 1868. Fue el segundo hijo de Juan Castañeda y de Gabina Escobar. A diferencia de Bernardino, su hermano mayor, quien dedicó su vida a sucesivas aventuras en la minería, Gonzalo empeñó un esfuerzo total en estudiar.

Cuando mi padre me llevó con el maistro, por primera vez…

Gonzalo Castañeda ingresó a la escuela elemental en 1877 y se graduó como médico en 1893, a la edad de 25 años. Para romper el cerco de la pobreza dedicó 16 años al estudio intensivo, acuciado por el temor de perder las becas.

Él mismo nos cuenta que inició su ejercicio de la Medicina en Temascaltepec, aunque no precisa por cuanto tiempo. Siguió un breve empleo en Guerrero, donde “…a pesar de mi ignorancia e inexperiencia pasaba por buen médico”. Ignoramos si esta afirmación surgió de la autocrítica o de la modestia; lo cierto es que contrasta con la relevancia del cargo de médico-cirujano que le confió la Compañía Real del Monte y Pachuca, donde llegó en las postrimerías del siglo xix.

La minería estaba en auge. Las empresas se concentraban en extraer plata y poco les importaban las condiciones de trabajo de los mineros. El joven doctor Castañeda, quien también atendía a los trabajadores de la mina de San Rafael, se preocupó no solo por curar sino por investigar el origen de las enfermedades. Fue el primer médico en México en escribir sobre la higiene minera subterránea. Descubrió el anquilostoma duodenal como causa de la anemia de los mineros.

Durante su estadía en Hidalgo, el doctor Castañeda se unió con Luisa Osorio, con quien procreó un hijo. Ángel Castañeda Osorio nació en Pachuca, en 1904.

En 1908, gracias a sus ahorros se costeó un viaje a Europa. Sabemos que estuvo en Londres, París, Berlín y Viena donde “se aplicó con exceso” al perfeccionamiento de su profesión y desarrolló el hábito de escribir la relación de las operaciones que presenciaba en el día. Si registró cerca dos mil en poco menos de tres años —quizás menos de mil días—, eso significa que en los días que dedicó a la observación quirúrgica asistía tal vez a cuatro intervenciones diarias, considerando que también dedicó tiempo a hacer turismo cultural por Alemania, Austria, España, Inglaterra e Italia.

Cuando volví a México, comencé de nuevo; al llegar no tenía casa, ni dinero, ni trabajo…

¿En qué mes de 1910 volvió de Europa el doctor Castañeda? A la distancia de casi un siglo, México y 1910 nos evocan el estallido revolucionario que convulsionó al país durante un decenio; idea que eclipsa cualquier otra. No obstante, en una fecha cercana al 20 de noviembre de aquel año, es preciso imaginar al médico de 41 años en busca de empleo, exhibiendo los diplomas de sus recientes estudios.

La Revolución puso en crisis a la economía, alteró las costumbres y canceló el desempeño de muchas actividades, mas por otra parte, aumentó la demanda de otras, entre ellas, la atención médica para un gran número de heridos, resultante de los enfrentamientos y batallas, frecuentes en muchos lugares de la República y constantes en el centro del país. Gonzalo Castañeda fue nombrado director y primer cirujano del Hospital de Jesús.

Durante el decenio 1910-1920 el doctor Castañeda contrajo tres matrimonios dentro de una misma familia. Casó con Teresa Olea, quien murió al poco tiempo. Al enviudar, casó con Carmen Olea, hermana de Teresa, con quien en 1914 tuvo una hija, Carmen Castañeda Olea.

María Luisa Olea se convirtió en la tercera esposa del doctor Castañeda mediante la conjunción de dos circunstancias fortuitas: la muerte del señor Gómez Daza, su esposo, y la de su hermana Carmen. De esta forma fue ella quien se hizo cargo de la crianza de Carmen, su sobrina.

Cinco años después de ingresar de lleno al ejercicio de la medicina en el Hospital de Jesús, el doctor Castañeda comenzó a dar clases en la Facultad de Medicina. Inicialmente fue profesor de Clínica Quirúrgica, pero su docencia se amplió con otras materias, como Terapéutica Quirúrgica.

El 15 de marzo de 1917 se inauguraron los cursos de la Escuela Constitucionalista Médico Militar, donde el doctor Castañeda impartió Clínica Quirúrgica del Abdomen. Ocupó también los cargos de jefe del Centro Quirúrgico y subdirector. Con el tiempo fue, además, cirujano-jefe del Hospital de Jesús, cirujano externo del Hospital General y del Hospital Militar; teniente coronel del Cuerpo de Sanidad Militar y jefe del Servicio de Ginecología del Hospital Español.

Por otra parte, el trabajo en el Hospital de Jesús, donde permaneció durante más de 30 años, propició el conocimiento entre el doctor Castañeda y Rosa Castaño, una enfermera con quien también tuvo descendencia. De esta unión nacieron tres hijos: Rosa, Raquel y Gonzalo Castañeda Castaño, quien fue contador público.[2]

A la muerte de su hermano Bernardino, ocurrida hacia 1920, el doctor Castañeda asumió el papel de padre y protector de sus sobrinos huérfanos. Por temporadas sus sobrinas vivieron bajo el cobijo de la familia Castañeda Olea, donde les dispensaron amor y cuidados semejantes a los que disfrutaba Carmen, la niña.

