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Prólogo

 

A diferencia de nuestros ancestros, hoy contamos con recursos para prolongar la vida que antes no existían. Aparte de la propia predisposición genética, la longevidad aumenta mediante la atención médica ––mejor que la del siglo anterior–– medicinas más eficientes, el cuidado del organismo, una alimentación mejor balanceada y la utilización de principios ergonómicos, adecuados a cada oficio y para no exponer la seguridad de músculos y huesos durante el ejercicio.

Cuando platico con miembros de la familia es frecuente que me entere de que alguno es ya bisabuelo. También hay bisabuelos que están cerca de ser tatarabuelos. Esta posibilidad, que es real para nosotros, fue menor en el caso de mis antepasados, según reviso la descendencia que alcanzaron a conocer en la etapa final de su vida.

En enero de 1960, antes de cumplir los doce años crucé la frontera de México hacia Estados Unidos con mi padre Alberto, mi madrastra Ana María y Eduardo, mi medio hermano. Llegué a Los Ángeles, California, y como los participantes de un desfile marchan frente al espectador, así  pasaron días, meses y después años. En esta procesión cronológica hice mi vida: fui a la escuela, cumplí mi servicio militar y mi trayectoria laboral, me casé y tuve hijos.

Sabía que en Pachuca, Hidalgo, donde nací en 1948, vivían muchos familiares, pero fuera de algunos tíos y primos a quienes traté en mi infancia, no conocía mucho más. Al paso de los años le pregunté a mi padre acerca de nuestra familia. Anotó en un papel lo que sabía. Solo eran diez nombres detallados con sus orígenes. 

La escasa información sobre mis parientes y la curiosidad me indujeron a investigar la genealogía familiar. Una vez que me jubilé y armado de computadora e Internet, empecé a buscar noticias de quienes nada sabía. Gracias a múltiples indagaciones terminé por encontrar datos de mis ocho bisabuelos.

Uno de mis bisabuelos me llama poderosamente la atención. Será por lo que logró durante su vida o simplemente porque se trata de mi bisabuelo paterno, de todas maneras siempre está al frente. Ahora, después de varios años de investigaciones puedo relatar mis hallazgos sobre este ancestro, el licenciado Amador Castañeda Jaimes.

 

 

José Amador Castañeda Jaimes

 

Foto de Amador capturada en los estudios J. Bustamante Valdés, probablemente poco después de 1900 cuando llegó a Pachuca, Hidalgo, México. Tendría 30 años de edad.

Visité Pachuca, Hidalgo en 2011 después de una larga ausencia. El principal propósito de este viaje fue indagar cuantas noticias hubiera sobre mis ancestros. Mis familiares me informaron que aún vivía una hija de mi bisabuelo, nacida en 1914: Laura Elena Castañeda Yslas, tía abuela mía

Al siguiente día la visité. Mi tía Elena vive en Naucalpan con Magda, su hija; así como con Elena y Erika, nieta y bisnieta suyas, respectivamente.  Como el lector imaginará, tuvimos demasiados temas para conversar. Intercambiamos muchas historias y vimos fotografías. Me mostraron imágenes de familiares que ni siquiera sabíamos quiénes eran.  Esta ignorancia inicial, por fortuna, ha ido desapareciendo desde entonces.

De mi bisabuelo Amador me contaron que era un hombre estricto. Pusieron en mis manos un opúsculo titulado Homenaje al Ilustre y Venerable Hermano Amador Castañeda, cuyo contenido me ayudó a entender mejor su vida pública y profesional. Fue abogado, funcionario público y fundador de la Unión Masónica Nº 49. El folleto contiene una Biografía de Amador Castañeda, artículo sin fecha de Juan Hernández Ángeles que formó parte de un Homenaje al Ilustre y Venerable Hermano Amador Castañeda en el 50 aniversario de la sublime logia capitular de perfección.

En beneficio de lector he transferido esta biografía al formato pdf. A quien desee leerla le bastará dar un clic donde indico. El texto aporta una visión acentuadamente emotiva, cercana a la fecha de su muerte. Contiene lagunas e imprecisiones que trato de subsanar con la información que he reunido. Aquí complemento la visión profesional con la de orden familiar.

