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Zacualpan, Edo. De México, México

México

Crónica de un viaje

Zacualpan, Edo. De México, Mex.

                                                                               Ricardo Castañeda Guzmán

                                                                                                     Febrero de 2013

Hotel Posada Real

¡Cómo me gustaría nuevamente visitar el pueblo de Zacualpan!  Estuve en esa municipalidad en 2011 y 2012.  Cada vez que voy, quedo con los deseos de regresar, pero radico en el extranjero y por ahora solamente puedo desear.

Durante la última visita en septiembre 2012, mi primo Rafael y yo nos hospedamos en el Hotel Posada Real.  Este lugar de alojamiento está situado en la calle de Melchor Ocampo.

El propietario de la posada es José Abraham Jacobo Flores. Tanto José Abraham como el personal nos recibieron  con mucha atención.  Don José nos presentó a Miguel Ángel, quien fue nuestro guía.  Miguel nos llevó a los sitios que estábamos interesados  en visitar. Eran sitios donde recorrimos los pasos de nuestros ancestros.

Adjunto tres fotos de Zacualpan que contrastan los años en que fueron tomadas.  La primera data posiblemente del decenio 1920-30.  A la izquierda, en la parte inferior, podemos ver lo que ahora es el Hotel Posada Real.  En la segunda foto vemos el hotel hacia los años 1940-50.  Estas primeras dos fotos fueron un obsequio de don José Abraham Jacobo.  La tercera foto la tomé durante nuestra visita, en septiembre 2012.

Antiguo Zacualpan 1 (19..)

Antiguo Zacualpan 2 (19..)

   Antiguo Zacualpan 4 (2012)

Sé que en el porfiriato, en el edificio donde está el hotel estuvo una tienda de raya. Durante nuestra estancia, don José Abraham Jacobo Flores nos contó que este lugar fue un legado de su padre, quien a su vez lo heredó de su abuelo. Por coincidencia, con anterioridad fue propiedad del célebre médico Dr. Gonzalo Castañeda Escobar, quien fue tío de mi bisabuelo.

Cuando dimos vuelta a la manzana para estacionar el carro en la entrada posterior del hotel, me encontré con otra pequeña sorpresa:  El callejón limítrofe del predio se llama Gonzalo Castañeda. ¿Cómo llegó a ser nombrado así? Seguramente hay una historia, pero obviamente ha de ser porque el doctor Gonzalo fue un gran personaje y porque este callejón delimitaba lo que fue su propiedad.

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El doctor Gonzalo Castañeda viajó para estudiar lo más avanzado de la ciencia médica en su tiempo. Desde entonces añoró Zacualpan y a su regreso, buscó la ocasión de poseer un predio en el pueblo de sus padres, donde vivió su infancia. Después trabajó por varios lugares, y cuando finalmente se estableció en la Ciudad de México, probablemente comprendió que sus clases en la Universidad y sus tareas en el Hospital de Jesús le impedirían volver a radicar en Zacualpan. Tal vez ésta habrá sido una de las razones por las cuales vendió la casona, que fue adquirida por el abuelo de don José Abraham Jacobo Flores alrededor de 1936.

A las horas de la comida, don José, mi primo y yo tuvimos amenas pláticas sobre Zacualpan. Nuestras conversaciones traspasaron sobre unos deliciosos platillos que salieron  de la “La Cocina de Rosita”.  La siguiente foto muestra de una de las comidas que preparó Rosita, excelente cocinera. El plato exhibe unas sabrosas tortas de atún.  Junto con las tortillas de maíz azul, que don José sostiene, supe que no es preciso ir a un lugar extravagante para disfrutar de una buena comida

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Vista Panorámica

Ignoraba qué es lo que califica a un sitio cómo “Pueblo Mágico”. Por mi parte, Zacualpan, Edo. De México, cuenta con mi voto.  Puedo decir que aparte de su amistosa y agradable gente, su espléndida vista panorámica, su cómoda temperatura y sus numerosas capillas, Zacualpan tiene mucha historia.  Dentro de toda esa historia, existe un pedacito que le pertenece a mi linaje paterno, que por ahora alcanza hasta el siglo XVIII.

Aquí podemos ver La iglesia de La Inmaculada Concepción, respaldada por una vista panorámica que es típica de estos alrededores. Cualquiera que fuera el lugar que visitara, estaba seguro de que dispondría de una maravillosa vista. En la parte superior e izquierda podemos ver, a gran distancia los famosos y legendarios volcanes,  El Popocatépetl e Iztaccíhuatl.  El “Popo” es el piquito agudo y a su lado esta “La Mujer Dormida”.