He practicado miles de operaciones, la mayoría del vientre.

Para completar la síntesis de su biografía profesional, conviene agregar que la sapiencia y habilidad quirúrgica del doctor Castañeda lo llevaron a posiciones de eminencia que hicieron trascender su fama y autoridad más allá de las fronteras del país. Presidió la Asociación Mexicana de Obstetricia y Ginecología a partir de su fundación; fue miembro fundador y primer presidente de la Academia Mexicana de Cirugía; presidió la Academia Nacional de Medicina; fue miembro honorario de la Sociedad de Traumatología, presidente de la Sociedad Médica Mexicana y del Capítulo del Colegio Internacional de Cirujanos.

Presentó numerosos trabajos en academias y sociedades médicas y publicó regularmente artículos en revistas profesionales. Escribió varios libros de texto que fueron clásicos en la Facultad de Medicina, como Clínica Quirúrgica, Clínica General y Clínica Interpretativa. Su obra póstuma fue el Ideario clínico en aforismos y frases breves.[3] También publicó un libro de gran interés práctico en la medicina: El arte de ejercer, recientemente reeditado.

Recibió condecoraciones de la Cruz Roja del Japón, la Cruz del Mérito Militar, medalla del Mérito Civil de la Asistencia, medalla de la Facultad de Medicina, venera de Profesor-decano, medalla que le otorgaron los alumnos de la Facultad de Medicina y venera de miembro honorario del Colegio Internacional de Cirujanos. Como lo revela su discurso del 24 de noviembre ante la Academia Mexicana de Cirugía, fue un maestro querido que formó varias generaciones de médicos.

Fue declarado Hijo predilecto del Mineral de Zacualpan, Estado de México, donde vivió su niñez, y la ciudad de Pachuca, donde ejerció la medicina e inició investigaciones que lo llevaron a descubrir la uncinariasis en los mineros, lo honró con un reconocimiento análogo.

Murió a los 78 años de edad, el 14 de enero de 1947 en la Ciudad de México.

23 de agosto de 2007

Addendum [4]

Cómo comenzó mi hijo Gonzalo sus estudios

Era muy travieso y muy llorón. Porque no molestara a su mamá y a mí con sus travesuras y llanto a cada momento, dispuse se lo llevara mi hijo Bernardino con él a la escuela, no con el objeto de leer pues todavía era muy pequeño para eso.

Pero a los dos o tres días me mandó decir don Miguel Ocampo (el Preceptor) con Bernardino, que ya no se lo mandara yo, que era muy travieso, y muy chiquito para la escuela; que nomás iba a quitarles el tiempo a los demás, y que por su tierna edad no se lo podía reprender.

Con este recado que recibí ya no volvió. Pasó algún tiempo, y cuando vi que ya debía ponerlo en la escuela, comencé a decir a su mamá que lo mandara a ella, y cada vez que esto reclamaba yo, la respuesta de la mamá era:

—No quiere ir, ¿qué crees?, ¿que no se lo mando?

Conque una vez le dije:

—¡Marche para la escuela! —(Entonces era maestro un don Mariano Sotelo).

Y comenzó a llorar. Lo tomé de un bracito y colgando de él por la calle, y delante la gente lo llevé al maestro. Se lo recomendé. Pero a poco rato ya se había huido, y viéndolo yo, lo volví a traer como la primera vez.

Después, dándole tlaco y ofreciéndole cuanto podía, comenzó a ir y le perdió el miedo [a la escuela].

Luego le tuvo afición a las letras y comenzó a tener empeño en adelantar, y como en efecto lo tenía; el maestro lo consideró mucho. Y decía que él, Gonzalo, era su caballo de batalla, porque le ayudaba a enseñar en la escuela; lo nombraba de comisión en cabeza de otros discípulos, como por ejemplo, a felicitar en nombre de su maestro y demás condiscípulos, al señor Jefe político, al señor Gobernador, etcétera.

Recuerdo y recordaré, que en una visita de felicitación que hizo a este último, en un discurso que pronunció Gonzalo (escrito), entre otras cosas dijo al señor Gobernador:

“Ojalá, Señor, que usted tuviera a bien darme un lugar en el Instituto Literario”. Y tal déspota Gobernador no se dignó responder en su favor siquiera con dar una esperanza, para cumplir con el deber de moralidad y educación; cosa que recibieron muy mal algunas de las personas entendidas de Zacualpan.

En los exámenes que hubo en la escuela, [Gonzalo] siempre tuvo sus calificaciones buenas, y se le daban carpetas o papeles con moños y algunos décimos o quintos de moneda de plata.

Y en una de esas veces, cuando yo menos pensaba, vi en la puerta de mi casa al señor don Jesús Lechuga. alcalde municipal en ese tiempo, y a un Regidor, saludándome muy gustosos, y les dije que pasaran —como era natural decirles. Pasaron.

Entre tanto estaba yo sorprendido y queriendo adivinar qué negocio los llevaría conmigo, pero casi en el mismo momento, me dijo el primero:

—Hemos pasado a felicitar a usted por el adelanto que tiene su niño Gonzalo en la Escuela. Ha sido examinado por el Comisionado nombrado por el Ayuntamiento, y tanto el Ayuntamiento como todas las personas que al examen concurrieron hemos quedado muy satisfechos de sus operaciones y respuestas, por lo que repetimos: felicitamos a usted y deseamos que [Gonzalo] siga con la aplicación y entusiasmo que manifiesta para que algún [día] llegara a ser el báculo en que me apoyara en mi vejez.