Biografía de Amador Castañeda Jaimes   ←  favor hacer clic

Amador nació en el barrio de Santiago de Zacualpan, Estado de México, el 27 de abril 1871. Fue bautizado tres días después en la parroquia de Zacualpan, donde el cura José María Arellano le puso por nombre José Amador, hijo legítimo de Manuel Castañeda Ríos y Josefa Jaimes. Sus padrinos fueron Trinidad Nava y Manuela Ronces, también originarios de Santiago.

Por línea paterna es nieto de Juan Francisco Castañeda Popoca y María de Jesús Ríos, originarios del barrio de Santiago en Zacualpan. Josefa Jaimes, su madre, nació en Temascaltepec, fue hija de padre ––ambos padres, tal vez–– británicos o irlandeses.  El apellido Jaimes (originalmente James) proviene de ambos países.

Manuel Castañeda y Josefa Jaimes tuvieron cinco hijos. En orden de nacimiento fueron Félix Andrés n. 1860, quien murió durante su infancia; Manuel n. ca 1866; Justiniano n. ca 1869; José Amador n. 1871 y Víctor Francisco, n. 1873. Amador fue el cuarto. 

En la siguiente foto aparece Amador con sus tres hermanos.

De izquierda a derecha, sentados, están Víctor y Amador; de pie, Manuel y Justiniano. 

Cuatro hermanos Castañeda Jaimes

Este retrato no tiene fecha, dedicatoria o información sobre el fotógrafo. A juzgar por el nopal que está atrás de Justiniano, es probable que haya sido tomado en Pachuca durante una visita de Víctor a sus hermanos. Víctor fue el único de ellos que radicó en Zacualpan. La fecha tuvo que ser poco después de 1903. Es visible un anillo de bodas en el dedo anular de la mano izquierda de Víctor. En 1903 Víctor se casó con Sebastiana Suárez y tuvieron a Humberto, el único hijo del que hasta ahora tenemos noticia.

Como descendiente de una familia de azogueros, Amador trabajó desde niño en torno a la actividad minera de Zacualpan. Se encargaba de llevar comida a los mineros. Es probable que a raíz de esta actividad adquiriera un asma que padeció toda su vida. [1]

En los decenios finales del siglo xix comenzó a declinar la minería en Zacualpan. Eso explica que muchos zacualpenses emigraran hacia otros centros mineros. Entre quienes se fueron al Estado de Hidalgo estuvieron tres hermanos Castañeda Jaimes: Amador, Manuel y Justiniano.

Fue a Real del Monte, Hgo., donde ejercía su profesión un tío suyo, el doctor Gonzalo Castañeda Escobar, apenas tres años mayor que él. Manuel Castañeda Ríos, padre de Amador, y Gonzalo Castañeda Escobar fueron respectivamente los hijos mayor y menor de Juan Francisco Castañeda Popoca (1816-1898). Entre ambos medios hermanos había 27 años de diferencia.

Seguramente el asma fue uno de los factores que indujo a Amador a alejarse de la minería y en cambio, estudiar. En México obtuvo el título de licenciado en Derecho a los 27 años, en 1898. Sus hermanos Manuel y Justiniano se dedicaron a la minería en Taxco, Guerrero, Pachuca y Real del Monte, Hidalgo, aunque con frecuencia tuvieron estancias en Zacualpan. Las partidas del Registro Civil y las actas de bautizo de sus primeros hijos son un indicio de su presencia en distintos lugares.

Amador se desplazó menos. En 1898 ––recién graduado––comenzó a desempeñar cargos judiciales. Lo nombraron secretario de un juzgado de Pachuca, de donde pasó a Jacala, Hgo. como juez mixto de primera instancia en ese distrito judicial. En cierto momento fue juez de primera instancia en Real del Monte.

A Jacala, donde radicó al menos un año, lo acompañó Francisca Yslas Montaño, con quien habría de casarse diez años más tarde, en 1909. Eleuterio Amador, el mayor de los trece hijos que tuvieron, nació en Jacala en febrero de 1900[2]. Los demás hijos de la pareja nacieron en Pachuca, pero Amador volvió solo por Jacala, donde tuvo a su segundo hijo con Leonila Montes: Salvador Castañeda Montes, quien nació en 1902.

R.'s Bisabuela María Sabás Francisca Yslas Montaño 12 Oct. 1938 - Copy

Foto fechada 12 octubre 1938. Cuatro años después de la muerte de su esposo Amador Castañeda Jaimes.