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La foto fue tomada desde las alturas donde está situada la capilla del barrio de San José, donde cuenta la leyenda que velaron los restos de Cuauhtémoc, camino del sitio donde los aztecas lo inhumaron. Después de hablar con los vecinos del lugar, llegamos a saber que esta capilla fue la primera que se construyó en el Real de Minas de Zacualpan, hacia 1529.

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El Rincón de Castañeda

El libro de defunciones de la iglesia de la Inmaculada Concepción que cubre la primera mitad del siglo XIX  menciona que existía un sitio al cual los padres se referían como, “El Rincón de Castañeda”.  Aparentemente, en este sitio había una capilla y un cementerio.  Por ejemplo, una de las entradas del libro dice:

En el Cementerio de la Capilla del Rincón de Castañeda a tres de Junio se le dio

Sepultura Ecca. Al cadáver de Ma. Gertrudes Hernández…  3 Junio 1844.

Después de buscar en muchos lugares información sobre este sitio, llegué a Zacualpan con las esperanzas de que alguien supiera algo, pero nadie me dio información.  Lo que sí llegué a saber es que, pasando un lugar llamado “Barrio de Santiago”,  existe un sitio donde viven varias personas con el apellido Castañeda.

Dentro de los descendientes con este apellido vive un señor conocido como “Chucho” Castañeda, y como si fuera un día de buena fortuna, lo encontramos en casa con una de sus hijas.

Al principio, lo único que teníamos en común era el apellido Castañeda.  Conforme nuestra conversación tomó forma, la información que nos dio y la posterior búsqueda que hice sobre él en los censos de México 1930, he llegado a la conclusión que este “Chucho” es un pariente mío y un primo hermano de mi primo Rafael.  Su nombre es Juan Jesús Castañeda Ronces y nació en 1924.  Otro dato interesante que Chucho nos dijo fue, que el Dr. Gonzalo Castañeda Escobar era tío de su papá.

En la siguiente foto me encuentro con Chucho y Rafaela, una de sus hijas, afuera de su casa.  Durante esta visita, se me quedaron grabados los tronidos que hacia un guajolote mientras esponjaba el plumaje. Quería nuestra atención mientras conversábamos

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Al fin de nuestra visita le pregunté a Chucho y su hija que si sabían algo de un sitio que antiguamente era conocido como el Rincón de Castañeda.  Me dijeron que no, pero que el sitio donde radican es referido como “La Barranca de Castañeda”.  Después de cruzar toda la información que tengo, deduzco que muchos Castañeda han vivido aquí a lo largo muchos años, y llego a la conclusión de que La Barranca de Castañeda y el Rincón de Castañeda son el mismo sitio.

 

Barrio de Santiago

En el Barrio de Santiago, mi primo y yo visitamos la escuela secundaria Roque Díaz con el fin de entregar un ejemplar de la reedición que hicimos del Manuscrito de don Juan Castañeda para la biblioteca de la escuela. Pusimos el libro en manos del director, profesor Edmundo Martínez Rayón.

En su manuscrito, don Juan Francisco Castañeda cuenta muchos episodios de su vida en Zacualpan durante el siglo XIX y cómo los vivió junto con su familia.  Fue interesante entregar un ejemplar de este manuscrito, en la edición de 2012, a la escuela secundaria “Roque Díaz”, después de que don Juan nos dice que él trabajó de azoguero con Roque Díaz en 1838 en la Hacienda San José.

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En la foto, el director, Edmundo Martínez Rayón, de chamarra negra, sostiene el libro. Aparecen también la subdirectora, profesora Mercedes Mónica Flores Góngora, y otra profesora, de blusa anaranjada, de quien me da pena no recordar su nombre. Mostraron gratitud al recibir el manuscrito que escribió Juan Francisco Castañeda Popoca, mi re tatarabuelo. Mi primo Rafael está de chaleco gris/verde.

El Antiguo Panteón de Zacualpan

Fuimos al panteón con la esperanza de encontrar las tumbas de algunos de nuestros antepasados.  La mayoría de las fosas corresponden a personas que fallecieron en el siglo XX. Aunque todos mis ancestros son importantes, no encontré a los que más buscaba, mis tatarabuelos Manuel Castañeda Ríos y Josefa Jaimes.  Manuel fue el primer hijo de Juan Francisco Castañeda Popoca, quien escribió el manuscrito.

