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Jesús Castañeda Escobar (Zagal)

Partida en desventaja

 

A varios ancestros de la familia Castañeda les tocó vencer condiciones adversas durante su infancia. Dejar atrás abandono, orfandad, desolación familiar, cambio de identidad, escasa escolaridad y maltrato para fugarse a otro lugar, adquirir un oficio, independizarse, fundar un negocio, y luego, un matrimonio de más de cincuenta años y una familia de cuatro hijos son méritos considerables. Tal fue, en síntesis, la vida de Jesús Castañeda Escobar, cuya identidad fue ese nombre durante la mayor parte de su vida. Mas afirmar que Jesús Castañeda Escobar logró todo eso es, al mismo tiempo, inexacto. Su nombre original fue Francisco Blas, y su apellido materno, Zagal.

Afirmar que Jesús —o Francisco Blas— Castañeda Zagal fue el cuarto de los siete hijos que tuvieron Bernardino Castañeda Escobar y Guadalupe Zagal Caballero es cierto. Fue el de en medio. Mas afirmar que fue el cuarto de siete hijos es inexacto. Para él no existieron los gemelos, primogénitos de la pareja. Marcos murió a temprana edad y Erminio salió rumbo a Orizaba, adoptado por Guadalupe Jaso de Castañeda, la esposa legal de Bernardino. De manera que en la práctica, Jesús fue el segundo hijo. Nació el 7 de agosto de 1907 en Tezicapán, municipio de Zacualpan, estado de México. Antes que él nació Esperanza; después, llegaron Bertha, Francisca y Soledad.

Jesús tenía aproximadamente ocho años cuando su madre los abandonó y al poco tiempo murió su padre. Nunca perdonó el abandono materno. Pero además, los sufrimientos de su infancia guillotinaron de su garganta la voz a todo intento de contar esa etapa de su vida. Hasta donde sabemos, nunca habló de su niñez a nadie.

“Y ahora, ¿qué hacemos con estos niños?”. Un concilio de adultos, sus familiares cercanos, tomó decisiones drásticas. La primera fue suprimirles el apellido de quien no merecía que lo llevaran. En cambio, les pusieron el apellido materno de su padre. La segunda fue enviar a los cinco huérfanos a Orizaba, con Guadalupe Jaso, quien probablemente ofreció hacerse cargo de ellos. Llegaron a alterar la vida de doña Guadalupe, de Lupita, su hija, joven profesora de veintidós años, y de Erminio, el hijo adoptivo, a quien ella rebautizó como Leopoldo en memoria del segundo hijo que tuvo con Bernardino y que perdió veintisiete años atrás. Así se llamó ese niño durante sus dos meses de vida[1].

Los cambios de nombre fueron comunes entre la mayoría de los hermanos Castañeda Zagal. De los gemelos, a uno lo registraron como ‘Erminio’, y al año siguiente lo bautizaron como Juan Aurelio, de modo que ‘Leopoldo’ fue el cuarto nombre que recibió —y el definitivo. A Marcos le ocurrió algo similar: lo bautizaron como Ricardo Adulfo.

Ignoramos en qué momento Francisco Blas pasó a llamarse ‘Jesús’, su nombre conocido el resto de su vida. Para la hermana que le siguió, el primer nombre fue Susana. La misma semana del registro civil la llevaron a bautizar como Susana Bertha Margarita. De esos tres nombres, se le quedó ‘Bertha’. Finalmente, a la hija menor la registraron como Ninfa y la bautizaron como María Ninfa Soledad Juana. Cuatro nombres, de los cuales prefirió —o eligieron— Soledad. Únicamente Esperanza y Francisca tuvieron un nombre consistente.

Después del concilio familiar, Esperanza, Jesús, Bertha, Francisca y Soledad partieron de Tezicapán rumbo a Orizaba bajo la custodia de alguna tía cuyo nombre ignoramos. El viaje a Zacualpan, y de Zacualpan, a Toluca, fue un camino largo a lomo de bestia; experiencia a la cual los niños no estaban acostumbrados. Durante el trayecto lloraban con frecuencia. Una forma de acallar su llora consistió en asustarlos con los rostros desfigurados y lenguas de fuera de los colgados en las ramas de los árboles que encontraron en diversos tramos del camino. Esto ocurrió hacia 1916, cuando las facciones revolucionarias luchaban con encono y se daban muerte entre sí.

No existen registros del recibimiento que tuvieron en Orizaba. Sabemos que Guadalupe, hija mayor de Bernardino Castañeda y por ende, media hermana de los huérfanos, era tan —o más— enérgica que su madre. Era doce años mayor que Esperanza. A Jesús le llevaba catorce años. Leopoldo era solamente cuatro años mayor que él, pero la diferencia no radicaba tanto en la edad como en la actitud: Leopoldo se empeñaba en restregar en cara de los recién llegados su condición de hijo de familia y su engreimiento. Acaso no sabía que Esperanza, Jesús, Bertha, Francisca y Soledad eran sus hermanos porque a él lo apellidaron Castañeda Jaso, igual que a Lupita.

Suponemos que doña Guadalupe y Lupita se dieron cuenta desde un principio que el carácter y la edad de Esperanza, la mayor —rondaba los doce años—, resultaban demasiado problemáticos para intentar someterla, porque pronto hubo un arreglo para que fuera a vivir a Pachuca con sus medios hermanos. Es probable que Austreberto o Rosario solicitaran que así fuera. El asunto es que fue la primera que radicó en Pachuca, donde cursó estudios que años después culminaron con la carrera de profesora.

Sabemos que la suerte de Jesús y de Bertha fue distinta a la de su hermana mayor y a las menores, quienes se avinieron a su nueva circunstancia sin mostrar signos de rebeldía; además, al poco tiempo las internaron en un colegio de monjas. En cambio, Jesús y Bertha plantearon a su madrastra y a su media hermana una relación conflictiva. En consecuencia, los trataron con el rigor disciplinario en boga por aquellos años. Los castigos que recibieron fueron atroces, entre ellos, la combinación del físico con el psicológico: a cualesquiera de ellos le ordenaban ir a la tienda a comprar las varas de membrillo que después les romperían sobre las piernas.

Sobre la vida emocional de estos hermanos podemos suponer la angustia durante el castigo; el dolor y la depresión; sus rencores y sus sueños, sus añoranzas en medio de la tristeza. Tal vez se preguntaban por qué eran huérfanos o bien, cuál era la suerte de Esperanza, la hermana mayor que fue a dar a Pachuca. Bajo esas condiciones — aproximadamente cinco años— cruzaron por su tercera infancia e ingresaron a la adolescencia.

 

Conjeturas sobre una fuga

 

La rebeldía de Bertha fue castigada con una crueldad que le dejó huellas perennes en la piel. Jesús no soportó más y a los catorce años huyó. Su propósito fue dirigirse a Pachuca. Suponemos que se subió a un tren y que entre las horas de espera en las estaciones y las lentas travesías, llegó a su destino dos o tres días después. No sabemos si llevaba dinero para comprar comida; lo seguro es que cargaba con el sentimiento de culpa por la insubordinación y la huida. Ignoraba cuál sería la reacción de sus medios hermanos, sus tíos y demás parientes establecidos en Pachuca ante la escandalosa noticia de que había escapado.

Al llegar a Pachuca, su primer impulso le recomendó no buscar de inmediato a sus parientes, sino reconocer el terreno. El azar llevó a Jesús al panteón civil, donde consiguió trabajo y vivienda como simple mozo, de manera que empezó a convivir entre sepultureros y aguadores. No sabemos cuánto tiempo llevaba trabajando allí el día en que su destino dio un giro inesperado.

Era administrador del panteón civil don Luis Rodríguez Raz Guzmán, cabeza de una de las familias zacualpenses que emigraron a Pachuca en los decenios anteriores. Don Luis, más su esposa, tres hijos y el padre viudo vivían en la casa construida para el Administrador, a la entrada del propio cementerio. Enriqueta Berdeja Porcayo, su esposa, era media hermana del general Austreberto Castañeda, de manera que allí llegaba de visita el militar revolucionario cuando iba a Pachuca. Don Luis era su compadre.

El azar quiso también que allí el General encontrara a su medio hermano. Un mediodía Jesús se apareció en el patio donde don Luis agasajaba a su cuñado y compadre. Austreberto y Jesús se reconocieron. Jesús echó a correr.

––Traigan a ese muchacho ––ordenó el militar. Mozos y sepultureros salieron a perseguirlo. Don Luis quedó azorado y Austreberto explicó:––Compadre: ese muchacho es mi hermano.

Jesús llegó a rastras o casi, muerto de miedo. No sabía qué iban a hacer con él. Se sentía culpable sin serlo. El encuentro entre los hermanos fue estrujante. Don Luis comprendió todo sin mayores palabras y con la solemne autoridad que solía ejercer sobre su familia mandó llamar a Rafael, Enriqueta y Miguel, sus tres hijos.

––Chucho, óiganlo bien, es su hermano. A partir de ahora lo tratarán así, como hermano.

 

El oficio de impresor

 

Austreberto Castañeda, integrante de la facción obregonista del ejército y uno de los ocho medios hermanos que Jesús tuvo por la rama paterna, redimió a Jesús de la orfandad. Austreberto era diecinueve años mayor. Vivía la plenitud de su madurez y de su carrera; de manera relevante destacaban su jerarquía militar y don de mando. Esos factores influyeron para que el General se convirtiera a partir de entonces en una figura paterna para Jesús.

De esta manera Austreberto guió sus pasos y le abrió puertas a su siguiente empleo. Del panteón civil pasó como aprendiz a los Talleres Gráficos del Estado, donde su habilidad lo llevó a dominar en poco tiempo todas las funciones de la imprenta: desde la lava de rodillos y platinas de las prensas hasta la impresión, cuando ésta se realizaba manualmente, metiendo con la diestra el papel en blanco mientras la siniestra sacaba el pliego anterior. Ante las cajas tipográficas pasó de la distribución de caracteres móviles a la composición de textos para un nuevo impreso. Aprendió también el arte de la encuadernación, ahora casi extinto. Finalmente, allí cultivó amistades con jóvenes del gremio que perdurarían toda su vida.

Tras sus años de aprendizaje, Jesús decidió ser impresor. Hacia 1930 alcanzó el rango de oficial en los talleres gráficos, cuando ya había madurado la idea de independizarse. Nuevamente recurrió a su hermano y Austreberto lo ayudó a comprar una prensa, así como lo esencial para que montara su propio taller.

Empezó su trayectoria de impresor independiente en un local próximo a la cuchilla que forman las calles de Las Cajas y Agustín del Río, a espaldas de los ventanales que permitían ver y escuchar las prensas de los talleres gráficos estatales y cerca de donde Austreberto alquiló una casa para doña Margarita, su madre, antes de que le comprara casa en el callejón de Río de la Loza. La imprenta quedaba también a pocos pasos de la calle de Carpio, donde por entonces vivía el General con Ana María Rivera, su esposa, y sus primeros ocho hijos. La imprenta ocupó el mismo inmueble en que estaba la tienda del señor Barranco. La zona era conocida como El caballito.

 

APC (1) Ana Austreberto y  Jesus

Ana María Rivera, Austreberto y Jesús Castañeda circa 1930. Los niños probablemente sean Blanca y Gonzalo Castañeda Rivera.

Jesús tuvo una juventud enamoradiza. Entre las muchachas más significativas para su corazón estuvieron Gertrudis, de quien no sabemos nada más que su nombre, y Piedad, una veinteañera, tercera hija de una familia de siete que vivía dos callejones cerro arriba, en Rafael Lavista. Con Piedad Carrasco formalizó el noviazgo; pidió su mano y planeó el matrimonio.

A Austreberto le compró la parte sur del predio de Río de la Loza, donde sólo quedaban sus hermanas tras la muerte de doña Margarita, y trabajó con entusiasmo para construir su casa. Jesús encargó el proyecto a un ingeniero, quien propuso una edificación vertical de dos o tres plantas, para superar la irregular pendiente del cerro, pero durante los fines de semana él mismo cogía pico y pala para cavar cimientos y conformar terraplenes. Le entusiasmó la idea de sacar la cabeza en medio de aquella hondonada del callejón y tener un gran ventanal en la planta alta para ver enfrente la panorámica del cerro de San Cristóbal y la ciudad al sur.

Inexplicablemente Piedad cambió de parecer, fue impía con Jesús y rompió el compromiso matrimonial. Tan abrupta decisión lo lastimó profundamente. Pero como reza el refrán, un clavo saca a otro clavo: Jesús sufría ese nuevo abandono cuando a Pachuca llegó Bertha —quien para entonces era ya bailarina de teatros de revista— a visitar a sus hermanos, con una encantadora compañera de tablados. Los atractivos de esta mujer deslumbraron a Jesús, ella correspondió sus requiebros y él dejó todo, inclusive la imprenta, para irse con la amiga de Bertha en un viaje de despecho que se prolongó hasta que agotó sus ahorros para la fallida boda con Piedad.

Mientras tanto la imprenta entró en crisis. Los empleados no tenían idea de cómo suplir la ausencia del patrón y administrarla; por el contrario, se quejaron con todo mundo de que no recibían su salario. Corrían los primeros años del decenio de 1930; tiempos en que la crom[1] —organización obrera que antecedió a la ctm[2] atendía y respaldaba cualquier reclamo de los trabajadores, y los empleados de Jesús plantearon una demanda laboral. El caso merecía la requisa y remate de la imprenta para indemnizarlos. Como la ausencia de Jesús se prolongaba, Austreberto intervino y habló con los trabajadores:

Jesús Castañeda (izq.) y Onofre Azpeitia, impresor amigo suyo, ante la fachada del taller, recién establecido en la calle de Allende.

 

–– Yo no soy dueño de la imprenta.  Mi hermano es el que ordena––les dijo, y desactivóel conflicto laboral con los arreglos indispensables.  Cuando Jesús estuvo de vuelta, afrontó la situación y tomó nuevamente las riendas del taller, Austreberto completó su intervención, dáandole una buena reprimenda.

Fundación de El Arte Gráfico

 

Jesús se recuperó de aquella crisis emocional y en corto tiempo consolidó su pequeña empresa. Hacia 1933 pensó en la conveniencia de ubicarse en un lugar céntrico y alquiló un local sobre la acera poniente del primer tramo de Allende, calle cercana al mercado Benito Juárez por el norte y a la plaza Independencia por el sur. Allí quedó instalada la imprenta que subsiste hasta nuestros días. En 1989, tras la muerte de su padre, Jesús Alejandro. y Rolando, los hijos mayor y menor de Jesús Castañeda, se independizaron entre sí y ahora, sobre la misma calle existen dos imprentas frontales. La de Rolando se quedó con el local; la de Jesús Alejandro, con el nombre.

Jesús rompió la convención en boga —al menos en Pachuca— de bautizar con su apellido la imprenta que fundó.

 

Fundación de la familia

 

Tras un discreto y firme noviazgo, María Camerina Téllez Girón, una muchacha pachuqueña, y Jesús Castañeda Escobar se presentaron en la parroquia de la Asunción acompañados de los padres de ella y los testigos de ambos, para formalizar su intención de casarse. Esto ocurrió el 2 de agosto de 1935, a tiempo para que corrieran los trámites eclesiásticos de rigor. Cuando el párroco indagó por el consentimiento de paterno, don Abundio Téllez Girón y doña María Espinosa Herrera asintieron. Jesús declaró ser originario de Tezicapán, hijo de Bernardino Castañeda y de Margarita Porcayo, ambos difuntos. Una declaración creíble. Todo mundo sabía que era hermano del general brigadier Austreberto Castañeda Porcayo y que su domicilio era Río de la Loza 10, domicilio donde también vivían Rosario Castañeda Porcayo y Esperanza y Francisca, sus hermanas, más Leonor Berdeja, hija soltera de doña Margarita.

Jesus y Esperanza circa 1931

Por parte de la novia atestiguaron su identidad, religión y celibato los abogados Luis Pérez Reguera y Horacio Ramírez Reyes. Como testigos, acompañaron al novio Armando Madariaga, tipógrafo, quien declaró conocerlo desde que fueron compañeros de taller, y Rafael Rodríguez Berdeja, uno de sus tres hermanos por decreto cordial, quien declaró que conocía a Jesús “hacía cerca de veinte años, con motivo de haber vivido juntos desde Tezicapán”. Otra mentira creíble.

La boda se efectuó mediante las ceremonias civil y religiosa el 21 de agosto de 1935, día en que la novia cumplía 25 años. En el Registro Civil, Jesús declaró sus antecedentes en los mismos términos que lo hizo 19 días antes en la iglesia. La novedad más significativa fue el hecho de que sumara como testigos a Porfirio del Castillo, a Francisca Islas Vda. de Castañeda, su tía, a su primo Carlos Toribio Castañeda Islas; así como al doctor Gonzalo Castañeda Escobar, hermano de su padre y a su esposa, María Luisa Olea de Castañeda.

Austreberto, quien había acompañado a su hermano a pedir la mano de María Camerina, no estuvo presente en la boda. Se lo impidió una misión militar distante de Pachuca. Compensaron esta ausencia sus hermanas Soledad y Bertha quienes viajaron desde Orizaba y México, respectivamente. A Soledad la acompañaron Antonio Arana, su esposo, y su pequeña hija, María Teresa. Presumiblemente en esa ocasión Bertha llegó sola. Francisca, también presente, radicaba en Pachuca desde hacía cuatro años. Esperanza no sólo asistió: esa mañana vio salir a su hermano en traje de novio de la casa donde convivieron varios años.

Con motivo de la boda de Jesús, los hermanos Castañeda Zagal se reunieron en Pachuca nuevamente, alrededor de veinte años después. Sobre la escalera, en el plano intermedio, Bertha, Jesús y Esperanza; al frente, Soledad y Francisca. Al fondo, en el corredor de la casa de Río de la Loza 108, tras las flores de una maceta se aprecia a Camerina, a la sazón novia de Jesús, quien sostiene en brazos a María Teresa Arana, la primogénita de Soledad y de Antonio Arana —de corbata y saco blanco—, quien espera que fotografíen a los cinco hermanos.