Mi abuelo Amador (chico), primer hijo de mis bisabuelos Amador (grande) y Francisca. Meses antes de su muerte.

 

Mi bisabuelo consolidó su vida profesional y familiar en Pachuca. Adquirió una casa en la calle de Hidalgo, precisamente en el tramo famoso por alojar casas y despachos de los abogados, en cuya acera oriente estuvo la sede del Poder Judicial del Estado de Hidalgo, un edificio al que coloquialmente se le conocía como “los tribunales”[3].

Antes de formalizar su matrimonio ante el Registro Civil, en marzo de 1909, Amador Castañeda y Francisca Yslas procrearon, además de Eleuterio Amador, a Esperanza María del Corazón de Jesús n. 1901; Genoveva n. 1903, Raúl Remigio n. 1904; Herminia Otilia n. 1906 y Adolfo Timoteo n. 1908.

El 8 de marzo de 1909 en que Amador y Francisca (Pachita) se casaron por lo civil en Pachuca. El presidente constitucional y juez del Estado Civil, Alfonso María Brito, validó la unión una vez que los contrayentes reconocieron los hijos que habían tenido.  Los testigos fueron José Asiain, Emilio Asiain, Francisco de Olvera y Pedro Álvarez.

Después llegaron Julia Leonor n. 1910; Carlos Toribio n. 1912; Elena n. 1914; Enrique n. 1916; Laura n. 1918; Jorge n. 1922 y Oscar n. 1924

Imagino el dolor que causó a mis bisabuelos la pérdida de cinco hijos, particularmente la de Amador, primogénito de la pareja ––y abuelo mío––, quien se había casado pocos meses después de cumplir veinte años. A consecuencia de una crisis emocional se quitó la vida en la casa paterna el 12 de septiembre de 1922, casi dos años antes del advenimiento de Oscar, el benjamín de la familia. Mi abuelo eligió la propia casa paterna como sitio para privarse de la vida. Los otros cuatro hijos fallecieron víctimas de enfermedades. En la siguiente foto  muestro los ocho hijos que sobrevivieron.  Por varias razones estoy convencido que esta foto es parte de cuando la familia celebró el sexagésimo cumpleaños de Amador.

Licenciado Amador Castañeda Jaimes posando con su esposa Francisca Yslas Montaño y sus ocho sobrevivientes hijos para una foto en 1931. Esta foto conmemora el sexagésimo cumpleaños de Amador.

 

El censo de 1930 registró en la casa número 54 de la calle 4ª de Hidalgo a diez integrantes de la familia Castañeda Yslas: Amador y Francisca, Esperanza, Carlos, Elena, Enrique, Laura, Jorge y Oscar. Además, vivía con ellos Taide Montaño, prima tal vez de Pachita, quien era apenas dos años mayor que su sobrina Esperanza.  La hoja censal no registró a Genoveva, Herminia Otilia, Adolfo ni Julia Leonor, quienes murieron a temprana edad. Eleuterio Amador había fallecido en 1922, y Raúl Remigio, entonces de 26 años, probablemente estaba en México, donde estudió Derecho en la unam.[4]

Como síntesis de la alternancia de los períodos alegres y sombríos, concluyo que la de mis bisabuelos fue una familia unida y alegre. Basta imaginar la convivencia de trece personas en la misma casa.

Mi bisabuela Pachita vivía feliz con mi bisabuelo Amador. Aparte de sus múltiples tareas como ama de casa y madre de tantos hijos, lo ayudaba a escribir a máquina y a preparar sus documentos. Su carácter era alegre y extrovertido. Silbaba mucho. Una vez lo despertó a las cuatro de la mañana.

––¿Por qué andas chiflando tan temprano?

––Porque estoy contenta ––contestó Pachita.

Juntos hasta los últimos días.

 

Le gustaba cantar por la noche. En ocasiones también se levantaba la falda para bailar. Del mundo que la rodeaba, apreciaba el lado positivo, a pesar de que por aquellos años, como toda familia, sufrieran penurias económicas. Mi tía Elena recuerda que en una de esas épocas su madre dijo una frase que la pinta de cuerpo entero: Cuando menos dinero tenemos, mejor comemos porque echo mano de mis gallinas.