Yo, conmovido, con un nudo en la garganta, sin poder pronunciar una palabra en ese momento; hice un esfuerzo, y les dije:

—Yo les doy a ustedes, lo mismo que al H. Ayuntamiento, las mas expresivas gracias por el honor que tanto a mi hijo como a mí se nos hacía.

Y que al recibir aquella felicitación, no podía menos que llenarme de satisfacción como era natural que la tuviera un padre cuando viera honrar hasta tal grado a un hijo suyo, agregando que Dios quisiera que mi joven siguiera con el empeño que hasta entonces tenía, y que acaso llegaría el día que fuera útil no solo a sus padres, sino a su patria, y por fin, a la sociedad.

Se despidieron de mí dichos señores, y yo y mi esposa quedamos llenos de placer.

Don Mariano Sotelo, que era en esa época —como ya dije— Preceptor en la Escuela municipal, emprendía comedias y sainetes, representados por sus alumnos, y a Gonzalo lo prefería siempre con el principal papel, y en una comedia que hizo en no recuerdo qué festividad, quise verla.

Pero luego que vi que Gonzalo salió gritando con enfado: “¡Claudia, Claudia!”, incomodándose no sé por qué, y vi que Claudia era su novia y que Gonzalo, lo mismo que ella, tendrían nueve años de edad, no me pareció que delante de mí, aunque en comedia, tuviera una novia. Y dije para mí: “Esta comedia para niños parece inmoral; pero su maestro lo ha dispuesto. Quizás seré yo muy preocupado”, sin embargo ya no quise continuar mirando la representación y me separé.

En otra comedia en que tuvo que hacer su papel, que ya su vestido y demás, estaba arreglado, el zapatero no cumplió con hacer los zapatos [para Gonzalo] que le mandé hacer, y que a las siete de la noche dijo no los había hecho. Yo no sabía determinar.

El caso era comprometido y muy mortificado, y más viendo a Gonzalo llorar. Éste me dijo:

—Lolita, la [hija] del compadre de usted, don Zenón, debe tener dos pares de zapatos, no menos. Vaya usted a suplicarle le preste unos para que salga yo a la comedia, que esos zapatos me vienen bien.

El cielo vi abierto con ese acuerdo pues estaba yo seguro que el negocio quedaba arreglado.

Luego me dirigí a suplicar a mí compadre me prestara dichos zapatos; pero no encontrándolo en su casa, a la niña Lolita le dije el asunto que llevaba, quien me respondió:

—Si señor, con mucho gusto, voy a traérselos a usted.

—Pero primero —le respondí—, es necesario que yo le hable a él.

—No Señor, me dijo, no es necesario. —Yo le respondo.

—¿Pues qué no son usted y él amigos y compadres?

Y luego se fue a traerlos, con los que me volví a mi casa muy contento. En la casa me recibieron también con mucho gusto, porque el caso era para estar todos mortificados, pues Gonzalo no quería salir con los [zapatos] que usaba, porque aunque no estaban rotos, eran viejos.

En esta comedia, recuerdo se dio al publico y éste le palmoteaba y más cuando bailó jarabe, que lo requería la comedia o sai[ne]te.

Cuando solía Bernardino, mi hijo, llevar a su mamá a algún baile, llevaba por supuesto ella y a Gonzalo, y como algunos de los concurrentes lo habían visto bailar en la comedia, hacían que Gonzalo bailara un jarabe. Con quien salía las mas veces era con la niña Lolita Suárez, y decían que no lo hacían mal los dos.

*

Estando en una época yo sin destino, me ocupaba, como por no estar de ocioso en ir a encargar un alfalfar que tenía, o a levantar alguna parte de la cerca. Y Gonzalo, que estaba en la Escuela, pedía licencia para llevarme el almuerzo o desayuno, y la comida. Y mientras [yo] almorzaba, y en la comida, toda la conversación, suscitada por él era preguntarme:

—¿Cuánto es lo que se paga en un colegio porque entre uno a estudiar?, ¿qué pasos se dan para entrar en un colegio? ¿Cuánto se pagará en un navío por ir a Francia o a España o a otra parte que vaya uno en un navío?

A las primeras preguntas yo respondía:

—En los colegios que paga el Gobierno no se paga nada y se enseña; pero estos necesitan de tener proporción para poder sus padres subsistir en México, y si sus padres viven fuera, necesitan tener para mantenerlos y vestirlos.

También necesitan vencer algunas dificultades, para conseguir la entrada al Colegio, porque sin embargo que el Gobierno paga, se necesitan no sé qué requisitos más.

Lo que estudian primero es lo mismo que les enseñan en la Escuela de primeras letras: Gramática Castellana, Aritmética, etcétera; de suerte es que si un joven va al Colegio, y no sabe eso, eso es lo que le enseñan: los pasos que se dan en las municipalidades o distritos, conque cuando se tiene que mandar un joven al Instituto, se trabaja por que sea remitido.

Que casi nunca es el que remiten el de más aplicación e inteligencia tiene, sino el hijo del Alcalde, del mas rico o del de mas influencia, aunque éste, por quien dan su voto, sea un burro. [Así proceden], menospreciando al pobre aunque, sea más adelantado e inteligente que los demás.