Jesús y María Camerina fundaron una familia de cuatro hijos: Jesús Alejandro, Sergio, Hilda y Rolando, quienes nacieron entre 1936 y 1942. Durante casi veinte años la familia vivió en la casa que Jesús edificó en Río de la Loza, y en 1953 se mudó a las plantas superiores construidas en el mismo predio donde fundó El Arte Gráfico.

Desde un principio, El Arte Gráfico reflejó no sólo las inquietudes estéticas del impresor, sino también del grupo de amigos que la frecuentaba. Entre ellos, los poetas Bibiano Gómez Quezada, Genaro Guzmán Mayer y Rogelio Meraz Rivera; los periodistas David López y López y Ernesto R. Ahumada; Adrián Guerrero, editor de El Observador; Rafael Rodríguez Berdeja, impresor y periodista; Medardo Anaya Armas, pintor; Tomás Fonseca y el profesor Salvador Salgado.

Todos compartían un ambiente festivo y bohemio donde también hacían efervescencia inquietudes sociales y políticas. No es extraño, por tanto, que tres años después de fundar El Arte Gráfico surgiera el proyecto de hacer un periódico. Al respecto, en agosto de 2005 Anselmo Estrada Alburquerque, periodista pachuqueño, publicó un artículo que describe el nacimiento de Renovación: [1]

 

En 1936 nació en Pachuca un nuevo periódico con maquinaria más moderna que el vespertino El Observador. [Con] el empuje de combatientes revolucionarios y la técnica tipográfica de un entusiasta impresor: Jesús Castañeda Escobar, el coronel Porfirio del Castillo, el diputado constituyente de 1917, Rafael Vega Sánchez y Luis Ramírez Cruz crearon el periódico Renovación que, en sus inicios, fue dirigido por el último de los citados, autor del lema romántico digno de la época: “Acallad a la prensa y habréis amordazado al heraldo de la conciencia pública”.

Renovación

Los voceadores de Renovación

 

El lunes 6 de julio de 1936 apareció la primera edición de Renovación que, de semanario, se convirtió en pocos años en bisemanario y trisemanario, con seis v ocho páginas, secciones de información general, sobre todo política, así como de artículos editoriales y trabajos de poesía. La nota roja[2], que en ese tiempo no era tan prolífera como ahora, ocupaba en casos excepcionales la primea plana.

 

Hace 20 años, en entrevista, don Jesús Castañeda reveló que e! nombre de Renovación fue escogido porque en la década de 1930 no podían expresar libremente las ideas. Meses antes del nacimiento de Renovación había cerrado el periódico El Yunque, que dirigían Rafael Vega Sánchez y el coronel Porfirio del Castillo, un tanto porque resultaba incosteable y otro por las presiones políticas que ejercían funcionarios del gobierno del Estado y algunos caciques.

 

Por esa razón, los colaboradores de Renovación se afanaron por mejorar el periodismo informativo…

 

Los principales redactores en la etapa inicial fueron los integrantes de ese grupo. La función de gerente la alternaron varios de ellos y Jesús Castañeda fungió la mayor parte del tiempo como director y editor.

Renovación se formaba a mano. Tres o cuatro empleados levantaban —es decir, componían con tipos móviles de 8 y 10 puntos— los textos de noticias y columnas. Durante muchos años, el formador fue Vicente Ruiz Guijarro, El Loro. Federico Pérez fue uno de los cajistas. Multitud de originales informativos, literarios y de opinión salieron de la única máquina mecanográfica de que dispuso la redacción de El Arte Gráfico durante mucho tiempo: un regalo de Francisca, hermana de Jesús, quien la adquirió con el primer pago de sus salarios acumulados como secretaria de los Servicios Coordinados de Salubridad.

Al principio, los pliegos del periódico fueron producto de las prensas que soportaban el ramal donde cabían dos planas. Conforme la imprenta progresó, Jesús adquirió una prensa horizontal donde era posible imprimir cuatro planas a la vez.

Hacia 1940 Jesús compró el predio que le había alquilado a la señora Ángela Jiménez Cornejo Vda. de Mejía. Sólo durante un año pasó el taller a un local en la acera de enfrente, donde trabajó mientras edificó la planta baja, destinada a la imprenta, con sólidos cimientos y columnas, previstos para edificar después la casa familiar Castañeda Téllez Girón.

 

Madurez y estabilidad

 

Asombra la consistencia con la cual Jesús Castañeda fue alcanzando las metas que se propuso, sobre todo, si se toman en cuenta sus desventajosas circunstancias iniciales. Uno a uno, dio pasos que consolidaron el rumbo de su vida, su economía, su familia y su personalidad misma. Fue impresor porque se lo propuso. Pudo conformarse con eso, pero pronto cambió su condición de empleado para emprender su negocio. Su matrimonio fue para toda la vida, lo mismo que sus afectos y amistades.

La pobreza de sus primeros años fue material, no moral; luego, tuvo bases para ser esencialmente un constructor. La carencia de afecto durante su infancia no canceló su capacidad de dar y recibir amor. La falta de escolaridad no derivó en limitaciones; supo aprovechar las oportunidades que tuvo. El abandono y el maltrato no amargaron su carácter; mostró siempre un talante festivo y sonriente, pleno de ingenio y sentido de humor para convivir con familiares y amigos. La dureza disciplinaria no lo curtió; si bien fue un padre y un patrón estricto, a la postre revelaba su empatía y su disposición a comprender.

Un día apareció por Pachuca una mujer que tuvo noticias de que allí vivían Esperanza, Jesús y Francisca, y fue a buscarlos. Se llamaba Guadalupe Zagal. Ignoramos los pormenores; sólo sabemos que Jesús fue el primero en negarse a verla. Lo mismo hicieron sus hermanas. Este rechazo fue congruente con una renuncia previa en lo profundo de su corazón y con su silencio absoluto sobre todos los episodios de su infancia.

En el curso de su vida, Jesús Castañeda se sobrepuso a otros tragos amargos. La inundación que sufrió la ciudad de Pachuca el 24 de junio de 1949 fue uno de ellos. Ese día, la familia Castañeda Téllez Girón andaba de paseo por Puebla para celebrar el onomástico de Jesús, fiesta movible que coincidió con el día de San Juan.

Hacia las cinco de la tarde comenzó el aguacero. Durante varias semanas Pachuca había sufrido una acusada sequía, de manera que parecía una bendición la lluvia que derivó en tromba. En los cerros del norte se generó un caudal cuyo cauce debió ser el río de las Avenidas, convertido entonces en un ducto acanalado que cruzaba la ciudad de norte a sur. Nadie se dio cuenta que el cauce estaba obstruido con la lenta acumulación de basura y desperdicios arrojados desde el mercado Benito Juárez, punto donde se desbordaron las aguas. La corriente borrascosa se encauzó por las calles aledañas, Hidalgo y Allende, principalmente.

A cincuenta metros de la zona oriente del mercado, los empleados de El Arte Gráfico vieron cómo el nivel del agua comenzó a subir; bajaron la cortina metálica y ascendieron por la rampa que utilizaban los albañiles. Desde la planta alta observaron cómo la calle de Allende se convirtió en río que arrastró personas y puestos aledaños al mercado.

Los Castañeda Téllez Girón estaban en pleno festejo cuando Jesús recibió la noticia. Regresó de inmediato. La imprenta sufrió serios daños. Quedaron averiados los motores de las máquinas impresoras que estaban a ras del piso. De esta forma, el acontecimiento que en Renovación debió ser la gran noticia, fue la causa que anuló las condiciones materiales para publicar el periódico.

El hueco informativo que Renovación dejó, lo ocupó al día siguiente El sol de Hidalgo, cuyo primer número, impreso en México, apareció al día siguiente con textos e imágenes sobre el desastre.                                                                                                                              

Renovación luchó por mantener su sitio en la preferencia de los lectores, pero la competencia fue avasalladora. Con ánimo de modernizar la imprenta y continuar en competencia, Jesús adquirió un linotipo; recurso que dotó al periódico de mayor inmediatez entre los hechos y la publicación de las noticias. Para ello, Gabriel Castelán, el linotipista, ponía todo su empeño, pero con el tiempo Renovación fue decayendo. Después de haber sido diario, volvió a ser bisemanario, luego semanario y publicación irregular. Los propios colaboradores decían que terminó siendo un periódico religioso porque salía cuando Dios quería. La edición postrera apareció en 1970.

 

Los frutos otoñales

 

El paso del tiempo consolidó a El Arte Gráfico como imprenta para todo orden de publicaciones. Por otra parte, fue la escuela donde aprendieron el oficio los hijos y varios sobrinos de don Jesús.

Entre las decenas de miles de impresos que ha producido es posible destacar un tema recurrente: la difusión sobre la vida y obra de los ancestros Castañeda. Como ejemplos significativos conviene mencionar el folleto in memoriam sobre el licenciado Amador Castañeda Jaimes en su tercer aniversario luctuoso; el obituario sobre el general Austreberto Castañeda; la síntesis biográfica del doctor Gonzalo Castañeda Escobar y en los tres años recientes —2011-2013—, las ediciones progresivas del libro que contiene el manuscrito de don Juan Castañeda Popoca y el Diccionario Castañeda, la primera de las cuales constó de 200 entradas y la más reciente, de 430.

Otro aspecto de la consolidación de su vida consistió en poner en orden su patrimonio. En el caso del predio donde fundó su imprenta y su casa, con todo y haberlo adquirido desde el decenio de los cuarenta, don Jesús formalizó la escritura correspondiente más de cuarenta años después, el 9 de enero de 1985.

Acaso lo hizo porque conforme avanzaban los años sintió minada su salud. Lentamente disminuyeron las manifestaciones de su gusto por la vida, fiestas, comidas y tragos con amigos; bromas, risas y coches. Su primer automóvil lo adquirió en los cuarentas, y una de sus satisfacciones era renovarlo, no tanto porque hubiera caído en el consumismo de poseer últimos modelos, sino porque hubo años en que le gustó un modelo en particular.

Tuvo la satisfacción de ver a sus cuatro hijos casados, así como de convivir con sus nietos y de celebrar sus bodas de oro más tres años adicionales. Sus últimos meses de vida estuvieron afectados por un carcinoma que se le extendió sobre las vías respiratorias.

Jesús Castañeda Escobar [Zagal] murió en Pachuca, el 7 de abril de 1989.

 

Este trazo biográfico se nutre de la historia oral que nos han legado Esperanza Castañeda Zagal (1905-1993) Enriqueta Rodríguez Berdeja (1909-1991), Miguel Rodríguez Berdeja (1912-1990), Francisca Castañeda Zagal (1912-1998), Jesús Alejandro Castañeda Téllez Girón y de manera relevante, Margarita Castañeda Rivera.

Rafael Rodríguez Castañeda

Montaje en ancestroscastañeda: Ricardo Castañeda Guzmán


[1].  Anselmo Estrada Alburquerque 7 de agosto de 2005, Milenio Hidalgo, p. 12.

[2]. Periodismo especializado en dar cuenta de accidentes fatales, delitos y asuntos policiales.


[1]. Siglas de la Confederación Regional Obrero Mexicana.

[2]. Siglas de la Confederación de Trabajadores de México, surgida en 1936.


[1]. Leopoldo Castañeda Jaso (n. Ago. – m. 28 Oct. 1888).

El 21 de octubre de 2013 publiqué en este blog un espléndido grupo de fotografías de la antigua Pachuca, Hidalgo. La mayoría de estas imágenes fueron capturadas por el famoso fotógrafo pachuqueño José Bustamante Valdés alrededor de 1910.

El link de ese artículo es http://ancestroscastaneda.wordpress.com/2013/10/21/fotos-antano-pachuca-hidalgo-mex/  Ahí explico la forma en que conseguí estas valiosas imágenes.

Cuando uno se embarca en una investigación o empieza hacer preguntas, en muchos casos surge la oportunidad de conocer y conversar con especialistas de varias profesiones cuyo conocimiento y buena voluntad hacen la búsqueda aun más interesante y enriquecen los resultados. Esa feliz experiencia me ocurrió con el abogado pachuqueño Raúl Arroyo. Presidente de la Comisión estatal de los Derechos Humanos del Estado de Hidalgo. 

Soy de la opinión de que solamente una persona que mantiene en gran estima a la gente de su pueblo merece ocupar un puesto que contiene las palabras “Derechos Humanos”.

Por razones de distancia geográfica todavía no lo conozco personalmente. No obstante, gracias a la amistad que lleva con mis familiares y a la correspondencia vía Internet he tenido el placer de tratarlo.  Mientras llega el día en que tengamos oportunidad de estrecharnos las manos, hemos dialogado sobre un interés común: la historia del estado de Hidalgo, en particular, la de Pachuca, y los personajes que le han dado lustre a través de los siglos.

Hace unos días, Raúl Arroyo me hizo llegar una lista que identifica a los personajes que aparecen en una de las fotografías que publiqué, y que ocuparon un sitio en la Legislatura del estado de Hidalgo con el gobernador  Pedro L. Rodríguez.  La foto a la cual me refiero es la siguiente.

 

Pachuca, Hidalgo. Primera Legislatura del gobierno del Sr. Pedro L. Rodríguez

 

De pie, de izquierda a derecha:

 

1.  Dip. Jesús Rodríguez

2.  Dip. Luis Hernández

3.  Dip. Lic. Enrique Barredo

4.  Dip. Lic. Miguel Lara

5.  Dip. Bernabé Bravo

6.  Dip. Lamberto Revilla

7.  Dip. Fortunato Andrade

8.  Dip. Ing. Eduardo Fernández

9.  Sr. Ramón Rosales, oficial mayor del Congreso.

 

Sentados,  de izquierda a derecha:

 

10. Dip. Ing. Carlos F. de Landero

11. Lic. Francisco Hernández, secretario general de gobierno

12. Sr. Pedro L. Rodríguez, gobernador del estado

13. Dip. Lic. Ignacio Durán

14. Dip. Lic. Carlos Sánchez Mejorada.

 

El licenciado Raúl Arroyo mantiene su propio sitio de red www.raularroyo.com el cual he visitado varias veces.  Cuando navegué por allí, encontré artículos que me llamarón la atención.  Uno titulado; El General Frijolito y otro,  Luis F. Rodríguez Raz Guzmán, administrador del cementerio.  El cementerio al cual se refiere este artículo no es otro que el panteón municipal de Pachuca, Hidalgo, cuya fachada fue motivo de otra de las fotografías de Bustamante, tomadas en 1910.

Por ahora no agregaré detalles de esas historias, solo daré un dato que indirectamente se asocia a Luis F. Rodríguez Raz Guzmán: Miguel, el menor de los hijos de don Luis se casó con Francisca Castañeda Zagal, un ancestro Castañeda.

Ricardo Castañeda Guzmán

Editor: Rafael Rodríguez Castañeda

 

Los números de 2013

Recuento de 2013

El blog y mi gratitud

¿Qué significa bloguear?  Para mí significa la posibilidad de escribir sobre temas y experiencias de mi interés y compartirlos con quienes espero y deseo que encuentren información interesante. Significa también el deseo de difundir conocimientos sobre mi familia y establecer contacto con personas o familiares que pudieran ampliarlos y extenderlos.

Con ese propósito pedí a mi nieta que me ayudara a  establecer un sitio en Internet, y gracias a su ayuda instauré el sitio titulado ancestroscastaneda en WordPress.com

Han pasado un poco más de tres años desde la implantación del sitio y a través de ese tiempo aprecio que la información de cada artículo en el blog solo pudo ser puesta ahí con la ayuda de muchas personas. Son demasiadas para intentar nombrarlas en una página.  Esa ayuda asume formas específicas. Soy capaz de identificar el tiempo que cada colaborador tomó fuera de sus ocupaciones para añadir información, datos específicos, cuentos y fotos vía teléfono, correo e Internet. Más que nada, reconozco la disposición de distraerse de sus propios compromisos para atender mis peticiones de datos. A ancestroscastaneda lo conocen como mi blog, pero la realidad es que yo solo he transferido esa ayuda a una pantalla blanca con letras negras.

Debo destacar los casos en que dos de mis primos fueron los autores. Por ejemplo, el artículo Como difunto insepulto, Un Cementerio en Zacualpan, Edo. De México, Mex. lo escribió Rafael Rodríguez Castañeda y otro, titulado Carmen Castañeda Olea (1914-2012) es obra de Claudia Infante Castañeda y Rafael Rodríguez Castañeda.

Cada fin de año WordPress.com me envía estadísticas que presentan de manera sencilla el tráfico que a través del año se mantuvo en ancestroscastaneda y he tomado la opción que WordPress me da para compartirlo en blog mediante este nuevo artículo.  Espero que 2014 sea otro fructífero año con las nuevas historias que serán publicadas.

Para información del lector, la tercera edición del Manuscrito de mi re tatarabuelo Juan Francisco Castañeda Popoca, junto con el Diccionario Castañeda y los resultados de mi YADN está siendo publicada.  A quienes interese este libro pueden adquirirlo con solo hacer contacto con la Imprenta Castañeda, Allende 107, Centro Histórico, Pachuca, Hgo., México.  (771) 715 53 34 y 50, o i_castaneda@prodigy.net.mx

Entre otros episodios de su vida, Juan Castañeda, mi re tatarabuelo, cuenta cómo rescató a Manuel, su primer hijo y mi tatarabuelo de las fuerzas liberales alrededor de 1860. No obstante el carácter —digamos— personal de estos episodios, en mi opinión, con sus narraciones, don Juan abre una ventana hacia el pasado rural de un pueblo mexicano y nos pinta imágenes sobre la vida cotidiana en México durante el siglo xix.

Vivimos en una época en la cual la tecnología nos facilita el contacto con otros, por remoto que sea el sitio donde se encuentren. Basta que tengan acceso a Internet y sepan usar sus herramientas.