Entre las cosas que le desagradaban estaban las visitas esporádicas de Salvador, el hijo que mi bisabuelo Amador tuvo en Jacala. Salvador, quien radicó en Pachuca desde que su padre le consiguió un empleo en las oficinas de gobierno, pasaba por la casa para platicar con sus medios hermanos. Se casó en la capital del estado el 7 de septiembre de 1925 con Consuelo Lugo, originaria de Jacala.

Mi tía Carmen Castañeda Olea (1914-2012),  http://wp.me/p1ta3l-fN  hija del doctor Gonzalo Castañeda Escobar, me contó que cuando su padre y ella visitaban la casa de Amador, era característico el olor a eucalipto, cuyos frutos utilizaba Pachita para preparar infusiones que mitigaran el asma de mi bisabuelo.

 

Política y servicio público

 

A mi bisabuelo le tocó vivir la época de la turbulencia revolucionaria. Conviene aclarar que no fue un revolucionario activo en el sentido que lo fueron quienes tomaron las armas, o quienes arriesgaron su posición social, su patrimonio y aun la vida en la lucha contra el régimen porfirista. No obstante, participó en esa corriente y las circunstancias lo llevaron a vivir un momento brillante en su historia personal: recibir al presidente Francisco I. Madero como gobernador interino del Estado de Hidalgo en mayo de 1912.

Una vez titulado y establecido en Pachuca, como muchos abogados, ingenieros y médicos interesados en mantenerse al día en los conocimientos de sus respectivas disciplinas y ganar prestigio social, Amador Castañeda se integró al plantel docente del Instituto Científico y Literario del Estado, donde fue maestro de raíces griegas y latinas. Pertenecía a una generación de abogados que desde jóvenes se filiaron a los clubes liberales, corporaciones patrióticas, clubes antirreleccionistas y logias masónicas, donde la corriente de pensamiento político se orientaba por la legalidad y miraba al régimen con enfoque crítico, cuando no se le oponía abiertamente. Tenía 39 años cuando estalló la rebelión maderista contra el porfiriato.

En ese ambiente político y cultural, desde el 27 de mayo de 1900 un grupo de jóvenes profesionistas entre quienes se encontraban Fernando P. Tagle, Ramón M. Rosales, Jesús Silva Espinosa, Teodomiro Manzano, Eduardo del Corral y Agustín Navarro Cardona fundó en Pachuca la Corporación Patriótica Privada que junto con el Congreso Liberal Ponciano Arriaga de San Luis Potosí, fue pionero en la lucha contra la no reelección. La corporación fue el ejemplo para que se formaran otras similares en Atotonilco el Grande, Mixquiahuala, Omitlán, Tezontepec, Zacualtipán y Zimapán.

De este grupo es preciso destacar el nombre del contador, sociólogo y filósofo pachuqueño Ramón M. Rosales (1872-1928), quien encontró en un abogado apenas un año mayor que él no sólo una amistad leal, también un dominio de las cuestiones jurídicas que lo indujo a tomarlo como una especie de colaborador y asesor de cabecera. Ese abogado fue Amador Castañeda. Ramón M. Rosales era además un político militante. Había estudiado en la Escuela Nacional Preparatoria, en la Escuela Nacional de Comercio y Administración y en el Instituto de Ciencias de Nueva York. A los 23 años conoció la cárcel como opositor al gobierno de Díaz. Era natural que simpatizara con el movimiento maderista.

El 22 de mayo de 1909 Francisco I. Madero y Emilio Vázquez Gómez impulsaron la fundación del Partido Nacional Antireeleccionista en la Ciudad de México, cuyo antecedente fue el Club Antirreeleccionista de México, surgido a principios del mismo año.

Animados por las propuestas políticas de Madero, el contador Ramón M. Rosales y el notario Jesús Silva lucharon por instalar un club antireeleccionista en Pachuca. Sus actividades cobraron fuerza y el 15 de septiembre de 1909, cuando se disponían a invitar al pueblo hidalguense a unirse al Club Político Antireeleccionista de Pachuca, fueron arrestados.