Lo que se paga por la embarcación a España, Francia e Inglaterra, no sé; lo que sé es que hay camarotes en que van los acomodados; otros camarotes en los que van los pobres; y como van otros más pobres, no pagan nada. Estos van de lastre, es decir, cuando el navío no tiene el peso suficiente que se necesita, estos se mantienen sirviéndoles a los ricos o a los conductores del navío. Compran muy barato a los cocineros la comida que sobra a los acomodados. Estos, que son los más pobres, no tienen cuartito. Duermen y viven encima del navío.

Yo muy bien comprendía que Gonzalo deseaba entrar a un colegio y también deseaba embarcarse. Y por fin, sus pensamientos eran grandes; pero no me atrevía a preguntarle si tales cosas quería, porque bastante era ya su conversación de casi siempre que me llevaba de comer:

Todo esto, que yo conocía en él, me mortificaba, me dolía el corazón; y me decía yo mismo: “Mi hijo tiene altos pensamientos; pero yo soy pobre, no tengo ningún valimiento; no tengo influencia ninguna, en México no conozco a nadie: no tengo más a quien pedir que es a Dios”.

 


[1]. Cinco de los seis artículos que integraron este número de la revista, más el editorial, fueron dedicados a rendir homenaje al doctor Gonzalo Castañeda. Ese editorial de Cirugía y Cirujanos aparece al final de esta nota biográfica.

*  Esta nota integra información que aportaron Carmen Castañeda Vda. de Infante, Gonzalo Castañeda Castaño, hijos del doctor Gonzalo Castañeda, así como numerosos sobrinos, nietos y sobrinos-nietos. La fecha de nacimiento de Julián Gonzalo de Jesús consta en la respectiva acta del Registro Civil de Temascaltepec. La información curricular procede de la nota biográfica que editó El Arte Gráfico, imprenta de Jesús Castañeda Zagal, sobrino del doctor Castañeda, en homenaje a su memoria, en 1947.  R.R.C.

[2]. El c.p. Gonzalo Castañeda Castaño murió el 27 de mayo de 2007.

[3]. Editorial Cicerón, 1946

[4]. Extracto del Manuscrito de don Juan Castañeda.  Ed. Imprenta Castañeda, Pachuca, Hgo.  Segunda edición. 2012. pp. 60–67.

 

 

 

 

 

 

 

Comentarios en: "Dr. Gonzalo Castañeda Escobar 1869-1947" (40)

  1. Eduardo Jorge Castañeda Torres dijo:

    Un Servidor Eduardo Jorge Castañeda Torres hijo del CP. y Prof. del IPN Gonzalo Castañeda Castaño (ya fallecido); he de comentarles que me da mucho gusto y orgullo ser un Castañeda y más gusto haber leido todo este documento tan rico de historia familiar y orguloso del Abuelo que tuve Dr. Castañeda y no conoci;asimismo he de comentarles que mi Padre el CP. Gonzalo Castañeda Castaño fue un gran Catedrático en el IPN, su paso por esa Institución además de sus bien dadas clases, fué autor de dos libros de enseñanza media “Prácticas Comerciales” y “Organización de Oficinas” los cuales tuvieron varias ediciones para la enseñanza de los alumnos tanto en el Poli como en escuelas particulares; asimismo de apuntes sobre “Legislación Fiscal” . saludos

    • Eduardo, no sabes cuánto gusto tengo de haber recibido tus comentarios sobre el hecho de que eres nieto del Dr. Gonzalo Castañeda Escobar. Entré tu comentaro en el blog y me pondré en contacto con Rafael Rodríguez Castañeda, quien es uno, dentro de varias personas con quien he estado elaborando en respecto a cosas y casos de la familia. Cuando empecé este blog yo tenía la gran ilusión de poder alcanzar a personas como tú. Tu respuesta ha sido el éxito de este propósito. Gracias por haber incluido tu correo electrónico y estaré en contacto dentro de un par de días vía tu e mail. Gracias, R…………………….Ü

      • Leopoldo Castañeda Rodríguez dijo:

        Hola soy Leopoldo Castañeda Rodríguez hijo de Leopoldo Castañeda Jasso y mi abuelo fue Bernardino Castañeda, soy médico cirujano y mi hijo también me da mucho gusto saber de la familia aunque no tenga el gusto de conocerlos personalmente pero el enlace es y será mi tío abuelo Gonzalo Castañeda saludos y un abrazo a toda la familia.

  2. Aarón Tello Espinosa dijo:

    He conocido al maestro Catañeda por su libros tratado de clínica general del año 1935 , el cual encontre en un tiaguis de la ciudad de México , llegó a mi vida en un tiempo tan oportuno cuando era yo estudiante de medicina , cuano estuve en la clase de Neumologáia con el Dr Fernado Rebora Gutierrez, con el Dr Ricardio ampudia Zamora , Con el Dr Vicente Cereceso Cortina y tantos mas que nos hablaban de estos proceres ……… clemente Robles y tantos más .
    Posteriormente conoci el trabajo del Dr Hirsch En la reedición del arte de hacer clientela .
    A la fecha conservo ambos y reeleo frases y máximas que son tan actuales y que ofresco a colegas y principalmente a mis hijas …………..
    Sería un sueño completo conocer sus libros y el Ideario clínico en aforismos y frases breves..
    Ahora a 20 años de ejercer la medicina reecuntro maestros y nuevamente maravillado lo necesario que son en la guia de la vidad de los jovenes…. ojala y se lograra reescribir su obra y obras de estos proceres .