Detallar las vidas de mis antepasados ha sido como bajar una cubeta a un pozo cronológico

Cuando uno busca el agua indispensable para la vida, no importa lo oscuro o profundo que sea el pozo. Así imagino el descenso al pasado, sobre todo si la cubeta sube llena de información con datos sobre la biografía de mis antepasados. Sus vidas me ayuden a entender mí propia vida.

Gracias a todos por ser y tomar parte en ancestroscastaneda.wordpress.com

Ricardo Castañeda Guzmán

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2013 de este blog.

Aquí hay un extracto:

Un tren subterráneo de la ciudad de Nueva York transporta 1.200 personas. Este blog fue visto alrededor de 6.200 veces en 2013. Si fuera un tren de NY, le tomaría cerca de 5 viajes transportar tantas personas.

Haz click para ver el reporte completo.

Ricardo Castañeda Guzmán

21 octubre, 2013

En muchos casos, cuando se busca se encuentra.

Durante los últimos dos o tres años he llegado a reconocer que a partir de la invención de la fotografía y los consecuentes años, a muchos de mis ancestros les gustaba ir a estudios con el propósito de retratarse.  Uno de los estudios fotográficos de  Pachuca que frecuentaban era el de José Bustamante Valdés.  La cámara captaba su imagen en sus mejores vestiduras y  sin hacer sonrisas.  Después mandaban hacer copias, y dedicándolas con cariño se las enviaban u obsequiaban a sus amistades, seres queridos o familiares.

La foto o retrato era montada dentro de  un cuadro de cartón que tenía la siguiente información impresa en bajorrelieve; Fotografía Artística  J. Bustamante Valdés, 4a de Matamoros Número 1, Pachuca.  Algunas de las veintisiete fotos y retratos que serán presentadas más adelante exhibirán este detalle.  Conforme pasó el tiempo, José Bustamante Valdés tuvo descendencia porque se añadieron dos palabras en los marcos: … e hijo.

En el proceso de  saber más sobre este fotógrafo Pachuqueño, me enteré que por descendencia tuvo  una nieta llamada Josefina Bustamante Paz cuya situación o paradero desconozco.  Aparte de desear el privilegio de conversar con ella,  me gustaría saber si nos pudiera decir algo sobre la vida y trabajo de su abuelo José Bustamante Valdés.  Hay pocas publicaciones con pedacitos de historia sobre este gigante de la fotografía Mexicana, pero en mi opinión, están ligeramente escritas y al mismo tiempo no se encuentran muy disponibles al público.  Sí algún lector nos pudiera dirigir hacia una biografía llena de buena y substantiva información sobre él, pido que comparta esta información dejando un comentario.

Es posible que José Bustamante también tuvo un estudio en Puebla porque en mi posesión tengo un retrato de mi tío tatarabuelo, el Dr. Gonzalo Castañeda Escobar la cual tiene una dedicatoria a su esposa Teresa.  En la parte trasera está impreso un logo que dice: Fotografía Americana, Bustamante, Calle de La Independencia Núm. 2, Puebla.

Las veintisiete fotos a las cuales me refiero están dentro de la Nettie Lee Benson Latin American Collection, Universidad de Texas en Austin, U.S.A.  En esta biblioteca se encuentra la colección titulada Photographs of  Pachuca, Hidalgo, México y la marcan circa 1910.  Las fotos son de 8 X 10, en blanco y negro y montadas.  Estas fotos fueron tomadas por varios fotógrafos, pero en gran parte se le da crédito a José Bustamante Valdés (fotografía artística).  Los varios fotógrafos pudieron haber sido sus empleados.  A través del tiempo estas fotos llegaron a ser del dominio público y así es como las adquirí, sin ningún costo.  Siendo éste el hecho, ahora las comparto con quien llegue a visitar este blog.

Las imágenes son de edificios de gobierno, monumentos, haciendas de beneficio, minas y vistas panorámicas.  La resolución en estas fotos es excelente debido a que están en formato TIFF, dándonos la oportunidad de magnificación para poder leer  rótulos en las paredes de ciertos edificios y acercarnos más hacia los rostros de los personajes y ver ciertas cosas en más detalle.  Siendo muy pesado el formato TIFF, WordPress solo me dejo montarlas en JPEG, pero aún así, con su sistema de HD (Alta Definición) la resolución es excelente.

La información que se puede adquirir sobre estas fotos es limitada.  Solo conseguí las fotos.  Lo único más que llegué a saber sobre este archivo, es que la lista fue compilada el 26 de agosto, 1980 y la información básica reescrita en octubre de 1995.

Para mí estas fotos son muy representativas de un Pachuca que yo conocí hace más de sesenta años y me trasladan a una ciudad de la cual durante mi niñez solo conocía diez cuadras.  Cuando soplaban los vientos de esta ciudad conocida como La Bella Airosa, tenía que cubrirme la boca para no respirar  el polvo, pues existían más terrenos que edificios.

Ahora el cemento no solo corre hacia Tizayuca, sino también  hacia los cerros dando la impresión que los está ahogando.  En esos cerros buscaba chilitos de cacto, camaleones y lagartijas.  Hablando de “animalitos”, tengo recuerdos de cuando se venían las numerosas lluvias y yo encontraba cantidades de “ranitas” dentro de los charcos en los terrenos donde ahora se encuentra el Palacio de Gobierno.  En esos campos de tierra y piedra también jugaba el Club de Fútbol Pachuca.

Cuando las lluvias se volvían aguaceros y todavía corrían las aguas por las calles de Guerrero, las banquetas estaban muy altas, desde estas alturas dejaba flotar mis barcos hechos de papel, pues mi padre ocupaba un portal en el Mercado de Barreteros donde vendía telas, rebozos, ropa y zapato minero[1].

Dejando los recuerdos a un lado, las fotos están tituladas:

1       Pachuca. Vista al noroeste.

2       Pachuca. Vista de norte a sur.

3       Pachuca. Vista: sur-suroeste.

4       Pachuca. Vista al oeste.

5       Pachuca. Vista al norte y parte del este.

6       Palacio de Gobierno, Pachuca.

7       Diez miembros de la Primera Legislatura del Estado de Hidalgo.

8       Primera Legislatura del Gobierno del Sr. Rodríguez, Pachuca.

9       Palacio de Justicia: entrada.

10    Monumento a Hidalgo, Pachuca. “Al benemérito Miguel Hidalgo, que proclamó que proclamó la independencia de México el 16 de setiembre de 1810.”

11    Banco “Hidalgo.” Pachuca.

12    Teatro Bartolomé de Medina, Pachuca. Fachada.

13    Torre Del Centenario.

14    Parque “Porfirio Díaz.” Entrada.

15    Instituto Literario, Pachuca. [Fondo: “Observatorio Meteorológico”]

16    Portada del Panteón Municipal, Pachuca.

17    Hacienda de Beneficio “La Blanca.”

18    Hacienda de Beneficio “Guadalupe.”

19    Hacienda de Beneficio “Purísima Grande.”

20    Hacienda de Beneficio “San Francisco.” Pachuca.

21    Hacienda de Beneficio “Sta. Gertrudis.” Pachuca.

22    Mina “Barrón.” Pachuca.

23    Mina “S. Juan La Blanca.” [Con la fecha, 28 abril 1910.]

24    Mina “La Dificultad.” Real de Monte. Hidalgo.

25    Mina “El Pabellón.” Pachuca.

26    Mina “Sta. Gertrudis.” Pachuca.

27    Mina “El Xotol.” Pachuca.


  ↑Favor hacer clik

 Usando el mouse  la foto  se puede aislar magnificar y desplazar.

Pachuca. Vista al Noroeste

En esta foto podemos ver hacia centro, cargado hacia la derecha el Instituto Científico Literario y Autónomo con su torre de Climatología, parte del cerro de San Cristóbal y La Torre del Centenario (Reloj de Pachuca), ambos también hacia el lado derecho.

Pachuca. Vista de Norte a Sur

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Pachuca. Vista Sur, Sureste

El domo del Convento de San Francisco y parte del valle de Tizayuca son muy visibles en esta foto.

Pachuca. Vista al Oeste

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Pachuca. Vista al Norte y parte del Este

Mejor vista hacia el cerro de San Cristóbal.

Pachuca. Palacio de Gobierno

Desfile ante el Antiguo Palacio de Goberno, Pachuca, Hidalgo

Primera Legislatura del Estado de Hidalgo

Gracias al Licenciado en Derecho Raúl Arroyo, Presidente de la Comisión de Derechos Humanos, podemos saber que esta foto es de 1869 donde se pueden ver los diputados federales por el Estado de México que integraban la legislatura que erigió el estado de Hidalgo. Entre ellos están los que después serían sus dos primeros gobernadores, Antonio Tagle y Justino Fernández, y el principal precursor, don Manuel Fernando Soto.

Pachuca. Primera Legislatura del gobierno del Señor Rodríguez.

Nuevamente dando gracias al Licenciado en Derecho, Raúl Arroyo, encontramos a los diputados integrantes de la legislatura local antes de la Revolución, con el gobernador Pedro L. Rodríguez.  Sentados están, de izquierda a derecha el diputado Ingeniero Carlos F. de Landero y Castaños, director también de la Compañía de Real del Monte y Pachuca; Licenciado Francisco Hernández, secretario federal de gobierno; el gobernador; y en el extremo el Diputado Licenciado Carlos Sánchez Mejorada Sr.  De pie, en el extremo derecho, don Ramón Rosales, oficial mayor del Congreso.  Los demás en la fila son Diputados.

Pachuca. Palacio de Justicia

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Pachuca.  Monumento a Hidalgo

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Pachuca. Banco de Hidalgo.

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Pachuca. Teatro Bartolomé de Medina

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13 (2)

Pachuca. Torre del Centenario (Reloj de Pachuca).

El reloj de Pachuca, es mi favorito monumento de Pachuca.  Este acompañante que ha sido símbolo del centro de Pachuca por muchos años está siendo puesto a un lado de la misma conforme ella crece.  Pero como si tuviera alma yo la siento mucho en mi corazón, pues yo jugaba en sus pisos de mármol durante mi infancia.

Pachuca. Parque Porfirio Díaz

El Licenciado en Derecho Raúl Arroyo también nos dice que el parque se construyo en las huertas del convento de San Francisco a mediados del siglo XIX, luego se le puso el nombre del presidente, pero al triunfo de la Revolución se le cambio por el de Hidalgo, el nombre que conserva hasta hoy.

Pachuca. Instituto Literario

Este instituto ahora es nombrado La Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, UAEH.

Pachuca. Portada del Panteón Municipal

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Pachuca. Hacienda de Beneficio La Blanca.

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Pachuca. Hacienda de Beneficio “Guadalupe”

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Pachuca. Hacienda de Beneficio “Purisima Grande”

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Pachuca. Hacienda de Beneficio “San Francisco”

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Pachuca. Hacienda de Beneficio “Santa Gertrudis”

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Pachuca. Mina “Barrón”

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Pachuca. Mina “San Juan La Blanca”

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Real del Monte. Mina “La Dificultad”

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Pachuca. Mina “El Pabellón”

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Pachuca. “Mina Santa Gertrudis”

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Pachuca. Mina “El Xotol”

Espero que estas fotos hayan sido de agrado para el lector tanto como son para mí.

Doy gracias a la Biblioteca Nettie Lee Benson, Universidad de Texas en Austin, USA por esta colección, el Licenciado en Derecho Raúl Arroyo por su valiosa información y a mi primo Rafael Rodríguez por aclarar unos detalles.

Ricardo Castañeda


[1] Zapato nombrado con el minero en mente

Una de las varias hondonadas que se encuentran en Zacualpan, Edo. De México, Mex.

Hondonada

Desde cualquier lugar de Zacualpan, es posible disfrutar de una vista panorámica portentosa. Los fundadores del pueblo eligieron la estratégica cima de un cerro dominante. La gran hondonada que la naturaleza zanjó al oriente magnifica todavía más la sensación humana de poseer con la mirada un vasto territorio bajo un celaje limpio, o con nubes impecables. Una infinita gama de verdes reviste aquí y allá el azul de las montañas.

Hacia el oriente, al fondo del irregular oleaje de la orografía, antes de los tiempos de la contaminación la gente podía mirar todos los días la cumbre nevada del Popocatépetl. Hacia el poniente la mirada se topa con un cerro demasiado cercano, donde se asienta el barrio de la Vera Cruz, una de las más antiguas cuadrillas del pueblo. Este contraste destaca las distancias. Hacia el sur, la vista se detiene en un prominente cerro y se pierde en la lejanía de la Sierra Madre Occidental.

Oleaje de la orografia

Oleaje de la orografía

Al norte, entre el amplio horizonte y la suave pendiente que se volvió calle principal, perfilada por techos donde predomina el rojo de las tejas, a escasa distancia hay una loma suave que los zacualpenses convirtieron en campo mortuorio.

Esta loma se reparte en dos cementerios contiguos, el cercano, visible desde Zacualpan, y el que está más al norte, en el declive opuesto de la loma. Los separan alrededor de 300 metros.  Para ir de uno al otro basta caminar un  poco.

A reserva de documentar la conjetura, es posible que el cementerio original lo hayan construido entre el siglo vxiii y el xix los emprendedores de la minería a gran escala. Es probable también que se haya tratado de un cementerio de acceso selectivo. Sabemos que en ese campo mortuorio había secciones que distinguían hasta cuatro clases y que en la cuarta clase, por ejemplo, fue enterrado un jornalero que “no testó por pobre”. Por otra parte, había muertos que eran sepultados “en un lugar especial”.

El asunto es que el campo mortuorio de la sección norte de la loma, cuyo ligero declive hacia el horizonte la volvía invisible desde Zacualpan, comenzó a caer en desuso. Por razones que desconocemos, los zacualpenses prefirieron inhumar a los muertos de este lado, en la pendiente sur, de manera que las tumbas ––o más bien, los monumentos erigidos sobre ellas–– se ven desde Zacualpan.

Cementerio desde Zacualpan

Cementerio desde Zacualpan

Fue tan grande la preferencia por este cementerio cercano que las tumbas se han densificado en la breve superficie de la loma, a tal grado que no hay siquiera una calle recta, y los estrechos pasillos se vuelven laberínticos, interrumpidos a los pocos pasos por la caprichosa disposición de sepulcros y capillas. No obstante, allí nadie se pierde: un laberinto es obligatoriamente horizontal y carente de perspectiva, y por angostos que sean algunos pasadizos; por saturados que estén los sepulcros en cada recoveco, la pendiente ofrece siempre la vista del pueblo a partir del eje de la calle principal. Y la perspectiva es recíproca: como si los zacualpenses quisieran ver desde su casa el paradero de sus muertos, gran parte del pueblo contempla su panteón.

Zacualpan desde Cementerio

Zacualpan desde Cementerio

Del cementerio original se habían olvidado. No es casualidad que ante la escasez de lugar para más fosas, contradictoriamente hablen ahora del panteón nuevo y caminen un poco más para reutilizarlo.

El panteón nuevo ––el antiguo, en realidad–– es una de las maravillas de Zacualpan. La crecida hierba indica que recibe escasos visitantes. Las tumbas son, comparativamente, pocas. Hay soledad y silencio. Se oyen tan sólo los insectos y el susurro del viento a través del follaje. El tiempo y la intemperie borraron las inscripciones labradas sobre sus lápidas centenarias para dejar constancia de la erosión. No es posible saber quién estuvo sepultado bajo cada montículo. Fueron muertos cuyos deudos también dejaron de existir y a quienes nadie conserva en la memoria. Algunas lápidas fueron removidas y quedaron allí, desubicadas. ¿Quiénes se tomaron el trabajo de desplazarlas?, ¿qué buscaban? ¿Encontraron restos óseos o simplemente polvo?

Arbol y muro

Arbol y muro, panteón nuevo

Entre los sepulcros centenarios se distinguen, escasos, los recientes. Difieren el color y el material. La fecha visible sobre la lápida de algunos data apenas de hace un cuarto de siglo.

En medio del llamado panteón nuevo y al lado de una docena de enormes árboles cuyas copas son tan altas que se ven desde Zacualpan existe un involuntario monumento al tiempo: es un elevado muro de piedra, vestigio principal de lo que tal vez haya sido una capilla. La antigua pared rectangular se yergue ocho metros a partir del suelo. Hacia el sur, al canto de la piedra lo cubre una pilastra de tabiques rojos ensamblada a soga y tizón.

Muro,  restos capilla panteón nuevo

Muro, restos capilla panteón nuevo

El centro de este oscuro paredón lo ilumina un vano donde acaso hubo un vitral con arco de medio punto. Tanto las dovelas como los bordes de este hueco, libre paso del viento, son también de ladrillos rojos. Hoy la esbelta ventana vertical es el arco del triunfo a la desconocida historia del Zacualpan de otros siglos. Hasta ahora, el muro se sobrepone a la intemperie, que no ha conseguido desmoronar el borde superior; recto labio donde han crecido yerbas y parejos cactus.

El panorama desde este cementerio es el mismo que ofrece la vista de Zacualpan, tal vez a menor altura, pero depurado de elementos distractivos para apreciar el horizonte azul y verde. El panteón nuevo es una de las más bellas obras del olvido. Gran número de zacualpenses desconoce su existencia.

Muro

Muro de antigua capilla con vista de ventana vertical

Este artículo es un elogio, pero también una profanación: temo que despierte la curiosidad de un número mayor de visitantes al antiguo cementerio. ¿Sabe acaso el municipio que debe protegerlo? Cuando en el “viejo” cementerio, de suyo saturado,  ya no quepan más tumbas, lo más sabio será construir un novísimo campo mortuorio en otro cerro y preservar este lugar entre los atractivos con magia de un pueblo obligado a cuidar su patrimonio.