1910 fue un año de intensa agitación política. En junio habría elecciones y 16 de enero, fecha significativa para los hidalguenses por ser el aniversario de la erección del Estado[5], establecieron el Club Antireeleccionista Benito Juárez. Lo presidió Jesús Silva; Ramón M. Rosales, el ingeniero Andrés Manning y Julián S. Rodríguez fueron los vicepresidentes, y  Rafael Vega Sánchez, tesorero. Entre las primeras actividades del Club estuvieron el lanzamiento de desplegados para propagar ideas revolucionarias, la postulación de Ramón M. Rosales como candidato a diputado federal y la invitación a Madero, el candidato a la presidencia de la República, a visitar Pachuca.

Don Francisco I. Madero fue a Pachuca de gira electoral el 29 de mayo de 1910, en un tren especial, invitado por el  Club Antireeleccionista  Benito  Juárez. Tocó al poeta y escritor Rafael Vega Sánchez darle el recibimiento en un mitin que se realizó en el Jardín Independencia. Rodrigo López fue el presentador y Enrique Bordes Mangel, abogado y militar guanajuatense ––poco después, uno de los redactores del Plan de San Luis––, el orador que expuso lo que Madero haría si resultaba electo presidente de la República. [6]

Ramón M. Rosales hizo campaña por la diputación con sus propios recursos. Para lanzarse a la lucha retiró todos sus fondos del Banco de México.

Las elecciones de junio de 1910 concluyeron con un fraude electoral. Porfirio Díaz resultó reelecto por enésima ocasión, en medio de un descontento generalizado y una creciente popularidad de Madero. El 6 de julio Madero fue aprehendido y encarcelado en San Luis Potosí, lugar de donde huyó después de lanzar el Plan que incitaba al país a iniciar una revolución a partir del 20 de noviembre.

Los pachuqueños tomaron en serio la proclama de Madero. Desde el 26 de junio, Ramón M. Rosales se unió con otros revolucionarios para planear un levantamiento armado en Veracruz. La idea era impedir que don Porfirio iniciara en paz un nuevo periodo gubernamental. Enviaron desde Pachuca personal, armas y dinamita. Ramón M. Rosales fue como delegado a la Convención Nacional  Antireeleccionista y se entrevistó con Francisco I. Madero, a quien ofreció su fortuna y sus conocimientos para la inminente lucha. Otros pachuqueños que secundaron la revolución maderista fueron Ricardo Pascoe, Antonio Ramírez, Emilio Barranco Pardo y Pablo Aguilar.

El 13 de noviembre de 1910, siete días antes de la fecha convenida para que la revolución estallara, Ramón Rosales fue sorprendido  en la Ciudad de México con armas y dinero para la causa. Le confiscaron todo y lo aprehendieron. Alrededor del 18 de noviembre de 1910 fueron aprehendidos Abel M. Serratos, Francisco Cosío Robelo y Loreto Salinas. Jesús Silva Espinosa cayó preso cuatro días más tarde, de manera que el 20 de noviembre de 1910, tanto Silva como Abel Serratos, Francisco de P. Castrejón, Francisco Noble, Eduardo Prunetti y Ramón M. Rosales, los líderes del grupo opositor más activo, estaban tras las rejas.

No obstante, en Hidalgo la Revolución prendió en Huejutla. En enero de 1911 Francisco de P. Mariel desconoció a Porfirio Díaz como presidente. El general Nicolás Flores tomó Jacala y se enfiló hacia Zimapán e Ixmiquilpan. El 15 mayo el general Gabriel Hernández tomó Tulancingo y al día siguiente, Pachuca. Ese acontecimiento obligó la renuncia de Pedro L. Rodríguez, el gobernador originario de Oaxaca, como el presidente Díaz, quien mantuvo el poder en Hidalgo desde 1901. Fue último gobernador porfirista en el estado. Renunció el 21 de mayo de 1911.

 

Finalmente cayó el régimen de Díaz. El octogenario dictador partió rumbo a Europa para no volver. Francisco de la Barra asumió la presidencia de la República el 25 de mayo de 1911 y después de las elecciones, don Francisco I. Madero, el 6 de noviembre siguiente.

De mayo de 1911 al 28 de junio de 1917, entre interinos y provisionales, Hidalgo registró 26 cambios de gobernador, reflejo fiel de la inestabilidad institucional que comenzó con la Revolución, se mantuvo durante el breve gobierno de Madero, se agravó a partir de la Decena Trágica y durante el huertismo, siguió con el levantamiento del ejército constitucionalista y terminó con la promulgación de la Constitución de 1917. La permanencia de los gobernadores durante esos seis años fue de uno a seis meses. Algunos personajes ocuparon el cargo más de una vez.

