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Entre la familia y los libros

Homenaje a Carmen Castañeda Olea (1914–2012)

el 22 de abril de 2013,

a noventa y nueve años de su nacimiento.

En el trance de la segunda viudez, su padre comprendió que la vida le duplicaba responsabilidades: debía guiarla y protegerla, conducir su desarrollo, acompañarla y procurar su compañía. Carmen no sólo era su única hija; era la única que había sobrevivido a la primera infancia. Con su primera esposa tuvo varios hijos, pero todos murieron a temprana edad. La propia Teresa Olea Gómez Daza murió también y años después, en 1912, el doctor Gonzalo Castañeda Escobar se casó con Carmen Olea Gómez Daza, viuda como él, quien primero había sido su cuñada.

Carmen Castañeda Olea con padres Dr. Gonzalo Castañeda Escobar y Carmen Olea Gómez Daza

Carmen Castañeda Olea con padres Dr. Gonzalo Castañeda Escobar y Carmen Olea Gómez Daza.

“En mi niñez fui muy consentida y mimada por él, pues en su anterior matrimonio tuvo varios hijos, pero todos murieron, y al crecer yo me cuidaron mucho, pues siempre temían que muriera al igual que mis hermanitos, pero Dios quiso que viviera y fui su gran alegría”.

A la muerte de su madre, Carmen tenía trece años y estudiaba en el Colegio Francés. Introvertida y reservada como era, trató de atenuar esa soledad y ese duelo frente a un caballete, paleta de colores y pinceles en mano. Su padre no permanecía tranquilo si se quedaba sola. Cuando no era posible dejarla en familia, entre sus primos, la llevaba consigo a sus clases, conferencias y reuniones. Así fortalecieron un vínculo donde el amor filial fue correspondido con una devoción más allá del natural cariño al padre y la admiración al médico eminente.

Carmen Olea había muerto durante el invierno de 1928. El verano siguiente el doctor Castañeda organizó un viaje al pueblo de su infancia. Fue la primera vez que Carmen visitó Zacualpan, Edo. de México, México en un viaje cuya última etapa fue a caballo. Una aventura que recordaría toda la vida. “Fuimos a llevar [un] cargamento de dulces y juguetes para repartirlos entre los niños del pueblo y pueblitos aledaños. Fue una gran alegría para todo el pueblo. Mandó hacer castillos de luces, ensayar danzas de los indios, música, baile, en fin: el pueblo pasó unos días de alegría…”

La medida en que el doctor Castañeda, aún viudo, consiguió hacer de su casa un hogar, la da el testimonio de las primas paternas de Carmen, huérfanas de padre y madre, quienes eran invitadas a acompañarla los meses de diciembre en estancias que culminaban con la celebración de la Navidad, fiesta de encanto donde las primas visitantes miraban a Carmen como si fuera Clara, el personaje del Cascanueces. El año comenzaba con una gran fiesta el 10 de enero, día de san Gonzalo. Preparaban comida para varios días, durante los cuales la familia Castañeda asistía a celebrar a su integrante más ilustre.

Pero aquella gran casa de la colonia San Rafael no sólo era hospitalaria y cálida durante la temporada decembrina. En opinión de Carmen, constantemente “…era hotel, banco, hospital y refugio para familiares y amigos”.

“Después de un tiempo de la muerte de mi madre, [mi padre] contrajo matrimonio con María Luisa Olea, viuda de Gómez Daza. Yo lo recibí con beneplácito. Fue para mí una segunda madre, pienso yo que mi madre no hubiera hecho más por mí de lo que ella hizo…”  Carmen llamó a la tercera de las hermanas Olea y tercera esposa de su padre como tía Lila. Luis Gómez-Daza Olea, hijo de tía Lila, más que un hermano para Carmen, fue un ser fundamental durante toda su vida.

Con el temperamento discreto que la caracterizaba, Carmen participaba primero y después ella misma organizaba reuniones y fiestas con familiares y amistades de su edad, donde no le faltaron pretendientes, aunque hasta ahora no haya ningún vestigio de estos. Conforme creció, Carmen se convirtió para su padre en soporte emocional e interlocutora permanente. “hablábamos el mismo idioma” ––decía. Sabía cómo apoyarlo en cada momento, hasta en el papel de secretaria. “Se le acercaba sin molestar ––apunta Lilia Weber ––, para sacarle la punta a los lápices con los que Don Gonzalo escribió varios libros e innumerables conferencias…”

Además, lo observaba atentamente: “Siempre recuerdo a mi padre en su biblioteca, escribiendo. Escribía a lápiz con una letra inglesa redondilla muy bonita. No le gustó nunca dictar, todo era manuscrito. A veces le decía: papá, ven a cenar al comedor con nosotros, y me respondía: «Está la caldera caliente. No me interrumpas» y seguía escribiendo”.

Años después, cuando el gobierno de la ciudad decidió modificar la traza de la colonia San Rafael, biblioteca y hogar tuvieron que abandonar la casa que existió en la calle de Miguel Schultz y mudarse a la colonia Roma. Esa casa desapareció bajo la picota.

Carmen no sentía la necesidad de ir a la escuela, entre otras razones, porque la escuela iba a su casa. Las visitas de los amigos de su padre eran frecuentes. De esta manera ella conversaba con personajes como Alfonso Pruneda, Aquilino Villanueva, Conrado Zukerman, Darío Fernández, Fernando Ocaranza, Gustavo Baz, Ignacio Chávez, José Álvarez Amézquita, Manuel Gea González, Nemesio García Naranjo y Teófilo Olea (uno de los Siete Sabios, tío y padrino suyo), quienes con frecuencia le daban, acaso sin proponérselo, cátedras de diversos temas, a partir de la especialidad de cada quien.

Carmen Castañeda Olea alrededor de 27 años de edad.

Carmen Castañeda Olea alrededor de 27 años de edad.

Este mundo singular donde el padre era la figura estelar y el ambiente de academia era pan de todos los días concluyó el 14 de enero de 1947. A la edad de 79 años murió el doctor Castañeda. La casa se convirtió en el ámbito vacío donde solo hay objetos que evocan la presencia reciente de quien no volverá. Pero de toda la casa, Carmen, en particular, se prendó de la biblioteca. Se convirtió en celosa, amorosa guardiana de los manuscritos de su padre y del manuscrito de don Juan Francisco Castañeda Popoca, su abuelo.  Esta gavilla de hojas acompañó al joven estudiante de Medicina que había sido su padre durante el periplo de sus estudios por Londres, París, Berlín y Viena, y volvió con él, después de haber habitado en cuartos de hotel, buhardillas, casas de estudiante y camarotes.

Carmen y tía Lila mitigaron el vacío inllenable del doctor con una estancia en Nueva York. Meses después emprendieron un recorrido por Europa. En varios países fue atendida por las amistades del doctor Castañeda y de ella misma. En Francia se sintió como pez en el agua. Llevaba en su bagage la cultura gala y el dominio perfecto del francés. La Ciudad Luz la sedujo. No fue difícil que pensara en radicar allí por algún tiempo. Acordó tomar un trabajo, no sin antes completar el itinerario que habían trazado ella y su tía, cuya última escala fue Alonsótegui, cuna de don Bonifacio Olea, abuelo materno de Carmen y padre de tía Lila. Ese encuentro familiar debió ser particularmente grato para Carmen. Cuando sus familiares vascos la instaron a recorrer al menos las ciudades señeras de España, decidió prolongar su estancia antes de volver a París.

“Todo encuentro casual es una cita”, dice Borges. Carmen Castañeda Olea y Martiniano Infante Martínez se conocieron en Sevilla cuando ella aún luchaba por salir de la depresión de la orfandad. Él recién había salido de la cárcel, donde fue preso político.  Era riojano, republicano y ex combatiente de la Guerra Civil. España vivía los años feroces del franquismo y la libertad de Martiniano estaba sujeta a restricciones: tenía prohibido salir del país. Pero el amor lo puede todo: de acuerdo con el plan que la pareja trazó, el primer paso consistió en que Martiniano se fugara. Se mezcló entre un grupo de esquiadores que participarían en un concurso con el fin de utilizar la ruta de los Pirineos y Andorra. Luego cruzó al lado francés solo y a pie, hasta que encontró medios para llegar a París. El segundo paso fue la boda en París, precisamente el 22 de abril de 1948, 34º cumpleaños de Carmen. El tercero fue el viaje a México ––luna de miel en el Queen Mary de por medio–– para comenzar su nueva vida.

La vida nueva fructificó con el nacimiento de María del Carmen, Gonzalo Juan y Claudia Begoña, y el matrimonio de la pareja Infante Castañeda duró veinte años. En 1968 una súbita embolia cerebral segó la vida de Martiniano.

i. a d. Hijos Claudia, Maricarmen y Gonzalo Infante Castañeda

i. a d. Hijos Claudia, Maricarmen y Gonzalo Infante Castañeda

Carmen tuvo que replantear su vida: sus hijos transitaban la adolescencia y ella no estaba dispuesta a dejarse consumir por el desaliento ni la cotidianidad doméstica. Tampoco discernía con claridad la ruta que debía seguir. Como había ocurrido cuando murió su padre, viajó a Europa para estar consigo misma y reflexionar. Durante el trayecto, el destino le deparó a una voluntaria como compañera de cuarto, quien le habló del altruismo hospitalario; algo cercano a los ámbitos familiares a su padre. Volvió convencida de que había algo por hacer en ese campo.

Alrededor de dos años fue voluntaria en el Hospital de Incurables de Tepexpan y en el Hospital de la Mujer, pero durante su desempeño como voluntaria comprendió que sus penas eran mínimas si se comparaba con los enfermos abandonados y las mujeres al siguiente día del parto, quienes esperaban, sentadas en las escaleras del pórtico con sus mal cobijados bebés en brazos, algún género de ayuda. Múltiples días volvió a su casa con sentimientos contradictorios: conmovida por la brutal realidad de los hospitales y plena de sentirse útil en la entrega a una noble causa.

Esa experiencia la indujo a descubrir su fortaleza interna. Le dio, además, confianza, rumbo y sentido. Despertó su vocación hacia la cultura y su inquietud intelectual. En 1971 se inscribió en la Escuela Nacional de Biblioteconomía y Archivonomía. Una decisión obediente, disciplinada y discreta  para volver a los libros.

Carmen Castañeda Olea frente biblioteca de su padre Dr. Gonzalo Castañeda Escobar

Carmen Castañeda Olea frente biblioteca de su padre Dr. Gonzalo Castañeda Escobar

¿Cuántas personas comienzan a estudiar una carrera a los 57 años, la ejercen y se convierten en una autoridad profesional? En 1976 Carmen Castañeda conoció al doctor Francisco Fernández del Castillo, quien le encargó clasificar la biblioteca histórica de la ex Escuela de Medicina, ubicada en el Antiguo Palacio de la Inquisición, frente a la Plaza de Santo Domingo. De esta manera llegó a encabezar la Biblioteca Nicolás León donde permaneció más de 25 años, entre 1977 y 2003. Durante ese tiempo no sólo clasificó libros y se ocupó de tres mudanzas de la biblioteca por diferentes ámbitos del viejo edificio virreinal:  amó esos libros. Cuidó ese acervo universitario con el mismo celo que los libros de su padre.

Carmen Castañeda Olea Navidad 2009

Carmen Castañeda Olea Navidad 2009

Continuará

Investigación

histórica e icónica:           Claudia Infante Castañeda

Texto:                                  Claudia Infante Castañeda y Rafael Rodríguez Castañeda

Revisión y Montaje:         Ricardo Castañeda Guzmán

 

Cinco días en New Mexico

Ricardo Castañeda Guzmán

 

2 de Abril de 2013

Prólogo

Mi esposa Virginia y yo compartimos el interés por saber quiénes fueron nuestros ancestros y de dónde vinieron. Igual que yo, ella se ha dedicado a investigar su propia genealogía. Mientras mis búsquedas me han llevado principalmente hacia Zacualpan, estado de México, las suyas esta vez la atrajeron hacia el estado de New Mexico, EE.UU.