Autor: Rafael Rodríguez Castañeda

Revisión y Montaje: Ricardo Castañeda Guzmán

14 de Julio de 2013 y 18 de febrero 2014

Sin raíces no hay ramas

El manuscrito de don Juan Francisco Castañeda Popoca es un tesoro familiar por una simple razón: nos ha ayudado a documentar casi cuatrocientas entradas que ahora encontramos en el diccionario Castañeda. Sin la lectura de este manuscrito no se hubieran comunicado algunos familiares, y el consenso entre quienes ahora dialogan entre sí es que de otra manera no hubieran restablecido tan fácilmente los nexos familiares perdidos.

Después de haber buscado en numerosos lugares y en Internet; tras conversar personal y telefónicamente con varios familiares y amigos cercanos a la familia o a Zacualpan, Edo. De México, pueblo originario de nuestra genealogía; de haber oído cuentos y visto fotos, revisado cartas, notas y dedicatorias en el reverso de las fotografías y testamentos, viajado y visitado sitios y parientes al igual que revisado registros civiles y eclesiásticos, he llegado a la convicción de que el manuscrito de don Juan es para nuestra familia Castañeda como un mástil que sostiene sus velas para navegar hacia lugares antes no conocidos.

Pero sería erróneo pensar que solamente tendríamos que recurrir al manuscrito como fuente de referencia y búsqueda de más datos sobre nuestros ancestros.  Hasta ahora hemos solidificado el acervo informativo con los registros civiles y eclesiásticos, pero los sitios donde estos se encuentran nos aportan cada vez menos información, sea porque hemos extraído la más obvia o porque la remanente es más difícil de encontrar. ¿Cómo llegaremos, entonces, a saber más?  La respuesta más próxima a mi alcance es recurrir a lo que la ciencia es capaz de aportanos.

Un individuo puede saber más sobre su descendencia o su relación con determinada familia de tres maneras.  Estas son investigar su Y DNA, mtDNA y AutosomalDNA[1].

Y DNA o Y ADN representa al cromosoma Y, elemento presente solamente en los hombres. Este cromosoma, ausente en las mujeres, es transmitido como un bastón de padre a hijo, y sucesivamente, de este hijo a su hijo. Las siglas dna o adn, según se utilicen en inglés o en español, significan Deoxyribonucleic acid o ácido desoxirribonucleico, el cual contiene instrucciones genéticas para el desarrollo de todos los organismos. Es el factor responsable de su transmisión hereditaria.

MtDNA es la información genética que los hombres y las mujeres reciben de la madre. Demuestra el origen ancestral de la línea materna del individuo.  (La madre, madre de su madre, etc.), y lo conecta con sus primos genéticos.

El AutosomalDNA o Autosoma ADN lo heredan ambos progenitores, padre y madre, los cuatro abuelos, los ocho bisabuelos, etc. Se investiga con el fin de analizar el porcentaje de etnicidad de la persona y de establecer su contacto genético con los descendientes de esa línea hasta cinco o seis generaciones.

Cronológicamente el ancestro más distante dentro de esta familia Castañeda del cual tenemos noticia es Nicolás De Castañeda. Nicolás casó con María Antonia de Labra y juntos tuvieron por lo menos a un hijo, al cual bautizaron como Alejandro Marcos de Castañeda de Labra, quien nació en Zacualpan Edo. de México, en 1781.  Esto lo sabemos gracias a su acta de bautismo, asentada en la iglesia de Santa María Zacualpan de Minas.

Si suponemos que Nicolás tenía veinte años de edad cuando Alejandro Marcos nació, estaríamos hablando de 1761 como probable año de su nacimiento.  Por varias razones, el personaje y la época donde la búsqueda se enfría son, respectivamente Nicolás y los años cercanos a 1761. No hemos encontrado más.

Mis interrogantes personales respecto de mi ascendencia siempre han sido las siguientes: Aunque llevo por herencia el obvio apellido paterno español, históricamente explicable a partir del dominio y colonización europea del continente americano desde el siglo xvi, ¿mi línea paterna es europea o indígena?

Para contestar esta pregunta me sometí a la prueba de Y DNA. Después de ordenarla, obtuve el paquete de pruebas. Las instrucciones comenzaban por tomar un par de cepillitos y raspar adentro de mis cachetes durante un minuto cada vez; insertar el cepillito con la materia raspada dentro de dos pequeños frascos, sellarlos, firmar los formularios y enviarlos al laboratorio por correo.

A principios de junio recibí los resultados.  Tenía la opción de mantenerlos en privado o hacerlos públicos.  Decidí que fueran públicos con el propósito de que me sirvan para fines comparativos. Quiero saber de otros lo que yo mismo quiero que sepan de mí.

Los resultados de mi Y DNA dicen que soy R1b1a2, clave compuesta que el mapa identifica en parte por R1b. Mi Haplogroup[2] es R-M269 (lo que defina poblaciones genéticas).  El Haplogroup R-M 269 tiene sus orígenes en el suroeste de Asia, identificado en el mapa mediante la R, y conforme ciertos grupos migraron hacia Europa, el grupo R1b1a2 llegó a regiones que hoy conocemos como Francia, España, Portugal, Inglaterra, Irlanda y Gales hace alrededor de 25,000 años. Este grupo es muy común en el oeste de Europa con frecuencias de 90% en España, Irlanda y Gales.

 

 

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Sabiendo que mi Y DNA proviene de esta parte de Europa (probablemente España, considerando el apellido) deduzco que nuestro Nicolás es descendiente por línea paterna  de abuelos europeos. Por lo que se refiere al tronco paterno esta información nos permite afirmar que nuestra familia es de origen europeo, y por lo que se refiere al apellido, con gran certeza viene de alguna región de España.

Conforme pase el tiempo y más personas de la familia sometan a examen sus Y DNA, mtDNA y/o AutosomalDNA será posible hacer más descubrimientos genealógicos.

Igualmente, conforme pase el tiempo y más varones no conocidos sometan su Y DNA, será posible que lleguemos a profundizar colectivamente nuestro conocimiento sobre nuestra línea paterna más allá de Nicolás.

El siguiente documento es mi certificado Y DNA, el cual contiene mis alleles (miembros de un par de genes que ocupan un sitio específico en un cromosoma).  Estos números son necesarios para determinar el ancestro común dentro de uno o varios parientes varones.

Y DNA Ricardo Castañeda

Sobre esta herramienta científica aún tengo mucho que aprender, pero hasta ahora, durante mi aprendizaje ha sido un placer compartir la información de que dispongo sobre la línea paterna, perteneciente a nuestros ancestros Castañeda.  Igualmente la he compartido con Gary Félix quien mantiene un sitio en Internet titulado; Geonology of Mexico.

http://garyfelix.tripod.com/~GaryFelix/index63.htm#CastanedaRGary

Dentro de este sitio y desplazando el cursor hacia abajo se pueden encontrar mis datos, que en realidad son representativos del tronco de esta familia Castañeda, al igual que otros datos que Gary Félix nos permite saber. Ilustran parcialmente cómo llegamos a ser el México que ahora conocemos.

Para concluir, me formulo dos preguntas: En el futuro cercano o dentro de unos siglos, ¿serán tan valiosos los resultados de este Y DNA como el manuscrito de don Juan Francisco Castañeda Popoca? ¿Llegaremos a encontrar más familiares de los cuales no tenemos noticia, como los que encontramos a través del blog ancestroscastaneda.wordpress.com?

Con toda sinceridad espero que sí. Por ahora, la curiosidad por saber más sobre nuestras raíces es insaciable.

 

Ricardo Castañeda Guzmán

Edición;  Rafael Rodríguez Castañeda


[1]. A la hora de ordenarlo, cada uno de estos exámenes tiene un costo individual y diferenciado.

 

[2]. Población que desciende de un ancestro común.

 

Prólogo

 

A diferencia de nuestros ancestros, hoy contamos con recursos para prolongar la vida que antes no existían. Aparte de la propia predisposición genética, la longevidad aumenta mediante la atención médica ––mejor que la del siglo anterior–– medicinas más eficientes, el cuidado del organismo, una alimentación mejor balanceada y la utilización de principios ergonómicos, adecuados a cada oficio y para no exponer la seguridad de músculos y huesos durante el ejercicio.

Cuando platico con miembros de la familia es frecuente que me entere de que alguno es ya bisabuelo. También hay bisabuelos que están cerca de ser tatarabuelos. Esta posibilidad, que es real para nosotros, fue menor en el caso de mis antepasados, según reviso la descendencia que alcanzaron a conocer en la etapa final de su vida.

En enero de 1960, antes de cumplir los doce años crucé la frontera de México hacia Estados Unidos con mi padre Alberto, mi madrastra Ana María y Eduardo, mi medio hermano. Llegué a Los Ángeles, California, y como los participantes de un desfile marchan frente al espectador, así  pasaron días, meses y después años. En esta procesión cronológica hice mi vida: fui a la escuela, cumplí mi servicio militar y mi trayectoria laboral, me casé y tuve hijos.

Sabía que en Pachuca, Hidalgo, donde nací en 1948, vivían muchos familiares, pero fuera de algunos tíos y primos a quienes traté en mi infancia, no conocía mucho más. Al paso de los años le pregunté a mi padre acerca de nuestra familia. Anotó en un papel lo que sabía. Solo eran diez nombres detallados con sus orígenes. 

La escasa información sobre mis parientes y la curiosidad me indujeron a investigar la genealogía familiar. Una vez que me jubilé y armado de computadora e Internet, empecé a buscar noticias de quienes nada sabía. Gracias a múltiples indagaciones terminé por encontrar datos de mis ocho bisabuelos.

Uno de mis bisabuelos me llama poderosamente la atención. Será por lo que logró durante su vida o simplemente porque se trata de mi bisabuelo paterno, de todas maneras siempre está al frente. Ahora, después de varios años de investigaciones puedo relatar mis hallazgos sobre este ancestro, el licenciado Amador Castañeda Jaimes.

 

 

José Amador Castañeda Jaimes

 

Foto de Amador capturada en los estudios J. Bustamante Valdés, probablemente poco después de 1900 cuando llegó a Pachuca, Hidalgo, México. Tendría 30 años de edad.

Visité Pachuca, Hidalgo en 2011 después de una larga ausencia. El principal propósito de este viaje fue indagar cuantas noticias hubiera sobre mis ancestros. Mis familiares me informaron que aún vivía una hija de mi bisabuelo, nacida en 1914: Laura Elena Castañeda Yslas, tía abuela mía

Al siguiente día la visité. Mi tía Elena vive en Naucalpan con Magda, su hija; así como con Elena y Erika, nieta y bisnieta suyas, respectivamente.  Como el lector imaginará, tuvimos demasiados temas para conversar. Intercambiamos muchas historias y vimos fotografías. Me mostraron imágenes de familiares que ni siquiera sabíamos quiénes eran.  Esta ignorancia inicial, por fortuna, ha ido desapareciendo desde entonces.

De mi bisabuelo Amador me contaron que era un hombre estricto. Pusieron en mis manos un opúsculo titulado Homenaje al Ilustre y Venerable Hermano Amador Castañeda, cuyo contenido me ayudó a entender mejor su vida pública y profesional. Fue abogado, funcionario público y fundador de la Unión Masónica Nº 49. El folleto contiene una Biografía de Amador Castañeda, artículo sin fecha de Juan Hernández Ángeles que formó parte de un Homenaje al Ilustre y Venerable Hermano Amador Castañeda en el 50 aniversario de la sublime logia capitular de perfección.

En beneficio de lector he transferido esta biografía al formato pdf. A quien desee leerla le bastará dar un clic donde indico. El texto aporta una visión acentuadamente emotiva, cercana a la fecha de su muerte. Contiene lagunas e imprecisiones que trato de subsanar con la información que he reunido. Aquí complemento la visión profesional con la de orden familiar.

Biografía de Amador Castañeda Jaimes   ←  favor hacer clic

Amador nació en el barrio de Santiago de Zacualpan, Estado de México, el 27 de abril 1871. Fue bautizado tres días después en la parroquia de Zacualpan, donde el cura José María Arellano le puso por nombre José Amador, hijo legítimo de Manuel Castañeda Ríos y Josefa Jaimes. Sus padrinos fueron Trinidad Nava y Manuela Ronces, también originarios de Santiago.

Por línea paterna es nieto de Juan Francisco Castañeda Popoca y María de Jesús Ríos, originarios del barrio de Santiago en Zacualpan. Josefa Jaimes, su madre, nació en Temascaltepec, fue hija de padre ––ambos padres, tal vez–– británicos o irlandeses.  El apellido Jaimes (originalmente James) proviene de ambos países.

Manuel Castañeda y Josefa Jaimes tuvieron cinco hijos. En orden de nacimiento fueron Félix Andrés n. 1860, quien murió durante su infancia; Manuel n. ca 1866; Justiniano n. ca 1869; José Amador n. 1871 y Víctor Francisco, n. 1873. Amador fue el cuarto. 

En la siguiente foto aparece Amador con sus tres hermanos.

De izquierda a derecha, sentados, están Víctor y Amador; de pie, Manuel y Justiniano. 

Cuatro hermanos Castañeda Jaimes

Este retrato no tiene fecha, dedicatoria o información sobre el fotógrafo. A juzgar por el nopal que está atrás de Justiniano, es probable que haya sido tomado en Pachuca durante una visita de Víctor a sus hermanos. Víctor fue el único de ellos que radicó en Zacualpan. La fecha tuvo que ser poco después de 1903. Es visible un anillo de bodas en el dedo anular de la mano izquierda de Víctor. En 1903 Víctor se casó con Sebastiana Suárez y tuvieron a Humberto, el único hijo del que hasta ahora tenemos noticia.

Como descendiente de una familia de azogueros, Amador trabajó desde niño en torno a la actividad minera de Zacualpan. Se encargaba de llevar comida a los mineros. Es probable que a raíz de esta actividad adquiriera un asma que padeció toda su vida. [1]

En los decenios finales del siglo xix comenzó a declinar la minería en Zacualpan. Eso explica que muchos zacualpenses emigraran hacia otros centros mineros. Entre quienes se fueron al Estado de Hidalgo estuvieron tres hermanos Castañeda Jaimes: Amador, Manuel y Justiniano.

Fue a Real del Monte, Hgo., donde ejercía su profesión un tío suyo, el doctor Gonzalo Castañeda Escobar, apenas tres años mayor que él. Manuel Castañeda Ríos, padre de Amador, y Gonzalo Castañeda Escobar fueron respectivamente los hijos mayor y menor de Juan Francisco Castañeda Popoca (1816-1898). Entre ambos medios hermanos había 27 años de diferencia.

Seguramente el asma fue uno de los factores que indujo a Amador a alejarse de la minería y en cambio, estudiar. En México obtuvo el título de licenciado en Derecho a los 27 años, en 1898. Sus hermanos Manuel y Justiniano se dedicaron a la minería en Taxco, Guerrero, Pachuca y Real del Monte, Hidalgo, aunque con frecuencia tuvieron estancias en Zacualpan. Las partidas del Registro Civil y las actas de bautizo de sus primeros hijos son un indicio de su presencia en distintos lugares.

Amador se desplazó menos. En 1898 ––recién graduado––comenzó a desempeñar cargos judiciales. Lo nombraron secretario de un juzgado de Pachuca, de donde pasó a Jacala, Hgo. como juez mixto de primera instancia en ese distrito judicial. En cierto momento fue juez de primera instancia en Real del Monte.

A Jacala, donde radicó al menos un año, lo acompañó Francisca Yslas Montaño, con quien habría de casarse diez años más tarde, en 1909. Eleuterio Amador, el mayor de los trece hijos que tuvieron, nació en Jacala en febrero de 1900[2]. Los demás hijos de la pareja nacieron en Pachuca, pero Amador volvió solo por Jacala, donde tuvo a su segundo hijo con Leonila Montes: Salvador Castañeda Montes, quien nació en 1902.

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Foto fechada 12 octubre 1938. Cuatro años después de la muerte de su esposo Amador Castañeda Jaimes.

Mi abuelo Amador (chico), primer hijo de mis bisabuelos Amador (grande) y Francisca. Meses antes de su muerte.

 

Mi bisabuelo consolidó su vida profesional y familiar en Pachuca. Adquirió una casa en la calle de Hidalgo, precisamente en el tramo famoso por alojar casas y despachos de los abogados, en cuya acera oriente estuvo la sede del Poder Judicial del Estado de Hidalgo, un edificio al que coloquialmente se le conocía como “los tribunales”[3].

Antes de formalizar su matrimonio ante el Registro Civil, en marzo de 1909, Amador Castañeda y Francisca Yslas procrearon, además de Eleuterio Amador, a Esperanza María del Corazón de Jesús n. 1901; Genoveva n. 1903, Raúl Remigio n. 1904; Herminia Otilia n. 1906 y Adolfo Timoteo n. 1908.

El 8 de marzo de 1909 en que Amador y Francisca (Pachita) se casaron por lo civil en Pachuca. El presidente constitucional y juez del Estado Civil, Alfonso María Brito, validó la unión una vez que los contrayentes reconocieron los hijos que habían tenido.  Los testigos fueron José Asiain, Emilio Asiain, Francisco de Olvera y Pedro Álvarez.

Después llegaron Julia Leonor n. 1910; Carlos Toribio n. 1912; Elena n. 1914; Enrique n. 1916; Laura n. 1918; Jorge n. 1922 y Oscar n. 1924

Imagino el dolor que causó a mis bisabuelos la pérdida de cinco hijos, particularmente la de Amador, primogénito de la pareja ––y abuelo mío––, quien se había casado pocos meses después de cumplir veinte años. A consecuencia de una crisis emocional se quitó la vida en la casa paterna el 12 de septiembre de 1922, casi dos años antes del advenimiento de Oscar, el benjamín de la familia. Mi abuelo eligió la propia casa paterna como sitio para privarse de la vida. Los otros cuatro hijos fallecieron víctimas de enfermedades. En la siguiente foto  muestro los ocho hijos que sobrevivieron.  Por varias razones estoy convencido que esta foto es parte de cuando la familia celebró el sexagésimo cumpleaños de Amador.

Licenciado Amador Castañeda Jaimes posando con su esposa Francisca Yslas Montaño y sus ocho sobrevivientes hijos para una foto en 1931. Esta foto conmemora el sexagésimo cumpleaños de Amador.