    • Mi estimado Sr. o Dr. Aarón Tello Espinosa; muchas gracias por haber leído mis pocas palabras sobre el célebre medico Dr. Gonzalo Castañeda Escobar, pero más agradecido estoy por su responder con tal gentiles palabras. Su comentario se las dirigiré a su hija Carmen Castañeda y a su nieta Claudia Infante. Estoy más que seguro que estarán contentas de llegar a saber sobre su comentario. Si sería de su interés hay un trabajo original escrito por la maestra Lilia Weber sobre Carmen Castañeda Olea, hija del Dr. Gonzalo Castañeda Escobar. Lo encontrara en google por solamente entrando “maestra Carmen Castañeda Olea” o en http://www.medigraphic.org.mx El titulo no es del Dr. Gonzalo pero ahí encontrara un poquito más sobre la vida de este célebre medico. Gracias.

  3. Adhir Hipólito Alvarez dijo:

    De antemano reciba un afectuoso saludo. Es un gusto leer este tipo de reseñas familiares tan interesantes. Yo soy habitante de Temascaltepec, pueblo que vío nacer a tan ilustre personaje. De un par de años a la fecha he comenzado a buscar información sobre el Dr. Gonzalo Castañeda, ya que aquí en el pueblo ha sido minimizado su rol, sin embargo por falta de tiempo no he podido seguir con mi investigación. Esto a ocasionado que no existan argumentos sólidos para presentar un proyecto a las autoridades municipales para que reciba el mérito que merece. Mi perfil académico esta más orientado a las ciencias sociales, por ello mi pasión por la historia. Me encantaría ponerme en contacto con usted para poder nutrirme de información fidedigna sobre el Dr. Castañeda y que en un futuro se tenga un reconocimiento digno a tan ilustre médico y que las nuevas generaciones temascaltepenses se puedan sentir orgullosas de la vida y obra de hombres tan arrojados y brillantes como el caso del Dr. Gonzalo.

    Reciba un afectuoso saludo y espero pronto poder tener contacto con usted

    • Mi estimado Adhir Hipólito Álvarez;
      Muchas gracias por tan afectuoso saludo. Estoy contento de que le haiga gustado las reseñas familiares. Respondo a su comentario antes de corresponderle a su correo electrónico vía el internet. Gracias por haber dejado su contraseña. Estaré en contacto con usted dentro de unas horas. Gracias.

  4. Gonzalo Eduardo Castañeda Torres dijo:

    Estimado primo Rafael siendo Lic.RC me siento orgulloso de ser el tercer Gonzalo en el cual no conociendo en vida a mi abuelito el Dr. Gonzalo Castañeda Escobar, lo conocí, atravez de mi papá Gonzalo Castañeda Castaño sus peripecias en las cuales sufrio mucho por su pobreza pero nos sentimos orgullosos de un personaje ilustre. Espero que sepan que encontraron en un hospital de Chicago un retrato del ilustre abuelo hace varios años y en Cuautla Morelos existe un sanatorio con el nombre de mi abuelo. Si tambien sabian que los restos de Hernan Cortez en el hospital Juarez de la ciudad de México, sin más por el momento estaremos en contacto para recordar mas pasajes de lo que me conto mi padre en vida, si desean escribir con su servidor haganlo llegar al correo de mi sobrino David Eduardo Ballesteros Castañeda el cual aparece en este comentario. Tambien quisiera saber de mi primo Esteban Castañeda que nos llevaba a las luchas en Pachuca hijo de mi tio Angel.

    • Saludos Gonzalo Eduardo;

      En tu comentario te refieres a un “primo Rafael”. Me da gusto que haigas encontrado una manera de hacer contacto con él. Le pasaré tu mensaje y manera de hacer contacto contigo.

      Ricardo

  5. donde puedo adquirir los libros del Dr. Gonzalo Castañeda
    -el arte de ejercer
    -cartas a un joven dr
    gracias y en espera de la informacion

  6. juanjose cardona castañeda dijo:

    el DR Gonzalo castañeda es mi tatarabuelo 😄

    • Saludos Juan José y gracias por visitar este sitio. Me gustaría saber más de ti y dentro de dos días te escribiré un correo. Saludos a toda tu familia. R…

  7. Alejandra Márquez Ortiz dijo:

    Muchas felicidades por su blog, he leído con gran afecto el trabajo del Dr. Castañeda sobre Higiene Minera Subterránea. Sin embargo no estoy segura si están completos pues hay una edición en una revista de medicina y otra parte publicada en periódicos del siglo XIX. ¿Tienen una versión completa del trabajo? Por favor, agradecedería mucho su valiosa información.

    • Saludos Alejandra;

      Gracias por sus felicidades y haber leído el articulo sobre el Dr. Gonzalo Castañeda Escobar. Referente a su pregunta, pido que me de unos días para plantarle esta pregunta a familiares que posiblemente tendrán la respuesta. Apareció su dirección electronica en su comentario y ahi le enviaré una respuesta.