Dispongo de algunos datos familiares, pero no he dado con los registros eclesiásticos y civiles sobre ellos, me faltan sus actas de nacimiento y de matrimonio. Tengo  entendido que ambos nacieron y se casaron en Zacualpan. Manuel, en 1841 y Josefa, en 1843, y que contrajeron matrimonio en 1859. Tuvieron cinco hijos, de los cuales sobrevivieron cuatro. Félix Andrés fue quien falleció durante su infancia; Manuel, Justiniano, Amador, y Víctor llegaron a la edad adulta.

En Zacualpan hay dos cementerios, el nuevo y el viejo.  El siguiente video incluye fotos y video tomados en el panteón antiguo. Hubiera sido gratificante encontrar a mis tatas Manuel y Josefa durante esa búsqueda, pero lo único que puedo hacer ahora es seguir buscándolos en  archivos.  Aunque no encontré la fosa de mi tatarabuela Josefa Jaimes de Castañeda, le rindo homenaje reconociéndola en el título.

Distancia

Ha sido un placer haber llegado a Zacualpan en dos ocasiones.  No solo llegué a conocer parte de su gente, pero también a otros parientes que caminan sus calles al mismo tiempo que escribo estas palabras.   La distancia es mí peor obstáculo para poder regresar tan frecuentemente como yo lo desearía.

Aunque no ahí, entonces en otro lugar, o de otra manera seguiré tratando de calmar la sed que tengo, por saber más sobre mis Ancestros Castañeda.

7 de Febrero, 2013

La añoranza de Zacualpan del Dr. Castañeda (1869-1947)

Cómo mencioné, he viajado a Zacualpan, Edo. De México, con mi primo Rafael Rodríguez Castañeda en 2011 y 2012.  Entre las respuestas positivas que he recibido sobre este blog, tengo el placer de incluir unas apostillas que acabo de recibir de él, que ilustran un aspecto poco conocido del Dr. Gonzalo Castañeda Escobar: su nexo emocional con Zacualpan.

Nos proponemos indagar también el cariño entrañable que siempre ligó a Zacualpan con otros personajes que emigraron, como el licenciado José Amador Castañeda Jaimes (1871-1934), gobernador interino del Estado de Hidalgo en 1912, y el general brigadier Austreberto Castañeda Porcayo (1888-1943).

Asentaré fotos o videos en los lugares más apropiados, sean dentro o alrededor de los temas correspondientes.

Apostillas a la crónica del viaje a Zacualpan de Ricardo Castañeda

Hasta donde sabemos, el doctor Gonzalo Castañeda poseyó dos bienes raíces en Zacualpan: el predio rural situado en la cañada de la antigua cuadrilla de Santiago, que probablemente quedó intestado en beneficio suyo tras la muerte de sus padres y de Maximiliana y Bernardino, sus hermanos, y el predio urbano ubicado en la calle de Melchor Ocampo al que se refiere Ricardo Castañeda Guzmán en su Crónica de un viaje, que ahora ocupa el hotel Posada Real.

Hay diferencias entre el predio urbano y el terreno del actual barrio de Santiago. El predio cuyo frente se alinea a la acera poniente de Melchor Ocampo dista una cuadra de la plaza principal; al terreno del barrio de Santiago se llega después de caminar un tramo no muy largo a partir de la zona “urbana” de Zacualpan. El primero tiene una extensión medible en metros cuadrados; para el segundo, cuya delimitación es imprecisa, la unidad de medida más apropiada es la hectárea. Hay también algunas coincidencias: ambos sitios están en declive y ofrecen una vista maravillosa. Desde el primero, una parte de Zacualpan; desde el segundo, el verdor de la cañada.

Como Zacualpan ocupa la parte superior de un cerro, prácticamente es preciso bajar para dirigirse a cualquier barrio. Algunos están casi al mismo nivel de la cabecera municipal, lo cual supone subir nuevamente. Tal es el caso del barrio de San José y del panteón municipal, pero el barrio de Santiago está en una hondonada, en la cuna entre dos cerros cubiertos de vegetación.