 

El censo de 1930 registró en la casa número 54 de la calle 4ª de Hidalgo a diez integrantes de la familia Castañeda Yslas: Amador y Francisca, Esperanza, Carlos, Elena, Enrique, Laura, Jorge y Oscar. Además, vivía con ellos Taide Montaño, prima tal vez de Pachita, quien era apenas dos años mayor que su sobrina Esperanza.  La hoja censal no registró a Genoveva, Herminia Otilia, Adolfo ni Julia Leonor, quienes murieron a temprana edad. Eleuterio Amador había fallecido en 1922, y Raúl Remigio, entonces de 26 años, probablemente estaba en México, donde estudió Derecho en la unam.[4]

Como síntesis de la alternancia de los períodos alegres y sombríos, concluyo que la de mis bisabuelos fue una familia unida y alegre. Basta imaginar la convivencia de trece personas en la misma casa.

Mi bisabuela Pachita vivía feliz con mi bisabuelo Amador. Aparte de sus múltiples tareas como ama de casa y madre de tantos hijos, lo ayudaba a escribir a máquina y a preparar sus documentos. Su carácter era alegre y extrovertido. Silbaba mucho. Una vez lo despertó a las cuatro de la mañana.

––¿Por qué andas chiflando tan temprano?

––Porque estoy contenta ––contestó Pachita.

Juntos hasta los últimos días.

 

Le gustaba cantar por la noche. En ocasiones también se levantaba la falda para bailar. Del mundo que la rodeaba, apreciaba el lado positivo, a pesar de que por aquellos años, como toda familia, sufrieran penurias económicas. Mi tía Elena recuerda que en una de esas épocas su madre dijo una frase que la pinta de cuerpo entero: Cuando menos dinero tenemos, mejor comemos porque echo mano de mis gallinas.

Entre las cosas que le desagradaban estaban las visitas esporádicas de Salvador, el hijo que mi bisabuelo Amador tuvo en Jacala. Salvador, quien radicó en Pachuca desde que su padre le consiguió un empleo en las oficinas de gobierno, pasaba por la casa para platicar con sus medios hermanos. Se casó en la capital del estado el 7 de septiembre de 1925 con Consuelo Lugo, originaria de Jacala.

Mi tía Carmen Castañeda Olea (1914-2012),  http://wp.me/p1ta3l-fN  hija del doctor Gonzalo Castañeda Escobar, me contó que cuando su padre y ella visitaban la casa de Amador, era característico el olor a eucalipto, cuyos frutos utilizaba Pachita para preparar infusiones que mitigaran el asma de mi bisabuelo.

 

Política y servicio público

 

A mi bisabuelo le tocó vivir la época de la turbulencia revolucionaria. Conviene aclarar que no fue un revolucionario activo en el sentido que lo fueron quienes tomaron las armas, o quienes arriesgaron su posición social, su patrimonio y aun la vida en la lucha contra el régimen porfirista. No obstante, participó en esa corriente y las circunstancias lo llevaron a vivir un momento brillante en su historia personal: recibir al presidente Francisco I. Madero como gobernador interino del Estado de Hidalgo en mayo de 1912.

Una vez titulado y establecido en Pachuca, como muchos abogados, ingenieros y médicos interesados en mantenerse al día en los conocimientos de sus respectivas disciplinas y ganar prestigio social, Amador Castañeda se integró al plantel docente del Instituto Científico y Literario del Estado, donde fue maestro de raíces griegas y latinas. Pertenecía a una generación de abogados que desde jóvenes se filiaron a los clubes liberales, corporaciones patrióticas, clubes antirreleccionistas y logias masónicas, donde la corriente de pensamiento político se orientaba por la legalidad y miraba al régimen con enfoque crítico, cuando no se le oponía abiertamente. Tenía 39 años cuando estalló la rebelión maderista contra el porfiriato.

En ese ambiente político y cultural, desde el 27 de mayo de 1900 un grupo de jóvenes profesionistas entre quienes se encontraban Fernando P. Tagle, Ramón M. Rosales, Jesús Silva Espinosa, Teodomiro Manzano, Eduardo del Corral y Agustín Navarro Cardona fundó en Pachuca la Corporación Patriótica Privada que junto con el Congreso Liberal Ponciano Arriaga de San Luis Potosí, fue pionero en la lucha contra la no reelección. La corporación fue el ejemplo para que se formaran otras similares en Atotonilco el Grande, Mixquiahuala, Omitlán, Tezontepec, Zacualtipán y Zimapán.

De este grupo es preciso destacar el nombre del contador, sociólogo y filósofo pachuqueño Ramón M. Rosales (1872-1928), quien encontró en un abogado apenas un año mayor que él no sólo una amistad leal, también un dominio de las cuestiones jurídicas que lo indujo a tomarlo como una especie de colaborador y asesor de cabecera. Ese abogado fue Amador Castañeda. Ramón M. Rosales era además un político militante. Había estudiado en la Escuela Nacional Preparatoria, en la Escuela Nacional de Comercio y Administración y en el Instituto de Ciencias de Nueva York. A los 23 años conoció la cárcel como opositor al gobierno de Díaz. Era natural que simpatizara con el movimiento maderista.

El 22 de mayo de 1909 Francisco I. Madero y Emilio Vázquez Gómez impulsaron la fundación del Partido Nacional Antireeleccionista en la Ciudad de México, cuyo antecedente fue el Club Antirreeleccionista de México, surgido a principios del mismo año.

Animados por las propuestas políticas de Madero, el contador Ramón M. Rosales y el notario Jesús Silva lucharon por instalar un club antireeleccionista en Pachuca. Sus actividades cobraron fuerza y el 15 de septiembre de 1909, cuando se disponían a invitar al pueblo hidalguense a unirse al Club Político Antireeleccionista de Pachuca, fueron arrestados.

1910 fue un año de intensa agitación política. En junio habría elecciones y 16 de enero, fecha significativa para los hidalguenses por ser el aniversario de la erección del Estado[5], establecieron el Club Antireeleccionista Benito Juárez. Lo presidió Jesús Silva; Ramón M. Rosales, el ingeniero Andrés Manning y Julián S. Rodríguez fueron los vicepresidentes, y  Rafael Vega Sánchez, tesorero. Entre las primeras actividades del Club estuvieron el lanzamiento de desplegados para propagar ideas revolucionarias, la postulación de Ramón M. Rosales como candidato a diputado federal y la invitación a Madero, el candidato a la presidencia de la República, a visitar Pachuca.

Don Francisco I. Madero fue a Pachuca de gira electoral el 29 de mayo de 1910, en un tren especial, invitado por el  Club Antireeleccionista  Benito  Juárez. Tocó al poeta y escritor Rafael Vega Sánchez darle el recibimiento en un mitin que se realizó en el Jardín Independencia. Rodrigo López fue el presentador y Enrique Bordes Mangel, abogado y militar guanajuatense ––poco después, uno de los redactores del Plan de San Luis––, el orador que expuso lo que Madero haría si resultaba electo presidente de la República. [6]

Ramón M. Rosales hizo campaña por la diputación con sus propios recursos. Para lanzarse a la lucha retiró todos sus fondos del Banco de México.

Las elecciones de junio de 1910 concluyeron con un fraude electoral. Porfirio Díaz resultó reelecto por enésima ocasión, en medio de un descontento generalizado y una creciente popularidad de Madero. El 6 de julio Madero fue aprehendido y encarcelado en San Luis Potosí, lugar de donde huyó después de lanzar el Plan que incitaba al país a iniciar una revolución a partir del 20 de noviembre.

Los pachuqueños tomaron en serio la proclama de Madero. Desde el 26 de junio, Ramón M. Rosales se unió con otros revolucionarios para planear un levantamiento armado en Veracruz. La idea era impedir que don Porfirio iniciara en paz un nuevo periodo gubernamental. Enviaron desde Pachuca personal, armas y dinamita. Ramón M. Rosales fue como delegado a la Convención Nacional  Antireeleccionista y se entrevistó con Francisco I. Madero, a quien ofreció su fortuna y sus conocimientos para la inminente lucha. Otros pachuqueños que secundaron la revolución maderista fueron Ricardo Pascoe, Antonio Ramírez, Emilio Barranco Pardo y Pablo Aguilar.

El 13 de noviembre de 1910, siete días antes de la fecha convenida para que la revolución estallara, Ramón Rosales fue sorprendido  en la Ciudad de México con armas y dinero para la causa. Le confiscaron todo y lo aprehendieron. Alrededor del 18 de noviembre de 1910 fueron aprehendidos Abel M. Serratos, Francisco Cosío Robelo y Loreto Salinas. Jesús Silva Espinosa cayó preso cuatro días más tarde, de manera que el 20 de noviembre de 1910, tanto Silva como Abel Serratos, Francisco de P. Castrejón, Francisco Noble, Eduardo Prunetti y Ramón M. Rosales, los líderes del grupo opositor más activo, estaban tras las rejas.

No obstante, en Hidalgo la Revolución prendió en Huejutla. En enero de 1911 Francisco de P. Mariel desconoció a Porfirio Díaz como presidente. El general Nicolás Flores tomó Jacala y se enfiló hacia Zimapán e Ixmiquilpan. El 15 mayo el general Gabriel Hernández tomó Tulancingo y al día siguiente, Pachuca. Ese acontecimiento obligó la renuncia de Pedro L. Rodríguez, el gobernador originario de Oaxaca, como el presidente Díaz, quien mantuvo el poder en Hidalgo desde 1901. Fue último gobernador porfirista en el estado. Renunció el 21 de mayo de 1911.

 

Finalmente cayó el régimen de Díaz. El octogenario dictador partió rumbo a Europa para no volver. Francisco de la Barra asumió la presidencia de la República el 25 de mayo de 1911 y después de las elecciones, don Francisco I. Madero, el 6 de noviembre siguiente.

De mayo de 1911 al 28 de junio de 1917, entre interinos y provisionales, Hidalgo registró 26 cambios de gobernador, reflejo fiel de la inestabilidad institucional que comenzó con la Revolución, se mantuvo durante el breve gobierno de Madero, se agravó a partir de la Decena Trágica y durante el huertismo, siguió con el levantamiento del ejército constitucionalista y terminó con la promulgación de la Constitución de 1917. La permanencia de los gobernadores durante esos seis años fue de uno a seis meses. Algunos personajes ocuparon el cargo más de una vez.

En la obligada transición entre el antiguo y el nuevo régimen, el licenciado Joaquín González fue el primer gobernador fugaz. Gobernó un mes y renunció ante el congreso estatal el 21 de junio de 1911. Lo sucedió Emilio Asiain, primer mandatario del maderismo triunfante, quien dos años antes atestiguó la boda civil de Amador Castañeda y Francisca Yslas). Meses después fue gobernador interino Jesús Silva, quien había permanecido en la Penitenciaria del Distrito Federal desde la víspera de las elecciones de 1910 hasta el 20 de mayo de 1911, en que fue liberado gracias a la caída de Díaz. Antes de que concluyera el año, asumió la gubernatura Ramón M. Rosales.

Como Ramón M. Rosales aspiraba a ser gobernador constitucional, electo bajo la presidencia de Madero, para ajustarse a la ley vigente dejó el gobierno interino en mayo de 1912 y promovió a Amador Castañeda para que cubriera el siguiente interinato. Fue en ese momento que el presidente Madero visitó Pachuca.

Arco estilo morisco erigido para recibir al Presidente de la República en 1912

Francisco I Madero en la plataforma del tren presidencial 1912

Sabemos que Madero estuvo de visita en la sede de la Legislatura local.  Existe una foto donde se pueden ver Ramón M. Rosales, Amador Castañeda y Francisco I. Madero.  Después de haber hecho varios intentos de adquirir esta foto, finalmente gracias al Licenciado Raúl Arroyo en Pachuca, Hidalgo dispongo de esta.

La foto nos enseña los daños causados por el tiempo.  Buscando un mejoramiento decidí  que fuera restaurada.

Tomando en cuenta que sería de interés para que el lector compare, adjunto las dos fotos con las esperanzas de que también note como estas dos fotos nos transportan a traves de 101 años.

Copia de foto original tomada en 1912. Solamente son tres los reconocidos. Empezando con Ramon. M Rosales de traje oscuro con puntos blancos (confeti), Amador Castañeda Jaimes, mi bisabuelo (con lo que parece ser un botón en su solape) y finalmente en el centro Presidente Francisco I. Madero.

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Copia de foto original restaurada en 2013. Solamente son tres los reconocidos. Empezando con Ramon. M Rosales de traje oscuro con puntos blancos (confeti), a su izquierda Amador Castañeda Jaimes, mi bisabuelo (con lo que parece ser un botón en su solape) y finalmente en el centro Presidente Francisco I. Madero.

Hasta donde los documentos asequibles permiten saberlo, Amador Castañeda gobernó el estado de Hidalgo de mayo a octubre de 1912. El 15 de mayo expidió el decreto # 946 de la xxii Legislatura del Estado cuyo artículo único consistió en una reforma al artículo 54 de la Constitución Política del Estado para prever a forma de sustituir al Gobernador en caso de falta absoluta. El 19 de octubre, el licenciado Miguel Lara asumió el siguiente interinato, de manera que Amador Castañeda permaneció en el cargo cinco meses.  Se facilita el documento PDF por solo hacer clic donde indicado.

Amador Castañeda Gov. Int. 1912  ← Favor hacer clic

El gobierno interino de Miguel Lara concluyó un mes después de que Victoriano Huerta mandó asesinar a Madero y a Pino Suárez para usurpar “legalmente” el poder. El 31 de marzo de 1913 llegó a Pachuca Agustín Sanguines para ocupar el siguiente gobierno interino. Lo envió Huerta.

Durante el dominio de los huertistas, Amador Castañeda se separó del servicio público y se dedicó a litigar.

El periodo de gobernadores interinos en Hidalgo terminó después del 5 de febrero de 1917 en que fue promulgada la Constitución. En las siguientes elecciones de gobernador constitucional del estado de Hidalgo salió triunfante el Gral. Nicolás Flores, hombre cercano a Venustiano Carranza. El general Flores tomó posesión del cargo el 28 de junio de 1917, y por recomendación de Ramón M. Rosales, designó como secretario general de Gobierno al licenciado Amador Castañeda.

En esa época, los mandatos del presidente de la República y de los gobernadores estatales duraban cuatro años. Nicolás Flores gobernó hasta el 31 de marzo de 1921. En el siguiente gobierno, Amador Castañeda fue designado como Magistrado del Tribunal Superior de Justicia. Ocupó esa magistratura durante el cuatrienio que terminó en marzo de 1925, y a partir de esa fecha reabrió su despacho. El litigio, la docencia y la masonería fueron sus principales ocupaciones.

Por razones de las cuales yo ignoro, en la lista de Gobernadores del estado de Hidalgo el nombre de Amador Castañeda reconociéndolo como Gobernador Interino junto son su tiempo de servicio al Estado de Hidalgo está omitido .  Incluyo su nombre en el siguiente documento.

Gobernadores del Estado de Hidalgo ← Favor hacer clic

 

Masonería

 

Amador a los sesenta años de edad (1931)

La masonería en Pachuca estaba regida por Supremo Consejo de México del Rito Escocés Antiguo y Aceptado. Hacia 1925, en la jerarquía masónica del Valle de Pachuca eran reconocidos con el grado 33º, el máximo, Ramón M. Rosales, quien ocupaba el puesto de Sapientísimo Maestro, y Alfonso Herrera. Genaro P. García ostentaba el grado 32º y un numeroso grupo había alcanzado el grado 14º de la masonería, denominado “de la Cámara de Perfección”. Entre ellos se encontraba Amador Castañeda.

En 1924, Amador Castañeda participó en la fundación de la Respetable Logia Simbólica “Unión Masónica” N° 49, que lo reconoció como su Venerable Maestro en 1926. Fue, además, figura de gran relieve en las Logias de Hidalgo “y de otros orientes”. El nombre de mi bisabuelo también aparece en el Cuadro de Honor de la Logia Capitular de Perfección “Esperanza” número 48, según el reconocimiento que mereció en 1930. En 1933 ocupó el cargo de II.’. Comendador en Jefe del Consistorio Regional N° 15, jurisdiccionado al Supremo. Consejo del R.’. E.’. A.’, y A.’ de los Estados Unidos Mexicanos.

La última distinción que Amador Castañeda recibió en vida fue de orden académico. Semanas antes de su merte, el Instituto Científico y Literario del Estado lo reconoció como decano del cuerpo docente. 

Amador Castañeda murió de una oclusión intestinal el primero de julio de 1934. Correspondió a su sobrino, el Dr. Hermilo Lamberto Castañeda Butrón, expedir el certificado de defunción.

 

*

Durante mi visita a Pachuca en 2011, con el interéss de saber más sobre mi bisabuelo hice el intento de visitar la Unión Masónica Nº 49, de la cual fue uno de los fundadores en 1924.  Desafortunadamente nadie estuvo.

En 2012, junto con mis primos Jesús Ríos Castañeda y Jesús Castañeda Téllez Girón, repetí el intento. Esta vez mi fortuna fue diferente porque encontramos a los hermanos de la logia y fuimos muy bien recibidos. Después que nos presentamos, nos estrecharon la mano e intercambiamos información histórica sobre Amador Castañeda Jaimes quien alcanzó el grado 32º en la masonería.

Sin ser miembro de esta Unión Masónica es poco lo que puedo decir, pero el trato que recibimos de los miembros de esta logia fue cálido y afectuoso. Guardo hacia ellos  aprecio y admiración por el respeto que expresan hacia mi bisabuelo como uno de sus fundadores. Una placa colocada en una de las paredes de la Logia testimonia este reconocimiento.

Placa de reconocimiento a su fundador Amador Castañeda

 

La familia Castañeda estaba por celebrar una asamblea días después de aquella visita,. Invité al hermano Oscar G. Vite Vargas, GR SRIO para que asistieran, considerando la oportunidad para que saludaran a la única hija sobreviviente de mi bisabuelo.