Virginia planeó un viaje de dieciséis días para hacer un recorrido de investigaciones ancestrales y visitas a familiares que tiene en diferentes lugares de ese estado.  Debido a mis obligaciones solamente pude acompañarla cinco días.

Mis días de visita fueron durante la semana santa, del jueves 28 de marzo al 1º de abril de este 2013.  Hice el viaje pensando solamente en que disfrutaría unos días de relajación.  Pero con todo lo que llegué a saber y conocer, ¡qué sorpresas me llevé!

Primer día, jueves 28

Bandera de New Mexico

Llegamos a Albuquerque, New Mexico hacia la una de la tarde. Nos alojamos en el Hotel Albuquerque porque aparte de su comodidad está situado a cinco cuadras de un antiguo centro nombrado “Old Town”.[1] Una vez instalados en el hotel y bien alimentados, decidimos pasear por los alrededores.

Como en muchas plazas antiguas, hay un kiosco (pabellón) en el centro del jardín.  Hacia una dirección se pueden ver astas con varias banderas. Recuerdo tres de ellas: las Estados Unidos, New Mexico y México.

Sabemos que la bandera de los Estados Unidos tiene cincuenta estrellas y trece barras que representan los cincuenta estados y las trece colonias.

La tricolor bandera mexicana, verde, blanco y rojo, representa la esperanza, la unidad, y la sangre de los héroes nacionales o, la gloria, la paz y la guerra en ese mismo orden. Sobre el lienzo blanco aparece el escudo nacional: un águila sobre un nopal, devorando una serpiente, señal donde los aztecas debían fundar su ciudad, que encontraron tras un largo peregrinaje, en medio del lago que existió en el valle de México, en 1325.

La bandera de New Mexico es rojo sobre amarillo. Estos colores eran representativos de España en el nuevo mundo. En el centro vemos un círculo con cuatro rayos sobresalientes. Estos, a su vez, irradian cuatro rayos cada uno.  Los Zia, originarios de esta región, eran o son del pensamiento que su donador les daba todo en grupos de cuatro. El número cuatro era muy significativo para ellos.  Cada uno de los cuatro regalos principales entraña cuatro regalos:

Bandera del estado de New Mexcio, U.S.A.

Los cuatro puntos cardinales: norte, sur, este y oeste.

Las cuatro estaciones: primavera, verano, otoño e invierno.

Las cuatro partes del día: amanecer, mediodía, tarde y noche.

Las cuatro partes de la vida: niñez, juventud, madurez y viejez.

El círculo en el centro representa vida, amor y eternidad sin principio y sin fin.  Este mismo cuerpo esférico sostiene los cuatro regalos principales del donador.

Nota: New Mexico es el único estado en los E.E.U.U. que reconoce el español y el inglés cómo lenguas oficiales.

Iglesia San Felipe de Neri

Por tres calles alrededor de esta plaza, existen establecimientos comerciales orientados hacia el turista y restaurantes que sirven comida típica de esta región. Al atravesar la cuarta calle hacia el norte está la iglesia católica San Felipe de Neri.

En 1706 Francisco Cuervo y Valdés fundó Albuquerque. Así abrió el camino para la construcción de esta iglesia, que se completó en 1719.  La iglesia original estaba situada al noroeste de la plaza.  El material principal para construir en esos tiempos, como aún ocurre, era el adobe.  Esto  explica por qué las lluvias torrenciales y las inundaciones debidas al desbordamiento del Rio Grande la destruyeron en 1792.  La nueva construcción de la iglesia empezó en 1793 en el sitio donde ahora se encuentra.

Iglesia católica San Felipe de Neri

Aparte de lo interesante que resultan esta iglesia y su historia, me llamó la atención un pequeño detalle: su nombre. Mis sextos abuelos, Alejandro Marcos de Castañeda de Labra y María Antonia Josefa Popoca Sáez, tuvieron cuatro hijos, dos hombres y dos mujeres: María Guadalupe, n. 1808; María Tomaza, n. 1810; Juan Francisco, n. 1816, y Juan Felipe Neri, 1820.  Todos, originarios de Zacualpan.

Rotulo iglesia católica San Felipe de Neri fundada 1706

El siguiente link muestra la descendencia de Juan Francisco Castañeda Popoca, uno de mis ancestros, quien nació en 1816:

http://ancestroscastaneda.wordpress.com/2012/10/

Juan Francisco fue el hermano de Juan Felipe Neri y mi re tatarabuelo. De él muestro también un daguerrotipo.

Interesado en saber más sobre San Felipe de Neri encontré este artículo en Wikipidea en español.  Facilito el link:

http://es.wikipedia.org/wiki/Felipe_Neri

Recorrido fantasmal

Una de las atracciones turísticas que ofrece este pueblo viejo es un recorrido en grupo para visitar ciertos lugares donde según la leyenda, se han manifestado fantasmas y espectros.

Como que si hubiéramos recibido una invitación personal de Drácula, después que se metió el sol y salió la luna, Virginia y yo nos unimos con otras personas en el sitio designado para empezar este viaje espantoso.  Tenía  toda la intención de tomar fotos, pero el narrador empezó a desarrollar sus cuentos macabros con tal amenidad que atrapó mi atención como polilla atraída por la luz.  Solamente tomé una foto.

El guía nos enseñó los sitios donde los disgustados del otro mundo se aparecían.  En orden de aparición, estos fueron:

Un cowboy que era muy ratero y surgía en forma transparente con un hoyo grande en su abdomen.

Una tienda donde había fuerzas paranormales  que descombraban toda la mercancía, pero colocaban ciertas cosas formadas en línea recta y a distancia uniforme.

Una tienda que era cantina y burdel, donde una bella pelirroja ofrecía sus servicios. La belleza de esta mujer no sólo atrajo los deseos de los hombres, sino también los celos de otras mujeres igualmente interesadas en hacer su dinerito.  Una noche mientras esta hermosura descendía las escaleras, una de sus compañeras de profesión sacó un cuchillo y casi la rebanó en mitad.  Dicen que esta pelirroja se ha dejado ver desnuda en el porche, arriba de la tienda.  ¡Tristemente no hubo fotos comprobantes!

Un árbol donde colgaron a un enterrador por haberse robado el reloj del difunto que iba a enterrar. Dentro de una tienda que esta junto a este árbol, se oían pasos en la noche, hasta que cortaron la rama donde ahorcaron a este individuo.  La justicia era veloz en esos tiempos.

En una capillita (a la que me referiré más adelante) que está dedicada a Nuestra Señora de Guadalupe, y cerca de la iglesia de San Felipe, corre palabra que salía una figura negra vestida como monja, especialmente cada vez que había un desastre en los Estados Unidos.  Por ejemplo, el once de septiembre 2001.

Un establecimiento que era restaurante durante la época de los gangsters, donde un individuo de mala reputación balaceó a su novia que trabajaba ahí.  Esta rata le borró la vida simplemente porque la maltrataba y ella le dijo que lo dejaría. La desafortunada era muy meticulosa y limpia. Los empleados decían que de vez en cuando encontraban los trastes limpios y todo muy acomodado. Nadie sabía quién hacía la limpieza.  Hmm… ¡cómo me gustaría tener uno de estos fantasmas!

En el área donde estaban unos establos, los novios acostumbraban echarse cómodamente sobre la paja a besarse.  Una vez una señorita encontró a su infiel besando a otra.  Descontrolada por su furia, los atacó con hacha en mano.

En la siguiente, donde saqué la única foto, podemos ver una puerta.  La charla dice que en ese lugar los hombres de alta sociedad tocaban la puerta para entrar a un prostíbulo.  Era una entrada discreta, situada en un callejón oscuro. Una noche dos jóvenes andaban con sus tablas de patín.  Cuando pasaron por ahí ¡Kabum!, la puerta se abrió explosivamente y salió una mujer por el aire a gran velocidad hacia ellos. El rostro de esta mujer era cadavérico, con carne transparente.

Puerta fantasmal

Al volver al sitio donde empezamos nos dijeron que estábamos parados sobre lo que era el antiguo panteón. Cuando llovía mucho y el rio se derramaba, sus aguas se llevaban mucha tierra.  En las aguas residuales se podían ver dedos, cráneos y partes de cuerpos y esqueletos sobresaliendo de la tierra.

Al fin del recorrido pregunté si la llorona, el cucuy, y la mano negra habían llegado por estas partes. Me dijeron que no, ¡mala suerte!  De todas maneras este tour valió cada centavo de los quince dólares de admisión que pagamos por cabeza.  Después de un buen café de Starbuck y una sopaipilla poco caliente con canela y almíbar de fresa, se me calmaron los nervios y olvidé todos los sustos. Estaba listo para el siguiente día.

Segundo día, viernes 29

Madrid

Madrid está 45 millas al noreste de Albuquerque. El estado de New Mexico reconoce al pueblo de Madrid por su nombre como palabra grave (no aguda). Al pronunciarlo enfatizan la primera sílaba: MAD-rid.

En este pueblo nació Alejandro Gonzales Leal, padre de Virginia. Camino hacia Madrid notamos que el paisaje cambiaba de un momento a otro entre arena, piedra y cepillo sabio a unos sitios hermosos donde existen valles llenos de enebro.  Sobre estos valles se ven montañas que están a gran distancia.  Gracias a la altitud y a lo retirado que nos encontrábamos de las ciudades, respirábamos aire más limpio y ligero.

Alejandro nació en Madrid, New Mexico el 19 de julio de 1930, y fue bautizado el 3 de agosto del mismo año en la iglesia de Guadalupe, en Peña Blanca, New Mexico.  Le pusieron por nombre Alejandro Gonzales Leal, hijo legitimo de Herminio Gonzales y Petra Leal.

Alejandro Gonzales Leal (1930-1951)

Herminio, su padre, trabajaba en las Jones mines donde extraían carbón que utilizaba el tren de pasajeros.  El tipo de carbón extraído de esas minas hacía combustión con mayor limpieza.  Podemos verlo siendo el tercero hacia izquierda, esquina superior derecha.

Herminio Gonzales at Jones mines

Como todo en la vida, nada rinde para siempre: las minas se agotaron, cerraron y la gente tuvo que buscar otra manera de vivir.  La familia Gonzales buscó otra actividad en Los Ángeles, California, donde Alejandro conoció a Mary Fraijo. Contrajeron matrimonio en 1951 y Virginia nació en 1952.

Tristemente, padre e hija nunca cruzaron vista. Alejandro perdió su vida en el conflicto entre los E.E.U.U. y Corea del Norte el 20 de septiembre 1951.

Hotel Castañeda, Las Vegas, New Mexico

Satisfechos de haber visitado y visto el pueblo donde nació el padre de Virginia, seguimos nuestro curso hacia el este. Nuestro siguiente destino era el Hotel Castañeda, en Las Vegas, New Mexico.

Tuve noticia de este hotel a través del internet, pero ¡que coincidencia! que después de haber sido espantado en Old Town, los espectros me iban a seguir a Las Vegas.

http://www.sgha.net/nm/lasvegas/hcas.html

En realidad, mi interés principal era saber cómo este hotel llegó a ser nombrado Castañeda.  Llamé a la Cámara de Comercio de Las Vegas, y una amable secretaria  me mandó links que contenían más información, pero aún con toda su ayuda, mi pregunta todavía no obtenía respuesta.