En la obligada transición entre el antiguo y el nuevo régimen, el licenciado Joaquín González fue el primer gobernador fugaz. Gobernó un mes y renunció ante el congreso estatal el 21 de junio de 1911. Lo sucedió Emilio Asiain, primer mandatario del maderismo triunfante, quien dos años antes atestiguó la boda civil de Amador Castañeda y Francisca Yslas). Meses después fue gobernador interino Jesús Silva, quien había permanecido en la Penitenciaria del Distrito Federal desde la víspera de las elecciones de 1910 hasta el 20 de mayo de 1911, en que fue liberado gracias a la caída de Díaz. Antes de que concluyera el año, asumió la gubernatura Ramón M. Rosales.

Como Ramón M. Rosales aspiraba a ser gobernador constitucional, electo bajo la presidencia de Madero, para ajustarse a la ley vigente dejó el gobierno interino en mayo de 1912 y promovió a Amador Castañeda para que cubriera el siguiente interinato. Fue en ese momento que el presidente Madero visitó Pachuca.

Arco estilo morisco erigido para recibir al Presidente de la República en 1912

Francisco I Madero en la plataforma del tren presidencial 1912

Sabemos que Madero estuvo de visita en la sede de la Legislatura local.  Existe una foto donde se pueden ver Ramón M. Rosales, Amador Castañeda y Francisco I. Madero.  Después de haber hecho varios intentos de adquirir esta foto, finalmente gracias al Licenciado Raúl Arroyo en Pachuca, Hidalgo dispongo de esta.

La foto nos enseña los daños causados por el tiempo.  Buscando un mejoramiento decidí  que fuera restaurada.

Tomando en cuenta que sería de interés para que el lector compare, adjunto las dos fotos con las esperanzas de que también note como estas dos fotos nos transportan a traves de 101 años.

Copia de foto original tomada en 1912. Solamente son tres los reconocidos. Empezando con Ramon. M Rosales de traje oscuro con puntos blancos (confeti), Amador Castañeda Jaimes, mi bisabuelo (con lo que parece ser un botón en su solape) y finalmente en el centro Presidente Francisco I. Madero.

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Copia de foto original restaurada en 2013. Solamente son tres los reconocidos. Empezando con Ramon. M Rosales de traje oscuro con puntos blancos (confeti), a su izquierda Amador Castañeda Jaimes, mi bisabuelo (con lo que parece ser un botón en su solape) y finalmente en el centro Presidente Francisco I. Madero.

Hasta donde los documentos asequibles permiten saberlo, Amador Castañeda gobernó el estado de Hidalgo de mayo a octubre de 1912. El 15 de mayo expidió el decreto # 946 de la xxii Legislatura del Estado cuyo artículo único consistió en una reforma al artículo 54 de la Constitución Política del Estado para prever a forma de sustituir al Gobernador en caso de falta absoluta. El 19 de octubre, el licenciado Miguel Lara asumió el siguiente interinato, de manera que Amador Castañeda permaneció en el cargo cinco meses.  Se facilita el documento PDF por solo hacer clic donde indicado.

Amador Castañeda Gov. Int. 1912  ← Favor hacer clic

El gobierno interino de Miguel Lara concluyó un mes después de que Victoriano Huerta mandó asesinar a Madero y a Pino Suárez para usurpar “legalmente” el poder. El 31 de marzo de 1913 llegó a Pachuca Agustín Sanguines para ocupar el siguiente gobierno interino. Lo envió Huerta.

Durante el dominio de los huertistas, Amador Castañeda se separó del servicio público y se dedicó a litigar.

El periodo de gobernadores interinos en Hidalgo terminó después del 5 de febrero de 1917 en que fue promulgada la Constitución. En las siguientes elecciones de gobernador constitucional del estado de Hidalgo salió triunfante el Gral. Nicolás Flores, hombre cercano a Venustiano Carranza. El general Flores tomó posesión del cargo el 28 de junio de 1917, y por recomendación de Ramón M. Rosales, designó como secretario general de Gobierno al licenciado Amador Castañeda.