Durante la asamblea, mi tía Elena Laura Castañeda Yslas recibió de manos de los representantes de la Logia un Reconocimiento Post Mortem por todas las labores y desempeños como Venerable Maestro.

En esta foto vemos a mi tía Elena, única hija sobreviviente de Amador Castañeda dando gracias por el homenaje habiendo sido entregado por el hermano Oscar G. Vite Vargas GR∴SRIO. Oscar está a la derecha de Elena. Septiembre 2012

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RECONOCIMIENTO POST MORTEM
Amador Castañeda Jaimes

Las asambleas familiares de los Castañeda cuyo tronco común fue Zacualpan han sido acontecimientos singulares para reunir no solo a representantes de distintas generaciones, sino a miembros de las generaciones mayores que no se habían encontrado en mucho tiempo.

 

VISITA PANTEON

Antes de salir hacia Zacualpan, la tierra de mi bisabuelo, para continuar mis investigaciones sobre mis demás ancestros Castañeda, concluí mi estancia en Pachuca con una visita al Panteón Municipal donde reposan sus restos, para presentar mis respetos y limpiar su tumba.  Junto con mi bisabuelo están María Sabas Francisca Yslas Vda. de Castañeda “Pachita”, su esposa, y el primogénito de la pareja, mi abuelo Amador Castañeda Yslas.

Está foto fue tomada en 2011 cuando llegué a saber donde descansaban estos tres ancestros mios.

Esta foto fue tomada un año después en 2012.

Dentro del año de mis dos visitas, una en 2011 y la siguiente en 2012 se construyó un capilla al lado de la fosa de mi bisabuelo Amador.  Viviendo en el extranjero no tuve tiempo para resolver este detalle, durante ésta construcción le salpicaron cemento, el cual fue imposible limpiar en completo.

 

 

Ricardo Castañeda Guzmán

 

Doy gracias a todas las personas conocidas y familiares quien sin su ayuda este artículo no pudiera ser posible.  Especialmente a mi primo Rafael Rodríguez Castañeda por su co-autoría en  la investigación histórica y la redacción.

 


[1].  El 28 de julio de 1974 mi tía Lucrecia Castañeda Castañeda escribió a Juan Hernández Ángeles, el autor de la biografía, para darle información acerca del lugar donde su padre Manuel Castañeda le enseño que era el sitio donde la familia Castañeda Jaimes vivía.

“En el año de 1965 me llevó mi padre a conocer el pueblo de Zacualpan y desde una altura pude ver restos de paredes de adobe pintadas a blanco, de dos cuartitos pequeños y un cobertizo que supongo servía de cocina.  Había un terreno grande para sembrar, no había cactos, pues esa vegetación no es propia de aquella región.  El terreno es húmedo, tanto por su inclinación como por su cercanía al río; crecen en los alrededores árboles de flores blancas llamados por ahí casahuates, guayabos silvestres y algunos cafetos.”

[2]. La manera en que Eleuterio Amador Castañeda Yslas fue bautizado y registrado civilmente es un indicio de la distancia que Amador mantenía de la iglesia católica.  Primero Amador registró a este hijo el 19 de Marzo 1900 en la Villa de Jacala como hijo natural, sin mencionar a la madre de su primogénito. Luego, el 3 de junio de 1900, Francisca llevó a bautizar al mismo niño en la Santa Iglesia de Jacala de la Foranía de Ixmiquilpan como hijo natural, sin mencionar a Amador como padre. Con el tiempo, este hijo vendría a ser mi abuelo.

[3].  A este edificio del siglo xviii, antigua hacienda del Conde de Regla, también se le conoce como “La casa colorada”.

[4]. Raúl Castañeda Yslas sustentó su examen profesional el 30 de noviembre de 1939 y la unam le expidió el título de Licenciado en Derecho el 24 de abril de 1947.

[5]. El presidente Benito Juárez decretó la creación del estado de Hidalgo el 16 de enero de 1869.

[6]. Fuente: Compilación, investigación y redacción de Jonás Reyes Monzalvo en el portalhttp://bicentenario.hidalgo.gob.mx/index.php?option=content&task=view&id=90  

 

Entre la familia y los libros

Homenaje a Carmen Castañeda Olea (1914–2012)

el 22 de abril de 2013,

a noventa y nueve años de su nacimiento.

En el trance de la segunda viudez, su padre comprendió que la vida le duplicaba responsabilidades: debía guiarla y protegerla, conducir su desarrollo, acompañarla y procurar su compañía. Carmen no sólo era su única hija; era la única que había sobrevivido a la primera infancia. Con su primera esposa tuvo varios hijos, pero todos murieron a temprana edad. La propia Teresa Olea Gómez Daza murió también y años después, en 1912, el doctor Gonzalo Castañeda Escobar se casó con Carmen Olea Gómez Daza, viuda como él, quien primero había sido su cuñada.

Carmen Castañeda Olea con padres Dr. Gonzalo Castañeda Escobar y Carmen Olea Gómez Daza

Carmen Castañeda Olea con padres Dr. Gonzalo Castañeda Escobar y Carmen Olea Gómez Daza.

“En mi niñez fui muy consentida y mimada por él, pues en su anterior matrimonio tuvo varios hijos, pero todos murieron, y al crecer yo me cuidaron mucho, pues siempre temían que muriera al igual que mis hermanitos, pero Dios quiso que viviera y fui su gran alegría”.

A la muerte de su madre, Carmen tenía trece años y estudiaba en el Colegio Francés. Introvertida y reservada como era, trató de atenuar esa soledad y ese duelo frente a un caballete, paleta de colores y pinceles en mano. Su padre no permanecía tranquilo si se quedaba sola. Cuando no era posible dejarla en familia, entre sus primos, la llevaba consigo a sus clases, conferencias y reuniones. Así fortalecieron un vínculo donde el amor filial fue correspondido con una devoción más allá del natural cariño al padre y la admiración al médico eminente.

Carmen Olea había muerto durante el invierno de 1928. El verano siguiente el doctor Castañeda organizó un viaje al pueblo de su infancia. Fue la primera vez que Carmen visitó Zacualpan, Edo. de México, México en un viaje cuya última etapa fue a caballo. Una aventura que recordaría toda la vida. “Fuimos a llevar [un] cargamento de dulces y juguetes para repartirlos entre los niños del pueblo y pueblitos aledaños. Fue una gran alegría para todo el pueblo. Mandó hacer castillos de luces, ensayar danzas de los indios, música, baile, en fin: el pueblo pasó unos días de alegría…”

La medida en que el doctor Castañeda, aún viudo, consiguió hacer de su casa un hogar, la da el testimonio de las primas paternas de Carmen, huérfanas de padre y madre, quienes eran invitadas a acompañarla los meses de diciembre en estancias que culminaban con la celebración de la Navidad, fiesta de encanto donde las primas visitantes miraban a Carmen como si fuera Clara, el personaje del Cascanueces. El año comenzaba con una gran fiesta el 10 de enero, día de san Gonzalo. Preparaban comida para varios días, durante los cuales la familia Castañeda asistía a celebrar a su integrante más ilustre.

Pero aquella gran casa de la colonia San Rafael no sólo era hospitalaria y cálida durante la temporada decembrina. En opinión de Carmen, constantemente “…era hotel, banco, hospital y refugio para familiares y amigos”.

“Después de un tiempo de la muerte de mi madre, [mi padre] contrajo matrimonio con María Luisa Olea, viuda de Gómez Daza. Yo lo recibí con beneplácito. Fue para mí una segunda madre, pienso yo que mi madre no hubiera hecho más por mí de lo que ella hizo…”  Carmen llamó a la tercera de las hermanas Olea y tercera esposa de su padre como tía Lila. Luis Gómez-Daza Olea, hijo de tía Lila, más que un hermano para Carmen, fue un ser fundamental durante toda su vida.

Con el temperamento discreto que la caracterizaba, Carmen participaba primero y después ella misma organizaba reuniones y fiestas con familiares y amistades de su edad, donde no le faltaron pretendientes, aunque hasta ahora no haya ningún vestigio de estos. Conforme creció, Carmen se convirtió para su padre en soporte emocional e interlocutora permanente. “hablábamos el mismo idioma” ––decía. Sabía cómo apoyarlo en cada momento, hasta en el papel de secretaria. “Se le acercaba sin molestar ––apunta Lilia Weber ––, para sacarle la punta a los lápices con los que Don Gonzalo escribió varios libros e innumerables conferencias…”

Además, lo observaba atentamente: “Siempre recuerdo a mi padre en su biblioteca, escribiendo. Escribía a lápiz con una letra inglesa redondilla muy bonita. No le gustó nunca dictar, todo era manuscrito. A veces le decía: papá, ven a cenar al comedor con nosotros, y me respondía: «Está la caldera caliente. No me interrumpas» y seguía escribiendo”.

Años después, cuando el gobierno de la ciudad decidió modificar la traza de la colonia San Rafael, biblioteca y hogar tuvieron que abandonar la casa que existió en la calle de Miguel Schultz y mudarse a la colonia Roma. Esa casa desapareció bajo la picota.

Carmen no sentía la necesidad de ir a la escuela, entre otras razones, porque la escuela iba a su casa. Las visitas de los amigos de su padre eran frecuentes. De esta manera ella conversaba con personajes como Alfonso Pruneda, Aquilino Villanueva, Conrado Zukerman, Darío Fernández, Fernando Ocaranza, Gustavo Baz, Ignacio Chávez, José Álvarez Amézquita, Manuel Gea González, Nemesio García Naranjo y Teófilo Olea (uno de los Siete Sabios, tío y padrino suyo), quienes con frecuencia le daban, acaso sin proponérselo, cátedras de diversos temas, a partir de la especialidad de cada quien.

Carmen Castañeda Olea alrededor de 27 años de edad.

Carmen Castañeda Olea alrededor de 27 años de edad.

Este mundo singular donde el padre era la figura estelar y el ambiente de academia era pan de todos los días concluyó el 14 de enero de 1947. A la edad de 79 años murió el doctor Castañeda. La casa se convirtió en el ámbito vacío donde solo hay objetos que evocan la presencia reciente de quien no volverá. Pero de toda la casa, Carmen, en particular, se prendó de la biblioteca. Se convirtió en celosa, amorosa guardiana de los manuscritos de su padre y del manuscrito de don Juan Francisco Castañeda Popoca, su abuelo.  Esta gavilla de hojas acompañó al joven estudiante de Medicina que había sido su padre durante el periplo de sus estudios por Londres, París, Berlín y Viena, y volvió con él, después de haber habitado en cuartos de hotel, buhardillas, casas de estudiante y camarotes.

Carmen y tía Lila mitigaron el vacío inllenable del doctor con una estancia en Nueva York. Meses después emprendieron un recorrido por Europa. En varios países fue atendida por las amistades del doctor Castañeda y de ella misma. En Francia se sintió como pez en el agua. Llevaba en su bagage la cultura gala y el dominio perfecto del francés. La Ciudad Luz la sedujo. No fue difícil que pensara en radicar allí por algún tiempo. Acordó tomar un trabajo, no sin antes completar el itinerario que habían trazado ella y su tía, cuya última escala fue Alonsótegui, cuna de don Bonifacio Olea, abuelo materno de Carmen y padre de tía Lila. Ese encuentro familiar debió ser particularmente grato para Carmen. Cuando sus familiares vascos la instaron a recorrer al menos las ciudades señeras de España, decidió prolongar su estancia antes de volver a París.

“Todo encuentro casual es una cita”, dice Borges. Carmen Castañeda Olea y Martiniano Infante Martínez se conocieron en Sevilla cuando ella aún luchaba por salir de la depresión de la orfandad. Él recién había salido de la cárcel, donde fue preso político.  Era riojano, republicano y ex combatiente de la Guerra Civil. España vivía los años feroces del franquismo y la libertad de Martiniano estaba sujeta a restricciones: tenía prohibido salir del país. Pero el amor lo puede todo: de acuerdo con el plan que la pareja trazó, el primer paso consistió en que Martiniano se fugara. Se mezcló entre un grupo de esquiadores que participarían en un concurso con el fin de utilizar la ruta de los Pirineos y Andorra. Luego cruzó al lado francés solo y a pie, hasta que encontró medios para llegar a París. El segundo paso fue la boda en París, precisamente el 22 de abril de 1948, 34º cumpleaños de Carmen. El tercero fue el viaje a México ––luna de miel en el Queen Mary de por medio–– para comenzar su nueva vida.

La vida nueva fructificó con el nacimiento de María del Carmen, Gonzalo Juan y Claudia Begoña, y el matrimonio de la pareja Infante Castañeda duró veinte años. En 1968 una súbita embolia cerebral segó la vida de Martiniano.

i. a d. Hijos Claudia, Maricarmen y Gonzalo Infante Castañeda

i. a d. Hijos Claudia, Maricarmen y Gonzalo Infante Castañeda

Carmen tuvo que replantear su vida: sus hijos transitaban la adolescencia y ella no estaba dispuesta a dejarse consumir por el desaliento ni la cotidianidad doméstica. Tampoco discernía con claridad la ruta que debía seguir. Como había ocurrido cuando murió su padre, viajó a Europa para estar consigo misma y reflexionar. Durante el trayecto, el destino le deparó a una voluntaria como compañera de cuarto, quien le habló del altruismo hospitalario; algo cercano a los ámbitos familiares a su padre. Volvió convencida de que había algo por hacer en ese campo.

Alrededor de dos años fue voluntaria en el Hospital de Incurables de Tepexpan y en el Hospital de la Mujer, pero durante su desempeño como voluntaria comprendió que sus penas eran mínimas si se comparaba con los enfermos abandonados y las mujeres al siguiente día del parto, quienes esperaban, sentadas en las escaleras del pórtico con sus mal cobijados bebés en brazos, algún género de ayuda. Múltiples días volvió a su casa con sentimientos contradictorios: conmovida por la brutal realidad de los hospitales y plena de sentirse útil en la entrega a una noble causa.

Esa experiencia la indujo a descubrir su fortaleza interna. Le dio, además, confianza, rumbo y sentido. Despertó su vocación hacia la cultura y su inquietud intelectual. En 1971 se inscribió en la Escuela Nacional de Biblioteconomía y Archivonomía. Una decisión obediente, disciplinada y discreta  para volver a los libros.

Carmen Castañeda Olea frente biblioteca de su padre Dr. Gonzalo Castañeda Escobar

Carmen Castañeda Olea frente biblioteca de su padre Dr. Gonzalo Castañeda Escobar

¿Cuántas personas comienzan a estudiar una carrera a los 57 años, la ejercen y se convierten en una autoridad profesional? En 1976 Carmen Castañeda conoció al doctor Francisco Fernández del Castillo, quien le encargó clasificar la biblioteca histórica de la ex Escuela de Medicina, ubicada en el Antiguo Palacio de la Inquisición, frente a la Plaza de Santo Domingo. De esta manera llegó a encabezar la Biblioteca Nicolás León donde permaneció más de 25 años, entre 1977 y 2003. Durante ese tiempo no sólo clasificó libros y se ocupó de tres mudanzas de la biblioteca por diferentes ámbitos del viejo edificio virreinal:  amó esos libros. Cuidó ese acervo universitario con el mismo celo que los libros de su padre.

Carmen Castañeda Olea Navidad 2009

Carmen Castañeda Olea Navidad 2009

Continuará

Investigación

histórica e icónica:           Claudia Infante Castañeda

Texto:                                  Claudia Infante Castañeda y Rafael Rodríguez Castañeda

Revisión y Montaje:         Ricardo Castañeda Guzmán

 

Cinco días en New Mexico

Ricardo Castañeda Guzmán

 

2 de Abril de 2013

Prólogo

Mi esposa Virginia y yo compartimos el interés por saber quiénes fueron nuestros ancestros y de dónde vinieron. Igual que yo, ella se ha dedicado a investigar su propia genealogía. Mientras mis búsquedas me han llevado principalmente hacia Zacualpan, estado de México, las suyas esta vez la atrajeron hacia el estado de New Mexico, EE.UU.

Virginia planeó un viaje de dieciséis días para hacer un recorrido de investigaciones ancestrales y visitas a familiares que tiene en diferentes lugares de ese estado.  Debido a mis obligaciones solamente pude acompañarla cinco días.

Mis días de visita fueron durante la semana santa, del jueves 28 de marzo al 1º de abril de este 2013.  Hice el viaje pensando solamente en que disfrutaría unos días de relajación.  Pero con todo lo que llegué a saber y conocer, ¡qué sorpresas me llevé!

Primer día, jueves 28

Bandera de New Mexico

Llegamos a Albuquerque, New Mexico hacia la una de la tarde. Nos alojamos en el Hotel Albuquerque porque aparte de su comodidad está situado a cinco cuadras de un antiguo centro nombrado “Old Town”.[1] Una vez instalados en el hotel y bien alimentados, decidimos pasear por los alrededores.

Como en muchas plazas antiguas, hay un kiosco (pabellón) en el centro del jardín.  Hacia una dirección se pueden ver astas con varias banderas. Recuerdo tres de ellas: las Estados Unidos, New Mexico y México.

Sabemos que la bandera de los Estados Unidos tiene cincuenta estrellas y trece barras que representan los cincuenta estados y las trece colonias.

La tricolor bandera mexicana, verde, blanco y rojo, representa la esperanza, la unidad, y la sangre de los héroes nacionales o, la gloria, la paz y la guerra en ese mismo orden. Sobre el lienzo blanco aparece el escudo nacional: un águila sobre un nopal, devorando una serpiente, señal donde los aztecas debían fundar su ciudad, que encontraron tras un largo peregrinaje, en medio del lago que existió en el valle de México, en 1325.