Al llegar a nuestro destino, la vista inmediatamente me dijo que éste hotel está prácticamente a un paso de ser completamente abandonado.

Decidí caminar por sus alrededores y empecé a tomar fotos.  Escuchaba voces que procedían de una puerta abierta. Quise investigar. En el interior econtré no con fantasmas, sino con unas damas que hacían un tipo de limpieza.  Les pregunté si sabían cómo es que este hotel se llamaba Castañeda. Una señora me dijo que lo bautizaron en honor a Pedro de Castañeda, principal historiador de la expedición de Coronado, ocurrida en 1540.  El siguiente link amplía lo que me dijo:

http://hdl.handle.net/1903.1/14126

El hotel abrió sus puertas en 1899 y las cerró en 1948. Ahora está en venta por el precio de Dlls. $ 1.5 m.

Pregunté si podía sacar fotos del interior. Me dijo que no. Le di las gracias, y procedí hacia la estación de ferrocarriles Amtrac, adyacente al hotel.

Hotel Castañeda,Las Vegas, NM 1

   Hotel Castañeda,Las Vegas, NM 2

Hotel Castañeda, Las Vegas, NM

Excursión Hotel Castañeda

 

 

Estación Amtrac, ferrocarriles de Santa Fe, Las Vegas, NM

Esta estación fue construida en 1899 y renovada en 2003.  Todavía ofrece  servicios de transporte, y no muestra señales de estar al paso del olvido.

Estación ferrocarril, Las Veg

Estacion ferrocarril, Las Veg

Se nos estaba acabando el día y decidimos regresar al hotel, no sin antes parar en Santa Fe con el propósito de comer en un buen restaurante mexicano.

En Santa fe no encontramos algo inmediato que nos llamara la atención. Pregunté a un señor que fue amable en recomendarnos Maria’s de Santa Fe, un restaurante Mexicano ubicado cerca de la esquina de Córdova Road y Saint Francis Road.

No mintió cuando me dijo que servían buena comida mexicana y excelentes margaritas. Siempre he sido parcial hacia el “New Mexico chili”. Ordené unas enchiladas rojas.  El chile fue servido sobre dos tortillas de maíz azul  que tenían pollo deshebrado en medio, junto con frijoles de olla y arroz al lado. Aunque para mi gusto el arroz estuvo un poquito pegajoso, recomiendo este restaurante a quien ande por estos rumbos. El guacamole estuvo exquisito.

Tercer día, sábado 30

Juan de Oñate

Este día decidimos caminar por los lugares culturales.  Sin noticia previa de su existencia y por tropiezo, encontré un monumento que conmemora a un individuo llamado Juan de Oñate. Tomando en cuenta que en esta región de norte América existían otras civilizaciones antes que llegaron los españoles, Juan de Oñate mereció un monumento por la hazaña de haber llegado por estos rumbos a la cabeza de otras personas de diferentes profesiones. Entre los expedicionarios, algunos llevaban a sus familias.

El título de este concepto artístico es titulado “La Jornada – 1598”.

Placa La Jornada 1598

El forcejo y la lucha que esos exploradores tuvieron que afrontar para llegar a su destino es evidente en la representación que los artistas plasmaron. La Historia nos dice que estos segundos pobladores no solo entraron por el sur, sino también por el este.

Tres ingredientes son necesarios para conquistar y subyugar a una civilización.  Matar al hombre, raptar a la mujer y adoctrinar al niño.  Por los siglos de los siglos en todas partes de este mundo, varios grupos de seres humanos han cometido este tipo de atrocidades sobre otros.

En el caso del europeo, nada fue diferente cuando su ávido olfato guió su apetito de amasar gloria y riqueza, principalmente durante el siglo XVI. Cruzó el océano Atlántico hacia territorios desconocidos que más tarde llamó “las Américas”. Espada y religión le sirvieron para doblar las rodillas de sus habitantes al mismo tiempo que extraía de la naturaleza cuanto encontró en su beneficio.

Como comprendo que por estas regiones y por otras partes de América las heridas históricas son muy profundas, no glorifico el comportamiento que exhibieron esos “conquistadores”.

Lo triste es que, en muchos casos, es casi imposible corregir las injusticias del pasado.  Lo dichoso de este episodio es que los mismos eventos no se repetirían.

En lo personal, me satisface que por lo menos en mi fuero interno puedo discernir y aceptar que el daño que los humanos se causan unos a otros no es bueno, y soy capaz de concluir esto sin tener que recurrir a una religión.

Satisfecho de haber observado las estatuas, procedí a leer las placas que están alineadas en una pared que flanquea este monumento.

Son numerosas las listas de las expediciones. Cada una de ellas presenta la relación de sus exploradores. En todas he encontrado el apellido Castañeda. En el caso de esta expedición y conforme quien los anotó, solo encontré dos con este apellido: Juan de Castañeda, cuyo origen se desconoce, y Francisco Martínez de la Castañeda, originario de Álava, España. ¿Tendré algún parentesco con alguno de ellos?  Por ahora no lo sé.  Lo que sí puedo decir es que mi linaje paterno me lleva al pueblo de Zacualpan, Edo. De México, México, y que éste se remonta alrededor del año 1750.

Francisco Martínez de la Castañeda con Oñate 1598

Juan de Castañeda con Oñate 1598

Después de la invasión y conquista de México (1519-1521), los invasores no perdieron tiempo en llegar a Pachuca en 1528, sitio donde mataron al gobernador azteca Ixcóatl.

Conforme leía, tres exploradores llamaron mi atención, aunque no se apellidaran Castañeda, porque las placas especifican que procedían de mi tierra natal. Nunca me imaginé que pachuqueños de ese tiempo hubieran sido exploradores en la jornada que llegó a Nuevo México.  Sus nombres son Mateo Montero, Juan de Ortega e Isabel Olivera.

Mateo Montero con Oñate 1598

Isabel Olivera y Juan de Ortega con Oñate 1598

Cuarto día, domingo 31

Capilla de Nuestra Señora de Guadalupe

Capilla Nuestra Señora de Guadalupe, Old Town, NM 31 Marzo 2013

A primera vista, esta capilla y su nombre dan la impresión de ser un retiro o refugio católico. En realidad no es oficialmente aceptada por la Iglesia católica debido a que no satisface ciertos requerimientos que impone.

En 1970 el Vaticano dio permiso para construir centros donde artefactos religiosos pudieran ser artísticamente construidos y vendidos.  Una hermana de la orden religiosa por nombre de Giotto Moots se valió de esta oportunidad para conceptualizar y construir este centro artístico y religioso.

Pasó el tiempo y la construcción no resultó como negocio lucrativo. Ahora este grupo de edificios se han vuelto tiendas con el turista en mente, pero este pequeño lugar de  reflexión todavía existe hacia el fondo de este complejo artístico.

Las fotos demuestran que este edificio está bien mantenido. No sé si es el gobierno o la Iglesia Católica quien está a cargo de cubrir los costos, pero puedo decir que el público la respeta.

Cuando uno está dentro de los dos únicos cuartos destacan los aspectos artístico y filosófico de esta hermana religiosa.  Sea por su color o su funcionalidad, lo que más me atrajo, fue el calendario lunar que determina la fecha de las fiestas a la Santa Virgen en cualquier año, conforme dan vuelta sus discos incrustados.

Calendario lunar capilla Nuestra Señora de Guadalupe, Old Town, NM 31 Marzo 2013

En el siguiente video podemos ver en el suelo el árbol de la vida, los altares y la virgen, la puerta donde entraba el padre para oír confesiones, el hoyo por donde el pecador decía sus pecados, las bancas de espera para el resto de los pecadores y el calendario lunar.  No tengo información sobre el significado del par de zapatos que se pueden ver.  Nadie los molesta.

Si andan por estos rumbos, vale la pena que visiten esta capilla.

Chimayó

Una vez más nos dirigimos a Santa Fe, después, hacia el norte, hasta que llegamos al pueblo de Chimayó.

Tenía poca idea de lo que nos esperaba.  Como era domingo día de Pascua, lo primero que vi fue mucha gente, pero no en multitudes. La atmosfera era de feria, pero con menos puestos.

Conforme entraba hacia la iglesia, mis oídos me alertaban con el sonido de tambores. El siguiente video nos revela el origen de este redoble.  Era un grupo de intérpretes que profesaban su fe con una danza ritual al Santo Niño de Atocha.

Después de haber ejecutado su interpretación, los grupos posaron para ser retratados.  Aquí están los dos grupos.  Fallé en el intento de registrar la rendición de los rojiblancos.

Grupo 1  interpretadores danza Sto. Niño de Atocha, Chimayó, NM 2013

Grupo 2  interpretadores danza Sto. Niño de Atocha, Chimayó, NM 2013

Conforme pasaban los minutos me informé más sobre este santuario. Comprendí lo famosa que es esta iglesia católica.  Este sitio e iglesia son reconocidos como puntos de referencia histórica para esta nación.

Cuando caminaba rumbo a la iglesia, noté que tendría que esperar mi turno para entrar.  Ahora entiendo que la línea en la cual yo esperaba no era tan larga como la del previo jueves y viernes santo. Miles de peregrinos vienen de todas partes del estado, del país y de otros países durante todo el año, pero en especial durante la semana santa.

Entrada Santuario Chimayó 31 marzo 2013

No podré ilustrar la parte interna de esta iglesia porque estaba claramente escrito No fotos, No videos. En cambio, lo que puedo decir es que después de atravesar  hacia el altar y unos cuartos a la izquierda, uno encuentra un pozo pequeño que solamente contiene tierra.

A esta tierra le atribuyen propiedades santas.  Venden bolsitas para que los fieles se lleven su tierra santa.  Unos oran a esta tierra mientras otros se la frotan en partes afligidas o simplemente la mantienen cerca para que los proteja.  Al salir, en el último cuarto se veían fotos de los socorridos y bendecidos. También había muletas suspendidas hacia el techo.

Hay mucho más que saber sobre Chimayó, más de lo que yo pueda relatar en este blog.  Para el beneficio del lector aquí están dos links.  No encontré versiones de ellos en español.

http://en.wikipedia.org/wiki/El_Santuario_de_Chimayo

http://www.newmexicohistory.org/filedetails.php?fileID=505

Santo Niño de Atocha

Cuando era niño, escuché a un adulto exclamar ¡Ay, Santo Niño de Atocha! Nunca supe el significado de esta plegaria y no me acuerdo quién fue el adulto. Tampoco supe quién era ese santo niño.

Muchas veces vi estatuas y tarjetas de un niño a quien veneraban,  pero ignoraba quién era.

Muchos años después, en este viaje, finalmente me enteré quién es este Niño de Atocha. Como existen muchas versiones sobre él, decidí buscar mi respuesta en el internet.

Adjunto un link para que el lector lea lo que satisfizo mi curiosidad sobre este niño.

http://www.ninoatocha.com/history_spanish.html  El artículo está escrito en español.  Lo que concluyo sobre este niño es que es representativo del niño Jesús.

Igual que en la iglesia de Chimayó, en el templo/capilla del Santo Niño de Atocha no permiten tomar fotos ni videos. La réplica de este niño tiene muchos zapatitos a su alrededor.  Supongo que el propósito es ayudarlo simbólicamente con mucha suela para proteger sus pies mientras él peregrina en ayuda de la gente destituida, enferma, y sin recursos.

 Bienvenida capilla Santo Niño de Atocha, Chimayó, NM, 2013

Capilla Santo Niño de Atocha, Chimayó, NM, 2013

Las horas de visita a esta tierra de encanto se me acababan y como a Virginia y a mí se nos hacía tarde, regresamos al hotel, no sin antes visitar la piedra Cabeza de camello.