      Atentamente,

      Ricardo Castañeda

  8. Claudia Infante Castañeda dijo:

    Saludos,

    Como nieta del Dr. Gonzalo Castañeda Escobar y como investigadora en el área sociomédica, busco contribuir con mayor información sobre estas dudas de la manera académicamente responsable que esta respuesta amerita.
    Desconozco la versión de la publicación del trabajo de mi abuelo sobre HIGIENE MINERA SUBTERRANEA, a la que Alejandra Márquez se refiere como publicada en los “PERIODICOS DEL SIGLO XIX”. Sólo cuento con el libro ORIGINAL en donde se publicó el trabajo POR PRIMERA VEZ.
    Quizás sea útil una aclaración mía. A partir de un interés personal, dicho trabajo SE VOLVIÓ A PUBLICAR en versión facsimilar en la revista Salud Pública de México (JULIO-AGOSTO DE 1990, VOL. 32, No. 3). La referencia de la versión original del libro en donde se publica este trabajo de mi abuelo es:
    Dr. Gonzalo Castañeda. Higiene que debe observarse en los trabajos mineros subterráneos. Noviembre 15 de 1896. Real del Monte, Estado de Hidalgo. Páginas 753-759. En: Memorias del 2° Congreso Médico Pan-Americano. Verificado en la Ciudad de México D.F., República Mexicana. Noviembre 16, 17, 18 y 19 de 1896. Tomo II. Hoeck y Compañía Impresores y Editores. 1898. (1187 páginas).
    La versión de esta publicación en la revista Salud Pública de México tiene un par de hojas previas de PRESENTACION que yo escribí para que, 92 años después de su primera publicación, se pudiera contextualizar la publicación del trabajo de mi abuelo en su carácter de ‘contribución a la Salud Pública’. Lo hice a fin de que dicha publicación fuera incluida en la sección de CLASICOS que en esa época formaba parte de la revista de Salud Pública de México.
    No recuerdo de dónde tomé el dato de que en ese año 1990, la Sociedad de Historia y Filosofía de la Medicina lo dedicaba a la minería. Mi madre, Carmen Castañeda Olea, formó parte de la Sociedad de Historia y Filosofía de la Medicina y pude haber obtenido esa información a través de una comunicación personal directa de ella o a través de algún documento escrito. No lo recuerdo.
    La edición facsimilar completa de la publicación de mi abuelo se puede accesar en la revista de Salud Pública de México, julio-agosto 1990, vol 32, núm. 3, págs. 366-372. En el mismo número de dicha revista, en las dos hojas previas (págs. 364 y 365), se puede ver la Presentación al artículo de mi abuelo que yo escribí comentando algunos puntos sobre la relevancia de dicho artículo. (Referencia: Infante Castañeda Claudia. Presentación: Gonzalo Castañeda. Higiene que debe observarse en los trabajos mineros subterráneos.Salud Pública de México, julio-agosto 1990, vol 32, núm. 3, págs. 364 y 365. Sobra decir que esas dos páginas evidentemente no formaron parte del artículo originalmente publicado en 1898 por mi abuelo.
    Este trabajo fue producto de sus observaciones como médico de la Compañía Minera de Real del Monte, Pachuca el cual fue su primer trabajo profesional. Mi abuelo tenía treinta años cuando escribió este trabajo y posteriormente partió a Europa para realizar estudios de especialización clínica, lo cual explica (antecedentes y situaciones posteriores) porqué es su único trabajo de investigación desarrollado sobre el tema particular de la minería. El Ayuntamiento de Pachuca del Estado de Hidalgo, lo nombró como “Hijo predilecto de la Ciudad de Pachuca el día quince de julio de 1943 (Nombramiento original en mi poder). Fuera de esta conmemoración, regresó a los sitios mineros de Pachuca (Hidalgo) y a Zacualpan (Estado de México) por motivos personales y no profesionales para nada relacionados con el estudio de la minería ni la medicina. A su regreso de Europa se dedicó a la práctica clínica y quirúrgica, a la docencia y a la participación e impulso a Sociedades, Asociaciones e Instituciones de médicos, así como a Instituciones de atención médica en la Ciudad de México.

    Espero que esta información contribuya a la investigación académica sobre este tema y sobre mi abuelo.

    Dra. Claudia Infante Castañeda, MSc, DSc.
    Profesora Titular
    Universidad Nacional Autónoma de México.
    Ciudad Universitaria 6 de enero de 2014.

    • Gracias por tu respuesta Claudia. Le enviaré un correo a Alejandra dandole noticias de tu detallada información.
      R…

    • Alejandra Márquez Ortiz dijo:

      Estimada Claudia, muchas gracias por la información, es valiosísima. Te confirmo las publicaciones del POE Hidalgo. Las fechas son las siguientes: 1o y 4 de julio de 1898 y puedes acceder a ellas por medio de la página de la Hemeroteca Nacional (Hemeroteca Nacional Digital de México). Gracias a ambos y seguimos en contacto.

      Alejandra Márquez Ortiz
      Tesista de Licenciatura en Historia
      FFyL- UNAM

      • Gracias Alejandra, le enviaré a Claudia tu comentario donde expresas tu agradecimiento. En lo personal agradezco que hayas encontrado este sitio útil. R…

    • Ivan R. dijo:

      ME GUSTARIA SABER POR QUE EL ISSSTE NOMBRO UN HOSPITAL CON EL NOMBRE DEL DR. GONZALO CASTAÑEDA ESCOBAR…???
      NO SE SI PUEDIERA ACLARARME ESA DUDA

      • Hola Iván;

        Gracias por visitar Ancestros Castañeda en Word Press.