DSCN9418 Santiago-cañada

El doctor Gonzalo Castañeda, dejó Zacualpan hacia 1881, a la edad de doce años, cuando salió hacia Cuernavaca para continuar los estudios que lo habrían de convertir en médico ilustre y prestigiado maestro de la Escuela Nacional de Medicina y luego de la Universidad Nacional. Salvo breves visitas durante sus vacaciones, no volvió a radicar en el pueblo de su infancia, aunque lo añoró toda la vida. Cuando se convirtió en dueño de la finca que habitaron sus abuelos, y años después, sus padres, la dejó a cargo de una familia de apellido Gama, que primero la usufructuó y a la postre tuvo en propiedad, gracias a una decisión del doctor Castañeda.

El terreno donde crecieron los Castañeda Escobar queda al lado del camino ––ahora de terracería–– que conduce hasta la capilla del barrio de Santiago, antes de cruzar el fondo de la cañada, que correspondió sucesivamente al río con pozas y cascada, escenario de la aventura con un duende que don Juan Castañeda Popoca narra en su manuscrito. Por muchos años, ese mismo río fue degradado en drenaje del pueblo, pero según nos contó Miguel Ángel Espíndola, está por ser rescatado y rehabilitado como río cuando estrenen una planta de tratamiento de aguas negras que está en construcción.

Capilla Barrio de Santiago

Según los recuerdos de doña Catalina Vera Peralta, viuda de Nava, originaria del barrio de Santiago y desde niña, vecina de la finca que fue de los Castañeda Escobar, ellos vivieron en una casa chiquita, hecha de adobe y teja, conocida como “la casa blanca”. Era un solo cuarto al lado de un guayabo que carecía de puerta, pero eso sí, estaba encalado de blanco. Tampoco tenía ventana, y el vano de la entrada se orientaba hacia abajo, donde había sembradíos. Manzanos y muchos duraznos; alfalfa y lechuga. Por algo se le quedó el nombre de La Huerta.

Doña Catalina nació en 1931 y llegó a vivir al terreno colindante por el lado de arriba en 1948, cuando casó con Jesús Nava. El año anterior había muerto el doctor Castañeda, a quien no conoció, pero supo de él y de sus esporádicas visitas al lugar. El terreno de doña Catalina lo compró su esposo con el producto de la venta de una vaca, y fueron capaces de edificar gracias a la ayuda del señor Vera Porcayo, padre de ella. Hicieron una casa semejante a la de los Castañeda, con adobe y teja, pero con ventana y portal. A la casa de doña Catalina la afectan ahora el deterioro y los años. Consta básicamente de un cuarto con refuerzos de ladrillo en los vanos de la puerta y la ventana. Según desciende la pendiente del cerro, doña Catalina vive arriba de La Huerta. Hacia abajo no hay signos que distingan el predio de la agreste vegetación de la cañada. Salvo la imaginación de los Castañeda descendientes, quienes observamos, tampoco hay indicios de la casita de adobe y teja que allí existió.

Ignoramos cuándo y cómo el doctor Castañeda adquirió el predio urbano donde ahora está el hotel Posada Real. Don José Abraham Jacobo Flores, el dueño del hotel, posee el documento notarial que prueba la operación de compraventa. Allí constan los nombres de su abuelo como comprador y de Gonzalo Castañeda Escobar como vendedor.

La hija y los nietos del doctor Castañeda recibieron con escepticismo tanto la noticia de esta antigua posesión como de la compraventa notariada. Cuando se enteraron que existía evidencia documental, les surgieron interrogantes: “Esa casa debió ser de mi abuelo pero por alguna razón nunca la mencionó” ––dice Claudia Infante Castañeda.

La oquedad en la historia que hay detrás deja lugar a las conjeturas: acaso el doctor Castañeda reservó la noticia de esa posesión como una sorpresa para el momento en que hubiera terminado de habilitarla, según un sueño, una ilusión del tamaño de su nostalgia. O tal vez la acumulación de los años y el cansancio de su agenda, repleta de consultas e intervenciones quirúrgicas, de clases y prácticas médicas, lo indujeron a cancelar el proyecto de volver a Zacualpan.

No sabemos.

Es demasiado lo que todavía debemos indagar.

RRC

Febrero de 2013

Últimamente, agrego una foto más aclarada del antiguo panteón de Zacualpan, Edo. de México, Mex.

Panteon antiguo I

Gracias

Haciendas y minas de Zacualpan, Edo.de México, México

Haciendas y minas de Zacualpan, Edo. de México

Ricardo Castañeda Guzmán

Todo tiene su historia, y para contarla, se necesita saber personajes, lugares, y fechas.