Piedra Cabeza de camello

Nuestra ruta de regreso era la carretera 84, para tomar la salida número 175. En las proximidades de la piedra encontramos estacionamiento fácilmente.

Este desarrollo natural que a través de los siglos el viento, la lluvia y otras fuerzas naturales fueron configurando, tiene la forma de una cabeza de camello junto con una joroba.

La piedra está protegida por un alambrado, el cual sólo me permitió tomar fotos a la distancia.

Me hubiera gustado contemplarla un poco más de los pocos minutos que estuvimos ahí, pero teníamos hambre y sed.

Foto 1 Piedra Cabeza de Camello, NM, 31 marzo 2013Foto 2 Piedra  Cabeza de Camello, NM, 31 marzo 2013

Foto 3 Piedra Cabeza de Camello, NM, 31 marzo 2013

Con la certeza de que pasaríamos otra vez por Santa Fe, paramos en el restaurante Maria’s a comer.  Sin dificultad, pedí unas enchiladas rojas, guacamole y dos margaritas. ¡Ah, qué vida!

Ahí conversé con un mesero, quien era de Chihuahua, México.  Me platicó de un pachuqueño que trabajaba ahí, guardó sus centavitos, regresó a México y ahora es pequeño empresario, poseedor de tres camiones.

Al día siguiente salí de regreso mientras mi esposa se dirigió hacia Las Cruces, New Mexico donde visitó a más familia.

Conclusión

Mis cinco días en New Mexico fueron maravillosos.  Ahora entiendo por qué se refieren a este estado como Land of enchantment. (Tierra de encanto).

 

Edición;  Rafael Rodríguez Castañeda


[1] Pueblo Viejo o Pueblo Antiguo

Introducción a una crónica

Ricardo Castañeda Guzmán

15 marzo 2013

Cuando publico un artículo en este  blog, en el sitio de ancestroscastaneda.wordpress.com, yo, como el bloguero, nunca sé cómo será recibido.  ¿En qué cantidad, tendrá interés el público sobre el tema?  ¿Será leído, y quien lo leerá?  Estas son unas de las preguntas que siempre me pregunto, cada vez que publico un artículo.

Mis temas han sido principalmente los descubrimientos y experiencias adquiridas junto con varios familiares, de llegar a saber más sobre mis ancestros, en este caso los Castañeda.  Mis búsquedas me han llevado a varios sitios de la Republica Mexicana, uno de ellos, el pueblo de Zacualpan, Edo. De México.

Unos días después de que publiqué la crónica de un viaje a Zacualpan, http://ancestroscastaneda.wordpress.com/2013/02/03/zacualpan-edo-de-mexico-mexico-3/    recibí un comentario de un lector que me llamó mucho la atención.  Se trataba  de un corredor deportista (runner).  A quien le interese conocerlo, puede hacer clic en el link y hacia el final de la columna de comentarios, que han fomentado  y promovido este blog, encontrará nuestro intercambio de saludos.

Lo que escribió este joven deportista me llamó mucho la atención porque le daba al pueblo de Zacualpan, el pueblo de mis ancestros, otra dimensión, aparte de lo que yo escribía.  Su manera de expresarse fue de una persona motivada, energética y con propósito.  El nombre de este corredor es Arturo Mireles Valdés.

Arturo me habló de una carrera de 5 Km titulada La Ruta de la Plata, la cual estaba por realizarse  en el parque eco-turístico Picacho de Oro y Plata, localizado cerca del centro de Zacualpan.  Esto iba a ocurrir en dos o tres días.

Siempre interesado en saber más sobre Zacualpan, le pedí que me enviara más información sobre este evento.

Gracias a la maravilla del internet y la buena voluntad de Arturo, recibí  casi inmediatamente, el siguiente cartel, que da información detallada sobre este evento.

Lo comparto con los lectores, especialmente si entre ellos hay corredores interesados en saber si habrá otra carrera como ésta en Zacualpan, Edo de México.

Estoy seguro que si el H. Ayuntamiento de Zacualpan sabe que hay suficiente interés sobre este evento deportista, considerarán duplicarlo.

5Km. Zacualpan, Edo. de México, Mex. 3 marzo 2013


3 de marzo de 2013

 

Crónica de la Carrera de la Plata, celebrada en Zacualpan, Edo. De México, México.

Arturo Mireles Valdés

Estimado Richard;

Agradezco infinitamente tu interés por lo acontecido en la aventura Zacualpan 2013. En lo personal disfruté mucho mi estancia en dicho lugar. Te soy sincero: en un principio dudaba ir, [pero] tu blog me animó mucho para llegar con entusiasmo, y no me equivoqué… fue una aventura increíble.

Con todo gusto te comparto un poco de mí. Espero no aburrirte:

39 años de vida plena. Felizmente casado. Dos hijos maravillosos. Arquitecto de profesión. 12 años en el servicio público en el H. Ayuntamiento de Toluca. Actualmente en la iniciativa privada (constructora ARQCAD de México S. A. de C. V.) y como docente en la Facultad de Arquitectura y la Universidad del Valle de Toluca. Orgullosamente toluqueño. Me gusta interactuar en las redes sociales y [estoy] a casi dos años de ser amante del running.

Creo que en estos momentos todo lo que tenga que ver con running gira a mí alrededor. En los casi dos años de experiencia en este maravilloso deporte, Dios me ha concedido la voluntad y la fortaleza para disfrutar como nunca estar en movimiento, en contacto con la naturaleza, conocer amigos, plantearme metas y cumplirlas, reducir mis tiempos, sentirme cada vez más fuerte. Simplemente me siento más feliz que antes. En conclusión, el running ha cambiado mi vida.

Motivado por estos impulsos, el pasado mes de febrero me llegó la invitación de mi cuñada, la cual  integraba el Comité Organizador para participar en la carrera “Ruta de la plata” a realizarse en el municipio de Zacualpan. Sinceramente no me acordaba que existía ese municipio. Considero que nuestro estado de México es demasiado grande para aprenderse los nombres de los municipios, ¿no crees? Soy sincero: en un principio la invitación no me causó ningún impulso para participar. Quizás la distancia o el lugar, que no me atraían mucho que digamos. Sin embargo acepté correr el riesgo.

Dos días antes de la carrera recibí mi confirmación vía correo. Fue cuando me dispuse a investigar más del municipio de Zacualpan. Así me percaté de que esta localidad encierra muchas cosas. Dentro de este recorrido virtual, encontré el blog de mi estimado amigo Richard, el cual abrió otro horizonte que influyó gratamente en un aspecto motivacional importante.

Todo estaba listo. Era sábado por la mañana. Afortunadamente me otorgaron el permiso en mi trabajo para no asistir a laborar. Entonces junto con mi familia me dirigí a  Zacualpan.

Después de dos horas de recorrido, partiendo de la ciudad de Toluca, arribamos al lugar. Me imaginaba un pueblo más austero, sin embargo, el pueblo es muy singular. Limpio. Sus calles, adoquinadas; sus fachadas, blancas con guardapolvo. Las vigas de madera resaltan las techumbres de teja. En fin, mi percepción cambió en ese momento. Supuse que pasaría un buen fin de semana.  Calle adoquinada, Zacualpan Edo. De México

Dimos con el hotel posada real, cuyo propietario es don José Jacobo. Después de haber realizado nuestro registro, ya en el interior del hotel, fui observando cada uno de los detalles que poseía dicho inmueble, y conforme lo recorría, generaba en mí, sensaciones muy placenteras. El hotel, con poca inversión, trasmitía calidez, historia, como si sus muros guardaran lo mucho o poco de lo que era Zacualpan. Simplemente un hotel muy confortable.

Más tarde hicimos contacto con mi cuñada, debido a que ella se había trasladado un poco más temprano para llevar a cabo los trabajos preliminares en la carrera, como la señalización de la ruta.

Así llegamos al parque donde se celebraría la carrera, el cual lleva como nombre parque eco turístico “Picacho de oro y plata”, a siete minutos del centro de Zacualpan. Este espacio cuenta con muchos atractivos, entre los que destacan tres tirolesas de distintas dimensiones. La más grande posee una distancia aproximada de 500 metros de recorrido (adrenalina pura).

Tirolesas, Zacualpan, Edo. De México, México 3 marzo 2013Ahí fue donde conocí a José Abraham Jacobo Flores, que actualmente funge como  director  de Turismo en la administración municipal  2013-2015 del ayuntamiento de Zacualpan, líder y promotor de proyectos encaminados al desarrollo turístico. Actualmente se están realizando una serie de actividades de rehabilitación y mejora del parque eco-turístico “Picacho de oro y plata”.

Precisamente él nos comentó que cuando se colocó la tirolesa más grande, se tuvo que utilizar un  helicóptero. No puedo imaginarme el peso del cable y las maniobras que se tuvieron que hacer. En fin, ésa es otra historia. Tirolesas, Zacualpan, Edo. De México, México 3 marzo 2013-1

Una vez que recorrimos algunos de los caminos en el interior del parque, regresamos al centro de Zacualpan para recorrer sus calles. No hay mucho que ver, pero lo poco que hay, ejerce mucha tranquilidad.

De regreso en el hotel se realizó la cena de carbohidratos. Un rico espagueti con ensalada, acompañada de un delicioso pan de la región. Todo esto nos permitiría a los corredores dar nuestro mejor rendimiento el día de la carrera. Después de un rato de convivencia, procedimos a tomar un merecido descanso. Bueno… creo que a mí no me fue muy bien que digamos, ¡je je! La madrugada del sábado-domingo fue una de las más frías de la temporada invernal, la cual se combinó con la instalación de la plaza desde las 4:30 am. ¿Cómo ven? Para qué les cuento: entre frío y ruido, no dormí muy bien que digamos.

La Inmaculada Concepción a distancia, Zacualpan, Edo. De México, México 3 Marzo 2013Un día antes, como todo buen católico, habíamos preguntado los horarios de las misas del domingo, siendo la primera a las 6:00 am. Pues bien: a esa hora, yo ya estaba sentado en la primera banca [de la iglesia]. Como a las 7:15 am, de regreso en el hotel, procedimos a prepararnos para salir al parque, ya que la hora de salida estaba marcada a las 9:00 am.

En el sitio se respiraba un ambiente deportivo. Éramos como 60 participantes (mujeres y hombres) que deseábamos antes que nada la práctica del deporte. Todos deseábamos, antes que todo, disfrutar esos momentos de convivencia con la naturaleza. La carrera no generó ningún costo de inscripción, sin embargo nos proporcionó una playera alusiva.

A las 8:45 am se iniciaron los ejercicios de calentamiento. Cinco minutos antes de las 9:00 todo estaba listo. Se contaba ya con delimitación de la ruta, servicios médicos, y un stand de hidratación ubicado en el km 2.5. Fue un trabajo importante del comité organizador.Calentamiento y preparación carrera Ruta de la Plata Zacualpan, Edo. De México, México 3 maezo 2013

Después del “10, 9, 8, 7, 6, 5, 4, 3, 2, 1”, arrancamos la travesía rumbo a la conquista de la meta. La salida se registró sin incidentes. Bueno, hubo 2 caídas, la del participante que llegaría a la meta en el 3er lugar y la mía. Resulta que se tropezó y con el impulso me empujó, para que yo también sufriera una caída sin consecuencias, solo unos cuantos raspones de mano, codo, rodilla y pierna. Ya incorporado fui a la conquista, empecé a rebasar y correr en ascenso. En ese momento me acordé de mi cuñada, quien me había comentado que la primera parte era totalmente de subida, y efectivamente: Qué demandante carrera. Sobre todo respiratoria, pero ya entrados mantuvimos la concentración para no detenernos por ningún motivo.