En esa época, los mandatos del presidente de la República y de los gobernadores estatales duraban cuatro años. Nicolás Flores gobernó hasta el 31 de marzo de 1921. En el siguiente gobierno, Amador Castañeda fue designado como Magistrado del Tribunal Superior de Justicia. Ocupó esa magistratura durante el cuatrienio que terminó en marzo de 1925, y a partir de esa fecha reabrió su despacho. El litigio, la docencia y la masonería fueron sus principales ocupaciones.

Por razones de las cuales yo ignoro, en la lista de Gobernadores del estado de Hidalgo el nombre de Amador Castañeda reconociéndolo como Gobernador Interino junto son su tiempo de servicio al Estado de Hidalgo está omitido .  Incluyo su nombre en el siguiente documento.

Gobernadores del Estado de Hidalgo ← Favor hacer clic

 

Masonería

 

Amador a los sesenta años de edad (1931)

La masonería en Pachuca estaba regida por Supremo Consejo de México del Rito Escocés Antiguo y Aceptado. Hacia 1925, en la jerarquía masónica del Valle de Pachuca eran reconocidos con el grado 33º, el máximo, Ramón M. Rosales, quien ocupaba el puesto de Sapientísimo Maestro, y Alfonso Herrera. Genaro P. García ostentaba el grado 32º y un numeroso grupo había alcanzado el grado 14º de la masonería, denominado “de la Cámara de Perfección”. Entre ellos se encontraba Amador Castañeda.

En 1924, Amador Castañeda participó en la fundación de la Respetable Logia Simbólica “Unión Masónica” N° 49, que lo reconoció como su Venerable Maestro en 1926. Fue, además, figura de gran relieve en las Logias de Hidalgo “y de otros orientes”. El nombre de mi bisabuelo también aparece en el Cuadro de Honor de la Logia Capitular de Perfección “Esperanza” número 48, según el reconocimiento que mereció en 1930. En 1933 ocupó el cargo de II.’. Comendador en Jefe del Consistorio Regional N° 15, jurisdiccionado al Supremo. Consejo del R.’. E.’. A.’, y A.’ de los Estados Unidos Mexicanos.

La última distinción que Amador Castañeda recibió en vida fue de orden académico. Semanas antes de su merte, el Instituto Científico y Literario del Estado lo reconoció como decano del cuerpo docente. 

Amador Castañeda murió de una oclusión intestinal el primero de julio de 1934. Correspondió a su sobrino, el Dr. Hermilo Lamberto Castañeda Butrón, expedir el certificado de defunción.

 

*

Durante mi visita a Pachuca en 2011, con el interéss de saber más sobre mi bisabuelo hice el intento de visitar la Unión Masónica Nº 49, de la cual fue uno de los fundadores en 1924.  Desafortunadamente nadie estuvo.

En 2012, junto con mis primos Jesús Ríos Castañeda y Jesús Castañeda Téllez Girón, repetí el intento. Esta vez mi fortuna fue diferente porque encontramos a los hermanos de la logia y fuimos muy bien recibidos. Después que nos presentamos, nos estrecharon la mano e intercambiamos información histórica sobre Amador Castañeda Jaimes quien alcanzó el grado 32º en la masonería.

Sin ser miembro de esta Unión Masónica es poco lo que puedo decir, pero el trato que recibimos de los miembros de esta logia fue cálido y afectuoso. Guardo hacia ellos  aprecio y admiración por el respeto que expresan hacia mi bisabuelo como uno de sus fundadores. Una placa colocada en una de las paredes de la Logia testimonia este reconocimiento.

Placa de reconocimiento a su fundador Amador Castañeda

 

La familia Castañeda estaba por celebrar una asamblea días después de aquella visita,. Invité al hermano Oscar G. Vite Vargas, GR SRIO para que asistieran, considerando la oportunidad para que saludaran a la única hija sobreviviente de mi bisabuelo.

Durante la asamblea, mi tía Elena Laura Castañeda Yslas recibió de manos de los representantes de la Logia un Reconocimiento Post Mortem por todas las labores y desempeños como Venerable Maestro.