Actas y registros nos dicen que Alejandro Marcos de Castañeda de Labra nació el 23 de abril 1781, y fue bautizado 5 días después en la iglesia parroquial del Real, y cabecera de  Nuestra Santa María Zacualpan de minas[1], Edo. De México, México.  Sus padres fueron Nicolás de Castañeda y María Antonia de Labra, vecinos de la cuadrilla de Santiago[2].

En veinte de febrero 1808, en la misma parroquia, Alejandro contrajo matrimonio con María Antonia Josefa Popoca, doncella de dieciocho años de edad.  En el acta de matrimonio ambos fueron registrados como originarios y vecinos de la cuadrilla de Santiago.

Alejandro y Josefa tuvieron cuatro hijos; María Guadalupe n. 1808, María Tomaza Eutimia de la Trinidad n. 1810, Juan Francisco[3] n. 1816 y Juan Felipe Neri n. 1820.  Después de varias generaciones, Alejandro Marcos y María Antonia llegan a ser mis quintos abuelos.

Los padrones de La Parroquia de Santa María, Zacualpan Edo. De México, nos enseñan que en 1834 Alejandro Marcos y María Antonia vivían como familia, con sus dos hijos, Juan y Felipe en la cuadrilla de Santiago.  Las hijas no están incluidas en estos registros, probablemente porque eran mayores de edad y ya habían contraído matrimonio.  Pienso que vivían en Taxco, porque en sus memorias Juan expresó su deseo de visitarlas durante un viaje que iba a hacer por esos rumbos.

Alejandro Marcos trabajó las minas de Zacualpan como azoguero, y su acta de defunción nos dice que falleció de dolores de cascado el 27 de octubre 1837.  Estar cascado, en la jerga de los mineros, significaba haber enfermado de silicosis, como consecuencia de tanto respirar el polvo de las minas.

Con el propósito de mantener vivo el esfuerzo que Juan Francisco hizo para escribir un manuscrito, que incluye algunos detalles sobre las haciendas y minas de Zacualpan, ahora mezclo con ellos, nuestras propias experiencias durante un viaje a este municipio.

En la siguiente foto podemos ver a don Juan Francisco Castañeda Popoca.  Sentada a su izquierda está María Gabina de Jesús Escobar Mojica, su segunda esposa.  De pie están sus tres hijos, Bernardino, Maximiliana, y Gonzalo, de traje negro.

Juan falleció de bronquitis el 5 de octubre 1898.  Su acta de inhumación de los registros civiles nos dice que fue enterrado en un lugar especial del mortuorio del mineral  de Zacualpan.  Los restos de Juan, su esposa Gabina, y dos de sus tres hijos, Bernardino y Maximiliana ahora descansan dentro de la iglesia de La Inmaculada Concepción del mismo municipio.   El traslado ocurrió en 1928 tras la petición del hijo menor Gonzalo.


[1]Ahora La Parroquia de La Inmaculada Concepción

[2] También conocido como El Barrio de Santiago

[3] Blog 26 oct. 2012 Los Duendes de Zacualpan

Hacienda Santa Efigenia

Juan Francisco nos cuenta que en 1826 Alejandro Marcos, su padre, trabajaba como azoguero en la Hacienda Santa Efigenia donde un alemán llamado Gustavo Epstein era el administrador.

Un día Alejandro Marcos recibió de unos niños que estaban cortando flores una “mazorquita”.  Juan llama a ese fruto “La Belladona”,  y la describe como algo parecido a la mazorca de maíz, de dos pulgadas o más, colorada, del color de un colorín.

Alejandro Marcos sospechó que esta planta fuera venenosa, y seguramente, cuando don Gustavo Epstein la vio, le dijo que en su tierra usaban esta planta para producir un veneno que podía ser administrado a los enemigos.

Interesado en saber más sobre esta planta, me referí a      http://es.wikipedia.org/wiki/Atropa_belladonna  La Belladonna (Atropa Belladonna) es un arbusto de Europa, el norte de África, y el oeste de Asia, también se puede encontrar en partes de Norteamérica.

Después de ver cómo describen La Belladona científicamente, pienso que definitivamente se ve como una “mazorquita”, especialmente antes de que la flor se abra.  Por coincidencia, la palabra colorín  también se usa cuando se termina de contar un cuento.  Usando la palabra, yo diría;

“Colorín colorado,

Éste cuento se ha acabado,

-En este caso-,

…para quien el veneno,

 Le ha sido administrado”.