        Pido disculpas por haberme tardado tres días en responder a tu pregunta. Se me vinieron varios detalles los cuales tuve que atender. Uno de ellos fue referirle tu pregunta a mi primo el cual ha tratado a la familia del Dr. Gonzalo Castañeda Escobar con mucho más frecuencia que yo. El vive en México mientras yo en el extranjero. Podrás leer su respuesta después de la mía.

        En general, su respuesta no es mucho más de lo que yo diría en como un hospital fuera nombrado conmemorando a un ilustre de la medicina Mexicana e Internacional. Seguramente muchos personajes de la medicina estuvieron de acuerdo cuando decidieron nombrarlo.

        Cada vez que viajo por la republica Mexicana no me falta notar que por cualquier rumbo que ando, nunca me falta encontrar o topar con un edificio o monumento el cual este dedicado a un personaje que hizo algo para ayudar a su próximo.

        En el caso del Dr. Gonzalo el presentó en 1898 al 2° Congreso Médico Pan-Americano los resultados de sus estudios para el beneficio del minero en Trabajos Mineros Subterráneos, https://ancestroscastaneda.wordpress.com/2014/04/22/higiene-minera-dr-gonzalo-castaneda-escobar-1868-1947-2/ Otro detalle es que fue director del Hospital de Jesús durante 30 años los cuales trabajó sin cobrar salario. Uno de estos detalles fue científico y el otro humanitario.

        Sin seguir con más detalles por la cual así fue nombrado ese hospital, por ahora espero que las dos previas razones y opiniones sean suficientes para contestar tu pregunta.

        Ricardo Castañeda Guzmán

        ***

        Estimado Iván:

        Para ser sincero, ignoro la exposición de motivos que las autoridades del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales en 1968 tomaron en cuenta para bautizar al hospital que inauguraron con el nombre del Dr. Gonzalo Castañeda.

        Sé que por esas fechas, un sobrino nieto suyo, el doctor Antonio Castañeda García, ocupaba un cargo relevante al frente de los servicios médicos del ISSSTE. Probablemente haya sido él quien formuló esa propuesta.

        De lo que no me queda la menor duda es que por esos años ejercía la profesión de médico una generación egresada de la Facultad de Medicina de la UNAM donde había muchos ex alumnos del doctor Castañeda que le guardaban admiración y gratitud no solamente por sus enseñanzas de clínica médica, sino porque les infundió una filosofía de servicio y la ética que debe regir a quienes ejercen la profesión de médico en este país. (Si le interesa el tema, podrá usted profundizar en él si lee la ponencia Higiene que debe observarse en los trabajos mineros subterráneos que el Dr. Castañeda presentó en el II Congreso Panamericano en noviembre de 1896, así como en la presentación que tres de sus descendientes elaboramos para publicarla en este blog, el pasado mes de abril).

        La práctica de bautizar con nombres de personajes eminentes a calles y avenidas, aulas, escuelas y hospitales tiene significación plena en el momento de la inauguración, cuando se instalan y develan las placas que llevan el nombre ilustre. Esa significación se va perdiendo con el tiempo, conforme desaparece la generación que rindió el homenaje.

        La memoria colectiva no recuerda a todos los homenajeados. Sabemos por qué hay avenidas, aeropuertos y universidades que se llaman Hidalgo, Morelos, Juárez o Zapata, pero en lo personal, confieso con pena que no sé quiénes fueron, por ejemplo, Miguel E. Shultz, Sadi Carnot, Antonio del Castillo, José María Lafragua, Alcázar o Emparán, cuyos nombres honran calles cercanas al monumento de la Revolución, en la Ciudad de México.

        Espero que los escasos datos que proporciono contribuyan a aclarar su duda.

        Atentamente,
        Rafael Rodríguez Castañeda

  9. mayra escobar castaneda dijo:

    Hola! Que gusto que hayas publicado esto sobre el Doctor Castañeda. Encontre este articulo por suerte. Mi hija tiene que escribir un trabajo sobre un personaje famoso de su familia y platicando pensamos en el Dr. Castañeda. Es un orgullo ser descendiente de él. Soy hija de Dora Castaneda (hija de Angel Castaneda, hijo del Dr.). Saludos

    • Hola Mayra: El encuentro es mutuo. Haré contacto contigo vía correo electrónico. Cuando una persona deja un comentario en el blog aparece su dirección, en este caso la tuya. Te escribiré mañana. Saludos a todos. R…

  10. si muchas gracias tratare de profundizar un poco mas sobre el tema en las autoridades del ISSSTE…
    Gracias

  11. CARLOS AGUSTIN RODRIGUEZ PAZ dijo:

    ESTIMADOS MIEMBROS DE LA FAMILIA CASTAÑEDA:

    Soy el Dr. Agustín (Carlos Agustín Rodríguez-Paz), primero, les felicito por la meritoria labor de rescatar el acervo del ameritado Dr. padre de la cirugía moderna en nuestro país.
    Los libros del maestro Castañeda están disponibles en el acervo de la Biblioteca Nicolás León, a inicios del siglo los directivos de la Facultad de Medicina de la UNAM, re editaron el libro “El arte de hacer clientela”, espero aun exista algún número de este valiosísmo libro.