En esta foto vemos a mi tía Elena, única hija sobreviviente de Amador Castañeda dando gracias por el homenaje habiendo sido entregado por el hermano Oscar G. Vite Vargas GR∴SRIO. Oscar está a la derecha de Elena. Septiembre 2012

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RECONOCIMIENTO POST MORTEM
Amador Castañeda Jaimes

Las asambleas familiares de los Castañeda cuyo tronco común fue Zacualpan han sido acontecimientos singulares para reunir no solo a representantes de distintas generaciones, sino a miembros de las generaciones mayores que no se habían encontrado en mucho tiempo.

 

VISITA PANTEON

Antes de salir hacia Zacualpan, la tierra de mi bisabuelo, para continuar mis investigaciones sobre mis demás ancestros Castañeda, concluí mi estancia en Pachuca con una visita al Panteón Municipal donde reposan sus restos, para presentar mis respetos y limpiar su tumba.  Junto con mi bisabuelo están María Sabas Francisca Yslas Vda. de Castañeda “Pachita”, su esposa, y el primogénito de la pareja, mi abuelo Amador Castañeda Yslas.

Está foto fue tomada en 2011 cuando llegué a saber donde descansaban estos tres ancestros mios.

Esta foto fue tomada un año después en 2012.

Dentro del año de mis dos visitas, una en 2011 y la siguiente en 2012 se construyó un capilla al lado de la fosa de mi bisabuelo Amador.  Viviendo en el extranjero no tuve tiempo para resolver este detalle, durante ésta construcción le salpicaron cemento, el cual fue imposible limpiar en completo.

 

 

Ricardo Castañeda Guzmán

 

Doy gracias a todas las personas conocidas y familiares quien sin su ayuda este artículo no pudiera ser posible.  Especialmente a mi primo Rafael Rodríguez Castañeda por su co-autoría en  la investigación histórica y la redacción.

 


[1].  El 28 de julio de 1974 mi tía Lucrecia Castañeda Castañeda escribió a Juan Hernández Ángeles, el autor de la biografía, para darle información acerca del lugar donde su padre Manuel Castañeda le enseño que era el sitio donde la familia Castañeda Jaimes vivía.

“En el año de 1965 me llevó mi padre a conocer el pueblo de Zacualpan y desde una altura pude ver restos de paredes de adobe pintadas a blanco, de dos cuartitos pequeños y un cobertizo que supongo servía de cocina.  Había un terreno grande para sembrar, no había cactos, pues esa vegetación no es propia de aquella región.  El terreno es húmedo, tanto por su inclinación como por su cercanía al río; crecen en los alrededores árboles de flores blancas llamados por ahí casahuates, guayabos silvestres y algunos cafetos.”

[2]. La manera en que Eleuterio Amador Castañeda Yslas fue bautizado y registrado civilmente es un indicio de la distancia que Amador mantenía de la iglesia católica.  Primero Amador registró a este hijo el 19 de Marzo 1900 en la Villa de Jacala como hijo natural, sin mencionar a la madre de su primogénito. Luego, el 3 de junio de 1900, Francisca llevó a bautizar al mismo niño en la Santa Iglesia de Jacala de la Foranía de Ixmiquilpan como hijo natural, sin mencionar a Amador como padre. Con el tiempo, este hijo vendría a ser mi abuelo.

[3].  A este edificio del siglo xviii, antigua hacienda del Conde de Regla, también se le conoce como “La casa colorada”.

[4]. Raúl Castañeda Yslas sustentó su examen profesional el 30 de noviembre de 1939 y la unam le expidió el título de Licenciado en Derecho el 24 de abril de 1947.

[5]. El presidente Benito Juárez decretó la creación del estado de Hidalgo el 16 de enero de 1869.

[6]. Fuente: Compilación, investigación y redacción de Jonás Reyes Monzalvo en el portalhttp://bicentenario.hidalgo.gob.mx/index.php?option=content&task=view&id=90  

 

Comentarios en: "Licenciado Amador Castañeda Jaimes (1871-1934), Ex-Gobernador Interino de Hidalgo, México 1912" (3)

  1. Claudia Infante Castañeda dijo:

    Excelente trabajo primos. Es una investigación realmente muy completa.
    Felicidades.
    Claudia

  2. […] la siguiente foto, tomada en 1931, aparece Elena con sus padres, Lic. Amador Castañeda 1 y Francisca “Pachita” Islas, más siete de sus […]

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