Hacienda San José

 

Mi casa está rodeada por árboles y vegetación, y de noche sé lo que es estar afuera, en medio  de este ambiente sin iluminación.

En 1838 Juan trabajaba de azoguero en la Hacienda San José con don Roque Díaz.   Una noche sin luna y el cielo con algunas nubes iba hacia su casa. A un lado del camino vio un bulto, algo blanco del tamaño de un hombre.

Con el propósito de identificar al individuo y entender la situación, lo saludo.  El “individuo”  no le respondió.

Pensando que éste individuo probablemente era un ladrón y que posiblemente podría robar alguno de sus animales, se volvió a confrontarlo más directamente.

A un poco de distancia, pidiéndole lumbre para que se fumaran un cigarro, el individuo siguió sin responderle.

Juan se acercó machete en mano. Vio que el bulto era un tronco de cacahuate seco con una rama colgante que el viento movía. Justamente Juan se refiere a este incidente como otro espanto en su vida.

Hacienda Santiago

 

Brincando casi doscientos años hacia el presente, mi primo Rafael y yo hicimos un viaje a Zacualpan, edo. De México.  Con la ayuda de nuestro guía Miguel Ángel, tuvimos el placer de conocer a Eduardo Gama y su hijo Rafael.  Eduardo es propietario donde se encuentran las ruinas de la antigua Hacienda de Santiago.

En este sitio todavía podemos encontrar pruebas y huellas históricas, que revelan cómo era la vida minera dentro de estas haciendas que existían hace varios siglos.

La naturaleza tiene la costumbre de reclamar lo que el hombre abandona, y conforme hacíamos nuestro recorrido, era evidente como la vegetación imponía su capricho dentro de cada hueco.  Encontré gratificante, ver el orgullo con que padre e hijo preservan los restos de estos edificios.  A brazo partido y con machete mantienen a raya el crecimiento de la vegetación.  Sé lo que significa esta tarea con el esfuerzo sostenido que me exige el área verde que rodea mi propia casa.

Estoy muy agradecido a ellos por no solamente habernos permitido estar en su propiedad, pero también por su disposición para compartir todo lo que saben.  Aunque se trate de un botón de muestra, es parte de la grande historia de México.

Con la ayuda del siguiente video, podemos ver los restos de la Hacienda de Santiago y uno de sus molinos llamado San Pedro, muy erecto, firme, y lleno de historia que solamente los años le pueden conceder.  Con el propósito de aclarar unos detalles un audio le prosigue.

Hacienda Gama de La Paz

Solamente estuvimos en Gama de La Paz por unos minutos, pero fue suficiente tiempo para grabar un corto video de los restos de esta hacienda, el cual ahora lo compartimos.

Una pequeña posibilidad existe que mi sexta abuela, esposa de mi sexto abuelo Nicolás de Castañeda era originaria de Gama.  Su nombre era María Antonia de Labra, madre de mi quinto abuelo Marcos del cual escribo al principio de este blog.  En uno de los registros, el padre de la santa iglesia se refiere a ella como María Antonia de Gama.  En esos tiempos los padres acostumbraban mencionar el origen de la persona en lugar del apellido.  Para estar seguro tendré que buscar dentro de más registros.

Mina del Alacrán

 

El viaje de Zacualpan hacia la mina del Alacrán hubiera sido ideal hacerlo en Jeep.  El camino era de terracería, angosto, con varias curvas, en ciertos momentos muy pronunciadas frente a los precipicios.  La topografía consistía de muchos cerros y árboles típicos de esa región.  La temperatura estaba como yo digo, “de camiseta”.   El aire tan pura como son las gotas de agua lluvia, pero las cuales uno no puede acarrear hasta el fin de su vida.  Hermoso lugar en su propio derecho.

Dentro de la propiedad donde se encuentra esta mina, nos encontramos con Margarito Pérez Rodríguez.  No estoy seguro si oficialmente es el velador de los restos de esta mina, pero ahora que vive en este sitio, mantiene un interés personal en cuidarla.

Mientras yo andaba tomando videos, mi primo Rafael Rodríguez grabó una conversación con Margarito, la cual ahora compartimos en este blog.

En esta corta presentación sobre unas haciendas y minas de Zacualpan Estado de México, México he presentado pedacitos que podrían ser de interés para el lector.  Mis deseos son haberlo logrado.  Por  parte mía y de mi primo Rafael Rodríguez Castañeda, doy gracias.

Ricardo Castañeda Guzmán

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