Debido a la caída no me había percatado en qué lugar me ubicada. Sin presión, continué rebasando corredores. Llevaba un paso lento pero seguro. Mi iPod me anunciaba que ya llevaba 2 kilómetros, sabía que estaba cerca de encontrarme con el descenso y continué sin detenerme.

Me estaba costando trabajo. Yo entreno cinco veces a la semana y corro un promedio de 55 km semanariamente, sin embargo la pendiente era demasiado pronunciada y constante. A lo largo del camino observaba cómo todos en algún punto se detenían. ¡Y sí que estaba pesadita!, pero tenía que realizar un buen papel, así que una vez que llegué al punto de abastecimiento de agua, pude observar que iniciaba la bajada. Eso me permitió recuperarme, y así fue: el descenso fue increíble. En algunos puntos tenía que frenar con talón debido a que alcanzaba velocidades muy altas con riesgo de caída. Observaba muy bien el camino para no sufrir algún accidente.

Al terminar la ruta de descenso me encontré a mi familia, echándome porras. Eso me motivó más. Sabía que estaba cerca de la meta. Alguien me gritaba “¡Vas en quinto lugar!” No lo esperaba, sentía que iba mas rezagado por la caída, pero di mi mejor cierre para ver si podía alcanzar un mejor lugar. Logré terminar en 5º lugar con un tiempo de 32´05, nada despreciable para lo que fue la ruta. En terreno plano hubiera logrado como 20 minutos. Llegué bien, gracias a Dios, y disfruté la carrera, que era lo importante.

Fueron llegando los competidores, algunos caminando, algunos trotando, pero al final habían cumplido el objetivo. Más tarde, al llegar la última competidora, se nos invitó a presenciar la premiación, a cargo del presidente municipal de Zacualpan, José Baena García, y del director de Turismo, don José Abraham Jacobo Flores. El primer lugar en ambas ramas recibió un premio de $2,000.00; el segundo, $1,000 y el tercer lugar, $500.00. Todo era una fiesta, así que procedimos a disfrutar de unos ricos antojitos y de un momento de convivencia.

Festejo terminando carrera Ruta de la Plata Zacualpan, Edo. De México 3 marzo 2013

Como todo tiene un fin, humildemente les comparto mi relato acerca de esta aventura. Espero les haya gustado y sirva de motivación para muchos.

Arturo Mireles Valdés y su esposa Verónica González ?????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????

En esta foto vemos a Arturo Mireles Valdés y su esposa Verónica González.

¡Hasta la próxima, Zacualpan!  No te olvidaré.

Observaciones y opiniones finales

En mi opinión, este evento no solamente fue una carrera.   Mí primer pensamiento es que consiguió un sentido de comunidad entre muchas personas, quienes  trabajaron juntas con un solo propósito en mente.  Estas personas, en principicio, fueron los funcionarios de gobierno, y se les sumaron los empleados y voluntarios de este municipio.

Los competidores  lograron cruzar la meta, y seis de ellos ganaron un premio.  Todos recibieron una playera conmemorativa, y los que lograron los mejores tiempos, obtuvieron cada uno un prmio monetario.

En mi humilde manera de decir las cosas, me gustaría mandarle su propio premio a Zacualpan: el reconocimiento por la realización de esta competencia deportiva, por el cumplimiento de una eficaz promoción del pueblo y del brillo e identidad de su propia comunidad.

Ricardo Castañeda Guzmán

 

Fotos y crónica de la carrera de la plata; Arturo Mireles Valdés

Edición; Rafael Rodríguez Castañeda

México

Crónica de un viaje

Zacualpan, Edo. De México, Mex.

                                                                               Ricardo Castañeda Guzmán

                                                                                                     Febrero de 2013

Hotel Posada Real

¡Cómo me gustaría nuevamente visitar el pueblo de Zacualpan!  Estuve en esa municipalidad en 2011 y 2012.  Cada vez que voy, quedo con los deseos de regresar, pero radico en el extranjero y por ahora solamente puedo desear.

Durante la última visita en septiembre 2012, mi primo Rafael y yo nos hospedamos en el Hotel Posada Real.  Este lugar de alojamiento está situado en la calle de Melchor Ocampo.

El propietario de la posada es José Abraham Jacobo Flores. Tanto José Abraham como el personal nos recibieron  con mucha atención.  Don José nos presentó a Miguel Ángel, quien fue nuestro guía.  Miguel nos llevó a los sitios que estábamos interesados  en visitar. Eran sitios donde recorrimos los pasos de nuestros ancestros.

Adjunto tres fotos de Zacualpan que contrastan los años en que fueron tomadas.  La primera data posiblemente del decenio 1920-30.  A la izquierda, en la parte inferior, podemos ver lo que ahora es el Hotel Posada Real.  En la segunda foto vemos el hotel hacia los años 1940-50.  Estas primeras dos fotos fueron un obsequio de don José Abraham Jacobo.  La tercera foto la tomé durante nuestra visita, en septiembre 2012.

Antiguo Zacualpan 1 (19..)

Antiguo Zacualpan 2 (19..)

   Antiguo Zacualpan 4 (2012)

Sé que en el porfiriato, en el edificio donde está el hotel estuvo una tienda de raya. Durante nuestra estancia, don José Abraham Jacobo Flores nos contó que este lugar fue un legado de su padre, quien a su vez lo heredó de su abuelo. Por coincidencia, con anterioridad fue propiedad del célebre médico Dr. Gonzalo Castañeda Escobar, quien fue tío de mi bisabuelo.

Cuando dimos vuelta a la manzana para estacionar el carro en la entrada posterior del hotel, me encontré con otra pequeña sorpresa:  El callejón limítrofe del predio se llama Gonzalo Castañeda. ¿Cómo llegó a ser nombrado así? Seguramente hay una historia, pero obviamente ha de ser porque el doctor Gonzalo fue un gran personaje y porque este callejón delimitaba lo que fue su propiedad.

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El doctor Gonzalo Castañeda viajó para estudiar lo más avanzado de la ciencia médica en su tiempo. Desde entonces añoró Zacualpan y a su regreso, buscó la ocasión de poseer un predio en el pueblo de sus padres, donde vivió su infancia. Después trabajó por varios lugares, y cuando finalmente se estableció en la Ciudad de México, probablemente comprendió que sus clases en la Universidad y sus tareas en el Hospital de Jesús le impedirían volver a radicar en Zacualpan. Tal vez ésta habrá sido una de las razones por las cuales vendió la casona, que fue adquirida por el abuelo de don José Abraham Jacobo Flores alrededor de 1936.

A las horas de la comida, don José, mi primo y yo tuvimos amenas pláticas sobre Zacualpan. Nuestras conversaciones traspasaron sobre unos deliciosos platillos que salieron  de la “La Cocina de Rosita”.  La siguiente foto muestra de una de las comidas que preparó Rosita, excelente cocinera. El plato exhibe unas sabrosas tortas de atún.  Junto con las tortillas de maíz azul, que don José sostiene, supe que no es preciso ir a un lugar extravagante para disfrutar de una buena comida

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Vista Panorámica

Ignoraba qué es lo que califica a un sitio cómo “Pueblo Mágico”. Por mi parte, Zacualpan, Edo. De México, cuenta con mi voto.  Puedo decir que aparte de su amistosa y agradable gente, su espléndida vista panorámica, su cómoda temperatura y sus numerosas capillas, Zacualpan tiene mucha historia.  Dentro de toda esa historia, existe un pedacito que le pertenece a mi linaje paterno, que por ahora alcanza hasta el siglo XVIII.

Aquí podemos ver La iglesia de La Inmaculada Concepción, respaldada por una vista panorámica que es típica de estos alrededores. Cualquiera que fuera el lugar que visitara, estaba seguro de que dispondría de una maravillosa vista. En la parte superior e izquierda podemos ver, a gran distancia los famosos y legendarios volcanes,  El Popocatépetl e Iztaccíhuatl.  El “Popo” es el piquito agudo y a su lado esta “La Mujer Dormida”.

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La foto fue tomada desde las alturas donde está situada la capilla del barrio de San José, donde cuenta la leyenda que velaron los restos de Cuauhtémoc, camino del sitio donde los aztecas lo inhumaron. Después de hablar con los vecinos del lugar, llegamos a saber que esta capilla fue la primera que se construyó en el Real de Minas de Zacualpan, hacia 1529.

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El Rincón de Castañeda

El libro de defunciones de la iglesia de la Inmaculada Concepción que cubre la primera mitad del siglo XIX  menciona que existía un sitio al cual los padres se referían como, “El Rincón de Castañeda”.  Aparentemente, en este sitio había una capilla y un cementerio.  Por ejemplo, una de las entradas del libro dice:

En el Cementerio de la Capilla del Rincón de Castañeda a tres de Junio se le dio

Sepultura Ecca. Al cadáver de Ma. Gertrudes Hernández…  3 Junio 1844.

Después de buscar en muchos lugares información sobre este sitio, llegué a Zacualpan con las esperanzas de que alguien supiera algo, pero nadie me dio información.  Lo que sí llegué a saber es que, pasando un lugar llamado “Barrio de Santiago”,  existe un sitio donde viven varias personas con el apellido Castañeda.

Dentro de los descendientes con este apellido vive un señor conocido como “Chucho” Castañeda, y como si fuera un día de buena fortuna, lo encontramos en casa con una de sus hijas.

Al principio, lo único que teníamos en común era el apellido Castañeda.  Conforme nuestra conversación tomó forma, la información que nos dio y la posterior búsqueda que hice sobre él en los censos de México 1930, he llegado a la conclusión que este “Chucho” es un pariente mío y un primo hermano de mi primo Rafael.  Su nombre es Juan Jesús Castañeda Ronces y nació en 1924.  Otro dato interesante que Chucho nos dijo fue, que el Dr. Gonzalo Castañeda Escobar era tío de su papá.

En la siguiente foto me encuentro con Chucho y Rafaela, una de sus hijas, afuera de su casa.  Durante esta visita, se me quedaron grabados los tronidos que hacia un guajolote mientras esponjaba el plumaje. Quería nuestra atención mientras conversábamos

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Al fin de nuestra visita le pregunté a Chucho y su hija que si sabían algo de un sitio que antiguamente era conocido como el Rincón de Castañeda.  Me dijeron que no, pero que el sitio donde radican es referido como “La Barranca de Castañeda”.  Después de cruzar toda la información que tengo, deduzco que muchos Castañeda han vivido aquí a lo largo muchos años, y llego a la conclusión de que La Barranca de Castañeda y el Rincón de Castañeda son el mismo sitio.

 

Barrio de Santiago

En el Barrio de Santiago, mi primo y yo visitamos la escuela secundaria Roque Díaz con el fin de entregar un ejemplar de la reedición que hicimos del Manuscrito de don Juan Castañeda para la biblioteca de la escuela. Pusimos el libro en manos del director, profesor Edmundo Martínez Rayón.

En su manuscrito, don Juan Francisco Castañeda cuenta muchos episodios de su vida en Zacualpan durante el siglo XIX y cómo los vivió junto con su familia.  Fue interesante entregar un ejemplar de este manuscrito, en la edición de 2012, a la escuela secundaria “Roque Díaz”, después de que don Juan nos dice que él trabajó de azoguero con Roque Díaz en 1838 en la Hacienda San José.

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En la foto, el director, Edmundo Martínez Rayón, de chamarra negra, sostiene el libro. Aparecen también la subdirectora, profesora Mercedes Mónica Flores Góngora, y otra profesora, de blusa anaranjada, de quien me da pena no recordar su nombre. Mostraron gratitud al recibir el manuscrito que escribió Juan Francisco Castañeda Popoca, mi re tatarabuelo. Mi primo Rafael está de chaleco gris/verde.