    Espero puedan digitalizar los libros del maestro, ya que su punto de vista es un valioso antecedente para los que escribimos sobre la evolución histórica de la cirugía en nuestro país. Se le nombró al Hospital del ISSSTE con su nombre, ya que se deseaba honrar la memoria de los dos cirujanos mas destacados de inicios del siglo XX que fueron los Maestros Gonzalo Castañeda y Darío Fernández…..

    Recientemente estamos haciendo un trabajo el Historiador José Luis Gómez y un servidor sobre las lesiones en Medicina del Trabajo, desde un punto de vista histórica, nos ha servido muchisisimo las notas y anexos que ustedes han agregado. Personalmente, la descripción de la cardiopatía de los mineros que el maestro llamó corazón surmenagé, es una importante aportación inédita de este valiosisimo cirujano.

    Nuevamente los felicito y quedamos en contacto.

    • Gracias Dr. Agustín por sus gentiles palabras. Es un privilegio recibir comentarios sobre los artículos que se publican en Word Press, en este caso el del Dr. Gonzalo Castañeda.
      Mi nombre es Ricardo Castañeda, soy el administrador de este blog y radico en los Estados Unidos. En referencia a la digitalización de las previas publicaciones de este medico es un detalle con obstáculos legales y estratégicos. Por ese hecho me pondré en contacto con otros familiares más cercanos a los escritos del Doctor Castañeda para canalizar su inquietud.
      Si llego a saber de algún detalle sobre esta materia me pondré en contacto con usted.
      Gracias, Ricardo Castañeda

  12. Me ha gustado leer este hermoso artículo que hace referencia a este distinguido Gran Médico Dr. Gonzalo Castañeda Escobar. Por lo visto llegó a ser un gran personaje y para eso tuvo que vencer muchas adversidades y con gran esfuerzo de su parte y de sus señores padres, gran ejemplo de vida.
    La forma que tiene de escribir en su autobiografía es impresionante de seria y cómica a la vez, que destila humildad y abre los brazos de confianza para el que la lee.

    • Hola Mario;
      Gracias por tu comentario sobre el Dr. Gonzalo Castañeda Escobar. Tus palabras llegan cuando me encuentro escribiendo sobre su padre, Juan Francisco Castañeda Popoca. Por ahora he escrito parte I y II, en el futuro se publicaran parte III y IV. A un punto dentro de esas partes, llegaré a donde el habla de su hijo Gonzalo cuando era niño.
      Atentamente,
      Ricardo Castañeda Guzmán

  13. Me ha dado mucho gusto conocer estos aspectos de la fructìfera vida del Dr. Gonzalo Castañeda Escobar, abuelo de mi dilecto amigo Gonzalo Infante Castañeda en la Universidad Iberoamericana, lamentablemente Gonzalo se ha ido alejando de este cìrculo de amigos que le tienen mucha admiraciòn y respeto por su trayectoria personal y profesional, espero que podamos lazos de uniòn con el en este otoño de nuestras vidas y no se aleje de quienes lo recordamos siempre !

    • Gracias Sergio por tu visita en Word Press. Le enviaré tu comentario a Gonzalo Infante con el propósito de que se pongan en contacto. Ricardo Castañeda

  14. Héctor Enrique Pérez López. dijo:

    Buenos días, soy médico y admirador del Dr. Gonzalo Castañeda, pues mi Maestro el Dr. José Díaz Sánchez nos platicaba mucho de él, y como estudiantes en ese entonces conseguimos al menos en fotocopias el libro de Cínica interpretativa, sindromática y biológica, ¿habrá manera de conseguir sus otros libros? Pues es una pena que se vayan perdiendo en el tiempo sus grandes conocimientos. Le agradeceré si hay alguna forma de conseguirlos. Saludos. ATTE. Dr. Héctor E. Pérez.

    • Saludos Héctor; Varios interesados han preguntado sobre los libros del Dr. Gonzalo. Debido al costo y varias razones, sus publicaciones no llegarán nuevamente a la impresora. El libro Clinica Interpretativa tuve que pedir prestado vía el servicio de biblioteca que tenemos en los E.U. y me llegó de Quebec, Canada. Gracias por tu comentario y buena suerte.

  15. Ivonne Yadira Benitez dijo:

    Buenas tardes, mi nombre es Ivonne Benitez. Vivo en Chicago y soy nieta del Luis Castañeda Salgado. Su abuelo paterno fue Bernadiño Castañeda que nacio de Juan Castañeda y de Gabina Escobar. De los comentarios e podido agregar personas a el arbol genealogico que estoy registrando en Ancestry.com.
    Somos una familia muy unida y nos encantaria conocer a mas decentiendes de Juan Castañeda.

    • Saludos Ivonne; Me alegra que nos hays encontrado y dejado un comentario. Durante las siguientes horas del día te corresponderé en un correo más extenso, pues lo que comentas es muy significante. You vivo en Seattle, WA. Hasta pronto, Ricardo Castañeda

      • Ivonne Yadira Benitez dijo:

        Perhaps my grandfather can help you add some information on his father Ubaldo Castaneda born in 1901 to Bernardino Castañeda and Rosa Veliz.

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