La bandera de New Mexico es rojo sobre amarillo. Estos colores eran representativos de España en el nuevo mundo. En el centro vemos un círculo con cuatro rayos sobresalientes. Estos, a su vez, irradian cuatro rayos cada uno.  Los Zia, originarios de esta región, eran o son del pensamiento que su donador les daba todo en grupos de cuatro. El número cuatro era muy significativo para ellos.  Cada uno de los cuatro regalos principales entraña cuatro regalos:

Bandera del estado de New Mexcio, U.S.A.

Los cuatro puntos cardinales: norte, sur, este y oeste.

Las cuatro estaciones: primavera, verano, otoño e invierno.

Las cuatro partes del día: amanecer, mediodía, tarde y noche.

Las cuatro partes de la vida: niñez, juventud, madurez y viejez.

El círculo en el centro representa vida, amor y eternidad sin principio y sin fin.  Este mismo cuerpo esférico sostiene los cuatro regalos principales del donador.

Nota: New Mexico es el único estado en los E.E.U.U. que reconoce el español y el inglés cómo lenguas oficiales.

Iglesia San Felipe de Neri

Por tres calles alrededor de esta plaza, existen establecimientos comerciales orientados hacia el turista y restaurantes que sirven comida típica de esta región. Al atravesar la cuarta calle hacia el norte está la iglesia católica San Felipe de Neri.

En 1706 Francisco Cuervo y Valdés fundó Albuquerque. Así abrió el camino para la construcción de esta iglesia, que se completó en 1719.  La iglesia original estaba situada al noroeste de la plaza.  El material principal para construir en esos tiempos, como aún ocurre, era el adobe.  Esto  explica por qué las lluvias torrenciales y las inundaciones debidas al desbordamiento del Rio Grande la destruyeron en 1792.  La nueva construcción de la iglesia empezó en 1793 en el sitio donde ahora se encuentra.

Iglesia católica San Felipe de Neri

Aparte de lo interesante que resultan esta iglesia y su historia, me llamó la atención un pequeño detalle: su nombre. Mis sextos abuelos, Alejandro Marcos de Castañeda de Labra y María Antonia Josefa Popoca Sáez, tuvieron cuatro hijos, dos hombres y dos mujeres: María Guadalupe, n. 1808; María Tomaza, n. 1810; Juan Francisco, n. 1816, y Juan Felipe Neri, 1820.  Todos, originarios de Zacualpan.

Rotulo iglesia católica San Felipe de Neri fundada 1706

El siguiente link muestra la descendencia de Juan Francisco Castañeda Popoca, uno de mis ancestros, quien nació en 1816:

http://ancestroscastaneda.wordpress.com/2012/10/

Juan Francisco fue el hermano de Juan Felipe Neri y mi re tatarabuelo. De él muestro también un daguerrotipo.

Interesado en saber más sobre San Felipe de Neri encontré este artículo en Wikipidea en español.  Facilito el link:

http://es.wikipedia.org/wiki/Felipe_Neri

Recorrido fantasmal

Una de las atracciones turísticas que ofrece este pueblo viejo es un recorrido en grupo para visitar ciertos lugares donde según la leyenda, se han manifestado fantasmas y espectros.

Como que si hubiéramos recibido una invitación personal de Drácula, después que se metió el sol y salió la luna, Virginia y yo nos unimos con otras personas en el sitio designado para empezar este viaje espantoso.  Tenía  toda la intención de tomar fotos, pero el narrador empezó a desarrollar sus cuentos macabros con tal amenidad que atrapó mi atención como polilla atraída por la luz.  Solamente tomé una foto.

El guía nos enseñó los sitios donde los disgustados del otro mundo se aparecían.  En orden de aparición, estos fueron:

Un cowboy que era muy ratero y surgía en forma transparente con un hoyo grande en su abdomen.

Una tienda donde había fuerzas paranormales  que descombraban toda la mercancía, pero colocaban ciertas cosas formadas en línea recta y a distancia uniforme.

Una tienda que era cantina y burdel, donde una bella pelirroja ofrecía sus servicios. La belleza de esta mujer no sólo atrajo los deseos de los hombres, sino también los celos de otras mujeres igualmente interesadas en hacer su dinerito.  Una noche mientras esta hermosura descendía las escaleras, una de sus compañeras de profesión sacó un cuchillo y casi la rebanó en mitad.  Dicen que esta pelirroja se ha dejado ver desnuda en el porche, arriba de la tienda.  ¡Tristemente no hubo fotos comprobantes!

Un árbol donde colgaron a un enterrador por haberse robado el reloj del difunto que iba a enterrar. Dentro de una tienda que esta junto a este árbol, se oían pasos en la noche, hasta que cortaron la rama donde ahorcaron a este individuo.  La justicia era veloz en esos tiempos.

En una capillita (a la que me referiré más adelante) que está dedicada a Nuestra Señora de Guadalupe, y cerca de la iglesia de San Felipe, corre palabra que salía una figura negra vestida como monja, especialmente cada vez que había un desastre en los Estados Unidos.  Por ejemplo, el once de septiembre 2001.

Un establecimiento que era restaurante durante la época de los gangsters, donde un individuo de mala reputación balaceó a su novia que trabajaba ahí.  Esta rata le borró la vida simplemente porque la maltrataba y ella le dijo que lo dejaría. La desafortunada era muy meticulosa y limpia. Los empleados decían que de vez en cuando encontraban los trastes limpios y todo muy acomodado. Nadie sabía quién hacía la limpieza.  Hmm… ¡cómo me gustaría tener uno de estos fantasmas!

En el área donde estaban unos establos, los novios acostumbraban echarse cómodamente sobre la paja a besarse.  Una vez una señorita encontró a su infiel besando a otra.  Descontrolada por su furia, los atacó con hacha en mano.

En la siguiente, donde saqué la única foto, podemos ver una puerta.  La charla dice que en ese lugar los hombres de alta sociedad tocaban la puerta para entrar a un prostíbulo.  Era una entrada discreta, situada en un callejón oscuro. Una noche dos jóvenes andaban con sus tablas de patín.  Cuando pasaron por ahí ¡Kabum!, la puerta se abrió explosivamente y salió una mujer por el aire a gran velocidad hacia ellos. El rostro de esta mujer era cadavérico, con carne transparente.

Puerta fantasmal

Al volver al sitio donde empezamos nos dijeron que estábamos parados sobre lo que era el antiguo panteón. Cuando llovía mucho y el rio se derramaba, sus aguas se llevaban mucha tierra.  En las aguas residuales se podían ver dedos, cráneos y partes de cuerpos y esqueletos sobresaliendo de la tierra.

Al fin del recorrido pregunté si la llorona, el cucuy, y la mano negra habían llegado por estas partes. Me dijeron que no, ¡mala suerte!  De todas maneras este tour valió cada centavo de los quince dólares de admisión que pagamos por cabeza.  Después de un buen café de Starbuck y una sopaipilla poco caliente con canela y almíbar de fresa, se me calmaron los nervios y olvidé todos los sustos. Estaba listo para el siguiente día.

Segundo día, viernes 29

Madrid

Madrid está 45 millas al noreste de Albuquerque. El estado de New Mexico reconoce al pueblo de Madrid por su nombre como palabra grave (no aguda). Al pronunciarlo enfatizan la primera sílaba: MAD-rid.

En este pueblo nació Alejandro Gonzales Leal, padre de Virginia. Camino hacia Madrid notamos que el paisaje cambiaba de un momento a otro entre arena, piedra y cepillo sabio a unos sitios hermosos donde existen valles llenos de enebro.  Sobre estos valles se ven montañas que están a gran distancia.  Gracias a la altitud y a lo retirado que nos encontrábamos de las ciudades, respirábamos aire más limpio y ligero.

Alejandro nació en Madrid, New Mexico el 19 de julio de 1930, y fue bautizado el 3 de agosto del mismo año en la iglesia de Guadalupe, en Peña Blanca, New Mexico.  Le pusieron por nombre Alejandro Gonzales Leal, hijo legitimo de Herminio Gonzales y Petra Leal.

Alejandro Gonzales Leal (1930-1951)

Herminio, su padre, trabajaba en las Jones mines donde extraían carbón que utilizaba el tren de pasajeros.  El tipo de carbón extraído de esas minas hacía combustión con mayor limpieza.  Podemos verlo siendo el tercero hacia izquierda, esquina superior derecha.

Herminio Gonzales at Jones mines

Como todo en la vida, nada rinde para siempre: las minas se agotaron, cerraron y la gente tuvo que buscar otra manera de vivir.  La familia Gonzales buscó otra actividad en Los Ángeles, California, donde Alejandro conoció a Mary Fraijo. Contrajeron matrimonio en 1951 y Virginia nació en 1952.

Tristemente, padre e hija nunca cruzaron vista. Alejandro perdió su vida en el conflicto entre los E.E.U.U. y Corea del Norte el 20 de septiembre 1951.

Hotel Castañeda, Las Vegas, New Mexico

Satisfechos de haber visitado y visto el pueblo donde nació el padre de Virginia, seguimos nuestro curso hacia el este. Nuestro siguiente destino era el Hotel Castañeda, en Las Vegas, New Mexico.

Tuve noticia de este hotel a través del internet, pero ¡que coincidencia! que después de haber sido espantado en Old Town, los espectros me iban a seguir a Las Vegas.

http://www.sgha.net/nm/lasvegas/hcas.html

En realidad, mi interés principal era saber cómo este hotel llegó a ser nombrado Castañeda.  Llamé a la Cámara de Comercio de Las Vegas, y una amable secretaria  me mandó links que contenían más información, pero aún con toda su ayuda, mi pregunta todavía no obtenía respuesta.

Al llegar a nuestro destino, la vista inmediatamente me dijo que éste hotel está prácticamente a un paso de ser completamente abandonado.

Decidí caminar por sus alrededores y empecé a tomar fotos.  Escuchaba voces que procedían de una puerta abierta. Quise investigar. En el interior econtré no con fantasmas, sino con unas damas que hacían un tipo de limpieza.  Les pregunté si sabían cómo es que este hotel se llamaba Castañeda. Una señora me dijo que lo bautizaron en honor a Pedro de Castañeda, principal historiador de la expedición de Coronado, ocurrida en 1540.  El siguiente link amplía lo que me dijo:

http://hdl.handle.net/1903.1/14126

El hotel abrió sus puertas en 1899 y las cerró en 1948. Ahora está en venta por el precio de Dlls. $ 1.5 m.

Pregunté si podía sacar fotos del interior. Me dijo que no. Le di las gracias, y procedí hacia la estación de ferrocarriles Amtrac, adyacente al hotel.

Hotel Castañeda,Las Vegas, NM 1

   Hotel Castañeda,Las Vegas, NM 2

Hotel Castañeda, Las Vegas, NM

Excursión Hotel Castañeda

 

 

Estación Amtrac, ferrocarriles de Santa Fe, Las Vegas, NM

Esta estación fue construida en 1899 y renovada en 2003.  Todavía ofrece  servicios de transporte, y no muestra señales de estar al paso del olvido.

Estación ferrocarril, Las Veg

Estacion ferrocarril, Las Veg

Se nos estaba acabando el día y decidimos regresar al hotel, no sin antes parar en Santa Fe con el propósito de comer en un buen restaurante mexicano.

En Santa fe no encontramos algo inmediato que nos llamara la atención. Pregunté a un señor que fue amable en recomendarnos Maria’s de Santa Fe, un restaurante Mexicano ubicado cerca de la esquina de Córdova Road y Saint Francis Road.

No mintió cuando me dijo que servían buena comida mexicana y excelentes margaritas. Siempre he sido parcial hacia el “New Mexico chili”. Ordené unas enchiladas rojas.  El chile fue servido sobre dos tortillas de maíz azul  que tenían pollo deshebrado en medio, junto con frijoles de olla y arroz al lado. Aunque para mi gusto el arroz estuvo un poquito pegajoso, recomiendo este restaurante a quien ande por estos rumbos. El guacamole estuvo exquisito.

Tercer día, sábado 30

Juan de Oñate

Este día decidimos caminar por los lugares culturales.  Sin noticia previa de su existencia y por tropiezo, encontré un monumento que conmemora a un individuo llamado Juan de Oñate. Tomando en cuenta que en esta región de norte América existían otras civilizaciones antes que llegaron los españoles, Juan de Oñate mereció un monumento por la hazaña de haber llegado por estos rumbos a la cabeza de otras personas de diferentes profesiones. Entre los expedicionarios, algunos llevaban a sus familias.

El título de este concepto artístico es titulado “La Jornada – 1598”.

Placa La Jornada 1598

El forcejo y la lucha que esos exploradores tuvieron que afrontar para llegar a su destino es evidente en la representación que los artistas plasmaron. La Historia nos dice que estos segundos pobladores no solo entraron por el sur, sino también por el este.

Tres ingredientes son necesarios para conquistar y subyugar a una civilización.  Matar al hombre, raptar a la mujer y adoctrinar al niño.  Por los siglos de los siglos en todas partes de este mundo, varios grupos de seres humanos han cometido este tipo de atrocidades sobre otros.

En el caso del europeo, nada fue diferente cuando su ávido olfato guió su apetito de amasar gloria y riqueza, principalmente durante el siglo XVI. Cruzó el océano Atlántico hacia territorios desconocidos que más tarde llamó “las Américas”. Espada y religión le sirvieron para doblar las rodillas de sus habitantes al mismo tiempo que extraía de la naturaleza cuanto encontró en su beneficio.

Como comprendo que por estas regiones y por otras partes de América las heridas históricas son muy profundas, no glorifico el comportamiento que exhibieron esos “conquistadores”.

Lo triste es que, en muchos casos, es casi imposible corregir las injusticias del pasado.  Lo dichoso de este episodio es que los mismos eventos no se repetirían.

En lo personal, me satisface que por lo menos en mi fuero interno puedo discernir y aceptar que el daño que los humanos se causan unos a otros no es bueno, y soy capaz de concluir esto sin tener que recurrir a una religión.

Satisfecho de haber observado las estatuas, procedí a leer las placas que están alineadas en una pared que flanquea este monumento.

Son numerosas las listas de las expediciones. Cada una de ellas presenta la relación de sus exploradores. En todas he encontrado el apellido Castañeda. En el caso de esta expedición y conforme quien los anotó, solo encontré dos con este apellido: Juan de Castañeda, cuyo origen se desconoce, y Francisco Martínez de la Castañeda, originario de Álava, España. ¿Tendré algún parentesco con alguno de ellos?  Por ahora no lo sé.  Lo que sí puedo decir es que mi linaje paterno me lleva al pueblo de Zacualpan, Edo. De México, México, y que éste se remonta alrededor del año 1750.

Francisco Martínez de la Castañeda con Oñate 1598

Juan de Castañeda con Oñate 1598

Después de la invasión y conquista de México (1519-1521), los invasores no perdieron tiempo en llegar a Pachuca en 1528, sitio donde mataron al gobernador azteca Ixcóatl.

Conforme leía, tres exploradores llamaron mi atención, aunque no se apellidaran Castañeda, porque las placas especifican que procedían de mi tierra natal. Nunca me imaginé que pachuqueños de ese tiempo hubieran sido exploradores en la jornada que llegó a Nuevo México.  Sus nombres son Mateo Montero, Juan de Ortega e Isabel Olivera.

Mateo Montero con Oñate 1598

Isabel Olivera y Juan de Ortega con Oñate 1598

Cuarto día, domingo 31

Capilla de Nuestra Señora de Guadalupe

Capilla Nuestra Señora de Guadalupe, Old Town, NM 31 Marzo 2013

A primera vista, esta capilla y su nombre dan la impresión de ser un retiro o refugio católico. En realidad no es oficialmente aceptada por la Iglesia católica debido a que no satisface ciertos requerimientos que impone.

En 1970 el Vaticano dio permiso para construir centros donde artefactos religiosos pudieran ser artísticamente construidos y vendidos.  Una hermana de la orden religiosa por nombre de Giotto Moots se valió de esta oportunidad para conceptualizar y construir este centro artístico y religioso.

Pasó el tiempo y la construcción no resultó como negocio lucrativo. Ahora este grupo de edificios se han vuelto tiendas con el turista en mente, pero este pequeño lugar de  reflexión todavía existe hacia el fondo de este complejo artístico.

Las fotos demuestran que este edificio está bien mantenido. No sé si es el gobierno o la Iglesia Católica quien está a cargo de cubrir los costos, pero puedo decir que el público la respeta.

Cuando uno está dentro de los dos únicos cuartos destacan los aspectos artístico y filosófico de esta hermana religiosa.  Sea por su color o su funcionalidad, lo que más me atrajo, fue el calendario lunar que determina la fecha de las fiestas a la Santa Virgen en cualquier año, conforme dan vuelta sus discos incrustados.

Calendario lunar capilla Nuestra Señora de Guadalupe, Old Town, NM 31 Marzo 2013

En el siguiente video podemos ver en el suelo el árbol de la vida, los altares y la virgen, la puerta donde entraba el padre para oír confesiones, el hoyo por donde el pecador decía sus pecados, las bancas de espera para el resto de los pecadores y el calendario lunar.  No tengo información sobre el significado del par de zapatos que se pueden ver.  Nadie los molesta.

Si andan por estos rumbos, vale la pena que visiten esta capilla.

Chimayó

Una vez más nos dirigimos a Santa Fe, después, hacia el norte, hasta que llegamos al pueblo de Chimayó.

Tenía poca idea de lo que nos esperaba.  Como era domingo día de Pascua, lo primero que vi fue mucha gente, pero no en multitudes. La atmosfera era de feria, pero con menos puestos.

Conforme entraba hacia la iglesia, mis oídos me alertaban con el sonido de tambores. El siguiente video nos revela el origen de este redoble.  Era un grupo de intérpretes que profesaban su fe con una danza ritual al Santo Niño de Atocha.

Después de haber ejecutado su interpretación, los grupos posaron para ser retratados.  Aquí están los dos grupos.  Fallé en el intento de registrar la rendición de los rojiblancos.

Grupo 1  interpretadores danza Sto. Niño de Atocha, Chimayó, NM 2013

Grupo 2  interpretadores danza Sto. Niño de Atocha, Chimayó, NM 2013

Conforme pasaban los minutos me informé más sobre este santuario. Comprendí lo famosa que es esta iglesia católica.  Este sitio e iglesia son reconocidos como puntos de referencia histórica para esta nación.