El Antiguo Panteón de Zacualpan

Fuimos al panteón con la esperanza de encontrar las tumbas de algunos de nuestros antepasados.  La mayoría de las fosas corresponden a personas que fallecieron en el siglo XX. Aunque todos mis ancestros son importantes, no encontré a los que más buscaba, mis tatarabuelos Manuel Castañeda Ríos y Josefa Jaimes.  Manuel fue el primer hijo de Juan Francisco Castañeda Popoca, quien escribió el manuscrito.

Dispongo de algunos datos familiares, pero no he dado con los registros eclesiásticos y civiles sobre ellos, me faltan sus actas de nacimiento y de matrimonio. Tengo  entendido que ambos nacieron y se casaron en Zacualpan. Manuel, en 1841 y Josefa, en 1843, y que contrajeron matrimonio en 1859. Tuvieron cinco hijos, de los cuales sobrevivieron cuatro. Félix Andrés fue quien falleció durante su infancia; Manuel, Justiniano, Amador, y Víctor llegaron a la edad adulta.

En Zacualpan hay dos cementerios, el nuevo y el viejo.  El siguiente video incluye fotos y video tomados en el panteón antiguo. Hubiera sido gratificante encontrar a mis tatas Manuel y Josefa durante esa búsqueda, pero lo único que puedo hacer ahora es seguir buscándolos en  archivos.  Aunque no encontré la fosa de mi tatarabuela Josefa Jaimes de Castañeda, le rindo homenaje reconociéndola en el título.

Distancia

Ha sido un placer haber llegado a Zacualpan en dos ocasiones.  No solo llegué a conocer parte de su gente, pero también a otros parientes que caminan sus calles al mismo tiempo que escribo estas palabras.   La distancia es mí peor obstáculo para poder regresar tan frecuentemente como yo lo desearía.

Aunque no ahí, entonces en otro lugar, o de otra manera seguiré tratando de calmar la sed que tengo, por saber más sobre mis Ancestros Castañeda.

7 de Febrero, 2013

La añoranza de Zacualpan del Dr. Castañeda (1869-1947)

Cómo mencioné, he viajado a Zacualpan, Edo. De México, con mi primo Rafael Rodríguez Castañeda en 2011 y 2012.  Entre las respuestas positivas que he recibido sobre este blog, tengo el placer de incluir unas apostillas que acabo de recibir de él, que ilustran un aspecto poco conocido del Dr. Gonzalo Castañeda Escobar: su nexo emocional con Zacualpan.

Nos proponemos indagar también el cariño entrañable que siempre ligó a Zacualpan con otros personajes que emigraron, como el licenciado José Amador Castañeda Jaimes (1871-1934), gobernador interino del Estado de Hidalgo en 1912, y el general brigadier Austreberto Castañeda Porcayo (1888-1943).

Asentaré fotos o videos en los lugares más apropiados, sean dentro o alrededor de los temas correspondientes.

Apostillas a la crónica del viaje a Zacualpan de Ricardo Castañeda

Hasta donde sabemos, el doctor Gonzalo Castañeda poseyó dos bienes raíces en Zacualpan: el predio rural situado en la cañada de la antigua cuadrilla de Santiago, que probablemente quedó intestado en beneficio suyo tras la muerte de sus padres y de Maximiliana y Bernardino, sus hermanos, y el predio urbano ubicado en la calle de Melchor Ocampo al que se refiere Ricardo Castañeda Guzmán en su Crónica de un viaje, que ahora ocupa el hotel Posada Real.

Hay diferencias entre el predio urbano y el terreno del actual barrio de Santiago. El predio cuyo frente se alinea a la acera poniente de Melchor Ocampo dista una cuadra de la plaza principal; al terreno del barrio de Santiago se llega después de caminar un tramo no muy largo a partir de la zona “urbana” de Zacualpan. El primero tiene una extensión medible en metros cuadrados; para el segundo, cuya delimitación es imprecisa, la unidad de medida más apropiada es la hectárea. Hay también algunas coincidencias: ambos sitios están en declive y ofrecen una vista maravillosa. Desde el primero, una parte de Zacualpan; desde el segundo, el verdor de la cañada.

Como Zacualpan ocupa la parte superior de un cerro, prácticamente es preciso bajar para dirigirse a cualquier barrio. Algunos están casi al mismo nivel de la cabecera municipal, lo cual supone subir nuevamente. Tal es el caso del barrio de San José y del panteón municipal, pero el barrio de Santiago está en una hondonada, en la cuna entre dos cerros cubiertos de vegetación.

DSCN9418 Santiago-cañada

El doctor Gonzalo Castañeda, dejó Zacualpan hacia 1881, a la edad de doce años, cuando salió hacia Cuernavaca para continuar los estudios que lo habrían de convertir en médico ilustre y prestigiado maestro de la Escuela Nacional de Medicina y luego de la Universidad Nacional. Salvo breves visitas durante sus vacaciones, no volvió a radicar en el pueblo de su infancia, aunque lo añoró toda la vida. Cuando se convirtió en dueño de la finca que habitaron sus abuelos, y años después, sus padres, la dejó a cargo de una familia de apellido Gama, que primero la usufructuó y a la postre tuvo en propiedad, gracias a una decisión del doctor Castañeda.

El terreno donde crecieron los Castañeda Escobar queda al lado del camino ––ahora de terracería–– que conduce hasta la capilla del barrio de Santiago, antes de cruzar el fondo de la cañada, que correspondió sucesivamente al río con pozas y cascada, escenario de la aventura con un duende que don Juan Castañeda Popoca narra en su manuscrito. Por muchos años, ese mismo río fue degradado en drenaje del pueblo, pero según nos contó Miguel Ángel Espíndola, está por ser rescatado y rehabilitado como río cuando estrenen una planta de tratamiento de aguas negras que está en construcción.

Capilla Barrio de Santiago

Según los recuerdos de doña Catalina Vera Peralta, viuda de Nava, originaria del barrio de Santiago y desde niña, vecina de la finca que fue de los Castañeda Escobar, ellos vivieron en una casa chiquita, hecha de adobe y teja, conocida como “la casa blanca”. Era un solo cuarto al lado de un guayabo que carecía de puerta, pero eso sí, estaba encalado de blanco. Tampoco tenía ventana, y el vano de la entrada se orientaba hacia abajo, donde había sembradíos. Manzanos y muchos duraznos; alfalfa y lechuga. Por algo se le quedó el nombre de La Huerta.

Doña Catalina nació en 1931 y llegó a vivir al terreno colindante por el lado de arriba en 1948, cuando casó con Jesús Nava. El año anterior había muerto el doctor Castañeda, a quien no conoció, pero supo de él y de sus esporádicas visitas al lugar. El terreno de doña Catalina lo compró su esposo con el producto de la venta de una vaca, y fueron capaces de edificar gracias a la ayuda del señor Vera Porcayo, padre de ella. Hicieron una casa semejante a la de los Castañeda, con adobe y teja, pero con ventana y portal. A la casa de doña Catalina la afectan ahora el deterioro y los años. Consta básicamente de un cuarto con refuerzos de ladrillo en los vanos de la puerta y la ventana. Según desciende la pendiente del cerro, doña Catalina vive arriba de La Huerta. Hacia abajo no hay signos que distingan el predio de la agreste vegetación de la cañada. Salvo la imaginación de los Castañeda descendientes, quienes observamos, tampoco hay indicios de la casita de adobe y teja que allí existió.

Ignoramos cuándo y cómo el doctor Castañeda adquirió el predio urbano donde ahora está el hotel Posada Real. Don José Abraham Jacobo Flores, el dueño del hotel, posee el documento notarial que prueba la operación de compraventa. Allí constan los nombres de su abuelo como comprador y de Gonzalo Castañeda Escobar como vendedor.

La hija y los nietos del doctor Castañeda recibieron con escepticismo tanto la noticia de esta antigua posesión como de la compraventa notariada. Cuando se enteraron que existía evidencia documental, les surgieron interrogantes: “Esa casa debió ser de mi abuelo pero por alguna razón nunca la mencionó” ––dice Claudia Infante Castañeda.

La oquedad en la historia que hay detrás deja lugar a las conjeturas: acaso el doctor Castañeda reservó la noticia de esa posesión como una sorpresa para el momento en que hubiera terminado de habilitarla, según un sueño, una ilusión del tamaño de su nostalgia. O tal vez la acumulación de los años y el cansancio de su agenda, repleta de consultas e intervenciones quirúrgicas, de clases y prácticas médicas, lo indujeron a cancelar el proyecto de volver a Zacualpan.

No sabemos.

Es demasiado lo que todavía debemos indagar.

RRC

Febrero de 2013

Últimamente, agrego una foto más aclarada del antiguo panteón de Zacualpan, Edo. de México, Mex.

Panteon antiguo I

Gracias

Los números de 2012

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2012 de este blog.

Aquí hay un extracto:

600 personas llegaron a la cima del monte Everest in 2012. Este blog tiene 3.700 visitas en 2012. Si cada persona que ha llegado a la cima del monte Everest visitara este blog, se habría tardado 6 años en obtener esas visitas.

Haz click para ver el reporte completo.

Haciendas y minas de Zacualpan, Edo. de México

Ricardo Castañeda Guzmán

Todo tiene su historia, y para contarla, se necesita saber personajes, lugares, y fechas.

Actas y registros nos dicen que Alejandro Marcos de Castañeda de Labra nació el 23 de abril 1781, y fue bautizado 5 días después en la iglesia parroquial del Real, y cabecera de  Nuestra Santa María Zacualpan de minas[1], Edo. De México, México.  Sus padres fueron Nicolás de Castañeda y María Antonia de Labra, vecinos de la cuadrilla de Santiago[2].

En veinte de febrero 1808, en la misma parroquia, Alejandro contrajo matrimonio con María Antonia Josefa Popoca, doncella de dieciocho años de edad.  En el acta de matrimonio ambos fueron registrados como originarios y vecinos de la cuadrilla de Santiago.

Alejandro y Josefa tuvieron cuatro hijos; María Guadalupe n. 1808, María Tomaza Eutimia de la Trinidad n. 1810, Juan Francisco[3] n. 1816 y Juan Felipe Neri n. 1820.  Después de varias generaciones, Alejandro Marcos y María Antonia llegan a ser mis quintos abuelos.

Los padrones de La Parroquia de Santa María, Zacualpan Edo. De México, nos enseñan que en 1834 Alejandro Marcos y María Antonia vivían como familia, con sus dos hijos, Juan y Felipe en la cuadrilla de Santiago.  Las hijas no están incluidas en estos registros, probablemente porque eran mayores de edad y ya habían contraído matrimonio.  Pienso que vivían en Taxco, porque en sus memorias Juan expresó su deseo de visitarlas durante un viaje que iba a hacer por esos rumbos.

Alejandro Marcos trabajó las minas de Zacualpan como azoguero, y su acta de defunción nos dice que falleció de dolores de cascado el 27 de octubre 1837.  Estar cascado, en la jerga de los mineros, significaba haber enfermado de silicosis, como consecuencia de tanto respirar el polvo de las minas.

Con el propósito de mantener vivo el esfuerzo que Juan Francisco hizo para escribir un manuscrito, que incluye algunos detalles sobre las haciendas y minas de Zacualpan, ahora mezclo con ellos, nuestras propias experiencias durante un viaje a este municipio.

En la siguiente foto podemos ver a don Juan Francisco Castañeda Popoca.  Sentada a su izquierda está María Gabina de Jesús Escobar Mojica, su segunda esposa.  De pie están sus tres hijos, Bernardino, Maximiliana, y Gonzalo, de traje negro.