Cuando caminaba rumbo a la iglesia, noté que tendría que esperar mi turno para entrar.  Ahora entiendo que la línea en la cual yo esperaba no era tan larga como la del previo jueves y viernes santo. Miles de peregrinos vienen de todas partes del estado, del país y de otros países durante todo el año, pero en especial durante la semana santa.

Entrada Santuario Chimayó 31 marzo 2013

No podré ilustrar la parte interna de esta iglesia porque estaba claramente escrito No fotos, No videos. En cambio, lo que puedo decir es que después de atravesar  hacia el altar y unos cuartos a la izquierda, uno encuentra un pozo pequeño que solamente contiene tierra.

A esta tierra le atribuyen propiedades santas.  Venden bolsitas para que los fieles se lleven su tierra santa.  Unos oran a esta tierra mientras otros se la frotan en partes afligidas o simplemente la mantienen cerca para que los proteja.  Al salir, en el último cuarto se veían fotos de los socorridos y bendecidos. También había muletas suspendidas hacia el techo.

Hay mucho más que saber sobre Chimayó, más de lo que yo pueda relatar en este blog.  Para el beneficio del lector aquí están dos links.  No encontré versiones de ellos en español.

http://en.wikipedia.org/wiki/El_Santuario_de_Chimayo

http://www.newmexicohistory.org/filedetails.php?fileID=505

Santo Niño de Atocha

Cuando era niño, escuché a un adulto exclamar ¡Ay, Santo Niño de Atocha! Nunca supe el significado de esta plegaria y no me acuerdo quién fue el adulto. Tampoco supe quién era ese santo niño.

Muchas veces vi estatuas y tarjetas de un niño a quien veneraban,  pero ignoraba quién era.

Muchos años después, en este viaje, finalmente me enteré quién es este Niño de Atocha. Como existen muchas versiones sobre él, decidí buscar mi respuesta en el internet.

Adjunto un link para que el lector lea lo que satisfizo mi curiosidad sobre este niño.

http://www.ninoatocha.com/history_spanish.html  El artículo está escrito en español.  Lo que concluyo sobre este niño es que es representativo del niño Jesús.

Igual que en la iglesia de Chimayó, en el templo/capilla del Santo Niño de Atocha no permiten tomar fotos ni videos. La réplica de este niño tiene muchos zapatitos a su alrededor.  Supongo que el propósito es ayudarlo simbólicamente con mucha suela para proteger sus pies mientras él peregrina en ayuda de la gente destituida, enferma, y sin recursos.

 Bienvenida capilla Santo Niño de Atocha, Chimayó, NM, 2013

Capilla Santo Niño de Atocha, Chimayó, NM, 2013

Las horas de visita a esta tierra de encanto se me acababan y como a Virginia y a mí se nos hacía tarde, regresamos al hotel, no sin antes visitar la piedra Cabeza de camello.

Piedra Cabeza de camello

Nuestra ruta de regreso era la carretera 84, para tomar la salida número 175. En las proximidades de la piedra encontramos estacionamiento fácilmente.

Este desarrollo natural que a través de los siglos el viento, la lluvia y otras fuerzas naturales fueron configurando, tiene la forma de una cabeza de camello junto con una joroba.

La piedra está protegida por un alambrado, el cual sólo me permitió tomar fotos a la distancia.

Me hubiera gustado contemplarla un poco más de los pocos minutos que estuvimos ahí, pero teníamos hambre y sed.

Foto 1 Piedra Cabeza de Camello, NM, 31 marzo 2013Foto 2 Piedra  Cabeza de Camello, NM, 31 marzo 2013

Foto 3 Piedra Cabeza de Camello, NM, 31 marzo 2013

Con la certeza de que pasaríamos otra vez por Santa Fe, paramos en el restaurante Maria’s a comer.  Sin dificultad, pedí unas enchiladas rojas, guacamole y dos margaritas. ¡Ah, qué vida!

Ahí conversé con un mesero, quien era de Chihuahua, México.  Me platicó de un pachuqueño que trabajaba ahí, guardó sus centavitos, regresó a México y ahora es pequeño empresario, poseedor de tres camiones.

Al día siguiente salí de regreso mientras mi esposa se dirigió hacia Las Cruces, New Mexico donde visitó a más familia.

Conclusión

Mis cinco días en New Mexico fueron maravillosos.  Ahora entiendo por qué se refieren a este estado como Land of enchantment. (Tierra de encanto).

 

Edición;  Rafael Rodríguez Castañeda


[1] Pueblo Viejo o Pueblo Antiguo

Introducción a una crónica

Ricardo Castañeda Guzmán

15 marzo 2013

Cuando publico un artículo en este  blog, en el sitio de ancestroscastaneda.wordpress.com, yo, como el bloguero, nunca sé cómo será recibido.  ¿En qué cantidad, tendrá interés el público sobre el tema?  ¿Será leído, y quien lo leerá?  Estas son unas de las preguntas que siempre me pregunto, cada vez que publico un artículo.

Mis temas han sido principalmente los descubrimientos y experiencias adquiridas junto con varios familiares, de llegar a saber más sobre mis ancestros, en este caso los Castañeda.  Mis búsquedas me han llevado a varios sitios de la Republica Mexicana, uno de ellos, el pueblo de Zacualpan, Edo. De México.

Unos días después de que publiqué la crónica de un viaje a Zacualpan, http://ancestroscastaneda.wordpress.com/2013/02/03/zacualpan-edo-de-mexico-mexico-3/    recibí un comentario de un lector que me llamó mucho la atención.  Se trataba  de un corredor deportista (runner).  A quien le interese conocerlo, puede hacer clic en el link y hacia el final de la columna de comentarios, que han fomentado  y promovido este blog, encontrará nuestro intercambio de saludos.

Lo que escribió este joven deportista me llamó mucho la atención porque le daba al pueblo de Zacualpan, el pueblo de mis ancestros, otra dimensión, aparte de lo que yo escribía.  Su manera de expresarse fue de una persona motivada, energética y con propósito.  El nombre de este corredor es Arturo Mireles Valdés.

Arturo me habló de una carrera de 5 Km titulada La Ruta de la Plata, la cual estaba por realizarse  en el parque eco-turístico Picacho de Oro y Plata, localizado cerca del centro de Zacualpan.  Esto iba a ocurrir en dos o tres días.

Siempre interesado en saber más sobre Zacualpan, le pedí que me enviara más información sobre este evento.

Gracias a la maravilla del internet y la buena voluntad de Arturo, recibí  casi inmediatamente, el siguiente cartel, que da información detallada sobre este evento.

Lo comparto con los lectores, especialmente si entre ellos hay corredores interesados en saber si habrá otra carrera como ésta en Zacualpan, Edo de México.

Estoy seguro que si el H. Ayuntamiento de Zacualpan sabe que hay suficiente interés sobre este evento deportista, considerarán duplicarlo.

5Km. Zacualpan, Edo. de México, Mex. 3 marzo 2013


3 de marzo de 2013

 

Crónica de la Carrera de la Plata, celebrada en Zacualpan, Edo. De México, México.

Arturo Mireles Valdés

Estimado Richard;

Agradezco infinitamente tu interés por lo acontecido en la aventura Zacualpan 2013. En lo personal disfruté mucho mi estancia en dicho lugar. Te soy sincero: en un principio dudaba ir, [pero] tu blog me animó mucho para llegar con entusiasmo, y no me equivoqué… fue una aventura increíble.

Con todo gusto te comparto un poco de mí. Espero no aburrirte:

39 años de vida plena. Felizmente casado. Dos hijos maravillosos. Arquitecto de profesión. 12 años en el servicio público en el H. Ayuntamiento de Toluca. Actualmente en la iniciativa privada (constructora ARQCAD de México S. A. de C. V.) y como docente en la Facultad de Arquitectura y la Universidad del Valle de Toluca. Orgullosamente toluqueño. Me gusta interactuar en las redes sociales y [estoy] a casi dos años de ser amante del running.

Creo que en estos momentos todo lo que tenga que ver con running gira a mí alrededor. En los casi dos años de experiencia en este maravilloso deporte, Dios me ha concedido la voluntad y la fortaleza para disfrutar como nunca estar en movimiento, en contacto con la naturaleza, conocer amigos, plantearme metas y cumplirlas, reducir mis tiempos, sentirme cada vez más fuerte. Simplemente me siento más feliz que antes. En conclusión, el running ha cambiado mi vida.

Motivado por estos impulsos, el pasado mes de febrero me llegó la invitación de mi cuñada, la cual  integraba el Comité Organizador para participar en la carrera “Ruta de la plata” a realizarse en el municipio de Zacualpan. Sinceramente no me acordaba que existía ese municipio. Considero que nuestro estado de México es demasiado grande para aprenderse los nombres de los municipios, ¿no crees? Soy sincero: en un principio la invitación no me causó ningún impulso para participar. Quizás la distancia o el lugar, que no me atraían mucho que digamos. Sin embargo acepté correr el riesgo.

Dos días antes de la carrera recibí mi confirmación vía correo. Fue cuando me dispuse a investigar más del municipio de Zacualpan. Así me percaté de que esta localidad encierra muchas cosas. Dentro de este recorrido virtual, encontré el blog de mi estimado amigo Richard, el cual abrió otro horizonte que influyó gratamente en un aspecto motivacional importante.

Todo estaba listo. Era sábado por la mañana. Afortunadamente me otorgaron el permiso en mi trabajo para no asistir a laborar. Entonces junto con mi familia me dirigí a  Zacualpan.

Después de dos horas de recorrido, partiendo de la ciudad de Toluca, arribamos al lugar. Me imaginaba un pueblo más austero, sin embargo, el pueblo es muy singular. Limpio. Sus calles, adoquinadas; sus fachadas, blancas con guardapolvo. Las vigas de madera resaltan las techumbres de teja. En fin, mi percepción cambió en ese momento. Supuse que pasaría un buen fin de semana.  Calle adoquinada, Zacualpan Edo. De México

Dimos con el hotel posada real, cuyo propietario es don José Jacobo. Después de haber realizado nuestro registro, ya en el interior del hotel, fui observando cada uno de los detalles que poseía dicho inmueble, y conforme lo recorría, generaba en mí, sensaciones muy placenteras. El hotel, con poca inversión, trasmitía calidez, historia, como si sus muros guardaran lo mucho o poco de lo que era Zacualpan. Simplemente un hotel muy confortable.

Más tarde hicimos contacto con mi cuñada, debido a que ella se había trasladado un poco más temprano para llevar a cabo los trabajos preliminares en la carrera, como la señalización de la ruta.

Así llegamos al parque donde se celebraría la carrera, el cual lleva como nombre parque eco turístico “Picacho de oro y plata”, a siete minutos del centro de Zacualpan. Este espacio cuenta con muchos atractivos, entre los que destacan tres tirolesas de distintas dimensiones. La más grande posee una distancia aproximada de 500 metros de recorrido (adrenalina pura).

Tirolesas, Zacualpan, Edo. De México, México 3 marzo 2013Ahí fue donde conocí a José Abraham Jacobo Flores, que actualmente funge como  director  de Turismo en la administración municipal  2013-2015 del ayuntamiento de Zacualpan, líder y promotor de proyectos encaminados al desarrollo turístico. Actualmente se están realizando una serie de actividades de rehabilitación y mejora del parque eco-turístico “Picacho de oro y plata”.

Precisamente él nos comentó que cuando se colocó la tirolesa más grande, se tuvo que utilizar un  helicóptero. No puedo imaginarme el peso del cable y las maniobras que se tuvieron que hacer. En fin, ésa es otra historia. Tirolesas, Zacualpan, Edo. De México, México 3 marzo 2013-1

Una vez que recorrimos algunos de los caminos en el interior del parque, regresamos al centro de Zacualpan para recorrer sus calles. No hay mucho que ver, pero lo poco que hay, ejerce mucha tranquilidad.

De regreso en el hotel se realizó la cena de carbohidratos. Un rico espagueti con ensalada, acompañada de un delicioso pan de la región. Todo esto nos permitiría a los corredores dar nuestro mejor rendimiento el día de la carrera. Después de un rato de convivencia, procedimos a tomar un merecido descanso. Bueno… creo que a mí no me fue muy bien que digamos, ¡je je! La madrugada del sábado-domingo fue una de las más frías de la temporada invernal, la cual se combinó con la instalación de la plaza desde las 4:30 am. ¿Cómo ven? Para qué les cuento: entre frío y ruido, no dormí muy bien que digamos.

La Inmaculada Concepción a distancia, Zacualpan, Edo. De México, México 3 Marzo 2013Un día antes, como todo buen católico, habíamos preguntado los horarios de las misas del domingo, siendo la primera a las 6:00 am. Pues bien: a esa hora, yo ya estaba sentado en la primera banca [de la iglesia]. Como a las 7:15 am, de regreso en el hotel, procedimos a prepararnos para salir al parque, ya que la hora de salida estaba marcada a las 9:00 am.

En el sitio se respiraba un ambiente deportivo. Éramos como 60 participantes (mujeres y hombres) que deseábamos antes que nada la práctica del deporte. Todos deseábamos, antes que todo, disfrutar esos momentos de convivencia con la naturaleza. La carrera no generó ningún costo de inscripción, sin embargo nos proporcionó una playera alusiva.

A las 8:45 am se iniciaron los ejercicios de calentamiento. Cinco minutos antes de las 9:00 todo estaba listo. Se contaba ya con delimitación de la ruta, servicios médicos, y un stand de hidratación ubicado en el km 2.5. Fue un trabajo importante del comité organizador.Calentamiento y preparación carrera Ruta de la Plata Zacualpan, Edo. De México, México 3 maezo 2013

Después del “10, 9, 8, 7, 6, 5, 4, 3, 2, 1”, arrancamos la travesía rumbo a la conquista de la meta. La salida se registró sin incidentes. Bueno, hubo 2 caídas, la del participante que llegaría a la meta en el 3er lugar y la mía. Resulta que se tropezó y con el impulso me empujó, para que yo también sufriera una caída sin consecuencias, solo unos cuantos raspones de mano, codo, rodilla y pierna. Ya incorporado fui a la conquista, empecé a rebasar y correr en ascenso. En ese momento me acordé de mi cuñada, quien me había comentado que la primera parte era totalmente de subida, y efectivamente: Qué demandante carrera. Sobre todo respiratoria, pero ya entrados mantuvimos la concentración para no detenernos por ningún motivo.

Debido a la caída no me había percatado en qué lugar me ubicada. Sin presión, continué rebasando corredores. Llevaba un paso lento pero seguro. Mi iPod me anunciaba que ya llevaba 2 kilómetros, sabía que estaba cerca de encontrarme con el descenso y continué sin detenerme.

Me estaba costando trabajo. Yo entreno cinco veces a la semana y corro un promedio de 55 km semanariamente, sin embargo la pendiente era demasiado pronunciada y constante. A lo largo del camino observaba cómo todos en algún punto se detenían. ¡Y sí que estaba pesadita!, pero tenía que realizar un buen papel, así que una vez que llegué al punto de abastecimiento de agua, pude observar que iniciaba la bajada. Eso me permitió recuperarme, y así fue: el descenso fue increíble. En algunos puntos tenía que frenar con talón debido a que alcanzaba velocidades muy altas con riesgo de caída. Observaba muy bien el camino para no sufrir algún accidente.

Al terminar la ruta de descenso me encontré a mi familia, echándome porras. Eso me motivó más. Sabía que estaba cerca de la meta. Alguien me gritaba “¡Vas en quinto lugar!” No lo esperaba, sentía que iba mas rezagado por la caída, pero di mi mejor cierre para ver si podía alcanzar un mejor lugar. Logré terminar en 5º lugar con un tiempo de 32´05, nada despreciable para lo que fue la ruta. En terreno plano hubiera logrado como 20 minutos. Llegué bien, gracias a Dios, y disfruté la carrera, que era lo importante.

Fueron llegando los competidores, algunos caminando, algunos trotando, pero al final habían cumplido el objetivo. Más tarde, al llegar la última competidora, se nos invitó a presenciar la premiación, a cargo del presidente municipal de Zacualpan, José Baena García, y del director de Turismo, don José Abraham Jacobo Flores. El primer lugar en ambas ramas recibió un premio de $2,000.00; el segundo, $1,000 y el tercer lugar, $500.00. Todo era una fiesta, así que procedimos a disfrutar de unos ricos antojitos y de un momento de convivencia.

Festejo terminando carrera Ruta de la Plata Zacualpan, Edo. De México 3 marzo 2013

Como todo tiene un fin, humildemente les comparto mi relato acerca de esta aventura. Espero les haya gustado y sirva de motivación para muchos.

Arturo Mireles Valdés y su esposa Verónica González ?????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????

En esta foto vemos a Arturo Mireles Valdés y su esposa Verónica González.

¡Hasta la próxima, Zacualpan!  No te olvidaré.

Observaciones y opiniones finales

En mi opinión, este evento no solamente fue una carrera.   Mí primer pensamiento es que consiguió un sentido de comunidad entre muchas personas, quienes  trabajaron juntas con un solo propósito en mente.  Estas personas, en principicio, fueron los funcionarios de gobierno, y se les sumaron los empleados y voluntarios de este municipio.

Los competidores  lograron cruzar la meta, y seis de ellos ganaron un premio.  Todos recibieron una playera conmemorativa, y los que lograron los mejores tiempos, obtuvieron cada uno un prmio monetario.

En mi humilde manera de decir las cosas, me gustaría mandarle su propio premio a Zacualpan: el reconocimiento por la realización de esta competencia deportiva, por el cumplimiento de una eficaz promoción del pueblo y del brillo e identidad de su propia comunidad.

Ricardo Castañeda Guzmán

 

Fotos y crónica de la carrera de la plata; Arturo Mireles Valdés

Edición; Rafael Rodríguez Castañeda

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