Juan falleció de bronquitis el 5 de octubre 1898.  Su acta de inhumación de los registros civiles nos dice que fue enterrado en un lugar especial del mortuorio del mineral  de Zacualpan.  Los restos de Juan, su esposa Gabina, y dos de sus tres hijos, Bernardino y Maximiliana ahora descansan dentro de la iglesia de La Inmaculada Concepción del mismo municipio.   El traslado ocurrió en 1928 tras la petición del hijo menor Gonzalo.


[1]Ahora La Parroquia de La Inmaculada Concepción

[2] También conocido como El Barrio de Santiago

[3] Blog 26 oct. 2012 Los Duendes de Zacualpan

Hacienda Santa Efigenia

Juan Francisco nos cuenta que en 1826 Alejandro Marcos, su padre, trabajaba como azoguero en la Hacienda Santa Efigenia donde un alemán llamado Gustavo Epstein era el administrador.

Un día Alejandro Marcos recibió de unos niños que estaban cortando flores una “mazorquita”.  Juan llama a ese fruto “La Belladona”,  y la describe como algo parecido a la mazorca de maíz, de dos pulgadas o más, colorada, del color de un colorín.

Alejandro Marcos sospechó que esta planta fuera venenosa, y seguramente, cuando don Gustavo Epstein la vio, le dijo que en su tierra usaban esta planta para producir un veneno que podía ser administrado a los enemigos.

Interesado en saber más sobre esta planta, me referí a      http://es.wikipedia.org/wiki/Atropa_belladonna  La Belladonna (Atropa Belladonna) es un arbusto de Europa, el norte de África, y el oeste de Asia, también se puede encontrar en partes de Norteamérica.

Después de ver cómo describen La Belladona científicamente, pienso que definitivamente se ve como una “mazorquita”, especialmente antes de que la flor se abra.  Por coincidencia, la palabra colorín  también se usa cuando se termina de contar un cuento.  Usando la palabra, yo diría;

“Colorín colorado,

Éste cuento se ha acabado,

-En este caso-,

…para quien el veneno,

 Le ha sido administrado”.

Hacienda San José

 

Mi casa está rodeada por árboles y vegetación, y de noche sé lo que es estar afuera, en medio  de este ambiente sin iluminación.

En 1838 Juan trabajaba de azoguero en la Hacienda San José con don Roque Díaz.   Una noche sin luna y el cielo con algunas nubes iba hacia su casa. A un lado del camino vio un bulto, algo blanco del tamaño de un hombre.

Con el propósito de identificar al individuo y entender la situación, lo saludo.  El “individuo”  no le respondió.

Pensando que éste individuo probablemente era un ladrón y que posiblemente podría robar alguno de sus animales, se volvió a confrontarlo más directamente.

A un poco de distancia, pidiéndole lumbre para que se fumaran un cigarro, el individuo siguió sin responderle.

Juan se acercó machete en mano. Vio que el bulto era un tronco de cacahuate seco con una rama colgante que el viento movía. Justamente Juan se refiere a este incidente como otro espanto en su vida.

Hacienda Santiago

 

Brincando casi doscientos años hacia el presente, mi primo Rafael y yo hicimos un viaje a Zacualpan, edo. De México.  Con la ayuda de nuestro guía Miguel Ángel, tuvimos el placer de conocer a Eduardo Gama y su hijo Rafael.  Eduardo es propietario donde se encuentran las ruinas de la antigua Hacienda de Santiago.

En este sitio todavía podemos encontrar pruebas y huellas históricas, que revelan cómo era la vida minera dentro de estas haciendas que existían hace varios siglos.

La naturaleza tiene la costumbre de reclamar lo que el hombre abandona, y conforme hacíamos nuestro recorrido, era evidente como la vegetación imponía su capricho dentro de cada hueco.  Encontré gratificante, ver el orgullo con que padre e hijo preservan los restos de estos edificios.  A brazo partido y con machete mantienen a raya el crecimiento de la vegetación.  Sé lo que significa esta tarea con el esfuerzo sostenido que me exige el área verde que rodea mi propia casa.

Estoy muy agradecido a ellos por no solamente habernos permitido estar en su propiedad, pero también por su disposición para compartir todo lo que saben.  Aunque se trate de un botón de muestra, es parte de la grande historia de México.

Con la ayuda del siguiente video, podemos ver los restos de la Hacienda de Santiago y uno de sus molinos llamado San Pedro, muy erecto, firme, y lleno de historia que solamente los años le pueden conceder.  Con el propósito de aclarar unos detalles un audio le prosigue.


Hacienda Gama de La Paz

Solamente estuvimos en Gama de La Paz por unos minutos, pero fue suficiente tiempo para grabar un corto video de los restos de esta hacienda, el cual ahora lo compartimos.

Una pequeña posibilidad existe que mi sexta abuela, esposa de mi sexto abuelo Nicolás de Castañeda era originaria de Gama.  Su nombre era María Antonia de Labra, madre de mi quinto abuelo Marcos del cual escribo al principio de este blog.  En uno de los registros, el padre de la santa iglesia se refiere a ella como María Antonia de Gama.  En esos tiempos los padres acostumbraban mencionar el origen de la persona en lugar del apellido.  Para estar seguro tendré que buscar dentro de más registros.

Mina del Alacrán

 

El viaje de Zacualpan hacia la mina del Alacrán hubiera sido ideal hacerlo en Jeep.  El camino era de terracería, angosto, con varias curvas, en ciertos momentos muy pronunciadas frente a los precipicios.  La topografía consistía de muchos cerros y árboles típicos de esa región.  La temperatura estaba como yo digo, “de camiseta”.   El aire tan pura como son las gotas de agua lluvia, pero las cuales uno no puede acarrear hasta el fin de su vida.  Hermoso lugar en su propio derecho.

Dentro de la propiedad donde se encuentra esta mina, nos encontramos con Margarito Pérez Rodríguez.  No estoy seguro si oficialmente es el velador de los restos de esta mina, pero ahora que vive en este sitio, mantiene un interés personal en cuidarla.

Mientras yo andaba tomando videos, mi primo Rafael Rodríguez grabó una conversación con Margarito, la cual ahora compartimos en este blog.


En esta corta presentación sobre unas haciendas y minas de Zacualpan Estado de México, México he presentado pedacitos que podrían ser de interés para el lector.  Mis deseos son haberlo logrado.  Por  parte mía y de mi primo Rafael Rodríguez Castañeda, doy gracias.

Ricardo Castañeda Guzmán

Los duendes de Zacualpan, estado de México

Ricardo Castañeda Guzmán

Con el propósito de recorrer los pasos de nuestros ancestros, mi primo Rafael y yo visitamos el pueblo de Zacualpan en septiembre de 2012.

Un ancestro especial es don Juan Francisco Castañeda Popoca, quien fue originario de Zacualpan.  En previos blogs me he referido a él, pero la información que presento en los siguientes párrafos es más breve y precisa.

Don Juan Francisco Castañeda Popoca, mi re tatarabuelo, nació el 20 de Enero de 1816.  En su acta de bautismo, el fraile de la Santa Iglesia del Real y minas de Zacualpan, lo reconoce como mestizo, hijo legitimo de Marcos De Castañeda y Antonia Popoca, vecinos de la Cuadrilla de Santiago.  Juan vio su primera luz en un paraje al cual le llamaban Tlacuachirrapa o Tlacuachimapa, situado en lo que era la Hacienda de Santiago.

Toda la vida de don Juan transcurrió durante el siglo XIX.  Su primer matrimonio fue con María de Jesús Ríos, originaria de la cuadrilla de Santiago con quien tuvo tres hijos: Josefa, Manuel y Romana.  Enviudó en 1855 y en 1856 contrajo nupcias con María Gabina de Jesús Escobar Mojica, originaria de la Gavia Chica, Tetipac en el estado de Guerrero, México.  Con Gabina tuvo a Bernardino, Maximiliana y Gonzalo.

Fue un hombre longevo.  Durante su juventud y madurez, fue azoguero, como su padre.  Los azogueros calculaban la calidad del metal precioso que era posible obtener de un veta mediante el ensaye de las muestras con mercurio.  Posteriormente dirigían el proceso de amalgamación.  Falleció de bronquitis el 5 de octubre de 1898.

Don Juan Francisco Castañeda Popoca hizo algo que yo encuentro muy fascinante: hacia los últimos años de su vida escribió un manuscrito.  De su puño y letra nos dejo un testimonio de cómo era la vida en esta región minera del sur del Estado de México.  Copia de este manuscrito llegó a mis manos gracias a su nieta Carmen Castañeda Olea quien posee el original.  Mi primo Rafael Rodríguez Castañeda  lo transcribió y en 2011 lo editamos, junto con el Diccionario Castañeda.  Fue editado con información pertinente a lo que nos relató.  El texto original no ha sido alterado.

El manuscrito donde narró diversos pasajes de su vida, es una formidable recolección de  eventos.  Voy a referirme a la primera de sus aventuras, ocurrida alrededor de 1838, cuando era un muchacho de 22 años y estaba recién casado.  En ella nos cuenta una experiencia que resultó más fuerte que su incredulidad.  En este capítulo puedo imaginar a Don Juan conversando con María de Jesús, mi re tatarabuela, sobre los espantos que supuestamente existían en esa area de Zacualpan.

Don Juan escribe;

Parece una novela pero no es

Mi primera mujer se llamaba [María de] Jesús, de la cuadrilla de Santiago (mi tierra natal). Descendía de una familia humilde; carecía de civilización. Le dieron a creer en espantos “sobrenaturales”. Sus ascendientes creían que positivamente existían fantasmas, duendes.

Una vez dispusimos ir al río, y mientras ella lavaba, yo me bañaba en una poza que existe como a quince varas[1] debajo de en donde se le llama El Salto; por caer éste como doce varas de alto.

Y al llegar junto a tal poza, comenzó a lavar la ropa, y yo me dispuse a bañarme. Y me dice:

—Qué, ¿en la poza te vas a bañar?

—Precisamente —le respondí.

—Ni de chanza, porque dicen, que al que se baña en ella lo azota el duende. ¿Qué no sabes que en ella ninguno se baña? Es por eso. ¿Y qué no has visto cuántas veces de ella sale un casamalote (arco iris)? Pues ése dicen que es el duende que vive aquí.

—¡Qué duende ni qué calabaza! —le respondí—, qué andas tú creyendo en tonteras como las creen en tu casa. ¡Tonterías allá!, verda[d].

—Si fueran tonteras, algunas personas se vinieran a bañar en ella.

No hice caso, me desnudé y me eché al agua. Me zambutía, nadaba, hacía maromas y cansado de jugar, me sentí desfallecido, sin ninguna fuerza, pero dije “debe ser por el ejercicio que he hecho, por la fuerza que he gastado”.

Ya con algún trabajo llegué a la orilla y pedí una sábana y me acosté.

Me decía mi mujer:

—Ve[te] a acostar a una sombra.

—No puedo andar, no tengo fuerzas, estoy desmayado —le respondí.

—¿Ya ves?, te lo dije. Ese duende de los diablos; ya te azotó —me contestó.

—No me hables más, no puedo ni hablar —le dije.

Se paró muy apurada, hasta queriendo llorar, y me suplicaba me fuera a acostar a una sombra.

Convine por verla tan afligida y con algún trabajo me visto, aún ayudándome ella, como también me ayudó a irme a la sombra.

Después que pasó un buen rato, a tanto suplicarme, convine en que nos fuéramos a nuestra casa, que distaría a cuatrocientas varas, pero era tanta mi debilidad que con trabajos andaría cincuenta varas y me acostaba en el sol, aunque faltaran diez para llegar a una sombra y descansar en ella. Por fin, con muchos trabajos llegamos.

No concluyó de lavar su ropa por el maldito duende. Ella se puso a hacer la comida y yo me acosté, me dormí. Me despertó para que comiera. No tuve gana y seguí durmiendo hasta en la tarde que desperté y comí algo.

Al siguiente día ya estuve bueno.

La poza encantada es casi circular, sus paredes son piedra fina y lo mismo el fondo. Positivamente nadie se baña en ella por no recibir azotes del duende. Yo nunca he creído en tales cosas, pero lo que [he] escrito no es novela, es histórico, pero puede suceder que el aire que se forma en el salto que he dicho me haya hecho ese mal efecto y si alguno viere lo que en este caso me pasó y lo dudare y quisiere satisfacerse, que se vaya a bañar a la tal poza.

≈ Juan Francisco Castañeda Popoca ≈

Después de haber presentado el relato que nos dejó Don Juan sobre su aventura en El Salto, me gustaría compartir un video sobre nuestra propia experiencia.

Nuestros guías fueron; Miguel Ángel Espindola Deloisa quien viste camiseta amarilla, Rafael Gama, su primo, de cachucha colorada, quien es el narrador, Eduardo Gama, padre de Rafael, que iba armado con machete para abrir camino.  Nuestra aventura ocurrio dentro de la propiedad de don  Eduardo Gama.

Interesados en llegar a la poza que don Juan se refiere, la cual ahora le nombran La Tambora, Rafael Gama nos informó que no iba a ser posible. Durante esta temporada la vegetación estaba muy crecida e iba a ser casi imposible llegar por abajo hacia El Salto.   La temporada más oportuna para hacer el viaje de esa manera, es durante el mes de marzo.  Teníamos que hacer el viaje por arriba.

Habiendo realizado el viaje y llegado a esta caída de agua por caer “como doce varas”, estoy seguro que éste es El Salto al cual don Juan se refiere.  Don Juan muy bien pudo haber pisado las rocas que están al pie de esta cascada, pero pienso que fue en la siguiente poza “La Tambora” donde se baño y fue azotado por “el duende”.

En estos tiempos por el Río Santiago corren aguas negras, pero una nueva planta de tratamiento está por ser activada.  Gracías a ese tratamiento, por el río correrá nuevamente agua limpia.

Plática con Ernestina Romero

Satisfechos de haber visto “El Salto”, Rafael y yo fuimos a visitar a Petra Castañeda Gómez.  Petra tiene 96 años, es bisnieta de don Juan Francisco, nació hacia 1916 y vive en Zacualpan.

Ella vive con su cuñada Ernestina Romero Sotelo viuda de Castañeda.  Ernestina estaba casada con Margarito Castañeda Gómez.

Mientras Petra no estaba en casa, tuvimos el placer de conversar con Ernestina.  Como siempre, ella fue muy atenta con nosotros.  En lo personal, siempre he encontrado la voz de Ernestina muy calmante.  Hablamos sobre varios temas, uno de ellos, siendo los duendes de Zacualpan.  Con grabadora siempre al alcance, Rafael pudo capturar lo que Ernestina nos contaba.

Como el video, y la foto de Ernestina a la izquierda y Petra a la derecha, también quiero compartir con el lector lo que nos contó Ernestina.


Gracias,

Ricardo Castañeda Guzmán


[1].  La Vara era una unidad de medida de longitud española. Equivalía a 36 pulgadas. Según la longitud de la pulgada (en cada región podía tener un valor diferente) la vara podía medir entre 75 y 92 centímetros. La vara castellana, o de Burgos, la más extendida, medía 83.9 cm, y estaba dividida en dos [[codo (unidad de longitud)|codos]] o en cuatro [[palmo]]s.

Daguerrotipo 1845-1850 probablemente en Toluca, México


Títulos línea paterna y materna

Ricardo Castañeda Guzmán

¿Cómo debo referirme a un ancestro de varias generaciones anteriores a la mía?, especialmente cuando estoy dirigiéndome a uno más allá de tatarabuelo o tatarabuela, ¿cual es su título correcto?

Esta ha sido mi pregunta, y después de consultar en internet, varios libros y a muchas personas, nada o nadie me había contestado satisfactoriamente.

De quienes me daban información, brotaban sugerencias como repetir la palabra “tata” hasta llegar al lugar que ese ancestro ocupa después de tatarabuelo, lo cual induce al uso de palabras cacofónicas (tata-tata-tatarabuelo) y poco inteligibles.  Algo estaba mal en repetir tata tantas veces.

Empecé entonces a usar y repetir la palabra “gran”, hasta identificar el lugar de jerarquía que este ancestro ocupaba, cómo se refiere uno a un ancestro más allá de un abuelo en los EE.UU., donde radico.  Por ejemplo, great grandfather  identifica a mi bisabuelo.  “Gran” equivale la palabra “great” del inglés.  Aún así, algo no estaba bien.

En este sitio de Word Press, también pregunté con la esperanza de que alguien respondiera y me dirigiera al camino correcto con buena información.  Pero hasta este día no he recibido una respuesta.

Igual que yo, mi esposa se ha dedicado a buscar a sus ancestros.  Varios de ellos, empezando con su padre, son originarios del estado de Nuevo México en los Estados Unidos.

Muchos ciudadanos de ese estado toman sus ancestros e investigaciones muy en serio, y se pueden encontrar varias publicaciones sobre este tema.  Me gustaría referirme a una de estas publicaciones, la Hispanic Genealogical Research Center of New Mexico, que es una publicación trimestral.

Hace unos pocos días, sabiendo exactamente lo que yo buscaba, mi esposa me trajo el ejemplar del Hispanic Geneological Research Center of New Mexico fechado en octubre 1995, Volumen 3, edición 4, páginas 16,17 y 18.  Allí aparece lo que quería saber:  Los títulos de los ancestros conforme ellos los aplican.

Después de ver cómo utilizan este orden de títulos estoy convencido que esta manera de referirse a un ancestro es la más propia.   Y desde luego esta forma de usar  los títulos, también puede ser aplicada a la rama materna, simplemente con cambiar la “o” por la “a”.

Transcribo el contenido de las páginas #16, 17 y 18 y presento el enlace que lleva a la portada esta publicación.  Se puede ver cómo aplican estos títulos a la línea paterna de George A. Sánchez, Familia Sánchez/Padilla.

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Gracias al trabajo de este Centro de Búsquedas Genealógicas y a esta publicación, ahora puedo referirme a mis propios ancestros correctamente.  Lo único que voy a modificar, es la palabra retatarabuelo.  Según el diccionario, esta palabra debe de ser escrita re tatarabuelo.  Espacio entre re y tatarabuelo siendo que “re” indica, relativo a; respecto a,  en este caso en relación y respecto al tatarabuelo.

Ahora puedo presentar la relación de mis propios ancestros usando estos títulos:

Línea paterna:

Hijo                        Ricardo Castañeda Guzmán

Padre                     Alberto Castañeda Bárcenas

Abuelo                   Amador Castañeda Yslas

Bisabuelo              Amador Castañeda Jaimes

Tatarabuelo          Manuel Castañeda Ríos

Re tatarabuelo     Juan Francisco Castañeda Popoca

Quinto abuelo      Alejandro Marcos De Castañeda De Labra

Sexto abuelo        Nicolás De Castañeda

Títulos conforme cónyuges línea paterna:

Hijo                        Ricardo Castañeda Guzmán

Madre                   Ana María Guzmán Balderas

Abuela                  María Antonia Sara Bárcenas

Bisabuela             María Sabas Francisca Yslas Montaño

Tatarabuela         Josefa Jaimes

Re tatarabuela    María de Jesús Ríos

Quinta abuela     María Josefa Popoca Sáez

Sexta abuela       María Antonia De Labra

Mis siguientes ancestros, séptimo y octavo aún están por ser descubiertos, pero los de mis hijos y nietos ya están, siendo que pueden aplicar este sistema cuando ellos hagan sus recorridos por los títulos.

Espero que esta información haya sido útil para el lector.  Gracias.

Pocos días después de haber publicado la crónica de Roberto Mendoza Castañeda sobre la tromba de Pachuca del 24 de junio de 1949, recibí un correo de mi primo Miguel Rodríguez que radica en esa Ciudad de los vientos.

Me mandó siete fotografías donde podemos ver a la ciudadanía realizando trabajos  de limpieza.   Algunos calculan la cuantía del daño a los negocios y edificios, mientras otros simplemente remueven escombros.   En uno de los casos se deduce que una familia limpia su propia tienda de ropa.

La catástrofe que ocurrió en Pachuca no es diferente a la de otros lugares afectados por la miseria.  Las fotos hacen evidente la resistencia de la población.  !A partir del día siguiente entró en acción para reparar los daños y corregir los desperfectos!

Para  ayudar al leedor de esta publicación, reproduzco las palabras de mi primo Miguel, porque ubican los sitios donde estas fotos fueron tomadas.

“Ricardo, te aludo con las fotos que te comenté, son tomadas en lo que fue el Mercado “Benito Juárez”, la Plaza de la “Cuchilla”, ubicada al costado poniente del mercado y la cárcel de Pachuca, lugar donde murieron varios  reos.”

Espero sean de utilidad,

Miguel

Estas fotos me dan otra dimensión sobre Pachuca y enriquecen my conocimiento de su historia.

Pachuca;  Aunqué no sobre tu suelo, siempre en mi corazón.

Ricardo Castañeda Guzmán

P. D. Reconozco a mi primo Rafael Rodríguez por haber revisado este texto.

Fue en Mayo de 1948 cuando nací en Pachuca, Hgo.  Estamos en abril de 2012.  ¡Como vuela el tiempo!

El reloj de Pachuca ha marcado miles de horas desde que fue inaugurado.  De la misma manera, el tiempo ha significado numerosos eventos que han ocurrido en esta ciudad, la Bella Airosa, cuna de mi vida.

Uno de los acontecimientos, que consideramos entre los más catastróficos, fue la inundación de 1949.

Ocurrió el 24 de junio.  Entonces yo tenía solamente trece meses de edad y ahora que reflexiono sobre este desastre, me pregunto; ¿Cómo confrontaron mis padres esta situación?  Mis padres ya no viven, y lo triste es que no les puedo preguntar.  Mi padre hablaba de la inundación, pero nunca me contó los detalles.  Me hubiera gustado preguntarle muchas cosas, pero como el tiempo pasa y no regresa, así se nos van las oportunidades.  Muchas veces estas oportunidades perdidas se transforman en remordimientos.

Afortunadamente todavía hay personas que recuerdan y están dispuestas a contarnos  sus experiencias.

Roberto Mendoza Castañeda viene siendo un primo o tío mío.   El año pasado durante una comida de familia, empezó a contar muchas cosas.  Fue tan interesante  lo que decía, que le sugerí que lo esribiera.  Prometió hacerlo.  Seis meses después con la ayuda de varios miembros de la familia, vio sus memorias de infancia pasadas en limpio.

Dentro de sus relatos están sus experiencias durante la tromba de Pachuca en 1949.  Su memoria nos abre una ventana a esa tragedia donde muchos perdieron seres queridos y gran parte de su patrimonio.  Leo lo que vio y vivió un niño que ahora, como adulto, lo platica.

Este manuscrito también nos da una idea sobre su propia vida durante sus años de crecimiento, particularmente la impresión que le causaron la personalidad y las aventuras de su tío Nacho, quien le contó varios episodios de su vida durante la Revolución.  Ahora frente a sus memorias soy el que escucha y al mismo tiempo agradece la generosidad de compartirlas con nosotros.

Calle Leandro Valle

Favor hacer click para leer manuscrito y ver más fotos;

Roberto Mendoza Manuscrito integrado

Inundaciones y trombas en Pachuca

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